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FAUNA DE LA SERRANIA DE RONDA Pompílidos

Andrés Rodríguez González Diciembre 10th, 2019

FAUNA DE LA SERRANIA DE RONDA

Pompílidos

Familia Pompilidae

Es una familia cosmopolita con más de 5.000 especies agrupadas en cuatro subfamilias, si bien habitan principalmente regiones tropicales donde ocurre su mayor diversidad.

Los pompílidos son una familia de himenópteros de la superfamilia Vespoidea, popularmente Avispas. Los Pompílidos son conocidos vulgarmente como avispas de las arañas. Son avispas depredadoras solitarias, de patas largas y aspecto esbelto. La mayoría son de 15 a 25 mm de longitud; las hembras son más grandes que los machos. En general son negras pero algunas también tienen colores rojos, amarillos o blancos.

Se las llama Avispas de las Arañas porque alimentan a sus larvas con esos animales. La mayoría cazan y paralizan a su presa con el veneno de su aguijón. Algunas especies simplemente depositan sus huevos en la araña después de paralizarla; otras arrastran a su presa hasta un nido donde la almacenan para alimentar a sus crías, usualmente colocan una sola presa por celda que sirve de alimento a la cría que crece como depredador sobre la araña paralizada. Unas pocas especies son ectopárasitos o parasitoides. Depositan un huevo en una araña viva sin paralizarla; la larva se alimenta de la hemolinfa de su hospedador sin causarle la muerte hasta mucho más tarde.

Las avispas en general son magníficas cazadoras con tácticas impresionantes para atacar a sus presas. Los Pompílidos son especialmente ingeniosos. La mayoría de ellas paralizan a las arañas y las llevan a los túneles donde tienen a las larvas esperando la comida. Una vez que la presa ha sido metida en el agujero, se sella la entrada rellenando el túnel, para lo cual, la hembra utiliza el extremo de su abdomen a modo de compactador. Después, la superficie del terreno se nivela terminando así la responsabilidad de la madre para con la descendencia.

Como todas las familias de avispas tienen una gran lista de posibles depredadores desde anfibios, otros insectos e incluso parásitos de las larvas.

Bibliografía

https://es.wikipedia.org/

http://www.scielo.org.mx/

https://biologocurioso.wordpress.com/

FAUNA DE LA SERRANIA DE RONDA BUITRE LEONADO

Andrés Rodríguez González Diciembre 9th, 2019

FAUNA DE LA SERRANIA DE RONDA

BUITRE LEONADO. Gyps fulvus

Es un ave de gran tamaño, con una longitud de entre 95 a 110 cm, una envergadura de 230 a 265 cm y un peso de 6 a 9 kilos. Es uno de las aves carroñeras más voluminosas de Europa, está dotada de excelentes adaptaciones para la detección y el consumo de todo tipo de carroñas de gran tamaño y también una de las más longevas.

Apenas existe dimorfismo sexual en cuanto a tamaño y diseño. Las aves adultas tienen una coloración general pardo-grisácea, con las regiones dorsales algo más pálidas, en contraste con las rémiges oscuras, mientras que las ventrales son de tonos marrones y pueden aparecer sutilmente listadas con un tono más claro. Los juveniles, por su parte, son de color marrón rojizo, más oscuro que en los adultos, y poseen un plumaje compuesto por plumas lanceoladas con finas estrías claras, que son renovadas progresivamente por otras de perfil redondeado. Visto de cerca, en la cabeza y el cuello, se aprecia un poderoso pico, un penacho de plumas y el largo  cuello desplumado, cubierto tan solo por un fino plumón, que se adapta perfectamente a la explotación del interior de los cadáveres. Es en esta zona anatómica de la rapaz donde se pueden apreciar con mayor facilidad las diferentes edades de las aves, los buitres adultos tienen el pico de color hueso, el penacho del cuello blanco y algodonoso, el plumón de la cabeza claro y el iris de color amarillento o ambarino, mientras que los ejemplares juveniles lucen un penacho muy patente y desflecado, compuesta por largas plumas lanceoladas de color rojizo, y tienen el iris y el pico negros. A medida que transcurren los años, los buitres leonados van pasando por diferentes plumajes intermedio, en los que progresivamente, adquieren el aspecto de adulto, cosa que sucede cuando cuentan con siete u ocho años.

Visto en vuelo, el buitre leonado ofrece una silueta inconfundible, con las alas largas y anchas y una reducida cola. También en estos momentos se pueden diferenciar las edades de las aves, ya que los adultos tienen, comparativamente, la cola más corta que los juveniles y el borde posterior del ala más recto, mientras que estos lo presentan aserrado.

Es un ave silenciosa salvo en las disputas por las carroñas o por los mejores emplazamientos en posaderos y dormideros, cuando emite una larga serie de sonidos guturales y bufidos.

Resulta inconfundible tanto en vuelo como posada.

El tiempo de celo empieza en diciembre y termina en abril. Antes del apareamiento, el macho corteja a su hembra de forma un tanto bruta. Las parejas vuelan unidas realizando pasadas rápidas sobre la cornisa donde próximamente nidificarán. Ambos sexos participan en la construcción del nido, elaborado con palos, paja y pelo Incuban en cortados llamados “buitreras”, que habitualmente son los mismos siempre. Ponen a finales de enero. La incubación del único huevo dura unos 52 días y está a cargo de ambos progenitores, que se turnan a intervalos de 24 ó 48 horas. El pequeño abandonará el nido en julio o agosto.

Se alimenta de carroña, la mayoría de las veces en franca descomposición pero otras veces de cadáveres recientes. En áreas donde son habituales los buitres, se les ve reunirse alrededor de una animal muerto con una rapidez inusitada. Una vez llegado junto a la carroña, el buitre se comporta de una manera tímida, pero una vez ha dado comienzo su comilona, se enzarzan en espectaculares peleas, en las cuales suele quedarse con la mejor tajada el que llegó más hambriento.

