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Pinsapo donado al pueblo de Ronda por El Glaucal de la Nava

Andrés Rodríguez González Abril 26th, 2018

Pinsapo donado al pueblo de Ronda por El Glaucal de la Nava

El Glaucal de La Nava es una asociación que nace de la necesidad que presentan nuestros bosques de pinsapos. Tiene su sede en la finca de La Nava (Parque Natural Sierra de Las Nieves) y en Clara Fürstenberg su cabeza visible.

Los pinsapos son abetos relícticos de la época fría del cuaternario copas tratan de permanecer vivos en los rincones y laderas más abruptas de las Sierras de Nieves, de Grazalema y Los Reales de Estepona. En un escenario de cambio climático, aprovechan el paso de las nubes para calmar su sed y el viento para asegurar su descendencia.

Nosotros los humanos, como parte del ecosistema sentimos la responsabilidad y la obligación de, con nuestras acciones responsables, transmitir a la sociedad el valor incalculable de esta joya forestal andaluza olvidada y de trabajar en dirección al equilibrio, la dinamización del bosque y su buen estado sanitario, así como el del resto de individuos que componen el ecosistema.

Los fines principales de la Asociación son los de conservación, mantenimiento del pinsapar, mejora del estado sanitario del área forestal, favorecimiento de la biodiversidad que caracteriza al entorno, potenciación de su valor ecológico, el estudio y control de la evolución de la masa forestal, la sensibilización de las personas ante el riesgo, peligro y daño que puedan llegar a producir los incendios forestales y otras perturbaciones. También generar un entorno en el que puedan desarrollarse actividades lucrativas y educativas relacionadas con el medio ambiente, transmisión de conocimientos de avifauna, prestación de servicios de turismo rural y fomento del desarrollo sostenible

Y para su consecución se desarrollan diversas actividades que van desde realización de inventarios, diseño de planos cartográficos a través de sistemas de información geográfica, planificación y ejecución de intervenciones selvícolas (tratamientos fitosanitarios y de prevención), visitas guiadas, jornadas de educación ambiental, desarrollo de estudios, artículos y publicaciones para el fomento de dichos fines, promoción de debates, seminarios y cuantas medidas contribuyan a la consecución de los objetivos de la asociación.

Dentro de nuestros objetivos se encuentra la difusión de los valores medioambientales y el acercamiento de la población al conocimiento de la enorme importancia que representan los pinsapos, por ello, puestos en contacto a través de Andrés Rodríguez González con el Ayuntamiento de Ronda, concretamente con el concejal de Medioambiente D. Francisco Márquez, hemos donado un pinsapo de los criados por nosotros en La Nava y se ha procedido hoy día 26 de abril a su colocación en la Plaza Duquesa de Parcent, asistiendo al acto la alcaldesa de Ronda Teresa Valdenebro.

Naturalistas en la Serranía de Ronda: Simón de Rojas Clemente y Edmond Boissier

Andrés Rodríguez González Abril 8th, 2018

Capítulo 5.-

Edmond C. Boissier, el botánico y Simón de Rojas Clemente y Rubio, el agrónomo: Dos científicos unidos por los pinsapos.

La referencia bibliográfica de García Guardia (1) es un ejemplo más del convencimiento del mundo botánico hispano hasta bien entrado el siglo XXI, que Simón de Rojas Clemente y Rubio había perdido la herborización realizada en “su viaje por la Serranía de Ronda y de sus observaciones hechas en el reino de Sevilla en 1.807, 1.808 y 1.809…”; pero no sólo fue García Guardia, casi todos los autores que escribieron sobre flora andaluza y española recogen la frase anterior de  Mariano de Lagasca y Segura, el botánico más ilustre de comienzos del siglo XIX, que además aseguró haber sufrido la destrucción de “lo más selecto de mi herbario y biblioteca y lo que es más, todos mis manuscritos, fruto de treinta años de observaciones”(2).Pero la transcripción del material elaborado por Simón de Rojas en sus viajes a Andalucía entre 1.804 y 1.809 para escribir una Historia Natural del Reino de Granada por parte de A. Gil Albarracín en el año 2.002 (3), han permitido una visión diferente a la que todos los investigadores y aficionados teníamos del tema.

Bien es cierto que la brutal represión desencadenada por Fernando VII en Madrid, extendió por toda España el ambiente antiliberal y anticientífico. En Sevilla, el 13 de Junio de 1.810,las turbas arrojaron al río Guadalquivir gran parte del conocimiento botánico de la época en forma de herborizaciones y de notas científicas del gran Lagasca.  Pero, contrariamente a lo que se ha pensado durante doscientos años, el material de Simón de Rojas no desapareció en el Guadalquivir, al menos la mayoría se salvó para  permanecer, olvidado y cubierto de polvo en los sótanos del Real Jardín Botánico de Madrid. El error parte de las palabras de Lagasca que escribió “…Sevilla es el sepulcro de varias producciones útiles de ciencias naturales. Allí perdió Clemente el resultado de su viaje por la Serranía de Ronda…”.

