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FAUNA DE LA SERRANIA DE RONDA El torcecuello. (Jynx torquilla)

Andrés Rodríguez González Mayo 26th, 2018

FAUNA DE LA SERRANIA DE RONDA

El torcecuello. (Jynx torquilla)

Orden Piciformes; familia Picidae

El torcecuello, aunque no lo parezca es un pájaro carpintero aunque no lo parezca, además de un ave muy especial, ya que no es fácil encontrar uno de similares características en España. Por eso cuando supe que Gonzalo Astete había “cazado” uno con su máquina de fotos, me apresuré a pedirle esa foto. Cosa que hizo con la amabilidad que le caracteriza.

Su longitud es de 16-17 cm. Envergadura de 25-27 cm

Este pícido de pequeño tamaño posee un aspecto característico y notables singularidades morfológicas que lo diferencian de los restantes componentes de la familia, dentro de la cual constituye una subfamilia independiente. En contraposición a los contrastados coloridos de otros pájaros carpinteros, el torcecuello luce una librea muy críptica, de color pardo grisáceo y profusamente manchada de punteados y barrados, que recuerda inmediatamente a la de los chotacabras o las rapaces nocturnas. Unas tonalidades que le hacen pasar desapercibido, por lo que goza de merecida fama de “invisible”.

La especie no presenta apenas dimorfismo sexual y su aspecto general resulta bastante diferente del de otros pícidos, pues recuerda en ocasiones al de un paseriforme, ya que suele deambular a saltos por el suelo, prefiere posarse en ramas horizontales en lugar de hacerlo por los troncos y carece de algunas de las características propias del grupo, como las rígidas plumas rectrices  y el fornido pico para perforar la madera, algo que el torcecuello jamás intenta.

Produce un sonido nasal y lastimero que puede parecerse al de otros pícidos e incluso al de ciertas rapaces.

Bibliografía

https://www.seo.org

FAUNA DE LA SERRANIA DE RONDA Zarcero común o zarcero políglota

Andrés Rodríguez González Mayo 16th, 2018

FAUNA DE LA SERRANIA DE RONDA

Zarcero común o zarcero políglota

Se identifica por tener las partes superiores del cuerpo de color pardo verdosas; partes inferiores y lista superciliar amarillas, patas pardo azuladas y mancha alar amarilla; los sexos son iguales, es decir no presenta dimorfismo sexual.

Los zarceros con su color verde de color verde, pueden confundirse en el campo frecuentemente con los mosquiteros, que poseen una coloración muy parecida.

El nombre de “políglota” hace referencia a una característica peculiar de esta especie, su capacidad de imitar el canto de otras aves. Su canto más característico es después de lanzar algunas notas que recuerdan muchas veces los gritos de un gorrión, de un mirlo o de una curruca, este pajarillo inicia una larga y melodiosa improvisación formada por gorjeos y sonidos aflautados y modulados.

Viven sobre todo en lugares soleados, en sotos con arbustos y matorral que no sean de alto tamaño, siempre cerca del agua.

El Zarcero Políglota tiene un área de distribución mundial muy reducida: África del Norte, España, parte de Francia y de Italia. A finales del verano se marchan para invernar a la región occidental de África tropical, al norte del ecuador. El retorno primaveral se efectúa a principios de abril y dura todo ese mes y parte de mayo, en el cual comienza la cría.

Las parejas se establecen en un territorio más bien reducido.El nido es construido por ambos sexos, lo establecen en la horquilla de arbusto, con hierba y plumón vegetal, forrado con raíces, pelos y a veces con plumas; puesta, de mayo a junio, de 4 a 5 huevos rosa pálido a violeta, finamente punteados con marcas y rayas negras; la incubación la hace sólo la hembra, dura unos 13 días; los pollos son alimentados por ambos padres, dejan el nido entre los 12 y 14 días; pueden desarrollar dos generaciones el mismo año.

Se alimentan de insectos y larvas de insectos, también pueden comer algunas bayas.

La foto que ilustra es de José María Canca Guerra a quien agradezco que me permita usarla.

 

Bibliografía

http://www.pajaricos.es

 

 

FAUNA DE LA SERRANIA DE RONDA Enjambres de abejas

Andrés Rodríguez González Mayo 14th, 2018

FAUNA DE LA SERRANIA DE RONDA

Enjambres de abejas

 Conocemos a las abejas como seres que habitan en comunidades de un complejo entramado social, son, con hormigas y termitas, los representantes de los Insectos Sociales. Pero también pueden ser animales solitarios. Edward O. Wilson, el mayor experto en insectos sociales, las incluye entre las más las más avanzadas de estos, son las denominadas colonias eusociales. Dentro del amplio grupo de Abejas se encuentran entre las abejas, abejorros y abejas sin aguijón.

Wilson creó una ciencia para estudiar las bases biológicas del comportamiento social: La Sociobiologia. En algunas especies, los grupos de hembras que cohabitan pueden ser hermanas, y si existe una división del trabajo dentro del grupo, entonces se les considera semisocial. Si, además de una división del trabajo, el grupo está formado por una madre y sus hijas, y el grupo se llama eusocial. La madre es considerada la “reina” y las hijas son “trabajadoras”. Estas castas pueden ser alternativas puramente de comportamiento, en cuyo caso el sistema se considera “primitivamente eusocial” (similar a muchas avispas), y si las castas son morfológicamente discretas, entonces el sistema es “altamente social”.

Existen muchas más especies de abejas primitivamante “eusociales” que abejas altamente sociales, pero muchas de ellas no se han estudiado. Casi siempre se han realizado estudio sobre la abeja mellifera, de nombre científico Apis mellifera, de la que se obtiene la miel. 

La mayoría de las abejas pertenecen a la familia Halictidae, “abejas del sudor”, están formando colonias de pequeño tamaño, con una docena o menos de trabajadoras. La única diferencia física entre la reina y las trabajadoras es su tamaño. La mayoría de las especies tienen un ciclo único en la colonia y sólo las hembras se aparean e hibernan, ellas serán las futuras reinas encargadas de poner huevos, son las únicas que hibernan, es decir que sobrevivan a una temporada. Pero otras viven largas temporadas y alcanzan tamaños de miles de individuos.

Existen un amplio grupo de “abejas de las orquídeas”, también las “abejas carpinteras”, que tienen un alto comportamiento eusocial, con grandes niveles de interacciones entre las abejas adultas y las crías en desarrollo, uno de sus ejemplos más representativos es el “aprovisionamiento progresista”, van proporcionando alimento a las larvas a medida que se desarrolla, según sus necesidades. Este sistema también se aprecia en abejas melíferas y algunos abejorros.

Las abejas altamente sociales viven en colonias. Cada colonia tiene una sola reina, muchos trabajadores y, en ciertas etapas del ciclo de colonia, zánganos. Cuando los seres humanos proporcionamos el nido, se le llama colmena. Las colmenas de abejas de la miel pueden contener hasta 40.000 abejas en su pico anual, que tiene lugar en la primavera, pero por lo general tienen menos.

