Archive for the tag 'Juan Tebar.'

Ciervo

Andrés Rodríguez González Noviembre 9th, 2008

Fauna Serranía de Ronda

Ciervo. Cervus elaphus.

Se han descrito dos subespecies de ciervos en la península ibérica: el Cervus elaphus hispanicus, circunscrito casi exclusivamente a las Marismas del Guadalquivir y el Cervus elaphus bolivari, que ocupa el resto de la península ibérica. Ambas razas presentan la singularidad respecto del ciervo europeo de carecer de largas crines colgadas del cuello.
El Ciervo o Venado es un animal robusto, esbelto, muy tímido y miedoso. Su corpulencía puede variar de modo considerable, siendo la hembra más pequeña que el macho, del que difiere también por el color de la piel.
El ciervo es una especie muy antigua, se estima que hace unos 400.000 años tanto el ciervo como su cornamenta comenzaron a configurarse con sus actuales características, posteriormente evolucionó la forma de la cuerna hasta hacerse más compleja en la corona de puntas que caracteriza a los machos adultos. Es más activo durante el amanecer y atardecer, siendo su periodo de menos actividad el centro del día. Son animales que se mueven continuamente de forma que raramente pasa más de un día en un mismo lugar. El macho  suele vivir en solitario, mientras que las hembras, junto con los ejemplares más jóvenes, se organizan en rebaños que pueden ir  desde 3 ó 4 ejemplares a más de 20, normalmente dirigidos por una hembra adulta, que coordina el rebaño manteniendo una rígida jerarquía en la que participan tan solo las hembras más veteranas. Este rebaño matriarcal posee un territorio de verano y otro de invierno y ambos son defendidos de la intrusión de otros grupos. En su desplazamiento, los rebaños adoptan una ordenación lineal que en los grupos de hembras está encabezado por la hembra adulta dominante, seguida del resto, que se sitúan en función de la edad; mientras que en el período de celo el grupo está cerrado por el macho dominante, posiblemente con la función de mantener reunido el grupo.

Puede vivir un máximo de 20 años, pero la media suele ser en torno a los 10 años.
Es una de las especies cinegéticas más importantes en España, por lo que no se encuentra en peligro.
El celo se manifiesta por medio de la Berrea, uno de ls espectáculos más increibles que podemos vivir en la Serranía. La berrea ocurre a finales de verano, en septiembre-octubre. En esta época, que se puede prolongar durante aproximadamente un mes, el macho se dedica exclusivamente a saciar su apetencia sexual, olvidándose incluso de comer, por lo que puede perder muchos kilos, entregándose a duros combates con otros machos contendientes. A diferencia del macho la hembra de ciervo, durante todo el año, incluida la época de celo, tiene como principal ocupación conseguir alimento y solo reposa, normalmente pocas horas, en el corto período de tiempo que transcurre entre la ovulación y la cópula.
La gestación dura unos 8 meses. El parto ocurre en mayo a julio, en apenas 10 minutos se produce el nacimiento de una cría o excepcionalmente dos, que tienen lugar con un intervalo mínimo de dos años, de modo que la hembra que cría un año no lo hace el siguiente, la lactancia es exclusivamente leche materna durante unos 3 meses. A partir del 4º mes de vida continúa alternando la leche con alimento sólido. Durante el primer año de vida de la cría y parte del segundo, hasta que la madre no entra de nuevo celo la cría acompaña a la madre, Posteriormente las hembras suelen mantenerse en el mismo territorio que la madre, mientras que los machos jóvenes se desplazan en busca de nuevos territorios, efectuando desplazamientos en torno a los 20 Kms.  La madurez sexual se alcalza a los 2 ó 3 años. Los machos a los 3 aunque con difíciles posibilidades de copular. Su alimentación es exclusivamente de hierba.

