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PAISAJES DE LA SERRANÍA: FRANCISCO FLORES ARROCHA

Andrés Rodríguez González Diciembre 20th, 2019

PAISAJES DE LA SERRANÍA:

FRANCISCO FLORES ARROCHA 

El 31 de diciembre de 1932 murió tiroteado por la guardia civil el considerado último bandolero de la Serranía de Ronda.  Va ha hacer 87 años de aquellos terribles acontecimientos.

Francisco Flores Arrocha era de Igualeja y poseía un buen rebaño de cabras que le permitía vivir con cierta holgura económica, ni él ni su familia pasaba hambre. Era natural de un pueblo de la Serranía de Ronda, Igualeja, estaba casado con María Gil, de Parauta. Francisco, como otras personas, quiere ampliar sus tierras e intenta comprar a su suegro una finca conocida como “La Mentirola”, en La Fuenfría, próxima al lugar donde tenía su rebaño en tierras arrendadas. A pesar del parentesco, el suegro se niega a venderle el trozo de tierra y prefiere vender a un primo de Flores Arrocha llamado Salvador Becerra Flores. Al parecer esa finca se la había prometido su suegro a Flores varios años antes, por lo que el proceder a venderla a su primo Salvador, con el que se llevaba bien, fue interpretado por Flores como una afrenta grave.

Es necesario situarse en la época y en el lugar del que estamos hablando, la Serranía en general e Igualeja en particular donde existe un sentido de la propiedad exagerado y un afán de poseer más terreno, más castaños y más de todo que el vecino o el familiar. A Flores, en su pueblo, le calentaban la cabeza con el trato del suegro con el primo, pero él siguió intentando hacerse con La Mentirola, vendió parte de su ganado para conseguir dinero en efectivo con el que pagar el terreno y abonar la señal que había dado su primo que, tal vez por no escucharle, aparentemente cedió en los derechos de compra ya adquiridos. Una vez vendido parte del ganado, Becerra se desdice y sigue adelante con el trato de la finca; al parecer, el hermano de Becerra le quita todos los pastos que Flores tenía arrendados, alegando al propietario que Flores ya no tenía animales, cosa que era incierta, ya que no había vendido todas las cabras. El plan era arruinar a Flores y echarlo de las inmediaciones de la finca. El suegro sigue sin ver clara la posible venta a su yerno y termina por vender definitivamente las tierras a Becerra. Flores le ofrece hasta 10.000 reales más por la recompra, sin el menor éxito.

Ante el desarrollo de los acontecimientos Flores Arrocha jura vengarse. Adquiere en Ronda un escopeta y se pavonea por el pueblo hablando de justicia y muerte. En septiembre de 1931 se dirige armado a la casa de su primo, cuentan que le sorprendió en la vereda a lomos de un mulo en el que llevaba a su hija pequeña, después de intentar una vez más recomprarle la finca, le amenaza e intenta sujetar las riendas del mulo, Salvador más fuerte y desde lo alto del animal le da un manotazo, Flores da unos pasos en dirección contraria a la de Salvador que ya ha reanu8dado la marcha a la Fuenfria, pero en lugar de alejarse, Flores se echa la escopeta a la cara y por la mala visibilidad o por que era un mal tirador, dispara hiriendo a Becerra y matando a la hija que se había puesto en la parte de atrás del mulo.

Flores Arrocha es perseguido por la justicia no tiene otra salida que “echarse al monte”, es acompañado por un sobrino llamado Pedro Flores y apodado “Cerrerías”. Se enfrenta varias veces a tiros con la guardia civil sin ser atrapado. El revuelo ocasionado por la aparición de un “bandolero a la vieja usanza” es potenciado por la prensa de la época que desplaza gacetistas a Ronda donde recogen todas las fantasías que se cuentan en tabernas y barberías, pero que nunca se desplazaron a los campos donde estaba Flores.

