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FAUNA DE LA SERRANÍA DE RONDA Taladro de las Encinas. Escababajos perforadores de las encinas.

Andrés Rodríguez González Febrero 7th, 2018

FAUNA DE LA SERRANÍA DE RONDA
Taladro de las Encinas. Escababajos perforadores de las encinas. Cerambys welensii, Cerambyx cerdo

Los cerámbidos  son unos escarabajos xilófogos (comedores de madera) especializados en la familia de las Querqus: Encinas, Alcornoques, Robles, Rebollos y Quejigos.

Los más activos y conocidos en las dehesas de encinas son el Cerambyx welensii y el Cerambyx cerdo. Son La muerte silenciosa del encinar

Estos coleópteros alcanzan los 6 cm de longitud por algo más de 1 cm de anchura.  Las hembras son de mayor tamaño que los machos y sus antenas notablemente más cortas. Dispone de fuertes mandíbulas, sus patas están provistas de potentes ganchos, junto a su oscuro color completan un resumen de este eficaz escarabajo.

Su ciclo biológico comienza cuando los adultos aparecen a finales de primavera, en verano o a principios de otoño. Tras la fecundación las hembras ponen los huevos en el tronco de los árboles, los huevos se transforman en larvas  de gran tamaño 9 cm de larga y de la anchura de un dedo)  que excaban anchas y profundas galerías a la vez que se van alimentando. Esta fase puede llegar hasta los 3 años o incluso 4 años y ella, la larva, recorre y atraviesa todo el tronco de la querqus que habita. Cuando se acerca el momento de la formación de la pupa y posterior salida al exterior se acomoda en un habitáculo algo más ancho que las galerías y próximo a la corteza.

Los cerámbidos cumplen una importante función en el equilibrio de la naturaleza. En bosques y dehesas ataca a los individuos viejos o enfermos, completan el proceso hongos e insectos que colonizan las galerías para acelerar la descomposición de los viejos árboles, que formaran parte de la tierra y darán paso y espacio a los jóvenes. Cumple pues un importante papel en la regeneración de la masa arbórea.

El problema  viene planteando cuando ese equilibrio se altera profundamente.

Desde mitad del pasado siglo, la dehesa está sufriendo una profunda alteración, se han arrancado millones de encinas y alcornoques, enormes extensiones adehesadas han sido transformadas o eliminadas. La tasa de reposición de arbolado es raquítica. Las subvenciones europeas no han solucionado para nada el tema ya que al estado español como a sus autonomías la salud de las dehesas bien parece importarles muy poco para plantear un política valiente de inversión, inversión poco lucida porque es a largo plazo y el largo plazo y el voto son incompatibles. Otro peliagudo problema que padece la dehesa es la sobreexplotación,  ganadera, agrícola y forestal, que agota tanto al suelo como al arbolado, haciéndola más vulnerable y asequible a parásitos como los cerámbidos.

Tenemos pues una ingente masa de árboles susceptibles de ser atacados por el escarabajo, su despensa se multiplica y ellos con ella.

Soluciones: El Cerambyx tiene sus enemigos naturales que se encargan de tener su población a raya. El pájaro carpintero, rapaces nocturnas, erizos y zorros. A su vez esta escuadrilla sanitaria se ha visto mermada sustancialmente por la acción humana. Solo el zorro en función de su dieta omnívora carece de problemas de subsistencia hoy por hoy.

Los Cerambyx se muestran inmunes al veneno de los insecticidas, no así otros insectos que erróneamente pagan el pato del escarabajo y que pueden ser colaboradores del equilibrio natural de las dehesas.

Recapitulando tenemos por un lado los perdedores; arbolado débil, depredadores esquilmados, dehesas debilitadas… Y un ganador involuntario de todo este desaguisado; el Cerambyx.

Y en el caso que tratamos dos vencedores iguales pero diferentes.

Desde el principio hemos hablado de dos tipos distintos, Cerambyx welensii y Cerambyx cerdo, distintos pero de aspecto muy semejante, de hecho solo los expertos son capaces de distinguir uno del otro.

Para añadir complicación a la historia, el Cerambyx cerdo está estríctamente protegido por el convenio de Berna de 1979, que fue ratificado por el estado español el 13 de mayo de 1986.

Tenemos dos circunstancias a tener en cuenta para la tardía solución del problema, por una parte considerar que en las dehesas extremeñas, parte de las andaluzas y salmantinas el escarabajo que pululaba a sus anchas era el “cerdo”, cuando en realidad, según estudios recientísimos (2008) era el welensii.

