Archive for the tag 'Sierra de Las Nieves'

PLANTAS DE LA SERRANIA DE RONDA Lonicera arbórea

Andrés Rodríguez González Julio 13th, 2018

PLANTAS DE LA SERRANIA DE RONDA

Lonicera arbórea. Madreselva arbórea. Caprifolium arboreum

 

Pertenece a la familia Caprifoliaceae.

Es un arbusto que puede alcanzar entre 3 y 5 metros de altura. En su elevado porte se basó su descubridor científico, el gran Boissier, cuando la describió.

Tiene hojas opuestas, caedizas, enteras pecioladas, de forma ovaladas o helíptica. Flores en las zonas axilares en los extremos de las ramas.

Es un endemismo Ibérico magrebí que aparece al sur de la Península Ibérica y Noroeste de África. En la Serranía de Ronda yo sólo conozco una pequeña población en las cercanías del Cortijo de Quejigales, pero me han informado de la existencia de otras poblaciones en la Sierra de Las Nieves.

Siempre aparece entre los 1.250 y los 2.000 metros de altitud. Relacionada con vegetación de matorral. La población que yo conozco se encuentra entre matorrales cerca del borde del pinsapar. En nuestra zona se encuentra en semisombra.

Bastante indiferente al tipo de suelo, prefiere substratos calizos y siempre que sean suelos bien desarrollados y frescos, incluso húmedos.

La foto es de Gonzalo Astete a quien agradezco que me haya permitido usarla.

 

Bibliografía

https://floressilvestresdelmediterraneo.blogspot.com

https://www.ecured.cu

Otros Naturalistas en la Serranía de Ronda. A. Barbey

Andrés Rodríguez González Julio 10th, 2018

Otros Naturalistas en la Serranía de Ronda.

A. Barbey

 La amputada década de los años 30 del siglo pasado supuso un gran desarrollo en la protección medioambiental de Andalucía en general y particularmente de la Serranía de Ronda.

Historicamente la visita de Barbey se enmarca en el final del reinado de Alfonso XIII y la Dictadura de Primo de Rivera, son “los años veinte” y  la “belle epoque”, un periodo de crecimiento económico en el que se tradujo en Andalucía algunos avances sociales como las comunicaciones, la educación pública o las primeras obras hidráulicas de cierta importancia como el Embalse de Montejaque construido entre 1930 – 1933. Pero con un efecto negativo muy importante, crecen considerablemente las cabañas ganaderas, en nuestra comarca vuelven a aumentar  especialmente las de caprino y ovino, que ramonean intensamente a sus anchas en las zonas montañosas, precisamente en los montes donde se desarrollan los pinsapos. En contraposición, la llegada de Boissier coincidió con uno de los periodos catastróficos en lo social, económico y medioambiental que han asolado España reiteramente.

En los años veinte y comienzos de los treinta se sentaron las bases de las políticas de protección que en las últimas decenas de años de la época actual se tradujeron en la amplia red de Espacios Protegidos que existe en la comarca y en Andalucía. Y no quiero decir con eso que yo me dé por satisfecho con lo que ahora existe; es necesario avanzar más sobre todo con los retos que el cambio climático nos  está planteando, concretamente como afecta a la conservación de nuestra joya botánica por excelencia: El Pinsapo.

En aquella época gloriosa para la protección ambiental de los referidos años treinta se publicaron diversos materiales que reactivaron el interés por la conservación delmedio. Precisamente unos años antes, la comarca de la Serranía de Ronda,  había levantado un gran interés en el ámbito científico y cultural con personajes como Simón de Rojas Clemente Rubio, Lagasca, Cavanilles, Charles E. Boissier, Antonio Laynez,  entre otros. En esos años treinta se publican artículos científicos fundamentales como los de Cuatrecasas y libros muy importantes como los de de Luis Ceballos sobre la vegetación forestal de las provincias de Cádiz y Málaga, para la primera provincia citada, escribió en colaboración con Manuel Martín Bolaños y para la provincia malagueña con Carlos Vicioso.