Clemente en sus viajes por Andalucía  para escribir la Historia Natural del Reino de Granada, había visto y nombrado el “pinsapo”. Concretamente, el 28 de agosto de 1.809 en la subida desde Grazalema al Pico de S. Cristobal, cita al Abeto como el árbol más común que todos juntos, llega hasta muy cerca de la cumbre.” .“El pinsapo sólo sirve  para tablas y vigas de casa y para leña”. “El guarda sólo custodia el quejigo, el alcornoque y la encina”. Más explícito es en sus manuscritos del 5 de septiembre de ese mismo año, al relatar en el tramo del camino entre Ronda y Tolox: “Entramos luego en el pinar en que hay algunos quejigos y todo lo demás pinsapos. Se parecen algo estos vistos a cierta distancia al ciprés por lo oscuro de su color y por su forma cónica, bien que el cono es de base más ancha y muy poco prolongado. Sus ramas salen casi horizontales y cuelgan por la punta arqueándose algo. Aquí se crían más altos (hasta más de 40 varas) que en el Pinar, al parecer por que a éstos del Pinar les cortan la guía de jóvenes para palas de hornos y otros usos, y los hay bastante gruesos. Uno de ellos, que llaman de las siete vigas, tiene en efecto siete ramas que suben muy altas y casi iguales muy perpendiculares, partiendo en cerco y con simetría alrededor del centro del tronco, que esta ileso; fenómeno hermoso que no deja de ser notable y que llama la atención cuantos pasan por este camino, hallándose por fortuna junto a él, a la izquierda, poco antes de llegar al Puertecillo de las Ánimas”. (3)

Así pues, Clemente, conoce y nombra el Pinsapo en 1.809, 28 años antes de la llegada de Boissier a Andalucía. Ya Calera y Montilla (4), en su estudio sobre el Pinsapar de Grazalema,  hablaron de esta posibilidad antes de la transcripción de Gil Albarracín, para ellos y cualquier conocedor de la personalidad de Simón de Rojas es imposible pensar que a una persona tan meticulosa, trabajadora y concienzuda como él se le escapara la presencia de un árbol tan llamativo como el pinsapo.

Una parte del material recopilado por Simón de Rojas Clemente si desapareció víctima de las revueltas populares, pero no el grueso del trabajo que Clemente guardaba celosamente, junto a otras cosas en su casa, Es el mismo Clemente quien escribe las siguientes palabras: “…los disturbios públicos me hicieron perder riquísimas colecciones fruto de una expedición hecha a tanta costa, así en Sevilla, como en toda la Andalucía Baja, y muchísimos apuntes importantes. (3).

Cuando muere Clemente, en 1827, diez años antes de que Boissier llegue a España, se ordena por medio de una real orden a la Directiva del Real Jardín Botánico (Institución de la que Clemente fue Bibliotecario y Presidente de la Junta Directiva entre otros cargos),“…se trasladen, sin pérdida de tiempo, de la casa mortuoria de Don Simón de Rojas Clemente los manuscritos, minerales y demás efectos pertenecientes a la Historia del Reino de Granada…“ . Sin embargo en el recibo no aparece referencia a los manuscritos que, doscientos años después fueron encontrados en los sótanos del Jardín Botánico apilado en ocho gruesos tomos encuadernados en pergamino.

 

 

Boissier, camino de regreso  a su tierra suiza después de su viaje por Andalucía, en octubre de 1837, descansa brevemente en Madrid, aprovecha para ver el Real Jardín Botánico y complementar algunas de sus observaciones botánicas, pero sobre todo, es la ocasión de visitar al venerable Lagasca, algo que le había encargado especialmente su maestro, Agustin-Pyrame de Candolle, profesor de la academia de Ginebra donde Boissier había realizado estudios. Encuentra Lagasca muy mayor y deteriorado; era un anciano que había vuelto de su exilio en Londres donde había partido con el regreso absolutista provocado por los Cien Mil Hijos de S. Luis, exilio desde 1823 hasta 1834. Tan sólo tres años antes de la llegada de Boissier, el venerable Lagasca había sido restituido a su puesto en el Jardín Botánico, y aún lamentaba la pérdida de su magnífico herbario y sus notas arrojados al río Guadalquivir, cosa de la que no se recuperó nunca. Boissier, no vio en Madrid el material del viaje de Clemente al que se la había perdido la pista al morir éste (3), tan sólo algunos pliegos con material botánico estaban en un armario del Jardín Botánico que estaban guardados bajo una llave que, los conserjes, según dijeron, no consiguieron encontrar. Al parecer, el “extravio” de notas, herbarios e investigaciones era frecuente y muchos de ellos acababan siendo presa de traficantes que los vendían a museos extranjeros. Escribe Boissier sobre Simón de Rojas: “…sus herbarios y sus manuscritos existen en parte en el Jardín Botánico de Madrid donde nadie ha pensado aún en desenterrarlos del polvo que los cubre. Nada se conoce de su viaje a excepción de algunas plantas descritas en el folleto de Lagasca…”. Boissier reconoció los méritos de Clemente al dedicarle una planta singularmente bella, la Linaria clementei.

Se ha especulado bastante, y yo mismo lo he llegado a creer en alguna ocasión, que Boissier se basó para su gran descubrimiento, la descripción científica del “Abeto del Sur”, el Pinsapo, en el material de Clemente que, evidentemente, conoció antes que Boissier, pero ahora estoy en condiciones de afirmar que el único conocimiento previo que Boissier pudo tener del Pinsapo fue alguna pequeña rama seca en el herbario de Haenseler. Y he aquí que la vida de Boissier, el gran botánico europeo, se vuelve a cruzar con  Clemente, el gran agrónomo español. Vidas que se cruzan en dos personajes con muchas cosas en común pero que no se conocieron nunca. En común tuvieron su pasión por las plantas, poseían gran capacidad de trabajo, el uso de metodología científica en sus investigaciones con la consulta de toda la bibliografía existente y de los eruditos locales, ambos eran de naturaleza bondadosa, personas humildes que conectaban perfectamente con las gentes del campo, ambos fueron viajeros incansables, científicos emprendedores,eran incansables si se trataba de buscar plantas hasta en las cumbres más inaccesibles o los abismos más peligrosos, apasionados del mundo musulmán (Boissier visitó Turquía y el norte de África varias veces, Clemente hablaba árabe y gustaba de usar atuendos árabes, por lo que popularmente se le conocía como “el sabio moro”), y sobre todo son dos científicos a los que unirá siempre el Abeto del Sur, el Pinsapo.