 

Un enjambre de abejas, no es sino un grupo de abejas que buscan un lugar donde establecer una nueva colonia. La formación de un enjambre de abejas o enjambrazón supone la división natural de una colonia de abejas, y consiste básicamente en que la que la abeja reina abandona su colmena de origen acompañada de un buen número de obreras. La formación de un enjambre de abejas es un fenómeno natural que suele producirse principalmente a finales de primavera o principios del verano, cuando las colonias de abejas están fuertes y los individuos se apelotonan en su interior, careciendo de espacio para seguir desarrollando la colonia. Existen diversas teorías sobre el mecanismo que hace que una colonia de abejas enjambre; falta de espacio, escasez de feromona real (“olor a reina”) en la colmena por envejecimiento de la abeja reina,… pero el resultado es siempre el mismo: una parte de las abejas de la colonia, acompañada por su reina vieja, abandona la colmena para buscar un nuevo alojamiento.

Como preparación de su viaje y en previsión de sus futuras necesidades, las abejas que componen el enjambre previamente se habrán llenado el buche de miel, lo cual les proveerá no solo de alimento para su nueva casa, sino de material de construcción, ya que es esa miel la que les permitirá generar la cera necesaria para construir los nuevos panales. Conviene recordar que en términos generales, podría decirse que para generar un kilogramo de cera, las abejas necesitan consumir diez kilogramos de miel.

La salida del enjambre de abejas de una colmena se producirá de forma tumultuosa y acompañada de un fuerte ruido, producido por el aleteo de los miles de abejas que lo componen. Inicialmente el enjambre se posa en una rama arbusto o saliente próximo a la colmena, adoptando el clásico y llamativo racimo de abejas. Una vez posado, del enjambre comenzarán a partir en todas direcciones abejas exploradoras, en busca de nuevos alojamientos donde fundar una nueva colonia. De retorno a la colmena, estas abejas exploradoras comunicarán a las demás abejas del enjambre la ubicación del alojamiento que han encontrado. El lugar elegido finalmente por el enjambre para instalarse de forma definitiva, lo será por una especie de “votación popular”, donde el mayor número de visitas es el factor decisivo para elegir uno u otro de entre los alojamientos propuestos por las exploradoras.

La forma en la que las abejas exploradoras informan al resto de las abejas que componen el enjambre sobre la ubicación del alojamiento que han encontrado, es la misma que la utilizada para informar sobre la ubicación de una fuente de néctar: el llamado baile del ocho, que ya explicaré.

Con anterioridad a la partida del enjambre de abejas, las abejas obreras fabrican nuevas “celdas reales” , para reemplazar a la reina vieja cuando ésta abandone la colmena. La abeja reina que abandona la colmena es siempre la reina vieja, por lo que siempre es la reina nueva (recién nacida) la que ocupa el lugar de abeja reina en la colmena original.

Por supuesto, la enjambrazón no es algo deseado por ningún apicultor, por cuanto que significa la pérdida de abejas en la colmena, y el consiguiente debilitamiento de la misma. Este mecanismo natural de reproducción de la colmena se puede controlar, de forma que los apicultores se puedan aprovechar por medio deunas medidas que pasan principalmente por controlar el vigor y el espacio de la colmena en la época crítica, por provocar su división controlada antes de que la enjambrazón se produzca y, aunque esto no entraría dentro del control propiamente dicho, en la instalación de cajas para captar enjambres para favorecer que cuando un enjambre de abejas abandone nuestras colmenas se instale en un lugar controlado por nosotros.

Antiguamente se pensaba que era posible hacer que, una vez un enjambre de abejas abandonaba la colmena, se posara debido a la intervención del apicultor. En muchos libros clásicos de apicultura, se dice que el ruido producido golpeando cacerolas u otros instrumentos, o el reflejo del sol en un espejo enfocado hacia el enjambre, hace que éste detenga su viaje y se pose en algún árbol o arbusto cercano. No obstante, en muchos otros libros, se dice que lejos de servir para el propósito buscado, estas maniobras solo sirven para provocar un innecesario revuelo en el enjambre.

Con la llegada de la temporada de enjambrazón, es frecuente la aparición de enjambres de abejas en viviendas o en la vía pública, lo primero que se debe hacer en este caso es no asustarse ya que son sumamente pacíficos. No obstante, podría darse el caso de que las abejas hubiesen sido excitadas por diversos factores, como por ejemplo ruidos inadecuados o tráfico intenso en las proximidades, una vez localizado en enjambre se debe informar a la gente que se encuentre en las proximidades de su presencia y señalizar o acordonar la zona. Conviene avisar a la Policía Local para que ellos se encarguen de hacerlo. El siguiente paso, sería avisar a algún profesional cualificado, como apicultores locales o los bomberos, para que proceda a la retirada del enjambre y traslado a un lugar adecuado. Es importante evitar cualquier manipulación inapropiada del enjambre y, por supuesto, su excitación mediante el lanzamiento de ningún tipo de objeto para intentar alejarlo, lo cual podría enfurecer a las pacíficas abejas.

En definitiva, si se localiza un enjambre se debe avisar a la Policía Local y a los vecinos, nunca arrojarle objetos ni piedras y recurrir a un apicultor de la zona (la Policía Local los conoce) que gustosamente se llevará las abejas.

La fotografía ha sido obtenida por el magnífico naturalista José María Canca a quien le agradezco que me permita usarla.

 

Bibliografía

 

http://www.abejapedia.com

 

http://www.aulaapicolahoyo.com

FAUNA DE LA SERRANIA DE RONDA VERDECILLO O CHAMARIZ (Serinus serinus)

Andrés Rodríguez González Mayo 11th, 2018

FAUNA DE LA SERRANIA DE RONDA

VERDECILLO O CHAMARIZ (Serinus serinus)

 

En la Serranía de Ronda es conocido popularmente como Chamariz. Según el magnífico ornitólogo José María Canca Guerra es el único pájaro de la Serranía que puede hibridar con el canario obteniéndose, no sin muchos cuidados y esfuerzos ejemplares de un precioso color gris.

Orden Passeriformes; familia Fringillidae

 

Es un “pájaro” pequeño, abundante y gregario en invierno. Los machos son muy visibles por sus colores amarillos, se encuentran entre las aves que más tempranamente avisan de la primavera con sus característicos cantos. Habita tanto áreas forestales abiertas como parques con arbolado.

                                               

Su longitud es de 11,5 cm y su envergadura entre 20 a 23 cm

 

Se trata de un ave pequeña, con un pico ancho, pero muy corto, y una cola con una marcada escotadura en el extremo. Los machos y hembras poseen un muy evidente obispillo verdeamarillento.