Forma colonias en los cortados, los acantilados y las paredes rocosas, independientemente de que éstos se hallen en macizos montañosos o en zonas altitudinalmente bajas.

Suele hallarse en las repisas de los cantiles hacia el amanecer, a la espera de que el sol caliente el aire y se formen las corrientes térmicas sobre las que planear. De este modo el buitre vuela a lo largo de todo el día sin apenas gastar energía. Al atardecer regresa a la buitrera para descansar.

Aunque es un ave sedentaria, los individuos más jóvenes pueden recorrer grandes distancias apartándose de sus progenitores.

Está presente en casi toda la Península Ibérica, salvo en Galicia, el oeste de Asturias y algunas áreas del Levante. En estas zonas pueden sin embargo observarse individuos estivales, que seguramente usen la costa cantábrica como área de campeo.

Bibliografía

https://www.seo.org/

https://www.faunaiberica.org/

PLANTAS DE LA SERRANIA DE RONDA: CASTAÑO

Andrés Rodríguez González Noviembre 27th, 2019

PLANTAS DE LA SERRANIA DE RONDA

CASTAÑO

Su nombre científico es Castanea sativa.
El nombre deriva del griego “kastanon” que a su vez deriva de “Kastana” una ciudad griega donde se cultivaba.
Es un árbol corpulento de hoja caduca que puede alcanzar hasta 30 metros de altura.
En los castaños cultivados el tronco es grueso y corto, en los silvestres es más esbelto y menos ramificado. Tiene hojas muy grandes dispuestas alternativamente, de contorno lanceolado y bordes aserrados. Las flores nacen en las axilas de las hojas, la misma planta es a la vez masculina y femenina. Los frutos son las castañas, protegidas con una cubierta dura de color pardo rojizo, lisa por el exterior y aterciopelada por dentro, contienen una semilla, la castaña. Suelen agruparse dos o tres en el interior de una cúpula globosa rodeada de largas espinas “el erizo”. Florece en mayo o junio, maduran las castañas en octubre.

Habita desde el nivel del mar hasta los 1.500 metros de altitud, necesita suelos desprovistos de cal y que sean frescos y profundos, el clima debe ser algo húmedo y ausencia de heladas tardías, por estas causas se da muy bien en el Valle del Genal. Habita en toda la región mediterránea pero se le considera introducido en la Península Ibérica, parece proceder del la zona oriental del mediterráneo. Es frecuente en zonas húmedas de toda la península excepto en el este y sureste.
Las castañas son muy nutritivas, tradicionalmente se asan después de haberles hecho un corte para que no exploten. A veces se conservan secas y peladas llamándolas Castañas Pilongas, en otros tiempos se solían comer en Cuaresma guisadas con miel, anís y aceite. Galeno las consideraba indigestas “y más si se comen crudas”.
Todo el árbol es rico en taninos, por ellos se ha empleado para  curtir pieles y en medicina popular para contra la diarrea. Las hojas cocidas se han empleado contra las inflamaciones de garganta y para asentar los dientes haciendo gárgaras.
La madera es dura y pesada, es elástica y fácil de trabajar por eso se ha empleado mucho y en usos muy diversos (postes, vigas para casas, vigas de molino…) en el Valle del Genal, la zona de la comarca donde los castaños son tan abundantes que se pueden considerar como un cultivo.
Antiguamente se pensaba que los toneles hechos con madera de castaño eran los mejores para el vino.
Es un árbol de larga vida, pudiendo llegar a milenario. No lejos de Ronda, en el camino de la Fuenfría a S. Pedro se encuentra un Castaño de enormes dimensiones considerado como Monumento Natural Andaluz, el Castaño Santo.
Desde hace pocos años los cultivos de Castaños están siendo muy afectados por un parásito “la Avispilla del Castaño” que procede de la China y que al parecer ha llegado a Málaga a través de plantones injertados desde Italia.

Bibliografía.
Guía del Incafo de los árboles y arbustos de España.

 

PLANTAS DE LA SERRANIA DE RONDA Alcornoque Quercus suber

Andrés Rodríguez González Noviembre 25th, 2019

PLANTAS DE LA SERRANIA DE RONDA

Alcornoque Quercus suber

Es un árbol de hoja perenne que destaca por su gruesa y esponjosa corteza formada de materia vegetal muerta llamada corcho. Cuando se “saca” el corcho queda un tronco con una corteza casi lisa de color rojo oscuro muy intenso.

Al contrario que la encina es bastante exigente en cuanto a tipo de suelo, evita los calizos necesitando suelos de tipo silíceo que sean profundos y frescos. También es exigente en cuanto al clima, necesita aires más cálidos y sin fuertes heladas, evitando las laderas orientadas al norte.

Puede formar bosques puros en los que quizás la actividad humana los haya seleccionado a lo largo del tiempo por el cotizado corcho, en detrimento del quejigo y la encina, también forma bosques mezclado con otros árboles. En nuestra comarca lo encontramos de ambas maneras, como alcornocales puros o mezclado con otros Quercus a lo largo de la carretera de Ronda a Grazalema, en el Valle del Genal e incluso mezclado con pinsapos en el Monte Bornoque en Istan y en La Nava. Destacan por su extensión y buen grado de conservación los existentes en la zona de los Montes de Cortés, dentro del Parque Natural de Los Alcornocales y formando un bosquete de pequeño tamaño en la finca El Pantanillo o Bogas Bajas, cerca del Embalse de Montejaque. Por su rareza y grado de conservación es digno de mención el pequeño alcornocal existente en la finca La Nava de S. Luis, en plena Sierra de Las Nieves.