En 1931 se publica en Paris un libro fundamental titulado “A travers les forêts de Pinsapo d´Andalousie”, tal vez, a causa de que no fue traducido hasta muchos años después, es bastante desconocido incluso para el público iniciado en temas científicos o naturalistas de la Serranía. Es posible que el nombre de su autor A. Barbey,  no nos diga nada, pero si los europeos tuvieran la costumbre  tan española de respetar el apellido de las madres y colocarlo como segundo apellido, este señor desconocido ya sería otra cosa, porque su segundo apellido es “Boissier”. Efectivamente, fue nieto del descubridor científico del pinsapo. Y un nieto orgulloso y apasionado de su abuelo como demuestran las palabras escritas por él al comenzar la redacción de su obra a la que subtitula “Homenaje a mi abuelo”; también las continuas y cariñosas referencias que a su abuelo hace a lo largo de su obra, producto de que emprendiera una especie de viaje homenaje a Boissier que le llevó a los terrenos que su abuelo visitó e incluso a Grazalema, donde nunca llegó el famoso descubridor del pinsapo.

Barbey viene a la Serranía de Ronda siguiendo los pasos de su abuelo, pero no ese el único interés que le atrae, el autor del libro es especialista en Entomología, la ciencia que estudia los insectos; busca entrar en contacto con Manuel Aulló Costilla, director del Laboratorio de Fauna Forestal Española, Piscicultura y Ornitología, padre y primer presidente de la Sociedad Española de Ornitología. A este personaje dedica un insecto que descubre en los bosques de pinsapo, la Dioryctria aulloi, una mariposa parásita de nuestros abetos.

Como otros científicos de la época, Barbey es un hombre de ciencia muy completo, no sólo se preocupa por los insectos, o por la historia de su abuelo en la Serranía, también es un “forestal” importante. Comenta y se nota que le duele, los usos y abusos que del pinsapar se hace en la Andalucía de la época, la escasa consideración que de estos bosques se tiene traducida en un pastoreo excesivo que le obliga a hacer suya un frase de sus compañeros y amigos los científicos españoles Ceballos y Martín Bolaños cuando deja escrito en perfecto idioma español “son muchos los metros cúbicos de madera que las cabras han robado a los pinsapos”. Son las cabras, para Barbey, uno de los principales responsables del deterioro del pinsapar, su falta de continuidad y la ausencia de regeneración del bosque. Pero no sólo las acciones negativas de las cabras le preocupan, también la poda abusiva de ramas de los abetos para fabricar carbón, una práctica habitual y no sólo en los pinsapos, también en encinas y quejigos.  Además, en sus escritos, distingue perfectamente el carboneo anárquico y aniquilador que se realiza en los terrenos comunales de los Montes de Propios del Monte Pinsapar de la Sierra de Las Nieves, del “más regulado” que se practicaba en el pinsapar de Grazalema. Sin duda el que un monte fuera propiedad de la comunidad o de un particular influía poderosamente; desgraciadamente ya se sabe que el  carácter español castiga y esquilma las propiedades comunes  mientras los particulares cuidan lo propio. También analiza las causas naturales que dificultan el crecimiento y la regeneración del pinsapo como la sequía estival y los ataques de insectos, su conclusión es que si no se toman medidas urgentes para atenuar las agresiones humanas contra los pinsapos, estos bosques desaparecerían irremediablemente

Otras aportaciones importantes a resaltar son el aporte de fotografías que Barbey incluye en su libro, algunas han servido para comparar la evolución de los bosques de pinsapos desde su época a la actualidad y también los estudios que realiza sobre los insectos. No debemos  olvidar que Barbey fue un entomólogo de prestigio internacional autor de obras básicas de la materia como el “Traite d´Entomologie Forestière”, un estudio que mereció una mención especial de la Academia de Ciencias de Francia.