La ocupación francesa de Andalucía sorprendio a Clemente en su trabajo de profesor de Agricultura en el “Jardín Experimental y de Aclimatación de La Paz”, creado en Sanlucar de Barrameda por Godoy, viajo a Madrid y desde allí regresó a Andalucía para trabajar como secretario de Antonio de Zea, nombrado Prefecto de Málaga por las tropas francesas. Después de la recuperación del trono por parte de Fernando VII, sufre una depuración que le aparta de sus funciones en el Jardín Botánico de Madrid y le lleva, exiliado, pobre y desposeido de su sueldo, a su pueblo, Titaguas, en Valencía. En Málaga entabla amistad con el boticario Haenseler. Entre 1.812 y 1.815 busca desesperadamente que le rehabiliten en su puesto de trabajo y tiene que conseguir informes favorables con ese fin. Dice así una carta remitida por Antonio Cabrera (amigo de Clemente) a Lagasca: “…en Málaga, en la botica que llaman de la Espartería, cuyo dueño es un tal Santaella, se halla de oficial un suizo, que habiendo venido a servir al ejército, le dejo al principio de esta rebuxina y se puso a boticario, porque en su país había tenido algunos principios de eso. Se llama D. FelixHaenzeler. Cuando estuvieron en esa ciudad, Zea de Precefto y Clemente de Socio o Secretariosuyo, trabaron amistad. No hay duda que es aficionadísimo a la botánica, ellos me le hicieron conocer, o por decir mejor, fueron ocasión de que le conociese”. (5). La afición de Haenseler por la botánica se debe en gran parte a su amistad con Clemente, es muy probable que Clemente informará a Haenseler de la presencia del extraordinario abeto de la Serranía de Ronda. La explicación de como se hizo el boticario malagueño de una rama de pinsapo para su herbario, rama que posteriormente mostró a Boissier, es desconocida. En los intentos de Clemente de ser rehabilitado se conoce una carta que en 1.814 escribió a su amigo y colega Lagasca en la que le dice “…según me avisa el buen Haenseler mi justificación se hará en Málaga perfectamente, pero se necesita para ella algo de tiempo. No se ha pedido allí ningún informe para mí.Mívida allí fue tan retirada que, según dice Haenseler y yo me lo sabía ya, nadie me conoce allí ni mi nombre por mal y pocos me conocen por bien”. (5).

Podemos preguntarnos la razón por la cual Clemente nunca publicó sus manuscritos y actualmente, sería mucho más conocido de lo que es. Y otra pregunta que surge de inmediato es la razón de que no hubiera publicado la descripción del Pinsapo como nueva especie y los honores de tal hecho hubieran recaido en él y no en Boissier. Las razones pueden ser varias, Clemente era agrónomo y no botánico. Su obra cumbre es un fabuloso“Ensayo sobre las variedades de la vid común que vegetan en Andalucía” de 1.807 y magníficamente ilustrado; también es muy conocido por un inacabado amplísimo estudio sobre los cereales españoles “CeresHispanica”. Es decir, fue bastante más agrónomo que botánico. Por eso sin duda, confundió el abeto Pinsapo con el abeto de los Pirineos, Abies alba, que al ser el mismo que el europeo ya estaba descrito. Clemente sufrió la incomprensión, la brutalidad y la incultura de una época triste de la Historia de España, los últimos años de su vida intentó publicar su Historia Natural del Reino de Granada pero no obtuvo financiación para ello y, es una hipótesis muy personal mía, tampoco tuvo mucho interés por hacerlo. Fue rehabilitado en 1815 a su puesto en el Real Jardín Botánico de Madrid, pero en 1818 sufre su segundo proceso inquisitorial, tanto de este como del sufrido en 1805 salió absuelto pero, sin duda, con mucho miedo acumulado. La dureza de la vida de exiliado en su pueblo  y el proceso inquisitorial debieron pesar lo suyo para no querer meterse en más lios, además en esas fechas estuvo gravemente enfermo de Vomito Negro. Pero sobre todo ellos debio primar que en sus manuscritos para la “Historia Natural del Reino de Granada” muestra gran preocupación por las cuestiones sociales como el origen de la miseria de los pueblos que atraviesa y la pobreza e incultura de las gentes humildes de Andalucía. Frases como “ lo mal puestas que están las haciendas en manos muertas”, “la sobra de frailes y canónigos”, “los mayorazgos son la ruina de la felicidad pública”,  “la yegua es más protegida de la ley que la mujer misma” ,  “En Motril, a pesar de contar con unos 10.000 habitantes no hay escuela gratuita de leer y escribir, los muchachos van por las calles desnudos y andrajosos, no hay casa de expósitos, no hay hospital”,  “que dureza, que inhumanidad, que trastornos de ideas en los amos”, incluso llega justificar la violencia por razones de necesidad “¿de otro modo que habría de hacer esta infeliz gente sino tirarse sobre los que podían suministrarles el pan necesario de grado o por fuerza”. Con semejante manera de pensar no es de extrañar que Simón de Rojas tuviera cierto miedo a publicar su magnífico trabajo y que éste quedara oculto en el Jardín Botánico de Madrid tantos años.

El personaje central en el descubrimiento para la ciencia del pinsapo es Charles Edmond Boissier. En la época en la que llega a España, el conocimiento botánico de la nación es bastante escaso; y los pocos estudios que se tenían había sido destruido como con el caso Lagasca o almacenado sin más como el material de Simón de Rojas, dos ejemplos de la torpeza y miopía política de la que se ha hecho gala en este país respecto al conocimiento científico. Con esta situación y la importancia de sus descubrimientos, no es de extrañar  que a Boissier, se le considere como el padre de la botánica andaluza.