Presentes en cualquier mancha por pequeña que sea de areniscas del Aljibe y otros materiales silíceos, están por tanto, muy dispersos por toda la Serranía y el Parque Natural Sierra de Grazalema. Es digno de resaltar la presencia de estos árboles en la carretera de S. Pedro de Alcántara, en pequeñas manchas de rocas metamórficas rodeadas de rocas peridotitas. Es familia de la encina y el quejigo. Sus bellotas son muy importantes para la cría de cerdos en la montanera por su maduración muy difusa proporcionan alimento a los cerdos durante mucho tiempo.

La primera corcha que proporciona el alcornoque se llama “Bornizo” es de poca calidad, a partir de ahí cada 8 o 12 años se extrae la corcha que tiene muchas utilidades y es un recurso económico importante.

Los alcornoques pueden llegar a vivir hasta quinientos años.

FAUNA DE LA SERRANIA DE RONDA LAVANDERA BLANCA

Andrés Rodríguez González Noviembre 21st, 2019

LAVANDERA BLANCA. Motacilla alba

Pájaro con una longitud de 18 cm y una envergadura de 28 cm.

Es fácil de identificar por su aspecto, tiene tonos blancos, negros y grises. Su dorso es gris ceniza, vientre blanco, alas negras y con bandas blancas cuando están plegadas.  Muy característica es su larga cola de color negro, con plumas externas blancas, patas y pico negros. La cabeza tiene muchos contrastes, la cara es blanca rodeada arriba y abajo de negro.

Su plumaje invernal es similar, aunque el color negro en la cabeza está más reducido, y muestra garganta blanca y banda pectoral negra.

Ambos sexos son parecidos, pero la hembra tiene la nuca gris. Los jóvenes resultan más uniformes, sin negro en la cabeza y con banda pectoral grisácea.

Un hábito destacado de esta ave es el continuo balanceo de la cola. En invierno se vuelve muy gregaria y se reúne en dormideros.

El reclamo, a menudo emitido en vuelo, se compone de dos notas agudas, fuertes y secas. El canto consiste en una sucesión de notas similares al reclamo, aunque con gorjeos que recuerdan a una golondrina.

Como especie reproductora ocupa latitudes templadas y frías de Eurasia y, marginalmente, Alaska y Groenlandia. En invierno se extiende por África y el sur de Asia, al norte del ecuador. Presenta una variabilidad geográfica muy grande, con 11 subespecies reconocidas, consideradas en ciertos casos por algunos autores como especies separadas.

En España se observa mayoritariamente la subespecie alba, aunque también hay presencia invernal escasa de una variedad que se da en las Islas Británicas, sobre todo en el norte y oeste del territorio ibérico.

La lavandera blanca solo cría en la Península, de forma abundante en el norte y de modo más escaso y localizado hacia el sur, faltando en ciertos sectores de La Mancha, Extremadura y Andalucía. En invierno resulta más numerosa y está más extendida, ocupando también Baleares y Canarias.

Se considera que las aves españolas son sedentarias, aunque realizan movimientos trashumantes y altitudinales de corto y medio alcance. Las poblaciones del norte, centro y este de Europa invernan en la cuenca mediterránea y en África, con pasos destacados a través de nuestro país: el otoñal en octubre y noviembre, y el primaveral entre febrero y abril. La invernada también resulta muy notable, sobre todo en las zonas menos frías del sur y del este. Además muestra una marcada segregación longitudinal; es decir, las aves del oeste de Europa tienden a invernar en el oeste de España, y lo mismo sucede para las del este.

La población reproductora española, relativamente pequeña, se estima en unas 350.000 parejas, quizás muchas más. En Europa se calcula que hay unos 20 millones de parejas, la mayoría en la banda central entre Francia y Rusia. La población invernal española no ha sido evaluada nunca, pero seguramente está formada por millones de aves, pues se conocen dormideros que concentran decenas de miles de lavanderas blancas.

En nuestro país, los resultados de los estudios realizados entre 1998 y 2005 por el programa SACRE reflejan una tendencia estable, sin apenas oscilaciones. A escala europea se cita un declive del 14% entre 1980 y 2003, con tendencia a empeorar a partir de 1990, cuando la reducción asciende al 26%.

En época de cría ocupa ambientes muy variados, en muchos casos con influencia humana y próximos al agua, tales como ríos, arroyos, charcas, pastizales, huertos, regadíos y parques. En la mitad sur peninsular, la asociación al agua resulta más marcada. Respecto a la altitud, nidifica entre el nivel del mar y los 1.600 metros en Gredos, aunque resulta más escasa por encima de los 1.000 metros. Generalmente evita áreas muy secas y bosques densos. En invierno utiliza medios similares, pero con cierta preferencia por cultivos y pastizales. En esta época suele formar dormideros en árboles, muchas veces dentro de zonas urbanas, y en vegetación palustre.

La dieta consta de una gran variedad de insectos terrestres y acuáticos, aunque destaca el consumo de larvas y adultos de moscas y mosquitos. La técnica más empleada para capturarlos consiste en la búsqueda y el picoteo en el suelo y en aguas someras, con ocasionales persecuciones andando y en vuelo. Se alimenta en solitario o en pequeños grupos.

El periodo de cría se extiende entre abril y agosto, puede efectuar hasta tres puestas. En esta época se trata de un ave monógama y muy territorial. El nido, construido por ambos sexos, consiste en un cuenco de ramas y hierba seca, ubicado en un hueco de taludes fluviales, rocas, puentes, edificios o muros. Pone de cuatro a seis huevos, blanquecinos y con finas motas, que son incubados por ambos sexos durante unos 12 días. Tras 10-15 días de cuidados por parte de ambos padres, los pollos abandonan el nido, aunque son cebados al menos una semana más.