La foto es de Juan Tebar. Otras de sus muchas obras de arte se pueden ver en www.juantebar.com

Lechuza

Andrés Rodríguez González Septiembre 19th, 2008

Lechuza  (Tyto alba)
Es una rapaz nocturna de tamaño mediano  que se reconoce con facilidad debido a su color blanco, a su cara en forma de corazón y a su vuelo rápido y silencioso. A diferencia de otras especies no tiene “orejas”. Sus ojos son de color negro y el pico, poco visible, de color marfil. Las extremidades inferiores son largas y poseen los tarsos emplumados. Las uñas son de color oscuro. Aunque en el campo las partes ventrales son aparentemente blancas, en realidad la coloración de los individuos varía desde el blanco puro hasta el color grisaceo moteado. Estas diferencias pueden deberse a la edad, al sexo y a la subespecie a la que pertenece.


La Lechuza Común es una especie de espacios abiertos. Llanos, campos de cultivo y barbechos, son sus áreas de campeo.  Para descansar y criar elige agujeros amplios, bien sean naturales o creados por el hombre. Así, podemos encontrarla en grietas y oquedades de barrancos y roquedos, a veces en agujeros de árboles y muy frecuentemente en iglesias, casas viejas y graneros.
Es una especie muy ligada a las zonas humanizadas pues en éstas contienen oquedades cercanas a áreas abiertas provistas de abundantes presas como los ratones. La Lechuza Común puede encontrarse en toda la península Ibérica, así como en las islas. Los ejemplares reproductores ibéricos se comportan de modo sedentario y se suponen pertenecientes a Tyto alba alba (de color general blanco y levemente moteados). Durante los inviernos más duros, se unen a nuestra población ejemplares procedentes del norte de Europa pertenecientes a la subespecie guttata (más oscura y con grandes motas en las partes ventrales).
La imposibilidad para adjudicar una subespecie a muchos ejemplares debido a su coloración intermedia, así como la existencia de pollos extremadamente oscuros en puestas de progenitores claros hacen pensar en la existencia de  hibridación entre ambas subespecies.


Es una especie que mantiene un territorio fijo durante todo el año. El tamaño de dicho territorio depende de la cantidad de sitios de descanso y de la disponibilidad de presas. La mayoría de los adultos permanecen emparejados en invierno.
Tiene dos fases de actividad, la primera poco después de la puesta de sol, y la otra antes del amanecer. La caza la realizan desde algún posadero o bien mediante  vuelos bajos por su territorio. La mayoría de las presas las consigue en el suelo. A menudo siguen rutas regulares, por los límites de los bosques, riberas, setos entre cultivos y franjas de vegetación entre cultivos donde encuentran la mayor densidad de roedores. Su vuelo es completamente silencioso.
Su alimentación se basa principalmente en topillos y ratones, puede complementar su dieta con pequeñas aves. Puede especializarse en otras presas si son abundantes, por ejemplo ranas o gorriones que capturan en dormideros nocturnos.
La puesta la hacen más por la disponibilidad de presas que por el momento del año, casi siempre se realiza sobre una capa de egagrópilas hacia los meses de marzo-abril, llevándose a cabo a veces una segunda y tercera puesta más tarde. Ésta consta de 4 a 7 huevos blancos elípticos, puestos con intervalos de 2 o 3 días, que sólo incuba la hembra y lo hace desde el primer huevo. Los huevos eclosionan a los 32-34 días, y los pollos estarán recubiertos de un primer plumón los primeros 15 días, siendo sustituido por otro más largo. A esta edad ya tragan las presas enteras y a los 50-60 días están completamente desarrollados.
Dado que existe una diferencia de edad de 2-3 días entre los pollos, el canibalismo entre hermanos es frecuente si la comida escasea.
Quizás debido a que son animales que habitan la noche son muchas las supersticiones que existen sobre las rapaces nocturnas. El Buho real (Bubo buho) y la Lechuza común (Tyto alba) son las dos especies sobre las que más fantasias se han creado, dependiendo siempre de la zona geográfica y de las diferentes culturas.
A la lechuza se la ha relacionado con la noche, el frío, la muerte y la videncia en el Antiguo Egipto. En el simbolismo cristiano se consideraba que era una animal con temor a la luz y, por lo tanto, podía actuar como emisaría o agente del diablo. Para los ermitaños era símbolo de soledad. En la cultura popular, por su canto, se la relacionaba con historias de fantasmas.
Afortunadamente, ya no se les ve como animales malignos, sino como una especie que elimina gran cantidad de ratones y, por lo tanto, es importante su conservación.