Uno de los motivos por los que Boissier vino a Andalucía era la investigación ya que las posibilidades de descubrir nuevas especies en Europa estaban muy agotadas, pero también la visión romántica que otros viajeros habían trasmitido en Europa (6); efectivamente, el ginebrelino Boissier, forma parte de un grupo de científicos y viajeros que atraídos por la Andalucía y las posibilidades de nuevas descripciones de especies, viajan a nuestra región (7). Por fortuna, actualmente se sabe mucho más de este personaje que hace unos años cuando, sólo unos pocos afortunados relacionados con el mundo de la botánica conocían su extraordinario trabajo (8).

Por su nieto Auguste Barbey (9) conocemos la excepcional personalidad de Boissier; en su libro, “A travers les forêts de pinsapo d´Anadalusie”, traducido en el año 1.996, nos muestra a un científico cariñoso y entrañable que poseía una extraordinaria capacidad de observación y sólidos conocimientos botánicos, un sabio alegre, sociable, que reía casi siempre, animoso, trabajador incansable, abierto a todo el mundo, en sus viajes infundía fuerza física y moral a sus acompañantes, pero a la vez, era persona de extraordinaria modestia e indulgencia. Todo ello retratado por Barbey con extraordinario cariño y devoción.

Boissier fue un incansable viajero que recorrió España, Argelia, Grecia, Egipto, Siria y Australia. Había sido discípulo de botánicos insignes como Agustin-PyrameDe Candolle en Ginebra y de Philip BarkerWebb en París, este último había recorrido Andalucía en 1.827, año de la muerte de Clemente. Entre 1831 y 1833 Boissierpermanece en París con su familia, conoce a personajes importantes como el general San Martín o el gran compositor F. Liszt, también a exiliados españoles (afrancesados, o colaboracionistas con las tropas invasoras) y suramericanos con los que aprende el idioma; sin duda animado por su maestros De Candolle (que estaba en contacto con Lagasca) y Webb, preparó metódicamente su viaje, estudiando todos los detalles y aprendiendo español.  Un primo de su madre había estado con las tropas francesas en la Península, en la Serranía de Ronda concretamente y también le anima en su idea de visitar España. El Duque de Feria en 1836, a quien había conocido en París unos años antes, le anima a emprender el viaje informándole que había escrito a los encargados de los cinco grandes puertos del sur de España para que no pongan obstáculos a su viaje. 

En 1.837, con 31 años de edad llega a Motril y por caminos costeros continua hasta Málaga, donde contacta con el boticario Félix Haenseler y su discípulo Pablo Prolongo.También conoce en Málaga a Rambur, entomólogo francés que residió en esa ciudad. Haenseler era de origen bávaro y tenía contacto con los botánicos europeos, a él venía recomendado por De Candolle. Los farmacéuticos malagueños colaboraron entusiástica y desinteresadamente con Boissier. En el herbario de Haenseler vio por primera vez ramas y acículas de pinsapo. La atención y ayuda que Boissier encontró debió ser importante puesto que le dedicó algunas especies nuevas de plantas que descubrió.

El día 11 de mayo sube a la sierra de Mijas y continua hasta Estepona para buscar, el pino, picea o abeto cuyas ramitas le habían enseñado los farmacéuticos malagueños. En Sierra Bermeja pudo ver los pinsapos pero no vio ninguna piña, por lo tanto no podía describir la especie ni tan siquiera el género de aquel curioso árbol al que los lugareños llamaban “Pinsapo” o “Pinzapo”. Desde Estepona se dirige a Ronda con la idea fundamental de conocer la belleza de la ciudad de la que le habían hablado y su famosa Feria de Mayo. De Ronda marcha a Gibraltar y  regresa a Málaga donde descansa y ordena su material, de nuevo se pone en marcha herboriza en Sierra Tejeda antes de llegar a Granada. A lo largo de 16 días realiza su esforzado trabajo en Sierra Nevada, tan sólo al alcance de montañeros con experiencia y con gran fortaleza y absolutamente entusiasta en su misión botánica. Desde Granada, ya a finales de septiembre, se encaminó de nuevo a Málaga y sube ahora a la Sierra de Las Nieves acompañado de Haenseler y Prolongo para tratar de identificar científicamente el pinsapo, tiene la suerte de hallar árboles con piñas con lo que ya puede definir el género y la especie como “Abies pinsapo”, tiene el detalle de mantener el nombre popular, cualquier científico engreído le hubiera puesto su nombre propio.  La colaboración con los boticarios malagueños no quedo tan solo ahí, fue necesario que le enviarán piñas masculinas y femeninas obtenidas en la Sierra de las Nieves en la época de crecimiento y que de no ser por ellos, hubiera sido imposible obtenernas por parte del autor de la descripción de la nueva especie. A principios de octubre parte a Cádiz  desde donde marcha a Sevilla, viaja a Madrid donde conoce a Lagasca para después dirigirse a su país.

Sus descripciones son un modelo de rigor científico, un ejemplo de literatura histórica y de calidad literaria. Recoge gran cantidad de anécdotas ligadas a lo extraño que resultaba en los pueblos andaluces la presencia de un extranjero que se pudiera dedicar sólo a estudiar y recolectar plantas. A veces le confundieron con espía, otras por buscador de oro, hasta una familia de Trevelez le confundió con un pariente que, quince años antes, había emigrado a América. Pocos autores extranjeros han descrito una corrida de toros en la plaza de Ronda tan bien documentada, la vida de la ciudad en fiestas, el folklore popular, la vida en las posadas, su relación con los lugareños con tanta perfección, detalles y cariño como Boissier.