En el libro “A través de los Bosques de Pinsapo de Andalucía” despierta una especial emoción  el capítulo dedicado a Boissier y que lleva  por título “Homenaje a mi abuelo”; el autor aporta numerosas referencias personales y detalles enternecedores sobre la vida, el caracter, los viajes y los trabajos de Edmond Charles Boissier. Después Barbey describe los macizos montañosos con pinsapos y las poblaciones de la Sierra de Las Nieves, la Nava de S. Luis y la Sierra del Pinar en un extenso y documentado capítulo para el que, sin duda, le asesoraron Luis Ceballos y Carlos Vicioso.

En las conclusiones de su libro se encuentran propuestas tan contundentes como “el único medio, el más urgente, el más fácilmente realizable para asegurar la salvaguarda del pinsapar es alejar los rebaños casi nómadas de cabras, en cualquier caso más numerosos en las Sierras de Ronda”. También expresa el deseo de “crear, lo antes posible, en las Sierras Andaluzas, reservas forestales…”, y continúa “…es el deseo sincero que formula el nieto de Edmond Boissier, naturalista apasionado de la flora española”.

Sin duda un nieto que sería el orgullo de su abuelo, el gran Boissier y que contribuyo con su difcusión a la posterior llegada de la protección en forma de Espacios Naturales Protegidos para los pinsapares.

 

Bibliografía

A través de los bosques de pinsapo de Andalucía. “A travers les forêts de Pinsapo d´Andalousie”.  A. Barbey

Edita la Agencia de Medio Ambiente de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía.

Traducción de Fernando Díaz del Olmo sobre el libro original editado en Paris y en Gembloux en el año 1931

Sevilla 1996.

 

Libro Naturalistas en la Serranía de Ronda. Capítulo 7.- Antonio Laynez.

Andrés Rodríguez González Junio 16th, 2018

Libro Naturalistas en la Serranía de Ronda. Capítulo 7.- Antonio Laynez.

Con la Memoria de Reconocimiento del Monte Público del Pinsapar de los Montes de Propios de Ronda en la Sierra de Las Nieves, en 1858, fue la primera llamada de atención por parte del Estado Español sobre la penosa situación que los bosques de pinsapos atravesaban, próxima a la extinción.

El estudio, detallado y muy serio, fue llevado a cabo por Antonio Laynez. A través de ese estudio conocemos algunos datos muy interesantes y curiosos que voy a comentar brevemente, como que la superficie forestal que encontró Laynez la estimo en 256,4 hectáreas en contraposición a las 445,5 de la actualidad; la nieve estaba presente  en la sierra durante “siete meses y a veces ocho”; Laynez describe terrenos muy erosionados donde los suelos han sido arrastrados hacia las zonas más llanas y bajas, basándose en un mejor desarrollo, mayor fertilidad y diversidad de suelos en esas zonas, Lainez insiste en realizar las repoblaciones de pinsapos más importantes y no en las zonas erosionadas donde están los restos del bosque, en esas partes bajas de suelos más fértiles donde precisamente existe un litigio de propiedad entre los dueños del Cortijo Las Tablas y el Ayuntamiento de Ronda, por lo que se tuvo que hacer un deslinde  en 1870, en el que el Ayuntamiento perdió parte de la propiedad que quedó reducida a 760,5 hectáreas. Laynez insistió en su estudio en que era necesario iniciar la repoblación con urgencia, pero la realidad fue que además de la llamada de atención sobre el pésimo estado del pinsapar, nada se hizo durante muchos años, en concreto durante casi un siglo.