Las fotos que ilustran el texto son de Juan Tebar. Ver muchas más en www.juantebar.com.

Aguila Culebrera

Andrés Rodríguez González Septiembre 19th, 2008

Águila culebrera
Es una rapaz grande que alcanza una envergadura alar máxima de 180 cm.  La gran cabeza, en la que destacan sus grandes ojos amarillos, recuerda algo a las lechuzas. Las alas son largas y anchas. La cola es relativamente larga y recta. Vuelos batidos lentos y profundos. Para cazar se cierne con las patas colgando. Existen ejemplares de coloración variada, desde muy blancas a muy oscuras. En vuelo llaman la atención sus partes inferiores claras. Las oscuras puntas de las alas se destacan netamente de la cara inferior de las alas. Sólo a corta distancia se aprecia el azul pizarra de los pies y del pico.
Su área de distribución es muy amplia, en teoría por toda Europa; en dirección sur termina en el norte de África; hacia el este, en cambio, se extiende hasta muy adentradas las estepas asiáticas, bastante más allá de la India. El águila culebrera precisa de campiñas abiertas y soleadas, con árboles diseminados o monte bajo. En la Europa central fue abundante en época medieval, sus tierras llenas de pastizales y con pocos árboles le eran propicias, pero la aparición de los abonos químicos, la desaparición de los reptiles, los museos de coleccionismo y la sustracción de sus huevos fueron la causa de su extinción casi total.


Se distribuye por toda la Península Ibérica, aunque resulta menos común en el litoral cantábrico y en las extensas llanuras cultivadas de las dos Mesetas. Las culebreras son aves estrictamente migratorias, que pasan los inviernos en las sabanas próximas al ecuador, donde son nativas. Nos abandona en septiembre y vuelve entre marzo y abril para criar. Un escaso número de individuos invernan en el sur peninsular.
En la época de celo el macho hace oír su voz, que suena como un lamento en el territorio de su nido y ejecuta repetidos vuelos en picado.
El nido lo suelen disponer en árboles bajos, en nuestra zona encinas y, más raramente, pinos, en regiones sin árboles o sobre los arbustos que crecen en las grietas de las paredes de rocas escarpadas. Lo construyen ellas mismas. Algunas veces se acomodan en uno de otras aves, que suele resultar pequeño para las grandes dimensiones del águila culebrera.
La hembra incuba en mayo y junio, durante aproximadamente 35 a 40 días, un único huevo blanco, cuya longitud supera los 70 m y, frente a cualquier emergencia, se mantiene casi siempre sobre el nido.
El polluelo permanece entre 60 y 80 días en el nido, siendo abrigado al principio todavía por su madre, mientras el padre procura traer alimento para ambos.
Los jóvenes son de una tonalidad de color mucho más pálida que los adultos, y presentan una cabeza temporalmente casi blanca.
El águila culebrera se alimenta sobre todo de serpientes. Además, según las oportunidades, come lagartos, ranas, aves que viven en el suelo, caracoles o insectos. Las  jóvenes águilas, ya en temprana edad, puede devorar serpientes que pesan mucho más que ellas. La parte de serpiente no deglutida le cuelga del pico durante largo tiempo, siendo igualmente engullida, una vez que la digestión va progresando. Las águilas culebreras se atreven con serpientes de hasta dos metros de longitud, a cuyo alrededor bailotean dando aletazos, de tal manera que la serpiente no encuentra refugio posible frente a los picotazos posiblemente mortales del águila. Después, el águila la agarra por la nuca y la lucha llega a su fin. Normalmente, las águilas vencedoras emprenden el vuelo con la serpiente balanceándose pendiente de su pico, para devorarla en la copa de algún árbol. Si la serpiente es pequeña, se la tragan en vuelo.
La foto que ilustra el texto es de Juan Tebar. Ver en www.juantebar.com.

