Archive for the 'fauna' Category

FAUNA DE LA SERRANÍA DE RONDA Pinzón Vulgar Fringilla coelebs

Andrés Rodríguez González Agosto 9th, 2017

FAUNA DE LA SERRANÍA DE RONDA  
Pinzón Vulgar, Pinzón común Fringilla coelebs

Es posible que la mayoría de las personas piensen que el ave más común en España es el Gorrión Común. Pero, en realidad, el primer puesto en abundancia corresponde al Pinzón Vulgar.
En invierno se une, en grandes bandos, con otros fringílidos, escribanos y gorriones, para alimentarse en tierras de labor y rastrojos; sin embargo, a veces forma él solo los bandos, cuyos individuos son todos del mismo sexo. Por esta curiosa costumbre de separación de sexos en otoño-invierno es por lo que recibió del naturalista sueco Linneo el nombre de coelebs (en latín, célibe), detalle que en las aves que crían más al norte es particularmente notable, pues mientras que las hembras y jóvenes abandonan las áreas de nidificación para invernar en zonas más templadas, la mayoría de los machos permanece en aquéllas reunidos en bandos.
Los pinzones comienzan a cantar en febrero, pero no todos cantan del mismo modo; se han notado llamativos dialectos regionales, especialmente entre aves llegadas del resto de Europa. A pesar de ello, el canto es fácil de identificar, pues siempre acaba con un trino especialmente floreado.
Se identifican fácilmente ya que tienen la cabeza y cuello, gris azulado; pecho y mejillas, rosas; dorso castaño; con blanco en las alas, cola y hombros. La hembra es parda amarillenta por encima y más clara por debajo; con franja alar y laterales de la cola, blancos.
Ambos sexos construyen cuidadoso nido en forma de copa, con musgo y liquen, forrado de lana, pelo y plumas; en sotos, arbustos o en la horquilla de un árbol; pone, de abril a junio, de 3 a 6 huevos blanco sucio con manchas pardo rojizas; incubación, sólo por la hembra, de 12 a 14 días; los pollos, alimentados por ambos padres, vuelan tras unos 15 días; a veces dos crías.
Se alimentan de semillas y a veces de granos.
Viven en parques y jardines.

Bibliografía
www.pajaricos.es

FAUNA DE LA SERRANIA DE RONDA: Carbonero común

Andrés Rodríguez González Julio 26th, 2017

FAUNA DE LA SERRANIA DE RONDA
Carbonero común (Parus major)

Orden Passeriformes; familia Paridae
Es un pájaro insectívoro de pequeño tamaño, de colores muy llamativos a base de tonos azulados y amarillentos. Es bastante abundante por todas partes.
Habita en toda España y resulta común en ambientes arbolados, tanto bien conservados como degradados. Tolera muy bien la presencia humana, coloniza con facilidad zonas ajardinadas y parques urbanos, acude a los comederos y se instala en nidales artificiales. En invierno se suele mover en grupos con otras especies de páridos.
Su longitud es de 14 cm y su envergadura de 22,5-25,5 cm
Se trata de una especie fácilmente reconocible por el color amarillo de su cuerpo, que contrasta con el azul de las alas y la cola. La cabeza es de color negro-azabache y con las mejillas muy blancas, salvo en los jóvenes del año, algo amarillenta. Los machos se distinguen de las hembras por poseer una bien visible banda negra que recorre su cuerpo desde la garganta hasta la base de la cola. Las hembras, en cambio, tienen muy poco marcada dicha banda, que se desdibuja en el vientre.
Entre los reclamos más comunes se encuentra el repetitivo chi-chipán, que inunda el principio de la primavera; pero muestra un amplio repertorio, con más de treinta notas. Además, esta variabilidad se ve enriquecida con notables matices territoriales; así, por ejemplo, un carbonero de Sierra Morena emite sonidos poco comunes en las poblaciones del Sistema Central y viceversa.
Bibliografía
www.seo.org