Bibliografía

https://www.seo.org/

FAUNA DE LA SERRANIA DE RONDA: GRILLO

Andrés Rodríguez González Noviembre 13th, 2019

FAUNA DE LA SERRANIA DE RONDA

GRILLO

Los grillos son insectos que  pertenecen a la familia Gryllidae.  Son parientes de los saltamontes, es decir del grupo de insectos ortópteros.

Suelen ser de color marrón a negro y suelen tener hábitos nocturnos. Algunas especies se encuentran en las casas, son los grillos domésticos, como Acheta domesticus y Grillus maculoatus en zonas templadas. 

Como sus parientes los saltamontes sus patas están adaptadas al salto, sin embargo saltan menos que ellos, en cambio, corren por el suelo con rapidez. Suelen vivir en madrigueras excavadas por ellos mismos en el suelo. A veces forman una galería de hasta medio metro y que termina en una habitación esférica. La entrada a su madriguera la mantienen limpia en una gran extensión, ya que la utilizan para zona de canto y así atraer a las hembras.

Solo cantan los machos. Para producir ese sonido tan peculiar, levantan ligeramente sus alas y las frotan una contra la otra. Las hembras son capaces de captar este sonido gracias a que, como la mayoría de los ortópteros, poseen unos órganos parecidos a tímpanos. Las hembras se diferencian de los machos, en el caso del grillo común (Acheta domesticus) porque son de color más oscuro, sus alas son lisas y poseen un apéndice para poner los huevos en el extremo del abdomen que le permite ponerlos bajo tierra introduciendo éste mientras efectúa la puesta.

Son omnívoros, comen plantas  y a otros insectos.

Los grillo son muy territoriales y suelen comportarse de una forma agresiva contra sus congéneres entablando combates. Es frecuente encontrar ejemplares machos a los que les faltan patas, antenas o tienen las alas destrozadas por peleas con un rival. Esta costumbre de ser tan territoriales ha hecho que en Tailandia los habitantes locales organizan combates de grillos en pequeños recipientes e incluso realizan apuestas.

Los grillos se dividen en varias subfamilias. Gryllinae son los grillos comunes, de campo y casas. Nemobiinae, grillos de tierra. Oecanthinae, grillos de los árboles. Trigonidiinae, grillos de cola puntuda. Y otras menos importantes como Phalangopsinae. Podoscirtinae. Pteroplistinae

Por otra parte, también son designados como “grillos”, varias especies de otras familias de insectos como los grillos topo y  los grillos hormiga.

Existen muchos mitos my leyendas relacionados con los grillos en las mitologías grecolatina, china y egipcia. En algunas culturas el canto de un grillo representa silencio absoluto.

Bibliografía

https://www.ecured.cu/

PLANTAS DE LA SERRANIA DE RONDA: MANUEJO

Andrés Rodríguez González Noviembre 8th, 2019

PLANTAS DE LA SERRANIA DE RONDA

MANUEJO, Espino albar, Espino. Crataegus Monogynia

El majuelo es un arbusto con origen en Europa, Norte de África y Asia. Pertenece a la familia de las Rosáceas, como muchos frutales.

La palabra majuelo también es sinónimo de viña joven, deriva del latín malleus, que significa martillo o mazo, y su diminutivo malleolus, es decir, martillito. En su origen el majuelo era cada uno de los sarmientos de vid cortados en forma de pequeño martillo o muleta para ser plantados. De ahí pasó a denominar a la parcela de vid plantada con dichos sarmientos.

Es de aspecto muy ramoso, si se deja crecer alcanza el porte de un pequeño árbol de hasta 10 m de altura.

Las hojas son caducas, simples, alternas aunque en los extremos a veces aparecen muy juntas y tienen de 3 a 7 lóbulos profundos y desiguales. La floración es blanca, muy vistosa y abundante. Su flor huele a almendra. El fruto maduro es como una manzanita rojiza, carnosa y algo harinosa, de 0,5-1 cm de diámetro y con un solo hueso, lo que lo diferencia del espino navarro y del espino negro.

Es posiblemente el arbusto o arbolillo acompañante más común en todo tipo de bosques ibéricos, mientras haya humedad suficiente, pero también crece en sotos, vaguadas y linderos formando a menudo un enmarañado dosel con zarzas, rosales silvestres y otras plantas espinosas. Es indiferente al tipo de suelo y habita desde el nivel del mar hasta los 2200 m de altitud.

Crece de forma natural por toda Eurasia y el norte de África, si bien se cultiva mucho como ornamental por su espectacular floración. Ha sido introducido en Madeira, Norteamérica, Argentina, Australia y Nueva Zelanda. Es abundante en toda la Península, pues habita en todas las regiones, y en los territorios más secos se refugia sobre todo en las montañas y vaguadas.

El fruto es comestible, rico en vitamina C y favorece la regulación de la tensión sanguínea y nerviosa. Es muy importante como alimento de muchos animales y aves en una época del año, otoño y principios de invierno en que escasea el alimento.

Las flores tienen propiedades sedantes y antiespasmódicas; actúan en los trastornos del ritmo cardíaco y combaten la arteriosclerosis; son vasodilatadoras e hipotensoras. Además, son muy aromáticas y melíferas.

El majuelo también se usa como patrón de injerto para diversos frutales de la misma familia. Además, es una planta muy usada en jardinería por su vistosa floración y ramificación densa; muy adecuada para formar setos y lindes por sus espinas, aguantar bien la poda y ser adaptable a todo tipo de terrenos.