Laynez describe el pésimo estado del pinsapar, pero no sólo esa especie corría peligro de muerte, también señala la extraordinaria escasez de tejos; en la “Memoria de reconocimiento…” señala la existencia de “pequeños rodales” de pocos ejemplares, árboles muy deteriorados y envejecidos, yemas de crecimiento secas, muchos ejemplares inútiles para repoblar por no producir semillas, la mayoría no sirven ni como árboles de sombra que ayuden a futuras repoblaciones. La situación la describe como “tan mala, que so se puede hacer una ordenación del Monte para su explotación, sólo proponer una serie de medidas para preparar el Monte para después hacer alguna ejecución”. No olvidemos la época de la “Memoria…” inconcebibles y desconocidos los criterios puramente conservacionistas, Laynez encuentra una justificación para conservar el pinsapar, es su explotación maderera y explica las razones del abandono del pinsapar en la escasez de la demanda que su madera tiene, tan solo para unas fábricas de hierro situadas a 4 leguas (unos 22 kms), debe tratarse de las explotaciones de la Sierra de Marbella. Como otras causas del abandono del pinsapar, además de la poca demanda de su madera, están también la falta de comunicaciones y el poco aprecio que la madera de pinsapo tiene ya que sólo se usa como carbón vegetal en la ciudad de Ronda.

Cifra la cantidad de pinsapos en la Sierra de Las Nieves en 26.000 pinsapos, todos árboles viejos, de ellos unos 6.000 amenazan con caerse pronto. En el expediente de venta de los Montes de Propios del año 1943, el número de pinsapos se había reducido a 10.500 árboles, en ese expediente de compra se da como un importante argumento que “sería una vergüenza nacional para Ronda que se perdiera el pinsapo”, algo que nos indica cuanto habían avanzado los criterios conservacionista en todo el mundo y en España en particular.

Antes de la visita de Lainez se hicieron unos trabajos previos que consistieron en “señalar” los pinsapos secos, 1.038 de los 6.000, con el resto 4.962, Laynez propone talarlos de manera inmediata.

Al estudiar la “Memoria…” con detalle se llega a la conclusión de que Lainex debíoempezar su trabajo en verano 1.858. recomienda que la subasta de madera se haga por la totalidad de la “saca”, para evitar que exista más de un rematante. La saca podría hacerse en los veranos de 1.859 y 1.860, al mismo tiempo debería hacerse un removido del terreno para que cuando empiece la diseminación de las semillas encuentren las condiciones adecuadas para la germinación. Recomienda no efectuar ninguna actuación hasta asegurar el repoblado, cosa que podría ocurrir en 1864, sólo entonces se produciría una nueva tala de unos 5.000 ejemplares.

Laynez  pretendía que el repoblado fuera natural aprovechando los vientos dominantes del SE  al tener el pinsapo las semillas aladas, al diseñar la actuación insiste en dejar “árboles padre” en los calveros para conseguir el repoblado.

Propone talas cada 5 años, en la primera corta eliminaría los rodales más deteriorados de forma íntegra por ser sumamente viejos y estar sobre roca desnuda,  “lavada”. Propone los lugares concretos donde realizar las cortas y ofrece cifras sobre la superficie que quedará en ellos con arboleda.

Los troncos de pinsapos cortados deben hacerse por los lugares que indique el perito agrónomo de la provincia con el fin de evitar daños en el repoblado tanto en el arrastre como en la caída.

Con criterios de ingeniero de montes justifica la rentabilidad económica de la existencia del pinsapar , el valor económico de cada tronco es de un real (un cuarto de peseta), las cortas de los años 1.859 y 1.860 darán un beneficio de 46.000 pesetas, nuevas estimaciones marcan una renta anual de 10.682 pesetas a lo que habría que descontar  el sueldo del guarda del pinsapar, algo menos de cuatro euros al año, por lo tanto la renta anual sería de unas diez mil pesetas al año.

Laynez urge a solucionar los problemas  de propiedad sobre las zonas más bajas, fértiles y con mayor probabilidad de éxito del repoblado, con los dueños del cortijo de Las Tablas (actual de Refugio de Quejigales),  problemas que deben solucionarse por medio de un deslinde, cosa que fue realizada en 1.870, Ronda perdió esos terrenos y quedo reducida la propiedad de los Montes de Propios a 760,8 hectáreas .