A partir de 2009, comprobado que el enemigo a batir ya no estaba protegido, se ensayan distintas fórmulas para frenar el avance del  welensii y la más eficaz es la más sencilla y barata.

El “taladro”, así se conoce al escarabajo en el campo, se caza de la siguiente fácil y barata manera.

Una botella de 5 litros de agua, una vez vacía, se corta a un 75% de su altura, la parte superior, invertida se mete en la inferior que rellenaremos con alguno de estos compuestos:

1º Melón piel de sapo y agua con ácido cítrico (limón por ejemplo). El melón entero se tritura. Se añade igual volumen de agua y un 5% de ácido cítrico.

2º Vino común, azúcar, agua y sal común- Un litro de vino, 300 gramos de azúcar, se deja reposar 48 horas a temperatura ambiente. Al cabo de ese tiempo le añadimos 300 gramos de sal común y 1 litro de agua.

3º Cerveza común, azúcar, agua y sal común. Para un litro de cerveza se toman 300 gramos de azúcar. Dejamos reposar 48 horas a temperatura ambiente, después añadimos los 300 gramos de sal común y 1 litro de agua.

La botella la sujetaremos al tronco (con una cinta de embalar por ejemplo) próxima a la parte superior del árbol, y el insecto atraído por estos combinados se cuela en la botella y no puede salir.
Las fotos están realizadas por mi paisano José María Calderón en Extremadura. El escarabajo ha sido identificado por el prestigioso ecólogo y entomólogo Dr. Rafael Obregón. Las fotos de las botellas están tomadas del blog “espíritudelarbol”

Bibliografia
http://espiritudearbol.blogspot.com.es

PLANTAS DE LA SERRANIA DE RONDA Jara pringosa

Andrés Rodríguez González Noviembre 16th, 2017

PLANTAS DE LA SERRANIA DE RONDA
Jara pringosa Cistus ladanifer

Es un arbusto perenne que puede llegar a alcanzar los 4 metros de altura, aunque lo normal es encontrarlos con menor porte, entre 1,5 y 2 metros. Probablemente una de las plantas más conocidas por sus inconfundibles flores, su aroma y sus hojas, pegajosas y brillantes.
Entre los meses de mayo a junio se produce una floración masiva de la jara, que es un espectáculo visual. Los jarales vestidos de blanco aportan al campo un aspecto inconfundible similar al de una gran nevada pero en plena primavera, a lo que sin duda contribuye el tamaño de sus flores de hasta 10 cm de diámetro.
La jara pringosa ocupa suelos silíceos, pobres, con escasa vegetación. Los encinares degradados y zonas de tránsito entre encinar y matorral son el espacio que ocupa esta planta capaz de sobrevivir en las condiciones más duras y en los suelos más difíciles
Recibe su nombre científico de la pertenencia a la familia de las cistáceas Cistus, y del ládano, ladanifer, sustancia pegajosa y aromática que desprenden sus hojas.
El ládano es una sustancia resinosa que la planta emplea para evitar competencia de otras especies vegetales. Al parecer, inhibe el crecimiento de otras plantas, lo que viene muy bien a la jara que ya se las tiene que apañar en suelos pobres que no ofrecen muchos nutrientes que compartir. Además es una planta pionera, aparece de las primeras colonizando terrenos quemados.
Actualmente, el ládano se emplea en la industria de la perfumería, y antiguamente era muy apreciado como cicatrizante, sedante, desinfectante y para elaborar una sustancia que supuestamente ayudaba a curar las hernias. Para la recolección del ládano se empleaban cabras, a las que se dejaba en los jarales con la intención de que terminaran impregnadas de esta sustancia pegajosa. Posteriormente, se procedía a “peinar” a los animales y así separar de su pelo la preciada resina. Otro método más “moderno” y más higiénico era la cocción de las hojas de jara pringosa hasta conseguir una especie de pez o brea con la que incluso se llegaron a embrear las calles de algunas poblaciones zamoranas.
Además del ládano, la propia madera de la jara y las hojas han tenido sus usos tradicionales. Las flechas o dardos usados en las ballestas medievales se fabricaban con madera de las ramas de jara, y de las hojas cocidas, junto a otras especies vegetales, se obtenía una sustancia que servía para curar las heridas que osos y otros animales causaban a los perros en las cacerías. De ello da fe el famoso Libro de la Montería del Alfonso XI.
Las flores de la jara son utilizadas las abejas y la miel obtenida es de excelente calidad y sabor.
En la actualidad, el uso de Cistus ladanifer como planta medicinal no es muy habitual. No obstante, entre sus propiedades medicinales se destaca el carácter balsámico del ládano, incorporado a jarabes para la tos y la bronquitis, como antiespasmódico y en el tratamiento de úlceras y gastritis. El aceite esencial de la jara pringosa es también un antihemorrágico muy eficaz que sirve para tratar heridas y cortes superficiales, ya que es cicatrizante, así como es un muy buen aliado de las pieles maduras y castigadas, porque tiene propiedades antiarrugas. No pueden usar el aceite de jara pringosa aquellas personas que estén siguiendo un tratamiento anticoagulante. Tampoco se recomienda durante el embarazo y la lactancia, ni en niños muy pequeños. El aceite de jara pringosa se utiliza comúnmente por vía tópica, pero en el caso de optar por su ingesta, se recomienda hacerlo siempre por prescripción médica. Además, por su potente olor que puede resultar molesto, no es buena idea difundirlo, ni tampoco tomar el sol después de aplicar el aceite en la piel.
La jara pringosa se distribuye principalmente por Extremadura, centro y sur la de Península Ibérica, y es más escasa en el norte, Galicia y Cataluña.
En nuestra comarca nunca la vamos a encontrar en terrenos calizos pero si aparece entre el matorral  de los alcornoques del Valle del Genal.