La Flora Iberica reconoce su gran variabilidad, por la que muchos autores distinguen subespecies y variedades. También incluye dos especies más para este género. El acerolo (Crataegus azarolus L.), del Mediterráneo oriental y Oriente Próximo, es un arbolito cultivado por sus frutos algo mayores que ocasionalmente se asilvestra; y el espino majoleto (Crataegus granatensis Boiss.), propio del sureste peninsular, que suele ser un arbusto.

Crataegus es la latinización del griego krátaigos, que alude a la dureza de su madera y da nombre a un majuelo oriental; monogyna nos indica que sólo contiene un carpelo (parte femenina de la flor) y por tanto da una sola semilla. El nombre científico era empleado por los romanos para designar al Acerolo.  Los huesos de sus frutos, según Font Quer, se han encontrado en asentamientos humanos prehistóricos y debieron formar parte de la alimentación humana.

El majuelo o Crataegus monogyna se utilizaba en el campo, ya que las espinas que tiene en las ramas lo convierten en una estupenda barrera para encerrar ganado o impedir el paso. Además, al ser su madera dura y densa es un buen combustible y proporciona un buen carbón.

Como se ve en la fotografía forma parte de los matorrales que acompañan al pinsapar.

Bibliografía

Guía del Incafo de los árboles y Arbustos de la Península Ibérica. Gines López González. Edita Incafo. 1982

http://www.arbolapp.es

https://www.hogarmania.com/

FAUNA DE LA SERRANIA DE RONDA: GALERUCA DE LOS NARCISOS.

Andrés Rodríguez González Noviembre 7th, 2019

FAUNA DE LA SERRANIA DE RONDA

GALERUCA DE LOS NARCISOS. Exosoma lusitanicum

El nombre con el que se le conoce en Asturias viene por que las larvas se alimentan de Narcisos aunque no desprecian comer otras bulbosas y Liliáceas. Su hábitat natural son zonas de monte bajo pero las larvas pueden provocan daños en cultivos de viñedos y plantas ornamentales como bulbos hasta el punto de ser consideradas como plagas. Los adultos suelen alimentarse diversas plantas silvestres.

Es un insecto del amplísimo grupo de los coleópteros o escarabajos. Familia de los Crisomélidos. Fue descrito por Linneo.

Los adultos tienen una bonita coloración naranja rojiza en el torax y élitros, negra en la cabeza, antenas, patas y vientre.

Se distribuye por el sur de Europa, norte de África y Oriente Próximo.

El ejemplar de la imagen fue fotografiado en una flor de patata de cultivo.

Bibliografía.

www.asturnatura.com

www.ideal.es

NATURALISTAS EN LA SERRANÍA DE MÁLAGA: MODESTO LAZA PALACIOS

Andrés Rodríguez González Octubre 27th, 2019

MODESTO LAZA PALACIOS

A finales de la década de los setenta cuando el botánico rondeño Daniel Montilla encontró una farmacia a nombre de Modesto Laza Palacios en la Calle Larios de Málaga; Daniel realizaba una tesis doctoral sobre la Flora de las Sierras Occidentales Rondeñas y le llamó la atención el nombre ya que M. Laza Palacios era autor de un artículo titulado “Algunas observaciones geobotánicas en la Serranía de Ronda” publicado en 1.936 y, por lo tanto, del máximo interés para Montilla. Intrigado por esta coincidencia, llamó por teléfono a la farmacia y pregunto por el Sr. Laza, su sorpresa fue mayúscula cuando localizó al autor del artículo del año 1.936. Efectivamente, se trataba de Modesto Laza Palacios. A partir de ahí se entablo una relación de profesor-alumno entre el joven doctorando y el venerable anciano.

Por méritos propios Modesto Laza forma parte de la élite intelectual que la provincia ha dado al conocimiento botánico con sus investigaciones geobotánicas sobre la flora y vegetación de las sierras Tejeda y Almijara, algunos enclaves de la Serranía de Ronda y otros lugares de la provincia. Pero sus inquietudes le llevaron a participar en otros campos, como el farmacéutico y la literatura. Es de resaltar que por un breve espacio de tiempo, intervino también en la política local al proclamarse la II República en 1931, cuando resulta elegido concejal del Ayuntamiento de Málaga.

Modesto Laza Palacios nació en Vélez Málaga el 24 de marzo de 1901, pero vivió practicamente toda su vida en Málaga capital ya que siendo aún muy niño, quedó huérfano de ambos progenitores. Esta circunstancia motivó que se trasladase a Málaga capital, a casa de su tío Enrique Laza Herrera, hermano de su padre, sin hijos y farmacéutico de profesión. Laza Palacios estudia con brillantes notas el Bachillerato en el Instituto General y Técnico de Málaga. Concluidos estos primeros estudios, sin duda influido por el ambiente en que se desenvolvía su tío Enrique, investigador y miembro de la Sociedad Malagueña de Ciencias, se traslada a Granada, donde inicia la carrera de Farmacia, licenciatura que concluirá en la Universidad de Madrid.

A partir de 1923, el joven Modesto decide realizar un proceso de ampliación de sus estudios universitarios con la realización de cursos que le especializan en las técnicas de laboratorio de análisis clínicos, técnicas que puso en marcha con gran prestigio en Málaga al hacerse cargo de la farmacia de su tío. Pero sus inquietudes científicas le hicieron recibir también otros cursos especializados sobre temas relacionados con la síntesis orgánica, la microbiología, la bacteriología y las técnicas microanalíticas.

A partir del año 1930, comienzan sus estudios de ecología botánica en la flora y vegetación de las sierras Tejeda y Almijara y la Serranía de Ronda. Emplea una metodología fitosociológica absolutamente novedosa llamada de “Huguet del Villar», así llamada por haber sido iniciada por el eminente investigador en ecología botánica Emilio Huguet del Villar (1871-1951).