 

Ambos, además, tienen el pecho y el vientre de color blanco amarillento, con pintas o cortas rayas verticales. Pero los machos, sobre todo en primavera, muestran la frente, la garganta y la pechera teñidas de intenso amarillo. Por su tamaño, aspecto y coloración, el verdecillo se asemeja a los lúganos, aunque presenta el pico más corto y menos afilado, y carece de las bandas verde-amarillentas que son fácilmente visibles en el lúgano. También podría confundirse con el verderón serrano; no obstante, este tiene la cabeza gris, y además habita en el límite altitudinal superior del bosque, donde el verdecillo resulta muy escaso. En invierno conforma nutridos bandos y se mezcla con otros fringílidos granívoros, como verderones comunes, pardillos comunes, jilgueros, etc.

 

Emite mientras vuela cortos reclamos (algo parecido a triiulit-lit-lit) que permiten distinguirlo sin necesidad de reconocer su coloración. El canto de los machos en celo es un rapidísimo y prolongado gorjeo estridente, compuesto por varias estrofas. Entonces cantan tanto posados como en vuelo, planeando y aleteando de manera muy lenta —en comparación con el aleteo habitual—, de un modo que recuerda al vuelo deslizante de los grandes murciélagos.

 

Especie distribuida por el noroeste de África y toda Europa, a excepción de gran parte de Escandinavia. En los dos últimos siglos ha aumentado sensiblemente su área de distribución en el continente europeo. Partiendo de los territorios mediterráneos, ha ido colonizando el centro, norte y este de Europa.

 

Se encuentra en prácticamente todo el territorio, incluyendo los archipiélagos balear y canario. Solamente se enrarece en los parajes altimontanos y en las zonas totalmente deforestadas durante la época reproductora.

 

Los verdecillos europeos e ibéricos son migradores parciales. La mayoría de las poblaciones del norte, centro y este de Europa migran a finales del verano hacia la región mediterránea y retornan entre los meses de febrero y mayo. En España se controlan, durante la época invernal, verdecillos anillados en Europa occidental: Francia, Alemania, Bélgica y Suiza. Además, una importante proporción de la población del norte y centro peninsular
desciende en altitud o se desplaza entre septiembre y noviembre hacia el sur, cruzando el mar Mediterráneo e invernando de manera masiva en el
norte de África. Estos verdecillos regresan a España en marzo y abril.

 

La población europea podría alcanzar los 12 millones de parejas (datos del año 2000). En España se trata de un ave muy común, hasta el punto de que es la más ampliamente distribuida y abundante, de acuerdo con los resultados del programa SACRE en el año 2005. Según el Atlas de las aves reproductoras de España (2003), podría haber 4,1-6,6 millones de parejas. Prefiere los ambientes cálidos a los fríos o de montaña. Su abundancia aumenta hacia el sur y este peninsular, pero también es común en las campiñas del norte de España. Las mayores densidades se han registrado en naranjales y olivares levantinos y andaluces, con más de 28 parejas por cada 10 hectáreas.

 

Bibliografía

https://www.seo.org

 

PLANTAS DE LA SERRANIA DE RONDA. LAVANDA Lavandula officinalis

Andrés Rodríguez González Mayo 9th, 2018

PLANTAS DE LA SERRANIA DE RONDA.

LAVANDA Lavandula officinalis

La lavanda es una planta muy rústica típicamente mediterránea que vive bien en condiciones duras, en terrenos áridos y pedregosos formando bonitas matas de floración azul e intenso olor.

Es una planta considerada como “Aromática”

El género Lavandula es una planta de la familia de las lamiáceas, que contiene una treintena de especies conocidas, entre las que se encuentra el espliego, fácilmente confundible con la lavanda común. El nombre científico de la lavanda, proviene del verbo latino “lavare”, porque esta flor ayuda a lavar las heridas tanto físicas como de tipo emocional.

Son plantas perennes, de pequeñas dimensiones alcanzando de hecho a lo sumo una altura de un metro. Aunque en cultivo pueden alcanzar con los pedúnculos florales más de dos metros. Las hojas son lineales, lanceoladas, estrechas, de un característico color verde-grisáceo.

Las inflorescencias, al final de largos tallos, son espigas. Cada espiga contiene un número variable de flores muy perfumadas y con aroma variable según la especie. Su aroma inconfundible ha convertido a esta planta en la joya por excelencia de la aromaterapia. En Francia es muy utilizada para elaborar perfumes y aguas de colonia. También se utiliza para perfumar y ahuyentar los insectos de armarios y cajones, en los que se coloca un saquito con flores de lavanda. Sus tupidas espigas de flores se destilan al vapor para producir el aceite esencial utilizado para dolores musculares y jaquecas.

El fruto es un aquenio que sólo contiene a su interior una semilla.

Existen numerosas especies de lavanda, las que se muestran en las fotos son Lavandula officinalis, muy usada para fabricación de perfumes. De esta especie se comercializan numerosas variedades con las flores coloreadas en rojo, blanco o azul.

En zonas áridas no cultivadas de la Serranía de Ronda, es fácil encontrar Lavandula stoechas.

La lavanda se utiliza en infusión para las jaquecas producto del agotamiento nervioso tomando 1 taza de infusión estándar de las flores 3 veces al día y, si tomas 1 taza antes de acostarte, puede ayudarte a aliviar el insomnio. También resulta apropiada como digestivo tras la comida.

En tintura, se puede tomar hasta 5 ml (1 cucharadita) al día para las jaquecas, la depresión o la tensión nerviosa, aunque también sirve para calmar el asma, especialmente en ataques desencadenados por la tensión nerviosa, y para el estrés.

Sin embargo, la aplicación más extendida de la lavanda es como aceite esencial, al que hay tres formas diferentes de sacarle partido:

-    Aplicar aceite puro sobre picaduras o mordeduras de insecto, o añada 10 gotas a 50 ml de agua y utilízalo como loción para quemaduras solares. Para ayudar a conciliar el sueño, coloca un paño con 3-4 gotas de aceite bajo la almohada.

-    Aceite de masaje. Diluye 2 ml (20 gotas) de aceite esencial en 10 ml de aceite base para aliviar dolores musculares. Frota las sienes y la nuca en caso de jaquecas tensionales o al percibir el menor signo de migraña.

-    Enjuague capilar. Diluye 20 gotas de aceite esencial en una jarra de agua para obtener un buen enjuague capilar para los piojos. Aplica unas gotas de aceite puro en el peine con el que se eliminan las larvas y las liendres.

La lavanda, como planta medicinal, tiene infinidad de usos: analgésico, regenerador celular, sedante, ayuda a atenuar los síntomas de las gripes y refriados… siempre empleando el aceite esencial que se extrae de la planta. Pero sobre todo tiene gran poder antiséptico. En una quemadura reciente ayuda a prevenir la aparición de ampollas, así como a regenerar los tejidos. En el caso de las heridas, desinfecta al instante evitando consecuencias posteriores. También como antiinflamatorio es muy usado, sobre todo en procesos de reuma o artritis, ya que la lavanda ayuda a relajarse y calmar el dolor.