Petirrojo

Andrés Rodríguez González Agosto 18th, 2008

Petirrojo europeo

De nombre científico Erithacus rubecula es un pájaro de pequeño tamaño, unos 14 cm. Es el pájaro más conocido y, por lo tanto, más popular en el norte de España donde su abundancia es tal que no hay jardín, huerto, plantación, soto, bosquecillo, ni siquiera el patio de una casa de campo o labranza, que no tenga en todo tiempo del año por lo menos un Petirrojo que cante continuamente y defienda un pequeño territorio. Su presencia es realmente familiar.

Presenta dimorfismo sexual, es decir el macho y la hembra son claramente diferentes. Los machos adultos se distinguen por su pecho y frente rojos enmarcados en color gris. La hembra del petirrojo es de tamaño algo menor y de colores pardos, mucho menos llamativa que el macho. Los jóvenes petirrojos presentan manchas pardas, siendo característicos sus grandes ojos oscuros. Su rostro, pecho y flancos están franjeados de color pardo oscuro.

El petirrojo se encuentra por cualquier lugar, pero es más frecuente verlo en bosques húmedos y frondosos, con abundante matorral y espesa capa de hojas muertas o de musgo, también en parques y jardines con maleza. Tiene preferencia por la cercanías del agua. Es fácil verlo comiendo en el suelo y en zonas bajas de cualquier claro rodeado de árboles o arbustos. Frecuentemente se le puede encontrar en caminos y senderos con vegetación.

Es un migrante parcial, aunque en ciertas latitudes realiza largos desplazamientos. En nuestra península sólo cría en el norte y en las montañas. En invierno es más abundante por la llegada de migradores europeos. La mayor densidad de invernantes se da en las regiones mediterráneas y en zonas donde el suelo no se hielo con frecuencia, en la comarca es fácil verlo en zonas boscosas, jardines y bosques en galería, donde la arboleda palia el frío invernal.

Los machos cantan desde mediados de enero hasta mediados de junio, sobre todo al comienzo del día. También cantan al atardecer hasta bien avanzado el crepúsculo. Su canto es una forma de marcar su territorio, no duda en ahuyentar a otros petirrojos y especies muy emparentadas con el uso de la fuerza a base de picotazos y arañazos con las uñas de las patas. Es el color rojo del pecho lo que desencadena los ataques.

Durante la época de celo, el macho alimenta a la hembra. Ésta construye el nido en una depresión del suelo, debajo del césped alto o en los agujeros de los árboles, empleando hojas y tallos.

Suelen usar para anidar cajitas y otros artilugios colocados por los humanos.El petirrojo hace dos nidadas entre abril y julio. La puesta consta de 5 a 7 huevos, que son incubados durante unos 12 a 15 días. Los pollos nacen ciegos y desnudos, necesitando el calor materno durante algunos días. Permanecen en el nido de 13 a 15 días. Cuando aprenden a volar su pecho todavía no es rojo, por lo que pueden circular impunemente por el territorio de sus padres.

El petirrojo come insectos en el suelo; también arañas, lombrices y caracoles. En otoño se alimenta de bayas y frutos. En invierno se deja ver cerca de los graneros, donde come casi cualquier alimento blando.

Aprende pronto a tomar el alimento de la mano del hombre. En este sentido, los petirrojos del norte de Europa están más acostumbrados que los españoles, ya que su experiencia con la especie humana les ha permitido ser más confiados, en nuestro país la costumbre de comer pajaritos fritos ha generado que sean cazados frecuentemente y, por lo tanto, son más desconfiados.

Como todos los pájaros insectívoros, está protegido.

Las fotos que ilustran el texto son de mi amigo Juan Tebar, uno de los mejores fotografos de naturaleza de España. Podeis observar su calidad en www.juan tebar.com