La descripción de la corrida de toros a la que asistió en Ronda es fiel reflejo de su caracter. Después de analizar con detenimiento la plaza y el público asistente se centra en el propio espectáculo, los atuendos y la lidia, utiliza expresiones en castellano cuando son necesarias y termina, como buen extranjero, con las siguientes palabras: “En Ronda teníamos como matador de toros al célebre Montes, la primera espada de España y la gloria de la tauromaquia; su fama había contribuido poderosamente a atraer a la corrida una afluencia considerable de gente y aquella tarde acabó con todos los toros que tenía que lidiar con una rara destreza y con el fragor de unos aplausos frenéticos. Seis toros y una docena de caballos perecieron en esta función que duró más de tres horas, el público se retiró, cada uno discutiendo, tomando partido por el mérito de uno u otro combatiente. Ni un solo torero fue herido, casi podría decir que lo sentí por lo odioso y cobarde que encontraba este combate tan desigual entre un grupo de hombres aguerridos y avezados que apenas se exponen, y un desgraciado animal irresistiblemente condenado a muerte y torturado a fuego lento.”

La descripción del descubrimiento del pinsapo es el punto central de toda la obra de Boissier. Acompañado por Prolongo y Haenseler en septiembre  sube a la Sierra de La Nieve pasando por Cartama, Casarabonela, Alozaina y Yunquera, desde allí se encaminan al Convento de Nuestra Señora de Las Nieves. Por las descripciones que hace se puede deducir que la vegetación arbórea estaba bastante esquilmada por el pastoreo y, tal vez, por las talas realizadas, años atrás, para alimentar los altos hornos de galena antimonial de las minas de S. Eulogio, muy próximas al convento.

Sin duda es mejor utilizar sus propias palabras para describir el momento en que localiza su objetivo: “El guía nos mostró desde lejos el primer pinsapo. Dando gritos de alegría corrimos llenos de emoción, pero, desgraciadamente, el árbol no tenía fruto. Un segundo, un tercer, me dan falsas esperanzas sucesivamente. Al fin, soy lo bastante afortunado como para encontrar uno, cuyas ramas superiores están cargadas de piñas tiesas. Nos apresuramos a trepar para cogerlas, y ya no nos queda duda sobre el género de este árbol singular. Era, ciertamente, un Abies, vecino de nuestro abeto blanco. El principal objetivo de mi excursión estaba logrado…”.

Su experiencia botánica en Andalucía se tradujo en la publicación de cinco obras

-          Elenchus plantarum novarum minus que cognjitarum, guas in itinerare Hispanicolegit (Ginebra, 1838)

-          Voyage  botanique dans la midi d’ Espagne pendant l’ annnèe 1837 (París, 1839-1845).

-          Diagnoses plantarum orientalium novarum (Ginebra, Leipzig, Paris, Como, 1842-1859).

En colaboración con Reuter

-          Diagnoses plantarum Hispanicum, praesertim in Castella Nova lectarum (Ginebra, 842) y Pugillus plantarum novarum Africae Borealis  Hispaniae que Australis (Ginebra 1852). Donde se relaciona la flora andaluza y la norteafricana.

Algunas especies andaluzas descritas por Boissier, aparecen  por primera vez en

-          Podromus systematis naturalis regni vegetavilis (Paris, 1824-1874) de A. P. de Candolle

Sin duda, la aportación más importante de Boissier al conocimiento botánico fue “Voyage botanique dans la midi de l´Espagne pendans l´ annne 1.837” publicado en París en un formato de dos volúmenes, espléndida obra de gran belleza, acompañada de geniales láminas dibujadas por M. Heyland, donde se la que muestra con rigor y detalle los acontecimientos de su viaje. El primer libro es un catálogo con 1.900 plantas de las cuales 236 especies y variedades se dieron a conocer por primera vez para la ciencia. (10)

 

Bibliografía:

(1) García Guardia, G . “Flores Silvestres de Andalucía”. Editorial Rueda 1.988.

(2) Pezzi Ceretto, M. Estudio preliminar del “Viaje Botánico al sur de España durante el año 1.937, de Charles EdmondBoissier. Edita Fundación Caja de Granada y Universidad de Málaga. 1.995.

(3) Clemente  Rubio, Simón de Rojas. “Viaje a Andalucía. Historia Natural del Reino de Granada. 1.801-1.809”. Editado por Antonio Gil Albarracin en el año 2.002. GBG Editora. Almería.

(4) Calera González, A. y D. Montilla Castillo. “El Pinsapar”. Educa nº 27 pag. 27-32. 1991.

(5) El Naturalista y Farmaceútico germano-español Feliz HaenselerJeger (1.780-1.841) en la Málaga de su época. Juan Pérez-Rubin. Acta Botánica Malacitana 37. 141-162

(6)  Garrido Domínguez, A. “Rondando Ronda y sus viajeros”. Edita Colectivo Cultural Giner de los Ríos”. Ronda 2.004.

(7) Jiménez, F. “El viaje botánico a Andalucía de Edmond Boissier”. Jábega nº 41 pág. 65-75. 1.983.

(8) Equipo Arrayán. Artículos publicados en la revista “Ronda y La Serranía” nº 15, 21 y 22.

(9) Barbey, A. “A través de los bosques de Pinsapos de Andalucía”. Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía. Sevilla 1.996. Traducido del original  editado en París en 1.931.

(10) Viaje Botánico al sur de España durante el año 1837. Charles Edmond Boissier. Edita Fundación Caja de Granada Universidad de Málaga. Colección Sierra Nevada y la Alpujarra Nº 13. 1.995

Parque Nacional Sierra de Las Nieves o ¿Parque temático de la Costa del Sol?

Andrés Rodríguez González Febrero 11th, 2018

Parque Nacional Sierra de Las Nieves o ¿Parque temático de la Costa del Sol?