Es importante para nuestra salud que el aceite esencial que usemos sea de alta calidad, sino las medidas que se dan en las indicaciones de los remedios pueden no ser las mismas y no actuar de la misma manera ante las dolencias.

Otros usos de la planta lavanda: La flor de lavanda, fuertemente aromática, se utiliza, además de como ambientador natural, como repelente de las polillas. También se elabora un tónico de lavanda con aloe vera que tiene propiedades refrescantes, limpiadoras y tonificantes o un exfoliante natural para suavizar la piel del cuerpo.

Es una planta importante para las abejas y su supervivencia.

Bibliografia

Como-cuidar.com/

www.hogarmania.com/

PLANTAS DE LA SERRANIA DE RONDA Ophrys dyris

Andrés Rodríguez González Mayo 8th, 2018

PLANTAS DE LA SERRANIA DE RONDA

Ophrys dyris

Se trata de una orquídea endémica íbero-magrebi.

Aparece en formaciones esclerófilas más o menos aclaradas, generalmente sobre suelos básicos. El ejemplar fotografiado se encuentra en una pequeña  población con matorral muy aclarado y en suelos erosionados por pastoreo excesivo. Son rocas calizas muy erosionadas por los agentes atmosféricos que dan un suelo pobre con alto contenido en arcillas de descomposición.

Como en otras muchas orquídeas presenta grandes problemas en la clasificación. Para algunos autores es una subespecie de O. fusca, pero para otros tiene categoría de especie diferente.  Se ha designado también con el nombre de O. omegaifera, por presentar un dibujo en el labelo que recuerda a una letra Omega del alfabeto griego, actualmente este nombre no está reconocido por la comunidad científica aunque el el área de los Balcanes y Grecia existe una especie con ese mismo diseño y con ese nombre.

En cuanto a la coloración de la pilosidad del labelo presenta gran variabilidad, por ello, se ha citado como como O. vasconia poblaciones del norte de España, aunque otros creen que es un híbrido.

También incluye la que se ha denominado como O. algarvensis.

En la Península Ibérica aparece principalmente en el cuadrante sudoccidental, existiendo algunas poblaciones hacia el norte y el este; también se encuentra en las Islas Baleares.

Bibliografia

http://www.orquideasibericas.es

PLANTAS DE LA SERRANÍA DE RONDA Brezo Erica arbórea

Andrés Rodríguez González Mayo 7th, 2018

PLANTAS DE LA SERRANÍA DE RONDA

Brezo Erica arbórea

El brezo es un arbusto de pequeño tamaño perteneciente a la familia Ericáceas, como el Madroño, las Azaleas  y el Arándano. Son casi 3.000 especies distribuidas en unos 100 géneros. Algunas se cultivan como plantas ornamentales como las Azaleas, otras son medicinales como el Arandano que se emplea contra la diabetes, además es astringente y se usa contra la fragilidad capilar, el Madroño posee frutos comestibles constituyendo una parte importante de la dieta de los animales salvajes en otoño. Son arbustos, pequeños árboles o matas.

Es natural de Europa, norte de África y América y se adapta muy bien a terrenos estériles y ácidos.

El nombre “Erica” significa en griego “Quebrar” en alusión a que sus ramas se rompen fácilmente, “arborea” hace referencia a “matorral”. El nombre Erica lo utilizó Dioscorides para nombrar a la Brecina, el único brezo que se parece al Tamarisco. Linneo lo interpreto correctamente cuando denomino Erica vulgaris a la brecina, pero ese nombre se ha perdido y la brecina ha pasado a denominarse como Calluna vulgaris, ya que es más antiguo, con lo que esa planta ha perdido hasta el nombre del género. El origen del nombre “Calluna” proviene de la palabra griega que significa “barrer”, la planta se usaba antiguamente para hacer escobas.. La nomenclatura científica tiene estas cosas. En general vive en bosques aclarados con otros matorrales siempre que el sitio sea fresco y algo umbrío sobre todo en suelos que carezcan de cal. En la Serranía de Ronda es frecuente encontrarlo en el Valle del Genal y Montes de Cortes.

En España vive en toda la península, hasta Canarias y Baleares, se extiende por Europa occidental y África oriental.

El brezo es un arbusto que puede llegar a tener cuatro metros de alto, aunque a veces puede llegar en Andalucía a tener hasta 7 metros, pero lo habitual es que apenas alcanza los 50 cm de altura.

Sus hojas son muy estrechas y lineales, se agrupan en grupos de tres o cuatro.

Las flores son de color blanco o sonrosado con una corola en forma de campana muy característica, son flores pequeñas de color rosa púrpura que conforman un racimo. Florece entre febrero o marzo a julio o agosto según el clima de donde se encuentre. Su madera es muy dura y pesada, de un bello color rojo, muy buena como combustible y para carbón. Las cepas se utilizan para fabricar pipas de fumar después de un largo proceso de secado ya que tienden a hendirse y torcerse.

El brezo es una de las plantas más fáciles de cuidar cuando no se quiere renunciar a ellas durante los meses más fríos y no hay tiempo para estar plantando, protegiendo y podando.

Es destacable la calidad de la miel que se obtiene del néctar de las flores del brezo. Esta “miel de brezo” se utiliza a nivel industrial. Además es una de las 38 “Flores de Bach”, unos remedios naturales para las enfermedades físicas que tienen origen emocional. El brezo ayuda a prevenir las emociones de egocentrismo.

Bibliografía

Guía del Incafo de los árboles y arbustos de la Península ibérica. Ginés López González. CSIC. Madrid 1.982

www.hogarmania.com

CABAÑUELAS MAYO 2018 Flores en mayo tarde o temprano hallo

Andrés Rodríguez González Mayo 1st, 2018

CABAÑUELAS MAYO 2018

Flores en mayo tarde o temprano hallo

Dicen las cabañuelas de mi pueblo, Garbayuela, situado en la Sibería extremeña, y adaptadas a la Serranía de Ronda, que los primeros días de la primera quincena las temperaturas serán más frescas de lo habitual para este mes, también tendremos posibilidades de lluvias poco importantes, el resto de la primera quincena se recuperaran las temperaturas y la primavera se irá abriendo paso al avanzar el mes, de manera que la segunda quincena se puede considerar típicamente primaveral e incluso calurosa. Los alérgicos deben tener especial cuidado.

PLANTAS DE LA SERRANIA DE RONDA ORQUÍDEA FLOR DE LA ARAÑA. Ophrys incubacea

Andrés Rodríguez González Abril 26th, 2018

PLANTAS DE LA SERRANIA DE RONDA

ORQUÍDEA FLOR DE LA ARAÑA. Ophrys incubacea

Planta herbácea de la familia Orchidaceae.