Laynez termina la “Memoria…” y la firma en  Madrid el día 15 de septiembre de 1.858.

Una copia del trabajo realizado fue remitida al  Ayuntamiento de Ronda en diciembre de 1.858. Esa copia fue descubierta por la archivera Clotilde Mozo en el Archivo Municipal de Ronda en el año 2.004.

Tabaco gordo en el Dioscorides Renovado de Pio Font y Quer

Andrés Rodríguez González Marzo 9th, 2018

Tabaco gordo en el Dioscorides Renovado de Pio Font y Quer

En 1961 se publica un hito importantísimo en la Botánica de España y yo diría que de todo el mundo. Es la primera edición del libro de D. Pio Font y Quer: “Plantas Medicinales.  Dioscórides renovado” por parte de la Editorial Labor.
En 2014, para conmemorar tan importante evento, la editorial Península, publica una nueva y cuidada edición de ese libro.
Encontramos en él la referencia a una de las plantas más interesantes de la Sierra de Las Nieves, la Atropa baetica, popularmente conocida como Tabaco Gordo, aunque actualmente se tiende a llamarla Belladona Andaluza.
Enrique Gross era un trabajador de Pio Font Quer, el famoso investigador vivía y trabajaba en Barcelona, allí enviaba el material botánico Enrique Gross, material que recogía en sus excursiones botánicas por toda la península. Era tal su experiencia y sus dotes botánicas naturales, que sin la más mínima formación, se atrevía a clasificar las plantas esas plantas de forma acertada la mayoría de las veces.
Esto es lo que dice del Tabaco Gordo Font y Quer. “El seis de julio de 1922, Enrique Gross encontró Tabaco Gordo (Atropa baetica, Willkomm) cerca de la Peña de Los Enamorados, sobre los Hoyos de la Caridad en la Cumbre de la Sierra de La Nieve.
Sabemos por otro investigador catalán, Josep Cuatrecasas que visito la Sierra de La Nieve en 1930 que a Enrique Gros le había llevado hasta el Tabaco Gordo el guarda del pinsapar, Francisco Molina, Frasquito el guarda, un empleado municipal del  Ayuntamiento de Ronda ya que las tres Cañadas del Pinsapar de la Sierra de La Nieve, la del Cuerno, la de En medio y la de Las Ánimas (donde se encuentran los Hoyos de la Caridad), eran propiedad del municipio de Ronda con el nombre de Montes de Propios del Pinsapar de la Sierra de La Nieve.
El interés histórico de esta cita es evidente y más cuando esa población de Tabaco Gordo aún se mantiene viva y en buen estado.

La planta Belladona Andaluza o Tabaco Gordo es una especie en Catalogada como Especies en peligro de extinción e incluida en la Lista Roja de la Flora Vascular de Andalucía, presenta varias poblaciones en la Sierra de Las Nieves, ha sido estudiada por quien escribe estas líneas y otros autores hace pocos años y se puedo constatar un aumento de poblaciones de esta especia hasta pasar de 11 conocidas a 20 en la actualidad, todas en la Sierra de Las Nieves. Sin embargo la única población, con muy pocos ejemplares, conocida en el Parque Natural de las Sierras de Grazalema se extinguió en el año 1999 a pesar de los esfuerzos del Jardín Botánico de El Castillejo en su recuperación en ese territorio.