Una vez proclamada en España la II República, su preocupación social y política le lleva a presentar su candidatura en las elecciones municipales de abril de 1931, formando parte de la lista del Partido Republicano Radical Socialista de Alejandro Lerroux, en las que resulta elegido concejal, en representación del distrito 32 de Málaga.

Durante el periodo inmediatamente anterior a la Guerra Civil de 1936, prepara su doctorado, pero la lectura de su Tesis Doctoral queda interrumpida con la llegada de la guerra. Concluida la contienda en 1939, es represaliado sufriendo prisión en Burgos y destierro en Valladolid. En 1940 es puesto definitivamente en libertad y puede presentar su tesis doctoral en la Universidad de Madrid que obtiene, por unanimidad, la calificación de ‘sobresaliente’.

A partir de entonces se establece definitivamente en Málaga, se dedica al laboratorio y farmacia de su tío que por motivos de salud, se retira de sus labores farmacéuticas.

Las investigaciones realizadas por Laza Palacios son variadas y abundantes, van desde estudios estrictamente botánicos a los de crítica literaria y trabajos periodísticos vinculados a temas malagueños. Es digo de resaltar su interés y esfuerzo en la salvaguarda de instituciones y entornos particulares de Málaga y su provincia.

Entre sus trabajos botánicos destaca por su importancia, la publicación de “Algunas observaciones geobotánicas en la Serranía de Ronda”, que vió la luz en el Boletín de la Sociedad Española de Historia Natural, 1936 y que representa un primer avance para el conocimiento de la composición florística de la comunidad de los pinsapares.

De ese trabajo extraigo un párrafo que define a la perfección el espíritu conservacionista y las dotes de observación de nuestro personaje con especial incidencia en el sobrepastoreo que fue el origen del estado de absoluto deterioro que encontró Laza en 1.935 en la foresta de La Nava de S. Luis; los pinsapos eran  eliminados por los rebaños y  una oruga parásita; a pesar de todo el autor muestra cierto optimismo sobre la regeneración si se protegiera el pinsapar “por la gran vitalidad y capacidad de resistencia que da muestras este bosque”.

La Nava de S. Luis ha sido rebautizada en la actualidad como La Nava de Los Pinsapos. Dedicada tradicionalmente al pastoreo de ovejas y cabras, los dueños actuales han realizado una magnífica gestión en los últimos treinta años, han conseguido hacer compatible la explotación sostenible del medio con la conservación. Esa magnífica gestión tiene continuidad se ve complementada actualmente con el apoyo técnico de sus herederos que redundará, sin duda, en una mejor explotación de la finca si cabe.

Otro trabajo suyo es Notas geobotánicas de la provincia de Málaga, publicado ese mismo boletín y el mismo año.

En 1940 hace su discurso de entrada en la Real Academia de Farmacia, con el título de Flórula farmacéutica malacitana, publicado en los “Anales” de dicha institución, y constituye un trabajo de extraordinario interés científico. Su calidad queda contrastada al ser intensamente citado por el profesor leridano Pio Font i Quer (1888-1964), (a quien Laza consideraba uno de sus maestros), en su Dioscórides renovado(1961).

En 1942 son publicados dos trabajos dignos de mencionarse: Notas sobre un herbario de plantas andaluzas de don Simón Rojas Clemente y Estudios sobre la flora andaluza. En el primero, Laza Palacios pone de manifiesto el origen del herbario elaborado por el botánico Simón de Rojas Clemente y Rubio (1777-1827) y llama la atención sobre el conjunto de pliegos que llevan la anotación “Ex collecione D. Clemente”, y, en el segundo, una continuación del ensayo anterior, realiza un estudio sobre 545 pliegos de plantas andaluzas y marroquíes recolectadas por Schousboe, Cabrera, Haenseler, Prolongo y Muñoz Capilla, entre otros estudiosos, que se hallaban archivados en el herbario de la Sociedad Malagueña de Ciencias.

En su artículo “Estudios sobre la flora y la vegetación de las Sierras Tejeda y Almijara. Publicado en Anales del Jardin Botanico de Madrid. Tomo VI-Volumen II: (217-395) en al año 1946 hace mención al terrible estado de conservación de los Tejos con las siguientes palabras: “En la actualidad son tan escasos que yo solamente he podido ver y fotografiar uno protegido por una profunda grieta rocosa lo bastante ancha para que a su fondo pueda descender un hombre. El ejemplar en cuestión no alcanza la talla arbórea y parecía, por el diámetro de su tronco y escaso espesor de su corteza, joven.

Modesto Laza publica Pau y la flora malacitana, en el que recoge especies, variedades y formas nuevas que  el ilustre botánico Carlos Pau Español (1857-1937) había descrito de la flora malagueña, muchas de las cuales procedentes del intercambio de pliegos que Modesto mantuvo con éste todavía en vida.

A 1946 corresponden dos trabajos suyos, el titulado Apuntes para el estudio de la farmacopea popular malagueña, aparecido en la Revista Médica de Málaga, y Estudios sobre la flora y la vegetación de las sierras Tejeda y Almijara, publicado en los «Anales del Jardín Botánico de Madrid». Estos estudios representan un extraordinario esfuerzo de síntesis de la flora de esta zona malagueña, pues constituyen un espléndido catálogo de 541 especies, entre las que define y cataloga cinco nuevas para la ciencia en general, además de citar y confirmar la existencia de siete nuevos taxones para la provincia de Málaga; incluyen también una síntesis fitosociológica del territorio.