Entretanto Becerra se recupera de sus heridas y vuelve a vivir en la Fuenfría, pero como Flores Arrocha ha jurado matarlo, la Guardia Civil establece un retén de vigilancia en la Fuenfría, en unas antiguas casas de mineros situadas muy cerca de la casa de Becerra.

La vida de Flores continúa entre el monte y su pueblo donde dicen que regresaba por las noches para recoger víveres, tabaco y yacer con su mujer.

El 7 de diciembre de 1932 aprovechando que los efectivos de la Guardia Civil de la comarca son reclamados para sofocar un tumulto social que había estallado en Benahavís, Flores Arrocha y su sobrino se acercan a la finca de la disputa todo lo que pueden favorecidos por la niebla, disparan y matan a Salvador Becerra que en ese momento araba con un hijo ya mayor que puede huir herido. Después se dirigen a  la casa matan a su mujer y a otro hijo.

La gravedad y crueldad de los hechos refuerzan los intentos de captura, a finales de diciembre un chivatazo a la Guardia Civil de Parauta situa a los proscritos en una zona conocida como la “Majadilla de la Sierra”, concretamente en “los Chozos de Canca”, no lejos de la Fuenfría, allí se dirigen el jefe del destacamento, el cabo Lanzas, los seis guardias del puesto a quienes en el camino se unen tres más del puesto de Igualeja.

El 31 de diciembre localizan en ese sitio a los dos fugitivos, se entabla un intenso tiroteo que se salda con la muerte del guardia Teodoro López y del propio Francisco Flores Arrocha. Cuentan que Flores cubrió a su sobrino para que se salvara, aguantando a los civiles hasta que se le acabó la munición y fue abatido.

La gente del pueblo justificó las muertes que, al parecer, cometió ya que tenía derecho de tanteo como vecino que era, sobre las tierras de la Fuenfría que su suegro no quiso venderle. Así lo cantaba una coplilla que me ha contado mi amigo Felipe Canca que entonces tenía cuatro años y vivía en unas chozas situadas en la Majadilla de la Encina, muy cerca del Arroyo Hondo, donde mataron a Flores. De esa coplilla popular Felipe recuerda alguna estrofa:

“Un 31 de diciembre fue el día que mataron a Flores Arrocha por una tierra que por ley le correspondía”.

Fue el último bandolero de la Serranía, si bien a Pasos Largos lo mataron dos años después, en 1934, era ya un anciano con 64 años, sin causas pendientes con la justicia al que unos desalmados mataron en la covacha de Sopalmito para hacer méritos ante la guardia civil para que les permitieran seguir furtiveando.

Incluye una foto de La Fuenfría realizada por Vicente Astete a quien agradezco me ha ya permitido usarla.

Bibliografía

Bandoleros en la Serranía de Ronda. Isidro García Cigüenza. 1998. Editorial Guadiaro.

https://wikanda.es

Paisajes de la Serranía: Lagarin y Las Grajas

Andrés Rodríguez González Abril 25th, 2018

Son dos balcones naturales que permiten disfrutar del paisaje de la campiña gaditana, también de la sierra y del Parque Natural de Grazalema. Por supuesto de la Meseta de Ronda y las montañas que la rodean. El Lagarín, para otros llamado Algarín, se eleva hasta los 1067 metros de altura y el pico de Las Grajas casi igual, 1042 metros sobre el nivel del mar. Desde el pueblo de El Gastor se puede realizar un interesante recorrido hasta esos hermosos picos montañosos.

PAISAJES DE LA SERRANIA DE RONDA El Embalse de Montejaque o de Los Caballeros:

Andrés Rodríguez González Abril 17th, 2018

PAISAJES DE LA SERRANIA DE RONDA
El Embalse de Montejaque o de Los Caballeros

La idea de construir una presa en la zona de Hundidero surge en los primeros años del siglo XX. Unos geólogos, como Gavala, están a favor y otros como el portugués Fleury, en contra.
La empresa Sevillana de Electricidad decide emprender la dificultosa tarea, para ello contrata una empresa sueca, Sociedad Anónima Sueca de Sondeos en Diamante, con grandes dificultades comienzan los proyectos en 1922, se construyen carreteras, se preparan los terrenos, se contrata técnicos y obreros desde enero de 1.923, el día 12 de octubre de ese año comienza el levantamiento del muro de hormigón de la presa. Los trabajos se hacían durante 24 horas al día, 7 días a la semana en tres turnos de trabajo, de seis de la mañana a dos de la tarde, de 2 a 10 de la noche y de esa hora a seis de la mañana, las grandes dificultades del terreno y diferentes problemas laborales retrasan y encarecen la construcción. En el aspecto social y laboral fue verdaderamente revolucionario, todos los obreros trabajaban en turnos rigurosos de 8 horas, con contrato. El 26 de marzo de 1.924 se termina el muro de la presa.
El gran problema del embalse es que la roca caliza sobre la que está construido presenta gran cantidad de grietas que ocasionan la pérdida del agua almacenada, bien pronto se manifestó la inutilidad del embalse, se trató de tapar las fisuras con cemento y asfalto, hasta se intentó impermeabilizar el fondo del embalse con arcilla, nada se consiguió sino gastar más dinero en una obra que ya era faraónica en sus planteamientos. La solución de taponar las surgencias de agua en el interior de la Cueva de Hundidero Gato tan solo permitieron abrir una comunicación entre ambas bocas de la cueva que se completó en septiembre de 1.929. Los intentos de impermeabilización continúan de forma intermitente durante los años siguientes, la llegada de la Guerra Civil marca el fin de la ilusión de retener el agua en el Embalse.
A pesar de ello, los naturales de la zona aún dicen que la construcción del Embalse de Montejaque fue muy positiva “porque dio muchos jornales”. Muy propio del espíritu serrano.

Esta fotografía es de mi amigo y antiguo alumno Juan Cartlkos Guerrero a quien agradezco que me haya permitido usarla.

PAISAJES DE LA SERRANÍA Las Navas

Andrés Rodríguez González Abril 3rd, 2018

PAISAJES SERRANIA

Las Navas


Llanos del Hierro. Carratera de Montejaque al cruce carretera de Sevilla a Ronda

Con el nombre de Nava, Navazo, Naveta y Navasillo se designan en la Serranía de Ronda una serie de  formaciones geológicas propias de las montañas calizas. Son zonas llanas, con suelo arcilloso procedente de la meteorización de las calizas por efecto de la atmósfera, muchas de ellas tienen en la parte central un sumidero por donde se escapa el agua que se acumula en momento de intensas lluvias. Esa agua puede pasar a capas profundas del suelo en forma de aguas subterráneas o salir al exterior formando fuentes o surgencias. También puede ocurrir que el sumidero no exista o se encuentre obstruido y el agua evacue por medio de arroyos. Pueden ser de un tamaño considerablemente grande, técnicamente llamados Poljes o de tamaño más reducido, llamados Dolinas o incluso de muy pequeño tamaño.

En la Serranía los de gran tamaño, verdaderos valles entre altas montañas calizas se les suele denominar “Llanos”, como los del Republicano o Libar, los denominados “Navazos” como el que lleva ese nombre situado en el Cordel de Los Pescaeros, cerca del cruce de Igualeja en la carretera de Ronda a San Pedro de Alcántara son de menor tamaño, algo menores las llamadas “Navas” y “Navetas”, como la Nava de los Pinsapos en la Sierra de Las Nieves. Las de menor tamaño se suelen denominar “Navasillos” como la situada frente a una venta a la que da nombre en la carretera antes nombrada.

Esos llanos eran cultivados en los tiempos pretéritos cuando los terrenos albergaban una población que se dedicaba fundamentalmente a la ganadería y obtenía unos escasos cereales en los menguados terrenos que se podían cultivar. Es digno de resaltar como en las cercanías de muchos de estos llanos o navas aún se encuentran los restos de las eras donde se trillaba y se obtenían los cereales.

Paisaje de la Serranía de Ronda: La Nava en Verano

Andrés Rodríguez González Septiembre 5th, 2017

La Nava me acuna.