Ahora se vende Naturaleza, como antes se vendía sol y playa. La protección a la biodiversidad, las facilidades a la investigación, las ayudas a la agricultura y ganadería locales, el mantenimiento de la población de la zona que deberían ser el objetivo central de los Espacios Naturales Protegidos han pasado a ser, al menos en Andalucía en sus Parques Naturales, una fuente de conflictos y restricciones para quienes tienen tierras en esos espacios y quieren seguir explotando racionalmente sus recursos. Las restricciones, los papeleos, las multas, los enfrentamientos verbales entre la poca población que permanece y pretende explotar los espacios naturales de Andalucía con los agentes de Medio Ambiente ocurren cada día. Además de los sinsabores de las sequias, las inundaciones, las plagas, los furtivos y demás problemas, los propietarios deben sumar los inconvenientes de la administración medioambiental y los “niñatos de mochilas nuevas y zapatillas de cien euros” que nunca dejaron de pisar el asfalto hasta que los llevan un día al campo donde se comportan salvajemente intentando torear vacas, espantando el ganado, dejando puertas abiertas o destrozando alambradas.
La declaración de Parque Nacional no mejora las cosas para los viven en el campo o del campo. Las restricciones pueden ser mayores de lo que ya son, los papeleos hacen que para llevar una pequeña explotación se necesite contratar  un equipo de ingenieros agrónomos y de montes y Medio Ambiente en lugar de facilitar las cosas parece tenerlos de enemigos.
En el aspecto de la conservación, si es lo que más interesa, me pregunto varias cosas ¿Un Parque Natural no garantiza igual o mejor que un Parque Nacional que un espacio se proteja? En el aspecto de conservación y como buen conocedor de la Sierra de Las Nieves, puedo decir sin temor a equivocarme que se encuentra en mejores condiciones actualmente que cuando yo la conocí hace más de treinta años. Si de verdad fuera la conservación lo que interesa ¿Por qué no se han incluido las Sierras Bermejas, que contienen endemismos muy interesantes y unas rocas únicas (peridotitas) en los límites del Parque Nacional declarado? Sencillamente la Geología no vende. ¿Cómo es posible que se quede fuera de los límites del parque una de las zonas más interesantes de estas sierras, la verdadera joya de la corona, La Nava? Sin duda es el único lugar del Parque Natural donde se realizan por parte de una familia una serie de trabajos medioambientalmente sostenibles que hacen que esa familia haya podido y pueda desarrollar toda una vida en ese espacio? ¿No estamos intentando demostrar que la Sostenibilidad es posible? ¿Y para ello dejan fuera de Parque a esa finca? ¿Por qué allí se caza controladamente? La caza controlada, cuando no existen depredadores naturales como el lobo es la única manera de controlar las plagas como los jabalíes.
Mucho me temo que el recién nacido Parque Nacional solo sirva para vender apartamentos en Marbella y la Costa, la realidad es que las nuevas promociones ya no plantean el mar como fondo en las fotografías de la publicidad, ahora se venden  Sierra Blanca de fondo de imagen. Y detrás el Parque Nacional con las cimas nevadas.
¿Qué beneficios obtienen los pueblos con la declaración de Parque Nacional?¿ Tal vez rebajas fiscales en el establecimiento de empresas?, puntos a favor en las contrataciones de trabajos de mantenimiento?, la contestación es nada de nada.
Hemos pasado de una administración centrista en Madrid a una doble centrista en Sevilla y Málaga. La gestión de los Espacios Naturales se hace, desde despachos situados en esas capitales. En pisos rodeados asfalto y coches. A veces una vez al mes algún técnico viaja a esos Espacios Naturales que no conocen porque no han pateados sus campos, no viven ni conocen ni sufren los problemas de las gentes que en ellos habitan. Ni ellos forman parte del Espacio Natural ni las gentes del campo los acepta como uno más de ellos. Si a esos administradores de ciudad les importara de verdad el pinsapo no lo hubieran “olvidado” en los planes de gestión.
El modelo de gestión de los Espacios Naturales, parece ir más por la creación de Parque Temáticos (tipo norteamericanos) que por centros generadores de biodiversidad, de mantenimiento y expansión de especies en peligro de extinción o vulnerables.
Mucho me temo que el Parque Nacional Sierra de Las Nieves será una “medalla” que se colgarán los políticos malagueños (de la ciudad de Málaga y la Costa del Sol) a costa de los lugareños como Granada tiene su Parque Nacional de Sierra Nevada, Parque que venderán al “turismo verde” de mochilas nuevas y zapatillas de cien euros, o al turismo oriental como ha hecho Ronda ciudad.
La gestión, la dirección del Parque Nacional, un Centro de Recepción e Interpretación en condiciones ¿Dónde se ubicará?, Tal vez en Málaga capital, tal vez  en Marbella o ¿Quizás en alguna de las zonas colonizadas por la capital y la costa como el Valle del Guadalhorce o la falsa comarca de la Sierra de Las Nieves?. Depende de donde esté el alcalde que mejor sepa moverse, más contactos tenga o sea más sumiso al partido. Desde luego no creo que sea para Ronda ni para ningún pueblo de la Serranía que seguirán olvidados de la mano de los políticos capitalinos de Málaga y Sevilla.

Paisaje de la Serranía de Ronda: La Nava en Verano

Andrés Rodríguez González Septiembre 5th, 2017

La Nava me acuna.