PLANTAS DE LA SERRANIA DE RONDA Cojín de monja, piorno azul,

Andrés Rodríguez González Diciembre 8th, 2017

PLANTAS DE LA SERRANIA DE RONDA
Cojín de monja, piorno azul, cojín de pastor, rascaculos, erizo. Erinacea anthyllis

Este es un arbusto almohadillado o de forma globular con una bella floración de color azul, por lo que a veces es llamado también piorno azul. Puede alcanzar hasta 1 m de altura, aunque lo normal es que no sobrepase los 60 cm.
Planta endémica de la región Ibérica – Norteafrica, de distribución mediterránea occidental,   habita en centro y este peninsular, sur de Francia, y norte de África. Este de la Península Ibérica, casi ausente al Sur de los Sistemas Ibérico y Central y al Norte de la depresión del Guadalquivir.  En Andalucía es una planta frecuente en la media y alta montaña de los Sistemas Béticos. En la Serranía de Ronda habita en zonas altas de la Sierra de Las Nieves.
Es una planta representativa de los matorrales almohadillados de alta montaña, con preferencia para los   suelos calizos aunque se muestrea bastante indiferente respecto al suelo. Sobre todo abunda en laderas margosas o pedregosas, crestas secas y zonas con vientos frecuentes como la Meseta de Quejigales.
Pequeño arbusto perenne, de   hasta 60-70 cm de altura, de porte almohadillado, muy ramificada desde la   base, con ramas intrincadas y compactas,   verdes, glabras en la madurez, estriadas, erectas o erecto-patentes,   rematadas en espina fuerte, punzante. Hojas entremezcladas en la maraña de ramas,   dispuestas de forma opuesta, compuestas, con peciolo corto y raquis largo, de   foliolos reducidos, de oblongos a lanceolados, con extremo romo y base   atenuada, seríceos, plateados. Florece de forma muy temprana para la alta  montaña desde abril o mayo hasta julio. Flores mayoritariamente en número de dos, opuestas   entonces entre sí, o bien en verticilos de 3, raramente 4, de color azul   violáceo, con cáliz de aspecto inflado, cubierto de pelos blanquecinos. Fruto de tipo legumbre, oblonga, con 3-6   semillas.
Hay que tener mucho cuidado con esta planta, la punta de sus múltiples ramificaciones son sumamente puntiagudas y provocan pinchazos muy dolorosos, de ahí el nombre vulgar y sarcástico de cojín de monja o pastor, rascaculos, erizo, etc.

Bibliografía
herbariobotanicaornamental.com
www.granadanatural.com

MARIPOSAS DE LA SERRANÍA DE RONDA Mariposa Pandora

Andrés Rodríguez González Junio 30th, 2017

MARIPOSAS DE LA SERRANÍA DE RONDA
Mariposa Pandora
Colección elaborada con José María Canca Guerra.

La Pandora tiene por nombre científico Argynnis pandora, pertenece a la subfamilia  Nymphalidae. Es una mariposa de colores muy bonitos, grande te tamaño y de vuelo no rápido.
Vive en todo el norte de áfrica y sur de Europa. Esta ampliamente distribuida por las sierras malagueñas, incluidas las litorales y localmente en la Sierra de Las Nieves es bastante abundante algunos años en los meses de junio y julio, se la puede ver ñibando las flores del género Carlyna. Frecuenta ambientes de bosques y matorral pero gusta que los ambientes por donde vuela estén bien conservados.
Presenta una generación anual y vuela entre mayo y septiembre. Las orugas se alimentan de plantas del género Viola principalmente.
Vuela entre los 80 metros sobre el nivel del mar y los 1900, pero es más frecuente sobre los 1000 m.
No está protegida por la legislación mediambiental.

Bibliografía
Atlas de distribución de las Mariposas Diurnas de la provincia de Málaga. José Manuel Moreno-Benitez.  Editorial La Serranía, 2015