Tres de septiembre. Para mí, ir a La Nava, en cualquier época del año, me aporta paz interior y relajación. Fue el primer lugar de la Sierra de Las Nieves que conocí llevado por D. Julian de Zulueta que me presentó al padre del actual dueño y al guarda, Manuel, de ambos aprendí mucho, después he visitado la finca muchas veces. Allí he vivido muchos de los mejores ratos de mi vida, conocí a un personaje que me inspiró alguno de mis relatos, Felipe, que me mostró la bondad y naturalidad de las gentes del campo. En sus casas rurales tengo algunos de los mejores recuerdos familiares. Tengo la suerte de gozar de una vieja amistad con Paqui, Tom y sus hijos.

Recuerda que es una propiedad privada, por lo tanto el acceso puede ser denegado por los dueños, entre otras cosas porque se esté cazando. Pide siempre permiso y no recolectes fauna, ni flora, ni piedras ni cuernas de animales. Siempre puedes alquilar una estancia en sus casas rurales.

En esta visita que contó con los permisos necesarios, Gonzalo y yo, encontramos una “pala” de gamo que, como debe ser, se la dimos a los dueños al regreso del paseo.

Bajo el Cerro Alcor - o Alcojona- se encuentra La Nava antes llamada Nava de San Luis. Las moscas (si vas en verano puede ser que vuestro olor corporal atraiga a estos dipteros, debemos usar un repelente específico antimoscas porque pueden ser muy insistentes y pesadas) y las mariposas (como la hermosa Pandora y la disimulada Hipaparchia semele) son muy abundantes,


se ven cabras también en las cercanías de la finca. Las raíces de pinsapo, como las de alcornoque se agarran al suelo arcilloso del bosque de alcornoques impidiendo que los torrentes lo arrastren a las profundidades de las dolinas del llano a través de los sumideros.

El ciruelo silvestre muestra sus grandes frutos que algunos prefieren a los pequeños endrinos para producir su propio pacharán. En el bullicio silencioso del bosque se hace un silencio total, tanto que hasta las moscas parecen quietas, pasa en vuelo rápido sobre el “aguaero” donde esperamos que los pequeños pájaros entren, recortando troncos de pinsapo, un Gavilán. Como diría un antiguo y desaparecido amigo “por esto sólo ha compensado echar el día”.


Hermosos y pequeños pinsapos crecen por todas partes, hasta en las grietas de las rocas, a veces con troncos solitarios, otras en forma bífida, triple o cuatrupe y hasta cinco troncos juntos que nunca sabré si es uno solo que se divide desde el suelo o son cinco árboles diferentes.

Imagina que todos te miran con curiosidad desde los pequeños -pidiéndote que no los pises-, hasta los grandes que lo harán con poderío y curiosidad.


Yo los miro con admiración, como a los alcornoques y a los demás miembros de esta ciudad-bosque. Nunca sabré si los escasos pinsapos que crecen, lentos y débiles, son pequeños que esperan con paciencia a que alguno de los gigantes muera para que le llegue la luz y la energía contenida en los restos putrefactos del gigante derribado o son errores cometidos por los gigantes al dejarlos vivir bajo su protección, tal vez sea, simplemente, el ciclo de vida y muerte, muerte y vida, que, además es único: morir para que otros vivan sobre los cadáveres de los muertos.


¡ Que poco hemos aprendido los humanos de los verdaderos sabios de la vida: los árboles¡.


Nos despedimos de la familia.


Hablo con Clara, hija mayor de los dueños, vive la finca como sus padres le han enseñado, sintiéndola como uno más de la familia, con el cariño que da considerar la finca como un hermano, con sus dotes naturales de observación y su formación científica, me explica la posible razón de la existencia de pinsapos “de color azul y otros de color verde oscuro”, pero eso lo dejamos para otro paseo. Como dice Paqui, “La Nava me acuna”.

Paisaje de tarde de verano en jardín.