Tres de septiembre. Para mí, ir a La Nava, en cualquier época del año, me aporta paz interior y relajación. Fue el primer lugar de la Sierra de Las Nieves que conocí llevado por D. Julian de Zulueta que me presentó al padre del actual dueño y al guarda, Manuel, de ambos aprendí mucho, después he visitado la finca muchas veces. Allí he vivido muchos de los mejores ratos de mi vida, conocí a un personaje que me inspiró alguno de mis relatos, Felipe, que me mostró la bondad y naturalidad de las gentes del campo. En sus casas rurales tengo algunos de los mejores recuerdos familiares. Tengo la suerte de gozar de una vieja amistad con Paqui, Tom y sus hijos.

Recuerda que es una propiedad privada, por lo tanto el acceso puede ser denegado por los dueños, entre otras cosas porque se esté cazando. Pide siempre permiso y no recolectes fauna, ni flora, ni piedras ni cuernas de animales. Siempre puedes alquilar una estancia en sus casas rurales.

En esta visita que contó con los permisos necesarios, Gonzalo y yo, encontramos una “pala” de gamo que, como debe ser, se la dimos a los dueños al regreso del paseo.

Bajo el Cerro Alcor - o Alcojona- se encuentra La Nava antes llamada Nava de San Luis. Las moscas (si vas en verano puede ser que vuestro olor corporal atraiga a estos dipteros, debemos usar un repelente específico antimoscas porque pueden ser muy insistentes y pesadas) y las mariposas (como la hermosa Pandora y la disimulada Hipaparchia semele) son muy abundantes,


se ven cabras también en las cercanías de la finca. Las raíces de pinsapo, como las de alcornoque se agarran al suelo arcilloso del bosque de alcornoques impidiendo que los torrentes lo arrastren a las profundidades de las dolinas del llano a través de los sumideros.

El ciruelo silvestre muestra sus grandes frutos que algunos prefieren a los pequeños endrinos para producir su propio pacharán. En el bullicio silencioso del bosque se hace un silencio total, tanto que hasta las moscas parecen quietas, pasa en vuelo rápido sobre el “aguaero” donde esperamos que los pequeños pájaros entren, recortando troncos de pinsapo, un Gavilán. Como diría un antiguo y desaparecido amigo “por esto sólo ha compensado echar el día”.


Hermosos y pequeños pinsapos crecen por todas partes, hasta en las grietas de las rocas, a veces con troncos solitarios, otras en forma bífida, triple o cuatrupe y hasta cinco troncos juntos que nunca sabré si es uno solo que se divide desde el suelo o son cinco árboles diferentes.

Imagina que todos te miran con curiosidad desde los pequeños -pidiéndote que no los pises-, hasta los grandes que lo harán con poderío y curiosidad.


Yo los miro con admiración, como a los alcornoques y a los demás miembros de esta ciudad-bosque. Nunca sabré si los escasos pinsapos que crecen, lentos y débiles, son pequeños que esperan con paciencia a que alguno de los gigantes muera para que le llegue la luz y la energía contenida en los restos putrefactos del gigante derribado o son errores cometidos por los gigantes al dejarlos vivir bajo su protección, tal vez sea, simplemente, el ciclo de vida y muerte, muerte y vida, que, además es único: morir para que otros vivan sobre los cadáveres de los muertos.


¡ Que poco hemos aprendido los humanos de los verdaderos sabios de la vida: los árboles¡.


Nos despedimos de la familia.


Hablo con Clara, hija mayor de los dueños, vive la finca como sus padres le han enseñado, sintiéndola como uno más de la familia, con el cariño que da considerar la finca como un hermano, con sus dotes naturales de observación y su formación científica, me explica la posible razón de la existencia de pinsapos “de color azul y otros de color verde oscuro”, pero eso lo dejamos para otro paseo. Como dice Paqui, “La Nava me acuna”.

PLANTAS DE LA SERRANÍA DE RONDA: Agracejo común.

Andrés Rodríguez González Julio 18th, 2017

PLANTAS DE LA SERRANÍA DE RONDA
Agracejo común, Agrazon, Garbazon, Vinagrera, Vinagreta
Berberis vulgaris

Matorral  de la familia Berberidaceae. Originaria de Europa, Caucaso y Turquia. Muy extendido por toda Europa excepto las regiones más septentrionales.
El nombre deriva probablemente de la palabra árabe “Berberis” que designa el fruto del agracejo.
Es un arbusto perenne de altura entre uno a tres metros, de forma compacta aunque las ramas tienden a arquearse hacia abajo.
Tiene hojas caducas, muy ramificado provisto de grandes espinas con tres o cinco puas. Florece en primavera desde mayo.
Tiene flores amarillas con 6 pétalos de color amarillo intenso, pequeñas, agrupadas en racimos colgantes.
Los frutos aparecen en invierno, tienen forma de baya redonda y oblonga, su color es negro, púrpura o coral, aunque puede presentar otros colores. Son comestibles aunque ligeramente ácidos. En invierno constituyen un alimento fundamental para muchos animales en las parte altas de las sierras. Los frutos son ricos en vitamina C, azúcares y pectina. Son laxantes.
En el pinsapar, los jóvenes pinsapos tienden a crecer entre sus ramas llenas de puas buscando la protección de sus yemas por la imposibilidad de ser comidas por los rumiantes especialmente las cabras.
El agracejo se ha usado para teñir pieles aprovechando un pigmento amarillo de su corteza y madera que es de color amarillo intenso. También se usa en jardinería como seto y rocalla por sus potentes pinchos. Es rústico y poco exigente en cuanto a cuidados. Resiste los terrenos pobres y pedregosos siempre que estén bien drenados.
Sus componentes activos son alcaloides, posee resinas, taninos y entre sus componentes también está la cera
En cuando a sus usos medicinales se utiliza contra los cálculos renales, el estreñimiento y la fiebre. Se utilizan la corteza de la raíz, las ramas, las hojas y los frutos. Para el estreñimiento: se ponen a hervir 10 gr de bayas secas con una taza de agua, durante un minuto y se deja reposar 15 minutos. Se toma una taza por la noche, antes de acostarse.