Es un bulbo con dos tubérculos de forma elíptica. Posee tallos sin pelos de hasta 60 cm de longitud. Hojas dispuestas en roseta basal, alargadas, de hasta 8 cm, algunas caulinares, (envainando al tallo), de forma oval-lanceoladas, a lo sumo presenta tres hojas.  Inflorescencia en espiga con 3-8 flores. Brácteas verdosas, algo más largas que el ovario, lanceoladas. Sépalos verdosos, oval-lanceolados y pétalos variables en tamaño, siempre más cortos y estrechos que los sépalos, anchamente lanceolados, extremo truncado, bordes ondulados. Labelo de 10-15 mm de largo, prácticamente orbicular, entero, con dos protuberancias laterales, muy características, y margen con pilosidad larga; interior pardusco, muy oscuro, casi negro, aterciopelado, con mácula en forma de H. El estigma se encuentra en un cavidad de color pardo oscura a negra, estrechada en su base, que presenta por encima dos manchas, a modo de pseudocelos, y una punteadura centra azul oscuro o negra, bordeada azul claro y blanco. Gineceo erecto y ovario de hasta 2 cm de longitud, que se transforma en fruto de tipo en cápsula, que contiene miles de semillas.

Suele vivir en pastizales en claros de matorral, en suelos bien desarrollados y de escasa pendiente. Especie del Mediterráneo occidental, desde el Adriático e Italia hasta el sur de Francia y Península Ibérica, también en las islas mediterráneas de Sicilia, Córcega, Cerdeña y Baleares. Ausente, al parecer, en el norte de África. En España principalmente se distribuye en el centro y la mitad sur, aunque en la mayor parte del territorio de forma puntual y dispersa.

En las Serranía de Ronda es muy rara y muy poco frecuente.

Orquídea muy parecida a Ophrys sphegodes, taxón al que suele adscribirse, aunque en sentido amplio éste resulta muy variable, por lo que algunas de las variaciones morfológicas, principalmente de las flores, se han considerado de valor diagnóstico, para algunos autores es suficiente para establecer al menos a O. incubacea como taxón independiente pero para otros se incluye en un grupo amplio, grupo Incubácea.

Agradezco a Gonzalo Astete el haberme facilitado estas magníficas fotos de la orquídea.

Bibliografía

http://www.regmurcia.com

Naturalistas en la Serranía de Ronda: Simón de Rojas Clemente y Edmond Boissier

Andrés Rodríguez González Abril 8th, 2018

Capítulo 5.-

Edmond C. Boissier, el botánico y Simón de Rojas Clemente y Rubio, el agrónomo: Dos científicos unidos por los pinsapos.

La referencia bibliográfica de García Guardia (1) es un ejemplo más del convencimiento del mundo botánico hispano hasta bien entrado el siglo XXI, que Simón de Rojas Clemente y Rubio había perdido la herborización realizada en “su viaje por la Serranía de Ronda y de sus observaciones hechas en el reino de Sevilla en 1.807, 1.808 y 1.809…”; pero no sólo fue García Guardia, casi todos los autores que escribieron sobre flora andaluza y española recogen la frase anterior de  Mariano de Lagasca y Segura, el botánico más ilustre de comienzos del siglo XIX, que además aseguró haber sufrido la destrucción de “lo más selecto de mi herbario y biblioteca y lo que es más, todos mis manuscritos, fruto de treinta años de observaciones”(2).Pero la transcripción del material elaborado por Simón de Rojas en sus viajes a Andalucía entre 1.804 y 1.809 para escribir una Historia Natural del Reino de Granada por parte de A. Gil Albarracín en el año 2.002 (3), han permitido una visión diferente a la que todos los investigadores y aficionados teníamos del tema.

Bien es cierto que la brutal represión desencadenada por Fernando VII en Madrid, extendió por toda España el ambiente antiliberal y anticientífico. En Sevilla, el 13 de Junio de 1.810,las turbas arrojaron al río Guadalquivir gran parte del conocimiento botánico de la época en forma de herborizaciones y de notas científicas del gran Lagasca.  Pero, contrariamente a lo que se ha pensado durante doscientos años, el material de Simón de Rojas no desapareció en el Guadalquivir, al menos la mayoría se salvó para  permanecer, olvidado y cubierto de polvo en los sótanos del Real Jardín Botánico de Madrid. El error parte de las palabras de Lagasca que escribió “…Sevilla es el sepulcro de varias producciones útiles de ciencias naturales. Allí perdió Clemente el resultado de su viaje por la Serranía de Ronda…”.

Clemente en sus viajes por Andalucía  para escribir la Historia Natural del Reino de Granada, había visto y nombrado el “pinsapo”. Concretamente, el 28 de agosto de 1.809 en la subida desde Grazalema al Pico de S. Cristobal, cita al Abeto como el árbol más común que todos juntos, llega hasta muy cerca de la cumbre.” .“El pinsapo sólo sirve  para tablas y vigas de casa y para leña”. “El guarda sólo custodia el quejigo, el alcornoque y la encina”. Más explícito es en sus manuscritos del 5 de septiembre de ese mismo año, al relatar en el tramo del camino entre Ronda y Tolox: “Entramos luego en el pinar en que hay algunos quejigos y todo lo demás pinsapos. Se parecen algo estos vistos a cierta distancia al ciprés por lo oscuro de su color y por su forma cónica, bien que el cono es de base más ancha y muy poco prolongado. Sus ramas salen casi horizontales y cuelgan por la punta arqueándose algo. Aquí se crían más altos (hasta más de 40 varas) que en el Pinar, al parecer por que a éstos del Pinar les cortan la guía de jóvenes para palas de hornos y otros usos, y los hay bastante gruesos. Uno de ellos, que llaman de las siete vigas, tiene en efecto siete ramas que suben muy altas y casi iguales muy perpendiculares, partiendo en cerco y con simetría alrededor del centro del tronco, que esta ileso; fenómeno hermoso que no deja de ser notable y que llama la atención cuantos pasan por este camino, hallándose por fortuna junto a él, a la izquierda, poco antes de llegar al Puertecillo de las Ánimas”. (3)

Así pues, Clemente, conoce y nombra el Pinsapo en 1.809, 28 años antes de la llegada de Boissier a Andalucía. Ya Calera y Montilla (4), en su estudio sobre el Pinsapar de Grazalema,  hablaron de esta posibilidad antes de la transcripción de Gil Albarracín, para ellos y cualquier conocedor de la personalidad de Simón de Rojas es imposible pensar que a una persona tan meticulosa, trabajadora y concienzuda como él se le escapara la presencia de un árbol tan llamativo como el pinsapo.

Una parte del material recopilado por Simón de Rojas Clemente si desapareció víctima de las revueltas populares, pero no el grueso del trabajo que Clemente guardaba celosamente, junto a otras cosas en su casa, Es el mismo Clemente quien escribe las siguientes palabras: “…los disturbios públicos me hicieron perder riquísimas colecciones fruto de una expedición hecha a tanta costa, así en Sevilla, como en toda la Andalucía Baja, y muchísimos apuntes importantes. (3).