Andrés Rodríguez González Julio 19th, 2017

Paisaje de tarde de verano en jardín
Paisaje es vida, actividad, cambios y también muerte.

Los nervios eran evidentes en el albaricoquero del vecino que sirve de sombra a mis gallinas. Las currucas que pasan parte del día esperando a que maduren las moras para comerlas de cena, no han parado durante la tarde de chasquear con su sonido de alarma que abulta más que el volumen del pequeño pájaro.
Los gorriones en un continuo ir y venir de un árbol a otro, desde el membrillo al albaricoque, desde al azufaifo al pinsapo y al olivar vecino. En medio de sonidos de alarma continuos y pequeños vuelos aparentemente sin rumbo que provocaban que otros gorriones se sumaran a la actividad frenética.
Las tórtolas turcas, animales simples y tontorrones (al menos para mí) vigilaban de lejos encaramadas en la parte más alta del ciprés.
Y los abejarucos, que habitualmente a estas horas utilizan las zonas a la sombra para capturar insectos voladores y las abejas que regresan a sus colmenas, vuelan más altos que días pasados.
Hasta las gallinas, cacareaban sin poner huevos y se mostraban nerviosas e irritadas.
Mientras, el pinsapo aparentemente ajeno a lo que está pasando el jardín, ¿Hace la señal de victoria con dos piñas? No, simplemente han crecido así por capricho. Y los caprichosos colores de los gladiolos afloran a sus pies ignorantes de que el pinsapo no quiere adornos.

En la Naturaleza nada ocurre por capricho, todo tiene su por qué. En este caso, después de permanecer un largo rato bajo las ramas del albaricoque, descubrí las razones del nerviosismo general. Una culebra de escalera de pequeño tamaño se movía lenta pero decidida entre las ramas buscando algún pollo de gorrión despistado para engullirlo.
Al contrario puede ocurrir en la especie humana, que no todo tiene que tener un por qué, a veces se hacen cosas por capricho, sin que tengan una justificación clara.
Preguntaban al director de cine Carlos Saura sobre las razones psicológicas de la presencia de “patas de gallo” en la nevera de su película “CRÍA CUERVOS” cuando la estrenó. Los periodistas, quizás influidos por la moda de la psicología argentina, entonces muy valorada, trataban de indagar en traumas de la infancia del director, en sus represiones sexuales y hasta en posibles instintos agresivos. Recuerdo la respuesta cortante, escueta y malhumorada de Carlos Saura ante el bombardeo psicológico de los periodistas:
-    He puesto las patas de gallo en la nevera por que recordaba que en mi niñez siempre teníamos algunas en casa para hacer caldos. Ah y porqué me da la gana.
¿Será una característica de los humanos tener que sacar conclusiones de todo? ¿Ó es que eso nos hace más inteligentes a nuestros propios ojos? ¿Ó es que somos así de complicados?.

PAISAJES DE LA SERRANIA DE RONDA: Cortijo de El Palancar

Andrés Rodríguez González Julio 12th, 2017

PAISAJES DE LA SERRANIA DE RONDA.
Cortijo de El Palancar

Uno de los últimos cortijos activos de la Serranía de Ronda, se encuentra actualmente abandonado y, poco a poco, se va notando que el paso del tiempo ocasiona su paulatino deterioro, así,  parte de la techumbre se ha caído y el horno situado en la misma puerta tiene grandes grietas que indican su inminente ruina.
Cuentan que cuando el bandolero Pasos Largos estaba perseguido por la guardia civil se refugió una noche en El Palancar, concretamente en el pajar del cortijo; también allí estaba pasando la noche una pareja de civiles, avisados los cortijeros con una seña ya convenida entre ellos y el bandolero de su presencia, le comunicaron que la guardia civil estaba en el cortijo y le invitaron a marcharse por su propia seguridad, el bandolero no hizo caso a las recomendaciones de los cortijeros y pasó la noche en el pajar del cortijo, pared con pared con sus perseguidores, con buen criterio pensó que en el cortijo tenía la máxima seguridad y que nunca lo buscarían. Como así fue.