FAUNA DE LA SERRANIA DE RONDA: Mito

Andrés Rodríguez González Julio 25th, 2017

FAUNA DE LA SERRANIA DE RONDA
Mito (Aegithalos caudatus)

El mito es pájaro insectívoro de pequeño tamaño caracterizado por su larga cola. Se distribuye por casi toda España, y es relativamente frecuente, sobre todo en ambientes forestales y, en menor medida, parques urbanos de cierta extensión. Se agrupa en bandos no demasiado numerosos, pero muy ruidosos y confiados.
Pertenece al Orden Passeriformes; familia Aegithalidae
Su longitud es de 12-14 cm, con una envergadura de 16-19 cm
Es fácil de identificar por la notable longitud de su cola (7-9 centímetros), que contrasta con su pequeño cuerpecillo, de cortas y redondeadas alas. En un primer vistazo resulta un ave con una apariencia general oscura. Sin embargo, observada con atención se aprecia una banda clara que recorre toda la cabeza, así como una pechuga grisácea con tintes rojizos, que contrasta con los tonos negros y grises del dorso, la cola y las alas.
Su canto es un reclamo casi constante, sobre todo cuando en otoño e invierno se desplaza en grupos familiares. Suele producir chasqueos y un seseo seco y repetido (tsi-tsi-tsi-tsiii), que remata con un reclamo brusco (tssrrrarp).

Bibliografía
www.seo.org

FAUNA DE LA SERRANÍA DE RONDA: CÁRABO

Andrés Rodríguez González Julio 17th, 2017

FAUNA DE LA SERRANÍA DE RONDA
CÁRABO (Strix aluco)

Ave del Orden Strigiformes, familia Strigidae. Rapaz nocturna del grupo de los Buhos.
En una de las rapaces más frecuentes del continente europeo, donde alcanza densidades elevadas. En nuestro país también resulta común, sobre todo en algunos bosques del norte de la Península, donde se trata de la rapaz nocturna más habitual y extendida. En determinados lugares como el Tajo de Ronda y zonas adyacentes habitan varias parejas, de echo las fotos que acompañan han sido obtenidas por Juan Luis Aguayo en zona urbana cerca del famoso cortado rondeño. De hábitos generalistas y dotado de una gran adaptabilidad a la hora de instalarse y de procurarse alimento, este robusto búho es una de las pocas especies de rapaces que no parecen verse demasiado afectadas por los constantes cambios que provoca el hombre en el medio natural.

Poseen una Longitud de entre 37-43 cm y una envergadura de 81-96 cm
Este búho presenta una voluminosa cabeza en la que destacan unos enormes y globosos ojos negros, lo que, unido a la ausencia de penachos cefálicos “orejas” y a su aspecto rechoncho y robusto, permite diferenciarlo fácilmente del resto de nuestras rapaces nocturnas. Su plumaje resulta extraordinariamente mimético  y presenta una gran variabilidad en cuanto a color, ya que existen ejemplares grisáceos, rojizos y marrones. En todos los casos, el diseño consiste en una compleja mezcla de punteados, barrados y vermiculados, que imitan a la perfección la corteza de los árboles. La cara es de color blancuzco, grisáceo o rojizo, y en ella destacan dos listas blanquecinas a modo de “cejas”.

El sonido más característico de la especie es un ululato lastimero, semejante a una risotada, con secuencias repetidas de notas largas alternadas con notas más cortas, transcribible como houuuuu, ho, ho, ho, houuuuu. La hembra tiene un canto parecido, pero menos insistente y sostenido. El reclamo de llamada consiste en un sonido estridente y repetido, parecido al sonido de alerta, que es un kuuá terminado bruscamente.
Fotos de Juan Luis Aguayo a quien agradezco que me haya permitido su uso.