Cuando muere Clemente, en 1827, diez años antes de que Boissier llegue a España, se ordena por medio de una real orden a la Directiva del Real Jardín Botánico (Institución de la que Clemente fue Bibliotecario y Presidente de la Junta Directiva entre otros cargos),“…se trasladen, sin pérdida de tiempo, de la casa mortuoria de Don Simón de Rojas Clemente los manuscritos, minerales y demás efectos pertenecientes a la Historia del Reino de Granada…“ . Sin embargo en el recibo no aparece referencia a los manuscritos que, doscientos años después fueron encontrados en los sótanos del Jardín Botánico apilado en ocho gruesos tomos encuadernados en pergamino.

 

 

Boissier, camino de regreso  a su tierra suiza después de su viaje por Andalucía, en octubre de 1837, descansa brevemente en Madrid, aprovecha para ver el Real Jardín Botánico y complementar algunas de sus observaciones botánicas, pero sobre todo, es la ocasión de visitar al venerable Lagasca, algo que le había encargado especialmente su maestro, Agustin-Pyrame de Candolle, profesor de la academia de Ginebra donde Boissier había realizado estudios. Encuentra Lagasca muy mayor y deteriorado; era un anciano que había vuelto de su exilio en Londres donde había partido con el regreso absolutista provocado por los Cien Mil Hijos de S. Luis, exilio desde 1823 hasta 1834. Tan sólo tres años antes de la llegada de Boissier, el venerable Lagasca había sido restituido a su puesto en el Jardín Botánico, y aún lamentaba la pérdida de su magnífico herbario y sus notas arrojados al río Guadalquivir, cosa de la que no se recuperó nunca. Boissier, no vio en Madrid el material del viaje de Clemente al que se la había perdido la pista al morir éste (3), tan sólo algunos pliegos con material botánico estaban en un armario del Jardín Botánico que estaban guardados bajo una llave que, los conserjes, según dijeron, no consiguieron encontrar. Al parecer, el “extravio” de notas, herbarios e investigaciones era frecuente y muchos de ellos acababan siendo presa de traficantes que los vendían a museos extranjeros. Escribe Boissier sobre Simón de Rojas: “…sus herbarios y sus manuscritos existen en parte en el Jardín Botánico de Madrid donde nadie ha pensado aún en desenterrarlos del polvo que los cubre. Nada se conoce de su viaje a excepción de algunas plantas descritas en el folleto de Lagasca…”. Boissier reconoció los méritos de Clemente al dedicarle una planta singularmente bella, la Linaria clementei.

Se ha especulado bastante, y yo mismo lo he llegado a creer en alguna ocasión, que Boissier se basó para su gran descubrimiento, la descripción científica del “Abeto del Sur”, el Pinsapo, en el material de Clemente que, evidentemente, conoció antes que Boissier, pero ahora estoy en condiciones de afirmar que el único conocimiento previo que Boissier pudo tener del Pinsapo fue alguna pequeña rama seca en el herbario de Haenseler. Y he aquí que la vida de Boissier, el gran botánico europeo, se vuelve a cruzar con  Clemente, el gran agrónomo español. Vidas que se cruzan en dos personajes con muchas cosas en común pero que no se conocieron nunca. En común tuvieron su pasión por las plantas, poseían gran capacidad de trabajo, el uso de metodología científica en sus investigaciones con la consulta de toda la bibliografía existente y de los eruditos locales, ambos eran de naturaleza bondadosa, personas humildes que conectaban perfectamente con las gentes del campo, ambos fueron viajeros incansables, científicos emprendedores,eran incansables si se trataba de buscar plantas hasta en las cumbres más inaccesibles o los abismos más peligrosos, apasionados del mundo musulmán (Boissier visitó Turquía y el norte de África varias veces, Clemente hablaba árabe y gustaba de usar atuendos árabes, por lo que popularmente se le conocía como “el sabio moro”), y sobre todo son dos científicos a los que unirá siempre el Abeto del Sur, el Pinsapo.

La ocupación francesa de Andalucía sorprendio a Clemente en su trabajo de profesor de Agricultura en el “Jardín Experimental y de Aclimatación de La Paz”, creado en Sanlucar de Barrameda por Godoy, viajo a Madrid y desde allí regresó a Andalucía para trabajar como secretario de Antonio de Zea, nombrado Prefecto de Málaga por las tropas francesas. Después de la recuperación del trono por parte de Fernando VII, sufre una depuración que le aparta de sus funciones en el Jardín Botánico de Madrid y le lleva, exiliado, pobre y desposeido de su sueldo, a su pueblo, Titaguas, en Valencía. En Málaga entabla amistad con el boticario Haenseler. Entre 1.812 y 1.815 busca desesperadamente que le rehabiliten en su puesto de trabajo y tiene que conseguir informes favorables con ese fin. Dice así una carta remitida por Antonio Cabrera (amigo de Clemente) a Lagasca: “…en Málaga, en la botica que llaman de la Espartería, cuyo dueño es un tal Santaella, se halla de oficial un suizo, que habiendo venido a servir al ejército, le dejo al principio de esta rebuxina y se puso a boticario, porque en su país había tenido algunos principios de eso. Se llama D. FelixHaenzeler. Cuando estuvieron en esa ciudad, Zea de Precefto y Clemente de Socio o Secretariosuyo, trabaron amistad. No hay duda que es aficionadísimo a la botánica, ellos me le hicieron conocer, o por decir mejor, fueron ocasión de que le conociese”. (5). La afición de Haenseler por la botánica se debe en gran parte a su amistad con Clemente, es muy probable que Clemente informará a Haenseler de la presencia del extraordinario abeto de la Serranía de Ronda. La explicación de como se hizo el boticario malagueño de una rama de pinsapo para su herbario, rama que posteriormente mostró a Boissier, es desconocida. En los intentos de Clemente de ser rehabilitado se conoce una carta que en 1.814 escribió a su amigo y colega Lagasca en la que le dice “…según me avisa el buen Haenseler mi justificación se hará en Málaga perfectamente, pero se necesita para ella algo de tiempo. No se ha pedido allí ningún informe para mí.Mívida allí fue tan retirada que, según dice Haenseler y yo me lo sabía ya, nadie me conoce allí ni mi nombre por mal y pocos me conocen por bien”. (5).