Bibliografía
http://www.zonaverde.net
http://fichas.infojardin.com

Pinsapos en primavera.

Andrés Rodríguez González Mayo 11th, 2017

Pinsapos en primavera.
A finales del duro y frío invierno, se ha producido el nacimiento de los nuevos pinsapos, con la llegada de los primeros rayos de sol de cierta intensidad en la primavera, comienza el crecimiento de las yemas en los árboles.

Yemas que se desarrollan en las partes terminales del tronco y de las ramas. El crecimiento no es igual en todas las yemas ni a la vez.

En las zonas con más insolación incluso en el mismo pinsapo, en las orientadas al sur ese crecimiento es más rápido, en las zonas orientadas al norte, las yemas tardan más en crecer y permanecen con una cutícula protectora durante más tiempo.

Al contrario de las hojas más antiguas que son duras, pequeñas  y en forma de aguja pinchuda, las yemas tienen muchas pequeñas hojitas en formación, muy tiernas y que son ramoneadas por diversos animales que viven en el pinsapar. De ahí que la yema principal y central que origina el crecimiento en altura del pinsapo suela estar protegida por un espero matorral del mismo árbol con hojas viejas, duras, que pinchan e impiden que los animales destrocen esa yema principal e impidan así el crecimiento en altura del árbol, al menos, durante ese año. Además las heridas pueden ser una fuente de infección de hongos, de bacterias y de insectos perforadores. Las yemas laterales bajas suelen protegerse por que los pinsapos suelen crecer y desarrollarse junto a diversos matorrales espinosos. Las ramas situadas a más altura son inaccesibles para los depredadores como la cabra montés, la oveja o los jabalíes.

Mientras, los pequeños conos masculinos que producen el polén ya han cumplido su función y se mueren lentamente. Los conos femeninos, situados en las partes altas del árbol adulto ya fecundados, inician un crecimiento en vertical hasta formar piñas que albergan los piñones que darán lugar a los futuros pinsapos.

Pero esa es otra historia que os contaré con fotos en su momento.

Paisajes: Sierra de Las Nieves. Meseta de Quejigales.

Andrés Rodríguez González Noviembre 29th, 2016

Sierra de Las Nieves. Meseta de Quejigales.
Planicie ondulada por efecto de la erosión de los torrentes, se encuentra situada entre los 1.600 y 1.800 metros de altitud, su vegetación potencial seria un pinsapar con presencia de quejigos de montaña, así lo atestiguan los pinsapos que se encuentran protegidos por plantas espinosas o los que han crecido en los antiguos vallados que se han eliminado recientemente. Los pastores eliminaron el bosque natural de pinsapos y han dejado un quejigal muy aclarado con arboleda formada de quejigos de montaña con poca regeneración que producen bellotas y dejan pasar sufiente luz para que se desarrolle un pastizal que mantiene los rebaños de ovejas que, en mi opinión, no deberían estar en la Meseta que tiene la catalogación de Zona de Reserva del Parque Natural Sierra de Las Nieves.

La visión hacia el Parque Natural de Los Alcornocales (suroeste), como todas las que se ven desde este maravilloso oteadero, es sencillamente espectacular.

Buitres en Quejigales

Andrés Rodríguez González Julio 3rd, 2016

Desde que se creo una charca como punto de avistamiento de aves, es cada vez más frecuente la presencia de buitres en la Sierra de Las Nieves. Concretamente en los cortados rocosos entre la Cañada de El Cuerno y la de Enmedio. También utilizan como posadero las copas de los viejos pinsapos, incluso los secos. Poco a poco nos estan acostumbrando a que forman parte del paisaje de la Sierra de Las Nieves.

Primavera en el Pinsapar de la Sierra de Las Nieves

Andrés Rodríguez González Mayo 20th, 2016

Quizás se pudiera pensar que estamos viendo una imagen de bosques de abetos del norte de Europa. Pues no, es una imagen primaveral de los bosques de pinsapos (que también son abetos) de la Sierra de Las Nieves.

A veces, muchas veces, sobran las palabras. Basta con contemplar la belleza. Este es uno de esos casos.

Vida y Muerte en el Pinsapar

Andrés Rodríguez González Abril 30th, 2016

Vida y Muerte en el Pinsapar
Cuando se instala la primavera, los piñones de pinsapo del año anterior se despiertan después de permanecer el duro invierno entre la nieve o el suelo helado del bosque de pinsapos.
Es el momento de la germinación, el piñón ha perdido su ala membranosa que le permitió desplazarse desde las altas piñas femeninas ayudado por los frecuentes vientos de otoño, hasta el suelo, donde, después de permanecer todo el invierno, dará un nuevo pinsapo a la vida.
Momento delicado ya que cualquier rumiante, insecto fitófago o roedor puede eliminarlo. Muchos piñones caen al azar en lugares donde es imposible que germinen, en una roca pelada, en un camino pisoteado, en una laguna helada. Otros caen en suelo fertilizado por las acículas de  los pinsapos y protegidos por alguno de los muchos matorrales espinosos que viven en la sierra, éstos tendrán más suerte y pueden vivir después de la germinación, protegidos del diente de la cabra, por las espinas del matorral hasta alcanzar una altura suficiente que los aleje de los rumiantes. Algunos, como los que vemos en la fotografía obtenida en la Sierra de Las Nieves, caen en grietas de troncos de pinsapos muertos y en descomposición. Van a utilizar los restos de sus antepasados para crecer y desarrollarse, muchos morirán ya que los recursos alimenticios no son suficientes, pero intentan vivir allí donde la vida (el azar, el destino, el viento… o lo que fuere) dispuso.

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