Bibliografía
www.seo.org

FAUNA DE LA SERRANÍA DE RONDA Escribano montesino

Andrés Rodríguez González Julio 7th, 2017

FAUNA DE LA SERRANÍA DE RONDA
Escribano montesino (Emberiza cia)

El escribano montesino es uno de los pájaros más comunes y extendidos de la Península Ibérica. También abundante y extendido por la Serranía de Ronda.
Es un ave poco exigente que se instala en todo tipo de áreas quebradas y montuosas, en las que selecciona sobre todo laderas pedregosas con matorrales dispersos, como piornales, retamas y bosques abiertos de casi todo nuestro territorio. Los datos más recientes parecen indicar una ligera recuperación poblacional en los últimos años.
Su longitud está entre los 15-16,5 cm. La envergadura entre 21,5-27 cm
Para ser un “Escribano” es bastante grande y voluminoso, con las alas relativamente cortas y la cola larga, que luce en la cabeza tres características listas oscuras. La cabeza, el cuello, la nuca y la parte superior del pecho son de color grisáceo, en tanto que el resto del cuerpo presenta tonos pardos o rojizos. Fuera de la estación reproductora, los machos se asemejan a las hembras y a los inmaduros, aunque en el periodo de cría su coloración se hace más brillante, con abundancia de tonos anaranjados en el pecho y en el vientre. El joven presenta un plumaje parduzco y fuertemente estriado en el pecho; la cabeza es marrón-ocre y no presenta bandas laterales.
A menudo emite como reclamo suaves silbidos, como un “tsi” algo prolongado. En primavera, el macho lanza desde lo alto de un arbusto o una roca un trino claro, bastante elaborado y diverso, que comienza de manera entrecortada, para luego acelerarse y adornarse con marcados cambios de ritmo.

Bibliografía
www.seo.org

FAUNA DE LA SERRANÍA DE RONDA Trepador azul

Andrés Rodríguez González Julio 5th, 2017

FAUNA DE LA SERRANÍA DE RONDA
Trepador azul Sitta europaea

Se trate de un ave pequeña, que vive en bosques, es rechoncha, trepa ágilmente cabeza arriba o cabeza abajo; de tonos azulados y ocráceos; partes superiores gris azuladas; alas pardas, con ribetes externos claros; cola gris azulada en su parte central, las plumas laterales negras; cabeza con lista negra estrecha desde el pico hasta los lados del cuello; partes inferiores con garganta y parte de las mejillas blancas; pecho y abdomen ocráceos; pico gris pizarra; sexos iguales.
Esta ave es la trepadora más extraña de nuestros bosques. Bien apoyada en sus cortos tarsos, avanza a pequeños trechos, enganchada a la corteza de los troncos, sin ayudarse con la cola como los picos, sino gracias a la fuerte musculatura de sus patas, provistas de uñas aceradas. Por esta razón, no necesita llevar la cabeza levantada hacia arriba como los picos. Recorre con frecuencia los troncos cabeza abajo con la mayor naturalidad del mundo. El régimen alimenticio de este pájaro, compuesto de granos de cáscara coriácea, le ha hecho desarrollar una curiosa costumbre: sujeta su botín en la horquilla de un árbol o en una grieta y martillea avellanas o hayucos con grandes picotazos.
Al contrario de muchas aves silvestres que en primavera tienen la costumbre de excavar o de agrandar un hueco para criar, el Trepador Azul reduce la entrada de la cavidad donde se instala.
Durante el cortejo, el macho vuela frecuentemente despacio o adopta posturas con las plumas esponjadas y alas y cola abiertas. El nido está siempre en un agujero, elegido generalmente en un árbol a más de dos metros de altura, aunque también
Construye un nido de pedacitos de corteza o de hojas secas, normalmente en agujero de un árbol; con frecuencia reduce la entrada con barro para resguardarlo de aves mayores; pone, de abril a mayo, de 6 a 10 huevos blancos punteados con pardo rojizo; incubación, sólo por la hembra, de unos 14 días; los pollos, cebados por ambos padres, vuelan después de unos 24 días.
Se alimenta de avellanas, hayucos, bellotas; escarabajos, tijeretas y pequeñas orugas.