FAUNA DE LA SERRANIA DE RONDA Gamo común o europeo

Andrés Rodríguez González Enero 25th, 2017

FAUNA DE LA SERRANIA DE RONDA
Gamo común o europeo
Dama dama, Cervus dama

Especie perteneciente a los cérvidos, de menor tamaño que el ciervo, presenta un dimorfismo sexual apreciable, los machos pesan hasta 60 Kg, mientras que las hembras llegan sólo a los 40 Kg. Presenta además diferencias estacionales de color entre los meses de verano, en los que su capa es castaña punteada de blanco, e invierno, cuando ésta se vuelve grisácea y los puntos se hacen menos apreciables.
Los machos adultos cuentan con cuernos palmeados (llamados palas), que se diferencian claramente de la cuerna de los ciervos por no tener astas.
Su cola es corta y oscura, con dos llamativas manchas blancas rodeándola, las cuales a su vez están enmarcadas por manchas negras en forma de paréntesis. La utiliza como señal de alarma.
Hábita en bosques abiertos de cualquier tipo de árbol pero siempre que ofrezcan claros con praderas donde alimentarse. Distribuido en zonas aisladas de toda la Península. En la Serranía de Ronda es frecuente en La Nava, en la Sierra de Las Nieves.
Esta especie suele encontrarse en semilibertad en fincas de caza, explotada cinegéticamente, también en jardines.
Se aparean en otoño y los partos se producen en junio y julio. Los partos son de una cría, aunque raramente pueden serlo múltiples. Las crías se destetan al cabo de un año.
Se alimenta de hierba, hojas y corteza de ramas bajas de los árboles.
Son gregarios, viviendo en manadas de hembras y subadultos todo el año. En verano los machos adultos se suman al grupo con vistas al apareamiento.
Las hembras emiten un valido de comunicación grupal, y una especie de ladrido de alerta. Los machos emiten una “ronca” característicia durante la época de celo.
Los machos pierden anualmente el pelo de sus cuernos, para lo cual se ayudan rascando sus palas contra los troncos o ramas de los árboles, donde dejan señales y restos del pelo perdido.

Bibliografía
www.faunaiberica.org

Paisajes de la Serranía de Ronda: Cortijo de la Viborilla.

Andrés Rodríguez González Enero 19th, 2017

Paisajes de la Serranía de Ronda
Cortijo de la Viborilla.

Entre la Sierra Hidalga y la Sierra de Las Nieves existen una serie de “cortijos” que son impresionantes. No por parecerse a los cortijos andaluces del Valle del Guadalquivir, sino por todo lo contrario. Estos no están rodeados de fértiles tierras sino de esterilidad y rocas desnudas. Cortijos son el nombre con el que se les conoce, pero son actualmente una ruina con cuatro paredes que apenas se levantan del suelo, al lado suelen tener una menguada fuente, algún moribundo o fallecido árbol y una pequeña “era”, testimonio de que los escasísimos suelos con poca pendiente entre rocas eran cultivados. Cuando estaban habitados, sus condiciones no debían ser mucho mejores, la dureza del clima con frecuentes y duras nevadas, la incomunicación a la que estaban sometidos sus habitantes, con veredas maltrechas y empinadas, la escasez de agua con menguados nacimientos  y, a veces, alejadas fuentes, debían hacer muy duras las condiciones de vida. La pobreza de estos terrenos áridos, de calizas y margocalizas, con fuertes pendientes, contrasta con los suelos de la otra ladera de Sierra Hidalga, la que mira a Ronda, de suelos fértiles y con horizontes bien desarrollados. En los terrenos que hoy nos ocupan la mayoría de la superficie está cubierta por piedras y rocas que carecen de suelos, entre los escarpes rocosos serpentean pequeños torrentes que vierten sus escasas aguas hacia la cabecera del río Guadalevín o su principal valedor, el arroyo Carboneras que recoje aguas de las Cañadas del Cuerno y de Enmedio del Pinsapar de Ronda y de La Fuenfría.