En la década de los cincuenta, Laza Palacios se encuentra en una época muy prolífica, ya que de esta época son las publicaciones que se realizaron en la revista «Farmacia Nueva» con los títulos de Miscelánea botánica retrospectiva y Una publicación importante, referida esta última a la edición por el Instituto de España de la obra La materia médica de Dioscórides, traducida y comentada por el médico y humanista Andrés Laguna y Segovia (1499-1559).

Su pasión por los temas malagueños tiene su inicio en 1950 cuando dirige la tesis doctoral de Manuel Sánchez Garro bajo el título de Una farmacia malagueña del siglo XVIII, trabajo que supone también el inicio de sus incursiones en la literatura en las que destaca por su fino estilo literario . Nombrado académico correspondiente de la Real Academia de Farmacia, el insigne botánico malagueño intensifica sus trabajos sobre crítica literaria e historia, trabajando siempre en temas relacionados con su especialidad.

En 1955, Laza Palacios da comienzo a la publicación de una serie de estudios en la revista «Farmacia Nueva» que van a constituirse en el germen de la que posteriormente será su más renombrada obra literaria, El laboratorio de la Celestina, en la analiza todos los términos de la inmortal obra referentes a plantas que son utilizadas para la preparación de pócimas y ungüentos mágicos. De esta publicación parte la relación epistolar que mantiene con el pintor Picasso a través del poeta barcelonés Jaime Sabartés Gual (1881-1968), ya que su libro, editado con el patrocinio de la Diputación Provincial de Málaga, ve la luz con una reproducción a color del famoso cuadro La Celestina en la sobrecubierta.

Otras publicaciones significativas de esta etapa son La hidrofilia hispánica, en la que hace una especial referencia a las virtudes de las aguas de Carratraca (Málaga), y Los fármacos afrodisíacos en un autor castizo del siglo XV, en la que continúa un tema ya tratado con anterioridad en otro trabajo publicado en la revista «Gibralfaro» con el título de El ungüento de las brujas, en el cual, tras una recopilación de datos sobre dicho famoso y oculto ungüento, deduce su fórmula y realiza un comentario crítico y científico sobre las plantas utilizadas en la elaboración de dicho producto; todo ello, enmarcado en un fino estilo literario.

Esta incursión en el mundo mágico y literario la hace simultánea con sus investigaciones científicas y sus preocupaciones por los temas malagueños como la protección de la finca La Concepción, entonces abandonada. Lo que nos da una idea de la enorme capacidad de trabajo creativo por parte de Modesto Laza.

En 1956, publica “Vegetación rupícola y formaciones frutescentes de altura en la provincia de Málaga” en los «Anales de la Real Academia de Farmacia”, una obra de gran interés para la geografía botánica, ya que en ella tipifica algunas de las comunidades florísticas más características de nuestra provincia.

En el libro “Málaga y su flora ornamental” publicado por la Caja de Ahorros Provincial de Málaga se publica una conferencia pronunciada por Modesto Laza en el Ateneo de Madrid proponiendo la recuperación y conservación de La Concepción. En ella esboza una semblanza de destacados personajes malagueños, así como de ilustres extranjeros afincados aquí atraídos por las excelencias de Málaga,  además realiza un recorrido histórico de la provincia, ensalza su clima y da a conocer las maravillas de la ciudad, de tal modo que la flora ornamental de Málaga aparece al final de su conferencia casi como un tema forzoso.

Enamorado del tema malagueño, se dedicó en especial a la historia de Málaga y sus vinos, lo que pone de manifiesto en 1970, cuando pone el prólogo a la obra Postales Malagueñas. Álbum con Poesía, de la poeta Julia Romero Porras.

También escribe artículos para varias revistas malagueñas, entre cuyos títulos cabe destacar «Don Carlos Pan Español», en el Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural (1941), «Los Medicamentos de nuestros abuelos», en Farmacia Nueva (1954) o «Nuestro Parque», en Jábega (1972), entre otros.

A Modesto Laza Palacios se debe en gran parte que la finca de La Concepción sea actualmente el maravilloso jardín que es. A él y a otros muchos que trabajaron por esa noble causa, les muesto mi reconocimiento más sincero.

Como reconocimiento a su ingente labor fue nombrado Profesor Honorario de Botánica de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Granada, a la que había donado con anterioridad un valiosísimo herbario con más de 3.000 mil pliegos, fruto del trabajo que él había realizado por las sierras andaluzas y de los intercambios que mantuvo con renombradas figuras botánicas nacionales y extranjeras. En 1963 fue nombrado presidente de Sociedad Malagueña de Ciencias, de la que lo fue hasta su fallecimiento. En 1965 resultó elegido académico de número de la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo de Málaga, y, en 1978, fue nombrado presidente de honor del III Simposio Nacional de Botánica Criptogámica celebrado en Madrid.

Por último, es de justicia recordar recordarse el gran empeño y la decidida defensa de Laza Palacios en favor de la creación de una universidad para Málaga, Universidad que, convertida en realidad a comienzos de la década de los años 70 y agradecida a este hombre por tan noble anhelo, le concedió a título póstumo, en 1982, la Medalla de Oro que sólo otorga a personajes muy distinguidos.

Su fallecimiento ocurió en 1981, tras una larga y penosa enfermedad que lo tenía apartado casi por completo de toda actividad cultural. Su muerte dejaba un importante vacío en el mundo de la investigación geobotánica de muy difícil relevo por la extraordinaria capacidad humana, científica y cultural que Modesto Laza Palacios poseía, y de la que, hasta el último momento, supo dar cumplida muestra

Bibliografía

ALCOBENDAS, Miguel (1986): Personajes en su historia. 2.ª ed., Ed. Arguval, Málaga

CUEVAS, Cristóbal (2002): Diccionarios de escritores de Málaga y su provincia.1.ª ed., Ed. Castalia Bibliografía, Madrid.

