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Ruta al Pinsapar de la Yedra

Andrés Rodríguez González Abril 13th, 2008

Pinsapar de la Yedra

En plena Meseta de Quejigales, es el Pinsapar situado a más altura en la Sierra de Las Nieves.
Para acceder a él, podemos dejar los vehículos en el cruce que, por la derecha, parte desde el camino de Quejigales hasta el Puerto de Las Golondrinas.
Poco más de 2 Km de descenso, teniendo siempre las magníficas vistas de La Nava a nuestra derecha encontramos el Llano de La Laguna. Continuamos el carril que rodea un pinsapo, detrás queda el camino que lleva al Pinsapo de la Escalereta señalizado con un panel. A unos 4 Km del inicio se ve el torrente de Las Bocas de Majada Onda y, a continuación la Majada de Paco Aguera.
A 6 kms, por la izquierda según descendemos, surge la vereda que nos llevará al pinsapar de la Yedra. Ya el ascenso es continuo y vamos alcanzando magníficas panorámicas de la zona de Río Verde y los torrentes de su curso alto. Los palmitos, heleboros, aulagas, enebros y esparto apenas dejan ver algún matorral de encina comido por la cabras, llegamos al Puerto de La Perdiz, donde es frecuente encontrar las aves que le dan nombre, a veces nos salen de los pies algunas de ellas con su escandaloso vuelo. Por la derecha, según ascendemos, tenemos el Arroyo de Pilones que nos separa de la inmensa montaña del Torrecilla, abajo, al fondo como si fuera un abismo, se ven Las Cuevas del Moro.
A 9 Km del inicio, junto al camino, encontramos dos hermosas encinas, quinientos metros más adelante encontramos el pequeño pinsapar de La Yedra. Son frecuentes los grandes pinsapos resquebrajados o arrancados, las tormentas y las inclemencias del tiempo destrozan estos gigantes. Ha sido necesario colocar numerosos cercados de alambre que protegen a los pequeños pinsapos de las cabras. A unos Diez Kilómetros del inicio el camino termina junto al arroyo de Los Pilones.
Los matorrales de pinsapo y de encinas roidos de las cabras y los restos de carboneras existentes nos indican que la presión humana ha sido grande en esta zona y ha convertido lo que debió ser el encinar del camino de acceso en un matorral erosionado, el esplendido pinsapar también ha sufrido al ganado y con el cambio climático se hace urgente recuperar este pinsapar que puede convertirse en el mejor refugio de un bosque futuro que debería extenderse por la Meseta de Quejigales.
El camino de regreso es el mismo, pero si queremos un poco de aventura podemos atravesar la Meseta de Quejigales en dirección oeste hasta encontrar el camino que lleva al refugio, desde allí regresamos hasta el punto donde dejamos los coches. Esta alternativa es solo recomendable para senderistas expertos y siempre que no haya niebla.

Hasta cuatro ubicaciones diferentes me han dado para un pinsapo famoso. Algunos viejos pastores situán en las cercanías de La Yedra un famoso y enorme pinsapo llamado “del Aguila”. Cuentan que una pareja de estas aves anidaba en él. Cuando sacaban los pollos, los pastores subían hasta el nido y colocaban un palote en la boca a los pollos del aguila, “Embotijar” le llamaban; esperaban debajo y cuando la aguilas adultos traían conejos a sus hijos, como éstos no podían tragarlos, los pastores volvían a subir para “cazar” sin esfuerzo algunos conejos.

La técnica de “Embotijar” pollos de rapaces se ha usado con cierta frecuencia en la Serranía.

Por los Llanos de Libar

Andrés Rodríguez González Enero 18th, 2008

Llanos de Libar

Tipo de ruta: lineal.
Modalidad: a pie o bicicleta de montaña, aunque esta última modalidad es recomendable solo a personas bien entrenadas.
Recorrido: lineal de 17 km., será necesario contar con un par de vehículos, uno en Montejaque y otro en Cortes de la Frontera, o bien utilizar el tren entre las estaciones de Benaoján (la más cercana a Montejaque) y la de Cortes.
Grado de dificultad: medio, solo plantea algo de dificultad la subida de Montejaque al Llano del Pozuelo.
Tiempo aproximado: unas 6 horas. Añadir dos horas más en caso de utilizar el tren.
Época recomendada: Todo el año, excepto los días calurosos de verano.