PAISAJE DE LA SERRANÍA DE RONDA: Foto del levantamiento del cadaver del bandolero Pasoslargos

Andrés Rodríguez González Febrero 5th, 2017

PAISAJE DE LA SERRANÍA DE RONDA
Foto del levantamiento del cadaver del bandolero Pasoslargos


De nombre Juan José Mingolla Gallardo, fue siempre un ser huraño y solitario. El padre de mi amigo Andrés Albarracin, de nombre Antonio Albarracin Durán, me pasó esta foto hace varios años, su padre (abuelo por tanto de mi amigo Andrés), de nombre Andrés Albarracín Molina, era taxista y llevó al juez de Ronda, D. Miguel Carbonell y el médico forense D. Vicente Narvaez para que hicieran el “levantamiento del cadaver” hasta el cortijo de la Breña, cuyas ruinas aún pueden verse cerca del Puerto del Viento, allí se concentraron varios coches con los “notables” de la ciudad y otros curiosos. Hasta el cortijo de La Breña sacó el cadaver a lomos de su mulo un pastor de Cuevas del Becerro, llamado Manuel Torres, de apodo “Manuel Galán” desde la Covacha de Sopalmito, cerca del cortijo de Lifa, donde había muerto en un enfrentamiento con la guardia civil, aunque Manuel Galán y otros muchos siempre defendieron la teoría de que lo mato un rampero furtivo para congraciarse con la guardía civil. En el momento de su muerte Pasoslargos no tenía cuentas pendientes con la justicia puesto que había sido indultado de sus delitos por el gobierno de la república. Los guardías civiles y el comandante de puesto de Ronda fueron condecorados. Pasoslargos vivio sus últimos años como siempre quiso vivir, solo, en el monte, furtiveando.
Andrés Albarracín Molina es el primero que se ve por la izquierda de la foto. Más información en el libro de mi querido amigo Isidro García Ciguenza titulado Bandoleros en la Serranía de Ronda.

Paisajes de la Serranía de Ronda: Cortijo de la Viborilla.

Andrés Rodríguez González Enero 19th, 2017

Paisajes de la Serranía de Ronda
Cortijo de la Viborilla.

Entre la Sierra Hidalga y la Sierra de Las Nieves existen una serie de “cortijos” que son impresionantes. No por parecerse a los cortijos andaluces del Valle del Guadalquivir, sino por todo lo contrario. Estos no están rodeados de fértiles tierras sino de esterilidad y rocas desnudas. Cortijos son el nombre con el que se les conoce, pero son actualmente una ruina con cuatro paredes que apenas se levantan del suelo, al lado suelen tener una menguada fuente, algún moribundo o fallecido árbol y una pequeña “era”, testimonio de que los escasísimos suelos con poca pendiente entre rocas eran cultivados. Cuando estaban habitados, sus condiciones no debían ser mucho mejores, la dureza del clima con frecuentes y duras nevadas, la incomunicación a la que estaban sometidos sus habitantes, con veredas maltrechas y empinadas, la escasez de agua con menguados nacimientos  y, a veces, alejadas fuentes, debían hacer muy duras las condiciones de vida. La pobreza de estos terrenos áridos, de calizas y margocalizas, con fuertes pendientes, contrasta con los suelos de la otra ladera de Sierra Hidalga, la que mira a Ronda, de suelos fértiles y con horizontes bien desarrollados. En los terrenos que hoy nos ocupan la mayoría de la superficie está cubierta por piedras y rocas que carecen de suelos, entre los escarpes rocosos serpentean pequeños torrentes que vierten sus escasas aguas hacia la cabecera del río Guadalevín o su principal valedor, el arroyo Carboneras que recoje aguas de las Cañadas del Cuerno y de Enmedio del Pinsapar de Ronda y de La Fuenfría.