Bibliografia
http://www.pajaricos.es

FAUNA DE LA SERRANÍA DE RONDA: Gavilán común

Andrés Rodríguez González Junio 20th, 2017

FAUNA DE LA SERRANÍA DE RONDA
Gavilán común (Accipiter nisus)

El gavilán es una de nuestras más pequeñas rapaces.  Pertenece al Orden Falconiformes; familia Accipitridae. Su longitud es entre 28 a 37 cm y su envergadura de 60 a 77 cm.
Es un ave que vive en zonas boscosas en las que captura pequeñas aves, algunas tan diminutas como los páridos. Para acceder a unas presas tan escurridizas, esta rapaz ha adquirido algunas adaptaciones tendentes a facilitar su movilidad en las intrincadas espesuras boscosas, como la posesión de alas cortas y redondeadas y una cola particularmente larga, que le otorgan gran capacidad de maniobra y de aceleración.
Esta pequeña rapaz presenta un acusado dimorfismo sexual invertido, por el cual las hembras resultan ostensiblemente más corpulentas que los machos; además, entre ambos sexos existen marcadas diferencias en cuanto al diseño del plumaje. El macho adulto tiene las partes superiores y el píleo de un color grisáceo bastante intenso, en tanto que las inferiores son pálidas con un fino barrado transversal y un tono rojizo que puede ser muy notorio, principalmente en las mejillas y los flancos; sobre el ojo luce una leve línea blanca a modo de ceja. Las patas son amarillas y con los largos tarsos sin emplumar. La hembra, mucho más pesada y robusta, posee un patrón de coloración dominado por los tonos pardogrisáceos en el dorso y el píleo, con las regiones inferiores blanquecinas, finamente barradas de pardo; la ceja es más grande y evidente que en su compañero. El plumaje de los jóvenes presenta las partes superiores parduzcas, con las plumas orladas de ante, y las inferiores blanquecinas y toscamente barradas de pardo rojizo. Sobre el ojo que es amarillo se extiende una marcada ceja. Visto en vuelo, el gavilán es un ave bastante pálida, en cuya silueta llama la atención una cola larga y de base estrecha . Normalmente, se lo observa volando velozmente a baja altura entre los árboles, aunque también puede elevarse y planear durante un tiempo sobre el dosel forestal.
Respecto al canto es muy silencioso, en ocasiones emite un suave kiu-kiu-kiu-kiu.

Las fotografías de un gavilán hembra son de José María Canca que me las ha cedido para su publicación y por ello le doy las gracias.

Bibliografia
www.seo.org

FAUNA DE LA SERRANÍA Meloncillo

Andrés Rodríguez González Junio 18th, 2017

FAUNA DE LA SERRANÍA
Meloncillo (Herpestes ichneumon)