Bibliografía
guadarramistas.com
beauty.biotrendies.com

Paisaje de la Serranía de Ronda: La Nava en Verano

Andrés Rodríguez González Septiembre 5th, 2017

La Nava me acuna.

Tres de septiembre. Para mí, ir a La Nava, en cualquier época del año, me aporta paz interior y relajación. Fue el primer lugar de la Sierra de Las Nieves que conocí llevado por D. Julian de Zulueta que me presentó al padre del actual dueño y al guarda, Manuel, de ambos aprendí mucho, después he visitado la finca muchas veces. Allí he vivido muchos de los mejores ratos de mi vida, conocí a un personaje que me inspiró alguno de mis relatos, Felipe, que me mostró la bondad y naturalidad de las gentes del campo. En sus casas rurales tengo algunos de los mejores recuerdos familiares. Tengo la suerte de gozar de una vieja amistad con Paqui, Tom y sus hijos.

Recuerda que es una propiedad privada, por lo tanto el acceso puede ser denegado por los dueños, entre otras cosas porque se esté cazando. Pide siempre permiso y no recolectes fauna, ni flora, ni piedras ni cuernas de animales. Siempre puedes alquilar una estancia en sus casas rurales.

En esta visita que contó con los permisos necesarios, Gonzalo y yo, encontramos una “pala” de gamo que, como debe ser, se la dimos a los dueños al regreso del paseo.

Bajo el Cerro Alcor - o Alcojona- se encuentra La Nava antes llamada Nava de San Luis. Las moscas (si vas en verano puede ser que vuestro olor corporal atraiga a estos dipteros, debemos usar un repelente específico antimoscas porque pueden ser muy insistentes y pesadas) y las mariposas (como la hermosa Pandora y la disimulada Hipaparchia semele) son muy abundantes,


se ven cabras también en las cercanías de la finca. Las raíces de pinsapo, como las de alcornoque se agarran al suelo arcilloso del bosque de alcornoques impidiendo que los torrentes lo arrastren a las profundidades de las dolinas del llano a través de los sumideros.

El ciruelo silvestre muestra sus grandes frutos que algunos prefieren a los pequeños endrinos para producir su propio pacharán. En el bullicio silencioso del bosque se hace un silencio total, tanto que hasta las moscas parecen quietas, pasa en vuelo rápido sobre el “aguaero” donde esperamos que los pequeños pájaros entren, recortando troncos de pinsapo, un Gavilán. Como diría un antiguo y desaparecido amigo “por esto sólo ha compensado echar el día”.


Hermosos y pequeños pinsapos crecen por todas partes, hasta en las grietas de las rocas, a veces con troncos solitarios, otras en forma bífida, triple o cuatrupe y hasta cinco troncos juntos que nunca sabré si es uno solo que se divide desde el suelo o son cinco árboles diferentes.

Imagina que todos te miran con curiosidad desde los pequeños -pidiéndote que no los pises-, hasta los grandes que lo harán con poderío y curiosidad.