El agua está presente en épocas de lluvias pero en verano, gran parte de la primavera y bien avanzado el otoño, aquellos terrenos bien pueden confundirse con una zona desértica o un predesierto de Almería. En determinados lugares, el agua filtrada en el suelo o la caída en forma de nieve, aflora al exterior cuando las arcillas impermeabilizan el terreno, y lo hace en forma de escasas fuentes; cerca de ellas, si el escaso suelo lo permitía, a veces existen restos de pequeñas albercas y lo que debieron ser pequeños huertos. Y entre los minúsculos llanos con un poco de tomo de suelo, se adivina, con mucha imaginación, que eran los dedicados a los cultivos de cereales, cultivos casi artesanales que debían hacerse con arado romano y mulo o burro como toda ayuda, en un intento de arañar algo productivo a la tierra esteril.
Siempre que visito estos cortijos, la Sardina Baja y Alta, el Hoyoncillo, Malillo, Cobatillas, Colmenarejo… tanto si entro por Manaderos como si lo hago por Lifa o por el arroyo Carboneras junto al Refugio de Quejigales, pienso en la dureza de la vida de los aparceros que por aquí sobrevivían.  Y digo bien, sobrevivir, por que vivir aquí no es vivir. Veo a los pastores cuidando rebaños de los señoritos de Ronda, pensando cómo justificar ante ellos no poder pagar la aparcería por la sequía, la enfermedad o la espantá de los rebaños por los truenos y tormentas, veo a los muchachos mal vestidos y peor calzados, ocupados todo el santo día en buscar la oveja o la cabra “paria” que no aparece, en evitar que las cabras invadan el huerto o se coman los cultivos de cereales; pienso en las muchachas ayudando a la madre en sus múltiples obligaciones, tal vez soñando con un hombre que les saque de allí para llevarles a una vida mejor; pero sobretodo, pienso en las mujeres que aquí vivieron, aquí parieron, lloraron a sus hijos muertos al nacer o picados por víboras, despeñados en algún tajo; tal vez soñando con que alguno de sus hijos pudiera irse a Ronda como “aprendiz” de algún oficio o alguna de sus hijas a casa de los señoritos a “servir”. Imagino mujeres duras, descalzas por darles sus zapatillas a las hijas, temerosas por el futuro de sus hijos y a la vez valientes para vivir el día a día. Y sobre todo pienso en las mujeres que vivieron en el cortijo de La Viborilla. ¿Y por qué en éste? Porque desde aquí se ve Ronda, que representaría el paraíso prometido, el lugar donde se iba un par de veces al año. Donde vivían parientes y quizás, algún novio que trabajaba en una tienda de la calle La Bola, un mozo que le prometío una vida mejor cuando viniera de “la mili”, y que no pudo cumplir su promesa porque antes el amor fue truncado por una suegra que le arreglo el matrimonio con alguna vecina, una “casi suegra” que le jodio la vida y, a la vez, le dio los sueños de la vida que nunca vivirá.


Imagen de Josep Cuatrecasas del año 1930, cuando vino a realizar una visita a los pinsapos.

Paisajes: Sierra de Las Nieves. Meseta de Quejigales.

Andrés Rodríguez González Noviembre 29th, 2016

Sierra de Las Nieves. Meseta de Quejigales.
Planicie ondulada por efecto de la erosión de los torrentes, se encuentra situada entre los 1.600 y 1.800 metros de altitud, su vegetación potencial seria un pinsapar con presencia de quejigos de montaña, así lo atestiguan los pinsapos que se encuentran protegidos por plantas espinosas o los que han crecido en los antiguos vallados que se han eliminado recientemente. Los pastores eliminaron el bosque natural de pinsapos y han dejado un quejigal muy aclarado con arboleda formada de quejigos de montaña con poca regeneración que producen bellotas y dejan pasar sufiente luz para que se desarrolle un pastizal que mantiene los rebaños de ovejas que, en mi opinión, no deberían estar en la Meseta que tiene la catalogación de Zona de Reserva del Parque Natural Sierra de Las Nieves.

La visión hacia el Parque Natural de Los Alcornocales (suroeste), como todas las que se ven desde este maravilloso oteadero, es sencillamente espectacular.

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