El meloncillo es la única mangosta europea, está representado en la Península Ibérica por la subespecie Herpestes ichneumon widdringtonii,
Es un animal fácil de reconocer por su cuerpo alargado de cortas patas y cabeza fina, y por su larga cola, que puede llegar a medir hasta 45 cm, ancha en su arranque y rematada en un mechón negro.
Su cuerpo, de 51 a 55 cm de largo y 19 a 21 cm de altura en la cruz, está cubierto de un pelo negro con las puntas en amarillo cremoso, o pardo con la punta en gris plateado, lo que le da un aspecto jaspeado. Los machos son algo mayores que las hembras. El peso del meloncillo está entre 2,5 y 3,5 kg.
Sus pezuñas tienen cinco dedos con uñas que no son retráctiles.
Su cabeza es pequeña, puntiaguda y estrecha; no más ancha que el cuello. De ella sobresalen ligeramente sus orejas, cortas y anchas. Pero lo que más llama la atención son sus ojos, de color más bien claro y con una pupila horizontal, rasgo excepcional entre los carnívoros, que le confiere una mirada inquietante.
Su origen es africano. Ocupa el suroeste de la Península, siendo abundante sobre todo en el Algarve, Sierra Morena, Doñana y las serranías de Cádiz y Málaga. Actualmente está experimentando una ligera tendencia expansiva quizás favorecido por la densificación del matorral; se han localizado individuos en los Arribes del Duero.
Su hábitat típico es el monte bajo mediterráneo con encinas y alcornoques. En las zonas de cultivo se refugia en los sotos e islas de fresnos, adelfas y zarzas. También puede estar presente en bosques fluviales.
Aunque se sospecha que la salud de sus poblaciones puede estar amenazada, a veces es presa de los cazadores furtivos, que lo ven como un competidor en la caza del conejo.
El celo del meloncillo tiene lugar a alturas variables de la primavera. La gestación dura unos tres meses, después de la cual las camadas, de entre dos y cuatro crías, nacen principalmente en verano.
Las crías permanecen con la madre alrededor de un año, durante el cual la siguen caminando en fila india, pegados unos a otros, con el morro bajo la cola del individuo que le precede dando un aspecto al grupo de gran serpiente, lo que unido a su andar desgarbado, sin apreciarse las cortas patas, le hace parecer un reptil,. Quizás por ello se ha inventado una mitología ampliamente extendida en Andalucía y Extremadura acerca de un animal extraño llamado “Alicante” que es como una gigantesca culebra pero tiene pelos.

El meloncillo es un carnívoro que apenas sale por la noche, ya que disfruta de 15 horas ininterrumpidas de descanso. Sus momentos de mayor actividad son un poco antes del mediodía y hacia la media tarde.
Sus extremidades delanteras son bastante fuertes, lo que le permiten hacer marchas relativamente largas y, sobre todo, excavar con bastante pericia, ayudado por sus robustas uñas. Esto le permite adaptar antiguas madrigueras de conejos o incluso de tejones para usarlas como dormideros; también así cazan conejos que les sirven de alimento principal.
Además de estos jóvenes conejos, también se alimentan de reptiles,  pequeños mamíferos e insectos que sean capaces de capturar.
A su vez, sirven de alimento al lince, cuya predación sobre el meloncillo ha sido constatada en Doñana.
Sus huellas son semiplantígradas, de unos 3,5 cm de largo por 3 cm de ancho. En tierra blanda marcan los cinco dedos con sus correspondientes uñas, pero en sustratos duros el quinto dedo desaparece. En suelos arenosos además dejan tras de sí la estela de su larga cola.
Sus deyecciones son alargadas, cilíndricas y con estrangulaciones. Miden entre 10 y 15 cm de largo y son de color negruzco o grisáceo oscuro por contener pelo de conejo. Al secar quedan brillantes. Suelen estar depositadas en letrinas familiares en cruces de sendas y cerca de zarzas.
Aunque no son individuos estrictamente solitarios, tampoco son gregarios. Pasan las noches en familia en las madrigueras, pero cuando salen durante el día el grupo se desperdiga.
Mientras que los machos son territoriales, las hembras solapan sus áreas de campeo entre sí.
Algunos machos comparten su territorio con una sola hembra, pero otros pueden tener hasta cuatro o cinco hembras distribuidas por su zona de control.
El descubridor del meloncillo fue Félix Haenseler, según cita Boissier en su libro Voyage botanique dans le Midi de l’Espagne pendant l’année 1837. Haenseler estuvo en Estepona durante nueve años como farmacéutico, no precisando en que años. Fue allí donde descubrió un cuadrúpedo llamado popularmente “meloncillo” . (M. Haenseler, qui a séjourné près de neuf ans à Estepona, a découvert dans ces collines un quadrupède nouveau pour l’Europe, le Viverra Ichneumon qui n’était connu jusqu’ici qu’en Egypte et sur quelques points de la Barbarie; il vit dans des terriers et on lui donne dans le pays le nom de Meloncillo.)
Sobre si el Meloncillo ha sido introducido o no existen discrepancias, para unos fue introducido como animal de compañía por los árabes en el sur de España desde Marruecos, para otros su presencia es mucho más antigua y se basan para decir eso en restos fósiles.
Las fotos son de José María Canca a quien agradezco que me haya permitido su uso. Sus fotos, estas y otras muchas, son un ejemplo de su amor a la Naturaleza y su implicación en su protección.