Yo los miro con admiración, como a los alcornoques y a los demás miembros de esta ciudad-bosque. Nunca sabré si los escasos pinsapos que crecen, lentos y débiles, son pequeños que esperan con paciencia a que alguno de los gigantes muera para que le llegue la luz y la energía contenida en los restos putrefactos del gigante derribado o son errores cometidos por los gigantes al dejarlos vivir bajo su protección, tal vez sea, simplemente, el ciclo de vida y muerte, muerte y vida, que, además es único: morir para que otros vivan sobre los cadáveres de los muertos.


¡ Que poco hemos aprendido los humanos de los verdaderos sabios de la vida: los árboles¡.


Nos despedimos de la familia.


Hablo con Clara, hija mayor de los dueños, vive la finca como sus padres le han enseñado, sintiéndola como uno más de la familia, con el cariño que da considerar la finca como un hermano, con sus dotes naturales de observación y su formación científica, me explica la posible razón de la existencia de pinsapos “de color azul y otros de color verde oscuro”, pero eso lo dejamos para otro paseo. Como dice Paqui, “La Nava me acuna”.

Paseos por La Serranía de Ronda: Benadalid, en el Valle del Genal.

Andrés Rodríguez González Noviembre 11th, 2016

Paseos con imágenes: Benadalid, en el Valle del Genal.

Benadalid es un pequeño pueblo de origen árabe como su nombre indica.
Precioso pueblo situado, como la inmensa mayoria de los pueblos del Valle del Genal en el contacto de materiales geológicos de pizarras, esquistos y cuarzos que forman el fondo del valle y son los restos de la Isla Kabilia, los más antiguos de la Serranía de Ronda, con las rocas calizas muy fisuradas, situadas más altas.

El contacto entre las calizas que se cargan de agua cuando llueve y los materiales impermeables del fondo del valle, origina fuentes y surgencias alrededor de las cuales se han establecido estos pueblos. Lo primero que destaca en el pueblo es el curioso castillo, utilizado como cementerio, sin duda debe a ese uso el haberse conservado hasta la actualidad.

El cultivo del castaño ha sido tradicionalmente el principal recurso del Valle, pero el turismo rural a través del Ceder Serranía de Ronda se ha desarrollado extraordinariamente, por eso se han rehabilitado y cuidado en extremo algunas casas recuperando el uso de la madera de castaño, la forja, la talla, el trabajo de la piedra en fachadas, la teja árabe y otros materiales propios de la zona.

La integración del pueblo en el paisaje es total y absoluta, de echo, forma parte del paisaje.

Destacan los cultivos de castaños, cultivos realizados en marcadas pendientes, donde hasta hace bien poco se araba con arado de vertedera.

Los castaños que quizás fueran traidos por los árabes, encuentran aqui un suelo profundo, con humedad, temperaturas moderadas hasta en inviernos duros, se desarrollan extraordinariamente y han sustituido a la vegetación natural del Valle formada por


alcornoques, quejidos, encinas, brezos, chopos y abundante matorral mediterráneo entre los que destacan los majuelos, la clematis y los apetecibles madroños.

El zumaque, que aqui se desarrolla hasta formar pequeños árboles, quizás también fue introducido por los árabes, y si no, fue potenciado su cultivo ya que fue usado por los para teñir tejidos.

Los castaños son cultivados con esmero, podados despues del derribo y la extracción de las castañas de sus “erizos” de pinchudas puas. Un trabajo duro y manual.

Lástima que estas excelentes castañas no sean reconocidas en muchos lugares. Es triste ver como venden castañas en algunos sitios de Andalucía como si fueran de Galicia en lugar de decir claramente que son del Valle del Genal, en la provincia de Málaga. Vamos como si esta provincia no pudiera ofrecer nada más que playas y campos de golf. Dimos un agradable paseo por el Camino de La Cruz, donde existe un pequeño monumento a los paisanos muertos por los franceses en la Guerra de la Independencia.

Pero no solo tenemos excelentes paisajes o frondoso bosques de castaños en Benadalid, también merece la pena asomarse a ver el viejo lavadero y la fuente Romana que le aportaba agua.

Y para terminar, un excelente y abundante comida en el precioso pueblo de Atajate, en un magnífico restaurante llamado Audalazar, totalmente recomendable, dio un perfecto fin a este paseo. Para rematar me encontré en el restaurante a tres antiguas alumnas con la alegría que eso supone para mí.