 

Cortijo de Libar

Se trata de un itinerario con unos especiales atractivos en el campo de la Geología, en él podremos disfrutar de espectaculares formaciones calizas que, en todo el recorrido, se muestran con toda su espectacularidad. Encontraremos uvalas, torcales, dolinas, simas, valles ciegos, cuevas… etc. Sin olvidar en ningún momento el valor paisajístico, botánico y zoológico que la zona presenta.
La ruta discurre por las sierras de Cortes y Montejaque pertenecientes al Parque Natural de la Sierra de Grazalema. Entre estas montañas, a caballo entre la vecina provincia de Cádiz y el rió Guadiaro, existen una serie de valles alargados situados a unos 1.000 metros de altitud, conocidos como los “Llanos de Libar”, en ellos  la actividad ganadera se complementa con el aprovechamiento de la típica dehesa mediterránea.
Podemos partir tanto del pueblo de Montejaque como de Cortes de la Frontera, vamos a iniciar el recorrido desde el primero.
Montejaque es un pueblo que se encuentra a 18 Kms de Ronda, con unos 1.000 habitantes y situado a 650 m. de altitud.
Desde la calle El Tajo, situada en la parte alta del pueblo, parte un ancho carril que en ascenso discurre entre escasos campos de cultivo y algunos olivares que pronto dejan espacio a enormes pedregales que alternan con escasas vaguadas donde pastorean ovejas y cabras.  El camino deja al Oeste la Sierra de Montalate y los enormes Cerros del Hacho y Cachuelo donde vuelan buitres y los, cada vez más escasos alimoches.
A unos 4 Kms. del pueblo comienzan a verse las primeras encinas y encontramos los primeros valles llamados aquí popularmente llamados “Llanos”. Al Este queda la Sierra de Juan Diego que alberga fantásticos torcales.    Una vez superado el primer puerto se extienden ante nosotros dos poljes, el de los “Llanos del Pozuelo” y el de los “Llanos del Baldío”. Los Poljes son valles situados entre montañas calizas, rellenados de material procedente de la erosión de estas rocas y en los que la mayoría de las veces los arroyos no tienen una salida y son absorbidos por sumideros y grandes simas. El primer llano grande que atravesamos es “El Pozuelo”, cerca del cortijo, a la derecha existen dos profundas simas que actualmente están en catalogación. Es conveniente solicitar permiso al dueño para visitar las bocas de las simas ya que suele haber ganado suelto por toda la zona.   
Al primer valle le suceden otros cubiertos de encinas y enormes quejigos de troncas huecas, en suave ascenso terminan en un enorme llano denominado de Libar, cuando los atravesemos hemos de tener buen cuidado en dejar las angarillas cerradas para evitar que el ganado se escape. En la dehesa cercana al “Llano de Libar”, en las cercanías del agua, sobre todo en la fuente de la “Cufría” es frecuente encontrar unas bien pobladas poblaciones de pájaros de diversas especies.
A algo más de 1 Km del Cortijo de El Pozuelo, en el más grande de los poljes que estamos visitando se encuentra el Cortijo de Libar, y junto a él la Fuente de Libar. El Llano de Libar se encuentra flanqueado por las sierras del Palo al Este y la Sierra de Libar y Mojón Alto al Oeste, en la zona existe una evidente riqueza faunística con frecuente presencia de ver las raras chovas piquirrojas, águilas culebreras y la señorial cabra montes.    El carril circula paralelo a una alambrada y pasa junto a un abrevadero llamado Fuente de Libar, atravesamos la larga llanura de un terreno salpicado por escasas encinas, dejamos el cortijo del Correo a cierta distancia a la izquierda y a la derecha la salida natural hacia los Llanos de Villaluenga y el pueblo del mismo nombre, el Puerto del Correo. Ya andando en una vereda hemos de buscar una angarilla en una pared de piedra. Sí la época es de lluvias, un rápido arroyo hace curvas entre los grandes quejigos buscando el sumidero de agua que se lo traga. Cerca del camino y entre unas enormes encinas encontramos la Sima de Cortes.
Un suave ascenso entre encinas nos lleva junto a la Fuente del Moro, algo más retirado se ve el Cortijo de Edmundo, justo en el collado que da acceso al polje de Libar. Llegamos junto a los Hoyos de Cortes, dos pequeñas dolinas situadas a unos 1.000 metros de altitud. Tras la subida culminamos en el Puerto de Libar, a 900 m. de altitud, desde el cual podemos gozar de unas magníficas vistas: las crestas calizas del Peñón de Libar y el pico de Martín Gil, el valle del Guadiaro, la sierra de los Pinos, la de Benadalid, el pico del Hacho y los pueblos de la Cañada del Real  Tesoro y Gaucín. En el puerto encontramos una señal indicadora de una ruta propuesta por el Parque Natural, que no debemos seguir y que se dirige a la sierra de los Pinos, dejamos la señal a la derecha y abandonamos la estrecha vereda por un carril. En el descenso pronto encontramos una zona llamada popularmente “El Valle”. En  este lugar, situado a 760 m. sobre el nivel del mar, se localiza el antiguo asentamiento humano de Cortes de la Frontera, denominado Cortes el Viejo. En las inmediaciones algunos bancales indican el uso agrícola que se le daba a la zona, también podemos encontrar algunos almendros aunque el uso actual de estos terrenos es el ganadero. Muy cerca mana una fuente que mantiene agua en su pilar incluso en época estival, es este un buen lugar para descansar junto al viejo huerto.
El descenso termina en el kilómetro 1 de la carretera de Cortes a Jimera de Libar.