Bibliografía
www.faunaiberica.org
www.esteponaensuhistoria.com Alemanes en la historia de Estepona.
por F. J. Albertos, 2014

FAUNA DE LA SERRANIA DE RONDA Golondrina común

Andrés Rodríguez González Mayo 28th, 2017

FAUNA DE LA SERRANIA DE RONDA
Golondrina común Hirundo rustica

Es una de las aves más conocidas popularmente y de las mejor estudiadas.  Una de las aves migratorias más extendidas en el mundo. La golondrina común se puede ver en Europa, Asia, América y África. Por su proximidad al hombre, forman parte de la cultura popular, y su llegada, cada vez más temprana como consecuencia del cambio climático, se considera anuncio de la primavera. A pesar de su abundancia, se trata de una especie en declive, sobre todo por culpa de los cambios en el medio rural y de las políticas y técnicas agrarias. En 2014 la golondrina común fue sido nombrada Ave del Año por la SEO/BirdLife.

Según información aportada por el experto ornitólogo José María Canca que tiene una pareja de golondrinas que le anidan en su casa desde hace ocho años, el macho llega hacia mitad de abril.
Existen 6 subespecies de golondrinas comunes, todas ellas habitantes del Hemisferio Norte. Entre estas subespecies podeos destacar a 4 como fuertemente migratorias. Durante el invierno boreal se trasladan al Hemisferio Sur y es posible verlas en plena primavera, en Sudamérica, África y Oceanía. Las golondrinas han sido claves para desentrañar aspectos de la migración, de la selección sexual y de la reproducción en las aves. Se trata del miembro más extendido de su familia, pues cría en gran parte de Norteamérica y Eurasia, salvo en zonas árticas y desiertos. En invierno ocupa Sudamérica, África, el sur de Asia y el norte de Australia. De taxonomía compleja, se reconocen ocho subespecies, e incluso se ha sugerido que algunas de ellas podrían ser especies diferentes, en especial las formas americanas.

Son aves de pequeño tamaño, unos 19 cm de largo incluyendo los casi siete de cola, con las alas extendidas su envergadura llega a los 35 cm. Su peso es de unos 25 gramos. El plumaje de su parte superior es de color azul oscuro y brillo metálico. Tienen plumas rojizas en la frente, la barbilla y la garganta. La garganta está separada del pecho y el abdomen por una franca de plumas de color azul oscuro. La principal diferencia entre los machos y las hembras adultos son las plumas de la cola que, en las hembras son más cortas.
La subespecie “rustica” es la única presente en España, aunque en ocasiones se observan aves de vientre rojizo que podrían pertenecer a subespecies de Oriente Medio o tal vez  pudiera tratarse de variantes locales. Se encuentra ampliamente distribuida en época de cría y en paso por toda la Península, Baleares, Ceuta y Melilla. Inverna en muy pequeño número en el sur, principalmente en el bajo Guadalquivir. En Canarias, donde es común en paso, recientemente se ha localizado criando en Gran Canaria.
Las aves españolas invernan en el golfo de Guinea y regresan de forma paulatina al área de cría, con un desfase de hasta tres meses entre el norte y el sur. En Andalucía y Extremadura normalmente empiezan a verse en enero, con llegada masiva desde febrero; en el centro y el este de la Península suelen hacerlo un mes después, y en la Meseta norte y la cornisa cantábrica no se vuelven comunes hasta abril. Los machos más viejos retornan antes, y en décadas recientes se ha constatado un regreso más temprano, unas tres semanas antes. Durante el paso otoñal hay cierta segregación de espacio y tiempo entre aves locales y migrantes del oeste de Europa. Las golondrinas españolas abandonan las zonas de cría desde julio, en el sur, hasta principios de septiembre, mientras que los ejemplares en paso suelen moverse, siguiendo la costa mediterránea, en septiembre y octubre. A partir de junio se reúnen en dormideros, formados al principio sobre todo por juveniles.