GARCÍA DE LA LEÑA, CECILIO. Disertación en recomendación y defensa del famoso vino malagueño Pero-Ximen y modo de formarlo. Reimpresión de la edición de Málaga, Luis de Carreras, 1792. Palabras preliminares de Modesto Laza Palacios.

http://cementeriosanmiguel.malaga.eu/

http://dbe.rah.es/biografias/

http://www.fortunecity.es/metal/canje/112/nabusimake6.html

LAZA  PALACIOS, Modesto (1936): Algunas observaciones geobotánicas en la Serranía de Ronda”. Boletín de la Sociedad Española de Historia Natural. Tomo XXXVI

LAZA PALACIOS (1946) Estudios sobre la flora y la vegetación de las Sierras de Tejeda y Almijara.

LAZA PALACIOS, M. 1946. Estudios sobre la flora y la vegetación de las sierras de Tejeda y la Almijara. Anal. Inst. Bot. A.J. Cavanilles, 6(2): 217-370.

LAZA PALACIOS, MODESTO. El laboratorio de Celestina. Málaga. 1958.

RICO VÁZQUEZ, Carmen. Modesto Laza Palacios. Revista Gibralfaro nº 72 Mayo-Junio 2011

PLANTAS DE LA SERRANÍA DE RONDA MADROÑO.

Andrés Rodríguez González Octubre 26th, 2019

PLANTAS DE LA SERRANÍA DE RONDA

MADROÑO. Arbutus unedo

Es una planta que tiene la mala fama de que al ingerir sus frutos las personas se emborrachan. Esta creencia popular no va del todo descaminada ya que los frutos del madroño al madurar, fermentan y contienen cierta cantidad de alcohol, por lo que su consumo excesivo puede provocar mareos y dolores de cabeza.

“Arbutus” es el nombre que los romanos daban al madroño y a sus frutos; “unedo” procede de “edo”, que significa comer, “unus o uno”, es decir, “comer sólo uno”, aludiendo a la propiedad de emborracharse con sus frutos si se abusa de ellos.

El madroño es una especie fundamentalmente mediterránea que también se distribuye por las islas atlánticas de Irlanda, Canarias, Azores, Madeira y Cabo Verde. En la Península y Baleares aparece en casi todas la provincias, pero escasea o falta en las zonas más continentales y frías del interior. En la Serranía busca zonas que no sean excesivamente frías, como algunas zonas protegidas del frío intenso de La Nava y Conejeras y otras más cálidas como el Valle del Genal o la parte de la carretera de San Pedro cercana al Alcuzcuz.

El madroño es un arbusto o pequeño arbolito que alcanza los 8 m de altura si se le deja crecer. Tiene una copa densa y globosa que genera mucha sombra. La corteza es pardo-rojiza, agrietada y escamosa, se desprende en plaquitas. Las ramillas jóvenes son rojizas, si bien al madurar se tornan grisáceas. Las hojas son persistentes, simples, alternas, lanceoladas, de color verde intenso, brillantes por el haz y mate por el envés, de 8-10 cm de largo por 3-4 de ancho y de margen serrado. Las flores son blancas o rosado-claras, aparecen en grupos colgantes al final del otoño o a comienzos del invierno y tienen forma de campanita cerrada. Los frutos al madurar tienen un aspecto granulado, carecen de piel, son carnosos, redondeados, de 2-3 cm, rojos o de naranja intenso en el exterior  y amarillo-anaranjados por dentro. En invierno se puede ver al madroño con flores y frutos maduros a la vez.

Es una planta propia de los bosques de hoja persistente del clima mediterráneo. Crece sobre todo asociada a los alcornocales, con los que comparte área de distribución en las zonas de sustrato ácido, si bien el madroño además se distribuye por los terrenos básicos. La encontramos desde el nivel del mar hasta los 1200 m, siempre que las heladas no sean excesivas. Aunque prefiere los suelos bien desarrollados y frescos, a veces aparece en terrenos pedregosos. Por otro lado, la protección que ofrece de su copa y la presencia de frutos en invierno, hacen del madroño una planta muy importante en los ecosistemas como refugio y alimento para la fauna.

La madera es densa, muy dura, de excelente calidad como leña y muy apropiada para hacer carbón vegetal. Sirve para tallar pequeñas piezas como cuencos y cubiertos; sin embargo no se usa mucho para tornear si no está bien seca porque tiende a retorcerse.

Las hojas y la corteza se han empleado como curtientes por su alto contenido en taninos; su raíz, para teñir de rojo, y en medicina para combatir diarreas  al tener propiedades astringentes, favorecer el tránsito de la orina, al tener diuréticas y limpiar, como desinfectante, las vías urinarias.

Además, a pesar de que crece lentamente, es una planta muy interesante desde el punto de vista ornamental por el colorido de sus hojas, flores y frutos. Asimismo se usa para restaurar los ecosistemas mediterráneos degradados y en los ramos de flor cortada por el verde lustroso de sus hojas. También se llaman madroños a las borlas ornamentales de los vestidos goyescos que se asemejan al fruto.

El uso más conocido del madroño se debe a sus frutos, que se pueden comer solos o bien elaborar con ellos compotas, vinagres y aguardientes, muy apreciados en Portugal, Extremadura, Asturias y Madrid. Recordemos que en el escudo de esta última ciudad figura el madroño junto a un oso.

El madroño aparece en los catálogos de flora amenazada o protegida de las comunidades de Castilla-La Mancha, Madrid, Murcia y Valencia, mientras que en Andalucía figura como una especie regulada para su explotación en los terrenos forestales privados.

Bibliografía

http://www.arbolapp.es

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