El agua está presente en épocas de lluvias pero en verano, gran parte de la primavera y bien avanzado el otoño, aquellos terrenos bien pueden confundirse con una zona desértica o un predesierto de Almería. En determinados lugares, el agua filtrada en el suelo o la caída en forma de nieve, aflora al exterior cuando las arcillas impermeabilizan el terreno, y lo hace en forma de escasas fuentes; cerca de ellas, si el escaso suelo lo permitía, a veces existen restos de pequeñas albercas y lo que debieron ser pequeños huertos. Y entre los minúsculos llanos con un poco de tomo de suelo, se adivina, con mucha imaginación, que eran los dedicados a los cultivos de cereales, cultivos casi artesanales que debían hacerse con arado romano y mulo o burro como toda ayuda, en un intento de arañar algo productivo a la tierra esteril.
Siempre que visito estos cortijos, la Sardina Baja y Alta, el Hoyoncillo, Malillo, Cobatillas, Colmenarejo… tanto si entro por Manaderos como si lo hago por Lifa o por el arroyo Carboneras junto al Refugio de Quejigales, pienso en la dureza de la vida de los aparceros que por aquí sobrevivían.  Y digo bien, sobrevivir, por que vivir aquí no es vivir. Veo a los pastores cuidando rebaños de los señoritos de Ronda, pensando cómo justificar ante ellos no poder pagar la aparcería por la sequía, la enfermedad o la espantá de los rebaños por los truenos y tormentas, veo a los muchachos mal vestidos y peor calzados, ocupados todo el santo día en buscar la oveja o la cabra “paria” que no aparece, en evitar que las cabras invadan el huerto o se coman los cultivos de cereales; pienso en las muchachas ayudando a la madre en sus múltiples obligaciones, tal vez soñando con un hombre que les saque de allí para llevarles a una vida mejor; pero sobretodo, pienso en las mujeres que aquí vivieron, aquí parieron, lloraron a sus hijos muertos al nacer o picados por víboras, despeñados en algún tajo; tal vez soñando con que alguno de sus hijos pudiera irse a Ronda como “aprendiz” de algún oficio o alguna de sus hijas a casa de los señoritos a “servir”. Imagino mujeres duras, descalzas por darles sus zapatillas a las hijas, temerosas por el futuro de sus hijos y a la vez valientes para vivir el día a día. Y sobre todo pienso en las mujeres que vivieron en el cortijo de La Viborilla. ¿Y por qué en éste? Porque desde aquí se ve Ronda, que representaría el paraíso prometido, el lugar donde se iba un par de veces al año. Donde vivían parientes y quizás, algún novio que trabajaba en una tienda de la calle La Bola, un mozo que le prometío una vida mejor cuando viniera de “la mili”, y que no pudo cumplir su promesa porque antes el amor fue truncado por una suegra que le arreglo el matrimonio con alguna vecina, una “casi suegra” que le jodio la vida y, a la vez, le dio los sueños de la vida que nunca vivirá.


Imagen de Josep Cuatrecasas del año 1930, cuando vino a realizar una visita a los pinsapos.

Año nuevo 2.017

Andrés Rodríguez González Diciembre 28th, 2016

Que nunca te falte en el año que comienza

Un sueño por el que luchar
Un proyecto que realizar
Algo que aprender
Un lugar donde ir
Alguien a quien querer y un libro que leer

NAVIDAD Y AÑO NUEVO 2.017

Andrés Rodríguez González Diciembre 24th, 2016

NAVIDAD Y AÑO NUEVO 2.017
Son días de buenos deseos y buenas sensaciones.
Deseo a los cristianos que cuando pasen las Navidades sigan con el mismo afán de amar a sus semejantes, compartir, ser humildes, solidarios y bondadosos como su Dios les enseña. A los no creyentes en el Dios de los cristianos les pido lo mismo, pero no porque su Dios se lo exija, que lo hagan por la humanidad. A todos los demás, incluidos los que no conocen o no se plantean la vida alrededor de un Ser Superior les pido que cuiden la casa de todos porque no tenemos otra donde ir si nos la destruimos. Les pido practicar la tolerancia, la humildad, el respeto a la opinión de otros y al Medioambiente, huir del fanatismo y de la ambición de poder o de dinero.
Y sobre todo, os deseo que seais felices sin fastidiar a los demás y que tratemos de hacer felices a los que nos acompañan en eso que se llama VIVIR.

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