Podemos preguntarnos la razón por la cual Clemente nunca publicó sus manuscritos y actualmente, sería mucho más conocido de lo que es. Y otra pregunta que surge de inmediato es la razón de que no hubiera publicado la descripción del Pinsapo como nueva especie y los honores de tal hecho hubieran recaido en él y no en Boissier. Las razones pueden ser varias, Clemente era agrónomo y no botánico. Su obra cumbre es un fabuloso“Ensayo sobre las variedades de la vid común que vegetan en Andalucía” de 1.807 y magníficamente ilustrado; también es muy conocido por un inacabado amplísimo estudio sobre los cereales españoles “CeresHispanica”. Es decir, fue bastante más agrónomo que botánico. Por eso sin duda, confundió el abeto Pinsapo con el abeto de los Pirineos, Abies alba, que al ser el mismo que el europeo ya estaba descrito. Clemente sufrió la incomprensión, la brutalidad y la incultura de una época triste de la Historia de España, los últimos años de su vida intentó publicar su Historia Natural del Reino de Granada pero no obtuvo financiación para ello y, es una hipótesis muy personal mía, tampoco tuvo mucho interés por hacerlo. Fue rehabilitado en 1815 a su puesto en el Real Jardín Botánico de Madrid, pero en 1818 sufre su segundo proceso inquisitorial, tanto de este como del sufrido en 1805 salió absuelto pero, sin duda, con mucho miedo acumulado. La dureza de la vida de exiliado en su pueblo  y el proceso inquisitorial debieron pesar lo suyo para no querer meterse en más lios, además en esas fechas estuvo gravemente enfermo de Vomito Negro. Pero sobre todo ellos debio primar que en sus manuscritos para la “Historia Natural del Reino de Granada” muestra gran preocupación por las cuestiones sociales como el origen de la miseria de los pueblos que atraviesa y la pobreza e incultura de las gentes humildes de Andalucía. Frases como “ lo mal puestas que están las haciendas en manos muertas”, “la sobra de frailes y canónigos”, “los mayorazgos son la ruina de la felicidad pública”,  “la yegua es más protegida de la ley que la mujer misma” ,  “En Motril, a pesar de contar con unos 10.000 habitantes no hay escuela gratuita de leer y escribir, los muchachos van por las calles desnudos y andrajosos, no hay casa de expósitos, no hay hospital”,  “que dureza, que inhumanidad, que trastornos de ideas en los amos”, incluso llega justificar la violencia por razones de necesidad “¿de otro modo que habría de hacer esta infeliz gente sino tirarse sobre los que podían suministrarles el pan necesario de grado o por fuerza”. Con semejante manera de pensar no es de extrañar que Simón de Rojas tuviera cierto miedo a publicar su magnífico trabajo y que éste quedara oculto en el Jardín Botánico de Madrid tantos años.

El personaje central en el descubrimiento para la ciencia del pinsapo es Charles Edmond Boissier. En la época en la que llega a España, el conocimiento botánico de la nación es bastante escaso; y los pocos estudios que se tenían había sido destruido como con el caso Lagasca o almacenado sin más como el material de Simón de Rojas, dos ejemplos de la torpeza y miopía política de la que se ha hecho gala en este país respecto al conocimiento científico. Con esta situación y la importancia de sus descubrimientos, no es de extrañar  que a Boissier, se le considere como el padre de la botánica andaluza.

Uno de los motivos por los que Boissier vino a Andalucía era la investigación ya que las posibilidades de descubrir nuevas especies en Europa estaban muy agotadas, pero también la visión romántica que otros viajeros habían trasmitido en Europa (6); efectivamente, el ginebrelino Boissier, forma parte de un grupo de científicos y viajeros que atraídos por la Andalucía y las posibilidades de nuevas descripciones de especies, viajan a nuestra región (7). Por fortuna, actualmente se sabe mucho más de este personaje que hace unos años cuando, sólo unos pocos afortunados relacionados con el mundo de la botánica conocían su extraordinario trabajo (8).

Por su nieto Auguste Barbey (9) conocemos la excepcional personalidad de Boissier; en su libro, “A travers les forêts de pinsapo d´Anadalusie”, traducido en el año 1.996, nos muestra a un científico cariñoso y entrañable que poseía una extraordinaria capacidad de observación y sólidos conocimientos botánicos, un sabio alegre, sociable, que reía casi siempre, animoso, trabajador incansable, abierto a todo el mundo, en sus viajes infundía fuerza física y moral a sus acompañantes, pero a la vez, era persona de extraordinaria modestia e indulgencia. Todo ello retratado por Barbey con extraordinario cariño y devoción.

Boissier fue un incansable viajero que recorrió España, Argelia, Grecia, Egipto, Siria y Australia. Había sido discípulo de botánicos insignes como Agustin-PyrameDe Candolle en Ginebra y de Philip BarkerWebb en París, este último había recorrido Andalucía en 1.827, año de la muerte de Clemente. Entre 1831 y 1833 Boissierpermanece en París con su familia, conoce a personajes importantes como el general San Martín o el gran compositor F. Liszt, también a exiliados españoles (afrancesados, o colaboracionistas con las tropas invasoras) y suramericanos con los que aprende el idioma; sin duda animado por su maestros De Candolle (que estaba en contacto con Lagasca) y Webb, preparó metódicamente su viaje, estudiando todos los detalles y aprendiendo español.  Un primo de su madre había estado con las tropas francesas en la Península, en la Serranía de Ronda concretamente y también le anima en su idea de visitar España. El Duque de Feria en 1836, a quien había conocido en París unos años antes, le anima a emprender el viaje informándole que había escrito a los encargados de los cinco grandes puertos del sur de España para que no pongan obstáculos a su viaje. 

En 1.837, con 31 años de edad llega a Motril y por caminos costeros continua hasta Málaga, donde contacta con el boticario Félix Haenseler y su discípulo Pablo Prolongo.También conoce en Málaga a Rambur, entomólogo francés que residió en esa ciudad. Haenseler era de origen bávaro y tenía contacto con los botánicos europeos, a él venía recomendado por De Candolle. Los farmacéuticos malagueños colaboraron entusiástica y desinteresadamente con Boissier. En el herbario de Haenseler vio por primera vez ramas y acículas de pinsapo. La atención y ayuda que Boissier encontró debió ser importante puesto que le dedicó algunas especies nuevas de plantas que descubrió.

El día 11 de mayo sube a la sierra de Mijas y continua hasta Estepona para buscar, el pino, picea o abeto cuyas ramitas le habían enseñado los farmacéuticos malagueños. En Sierra Bermeja pudo ver los pinsapos pero no vio ninguna piña, por lo tanto no podía describir la especie ni tan siquiera el género de aquel curioso árbol al que los lugareños llamaban “Pinsapo” o “Pinzapo”. Desde Estepona se dirige a Ronda con la idea fundamental de conocer la belleza de la ciudad de la que le habían hablado y su famosa Feria de Mayo. De Ronda marcha a Gibraltar y  regresa a Málaga donde descansa y ordena su material, de nuevo se pone en marcha herboriza en Sierra Tejeda antes de llegar a Granada. A lo largo de 16 días realiza su esforzado trabajo en Sierra Nevada, tan sólo al alcance de montañeros con experiencia y con gran fortaleza y absolutamente entusiasta en su misión botánica. Desde Granada, ya a finales de septiembre, se encaminó de nuevo a Málaga y sube ahora a la Sierra de Las Nieves acompañado de Haenseler y Prolongo para tratar de identificar científicamente el pinsapo, tiene la suerte de hallar árboles con piñas con lo que ya puede definir el género y la especie como “Abies pinsapo”, tiene el detalle de mantener el nombre popular, cualquier científico engreído le hubiera puesto su nombre propio.  La colaboración con los boticarios malagueños no quedo tan solo ahí, fue necesario que le enviarán piñas masculinas y femeninas obtenidas en la Sierra de las Nieves en la época de crecimiento y que de no ser por ellos, hubiera sido imposible obtenernas por parte del autor de la descripción de la nueva especie. A principios de octubre parte a Cádiz  desde donde marcha a Sevilla, viaja a Madrid donde conoce a Lagasca para después dirigirse a su país.

Sus descripciones son un modelo de rigor científico, un ejemplo de literatura histórica y de calidad literaria. Recoge gran cantidad de anécdotas ligadas a lo extraño que resultaba en los pueblos andaluces la presencia de un extranjero que se pudiera dedicar sólo a estudiar y recolectar plantas. A veces le confundieron con espía, otras por buscador de oro, hasta una familia de Trevelez le confundió con un pariente que, quince años antes, había emigrado a América. Pocos autores extranjeros han descrito una corrida de toros en la plaza de Ronda tan bien documentada, la vida de la ciudad en fiestas, el folklore popular, la vida en las posadas, su relación con los lugareños con tanta perfección, detalles y cariño como Boissier.

La descripción de la corrida de toros a la que asistió en Ronda es fiel reflejo de su caracter. Después de analizar con detenimiento la plaza y el público asistente se centra en el propio espectáculo, los atuendos y la lidia, utiliza expresiones en castellano cuando son necesarias y termina, como buen extranjero, con las siguientes palabras: “En Ronda teníamos como matador de toros al célebre Montes, la primera espada de España y la gloria de la tauromaquia; su fama había contribuido poderosamente a atraer a la corrida una afluencia considerable de gente y aquella tarde acabó con todos los toros que tenía que lidiar con una rara destreza y con el fragor de unos aplausos frenéticos. Seis toros y una docena de caballos perecieron en esta función que duró más de tres horas, el público se retiró, cada uno discutiendo, tomando partido por el mérito de uno u otro combatiente. Ni un solo torero fue herido, casi podría decir que lo sentí por lo odioso y cobarde que encontraba este combate tan desigual entre un grupo de hombres aguerridos y avezados que apenas se exponen, y un desgraciado animal irresistiblemente condenado a muerte y torturado a fuego lento.”

La descripción del descubrimiento del pinsapo es el punto central de toda la obra de Boissier. Acompañado por Prolongo y Haenseler en septiembre  sube a la Sierra de La Nieve pasando por Cartama, Casarabonela, Alozaina y Yunquera, desde allí se encaminan al Convento de Nuestra Señora de Las Nieves. Por las descripciones que hace se puede deducir que la vegetación arbórea estaba bastante esquilmada por el pastoreo y, tal vez, por las talas realizadas, años atrás, para alimentar los altos hornos de galena antimonial de las minas de S. Eulogio, muy próximas al convento.

Sin duda es mejor utilizar sus propias palabras para describir el momento en que localiza su objetivo: “El guía nos mostró desde lejos el primer pinsapo. Dando gritos de alegría corrimos llenos de emoción, pero, desgraciadamente, el árbol no tenía fruto. Un segundo, un tercer, me dan falsas esperanzas sucesivamente. Al fin, soy lo bastante afortunado como para encontrar uno, cuyas ramas superiores están cargadas de piñas tiesas. Nos apresuramos a trepar para cogerlas, y ya no nos queda duda sobre el género de este árbol singular. Era, ciertamente, un Abies, vecino de nuestro abeto blanco. El principal objetivo de mi excursión estaba logrado…”.

Su experiencia botánica en Andalucía se tradujo en la publicación de cinco obras

-          Elenchus plantarum novarum minus que cognjitarum, guas in itinerare Hispanicolegit (Ginebra, 1838)

-          Voyage  botanique dans la midi d’ Espagne pendant l’ annnèe 1837 (París, 1839-1845).

-          Diagnoses plantarum orientalium novarum (Ginebra, Leipzig, Paris, Como, 1842-1859).

En colaboración con Reuter

-          Diagnoses plantarum Hispanicum, praesertim in Castella Nova lectarum (Ginebra, 842) y Pugillus plantarum novarum Africae Borealis  Hispaniae que Australis (Ginebra 1852). Donde se relaciona la flora andaluza y la norteafricana.

Algunas especies andaluzas descritas por Boissier, aparecen  por primera vez en

-          Podromus systematis naturalis regni vegetavilis (Paris, 1824-1874) de A. P. de Candolle

Sin duda, la aportación más importante de Boissier al conocimiento botánico fue “Voyage botanique dans la midi de l´Espagne pendans l´ annne 1.837” publicado en París en un formato de dos volúmenes, espléndida obra de gran belleza, acompañada de geniales láminas dibujadas por M. Heyland, donde se la que muestra con rigor y detalle los acontecimientos de su viaje. El primer libro es un catálogo con 1.900 plantas de las cuales 236 especies y variedades se dieron a conocer por primera vez para la ciencia. (10)

 

Bibliografía:

(1) García Guardia, G . “Flores Silvestres de Andalucía”. Editorial Rueda 1.988.

(2) Pezzi Ceretto, M. Estudio preliminar del “Viaje Botánico al sur de España durante el año 1.937, de Charles EdmondBoissier. Edita Fundación Caja de Granada y Universidad de Málaga. 1.995.

(3) Clemente  Rubio, Simón de Rojas. “Viaje a Andalucía. Historia Natural del Reino de Granada. 1.801-1.809”. Editado por Antonio Gil Albarracin en el año 2.002. GBG Editora. Almería.

(4) Calera González, A. y D. Montilla Castillo. “El Pinsapar”. Educa nº 27 pag. 27-32. 1991.

(5) El Naturalista y Farmaceútico germano-español Feliz HaenselerJeger (1.780-1.841) en la Málaga de su época. Juan Pérez-Rubin. Acta Botánica Malacitana 37. 141-162

(6)  Garrido Domínguez, A. “Rondando Ronda y sus viajeros”. Edita Colectivo Cultural Giner de los Ríos”. Ronda 2.004.

(7) Jiménez, F. “El viaje botánico a Andalucía de Edmond Boissier”. Jábega nº 41 pág. 65-75. 1.983.

(8) Equipo Arrayán. Artículos publicados en la revista “Ronda y La Serranía” nº 15, 21 y 22.

(9) Barbey, A. “A través de los bosques de Pinsapos de Andalucía”. Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía. Sevilla 1.996. Traducido del original  editado en París en 1.931.

(10) Viaje Botánico al sur de España durante el año 1837. Charles Edmond Boissier. Edita Fundación Caja de Granada Universidad de Málaga. Colección Sierra Nevada y la Alpujarra Nº 13. 1.995

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