Son aves insectívoras, llegan a consumir una gran cantidad de insectos, por ello son un gran aliado de agricultores, también es muy beneficioso su presencia en pueblos y ciudades por la gran cantidad de mosquitos que comen.
La población española no se ha cuantificado con exactitud, pero debe de contar con más de 1 millón de parejas. Se conocen dormideros con más de 100.000 aves. En Europa se estima que existen unos 16-36 millones de parejas, con la mejor zona en la franja entre Francia y Rusia. Los resultados obtenidos entre 1998 y 2005 por el programa SACRE reflejan cierta tendencia negativa, aunque con fluctuaciones. A escala europea, el declive es más grave (un 27% entre 1980 y 2003).
Las golondrinas poseen una gran capacidad de recordar los lugares donde anidan por eso suelen hacerlo año tras año en los mismos sitios. Cada año el macho de la pareja regresa antes que la hembra y comienza la preparación del nido, cuando llega la hembra comienza el cortejo por parte del macho que consiste en vuelos circulares alrededor del nido y un trino peculiar a la vez que hace un gran despliegue de sus plumas en particular de la cola. Después se completa la construcción del nido que suele terminar la hembra. Después del apareamiento la hembra pone entre 2 y 7 huevos de color blanquecino con pequeñas manchas rojizas. La hembra incuba los huevos durante 19 días, después de la eclosión de los pollos, ambos padres se encargan del cuidado, alimentación y protección de los hijos. Tras 22 días en el nido lo abandonan continuando el cuidado por parte de los padres.

Bibliografía
www.seo.org
www.animales.website

FAUNA DE LA SERRANÍA DE RONDA Salamanquesa común

Andrés Rodríguez González Mayo 26th, 2017

FAUNA DE LA SERRANÍA DE RONDA
Salamanquesa común Tarentola mauritanica

Es un animal vertebrado del grupo de los Reptiles. Dentro de ellos es un Saurio de la familia de los Gecónidos.
La familia de los gecónidos (Gekkonidae) está formada por alrededor de 700 especies de lagartos de pequeño tamaño conocidos vulgarmente como “gecos”. La palabra geco deriva del inglés “gecko”, que a su vez proviene de una palabra malaya que imita la voz de una especie de geco del sudeste asiático.

La Salamanquesa es pues un saurio de unos ocho centímetros de largo, con cuerpo ceniciento. Vive en las grietas de los edificios y debajo de las piedras, se alimenta de insectos y se la tiene equivocadamente por venenosa, ya que no posee veneno de ningún tipo. Las salamanquesas tienen unos enormes ojos con pupila vertical y carecen de párpados funcionales, por lo que nunca cierran los ojos.
Son propios de climas más cálidos y solamente 4 especies alcanzan la Europa continental más meridional, concretamente la región mediterránea. De estas 4 especies, solo 2 habitan en la Península Ibérica.

Las cuatro especies europeas son:

Tarentola mauritanica, Hemidactylus turcicus, Phyllodactylus europaeus y Cyrtodactylus kotschyi.

Las dos especies ibéricas son: Tarentola mauritanica y Hemidactylus turcicus

De estas dos especies, T. mauritanicus es la más abundante y extendida en España, y de hecho recibe el nombre de “salamanquesa común”, denominandose “salamanquesa rosada” a Hemidactylus turcicus.

En España, ambas especies de salamanquesas son marcadamente antropófilas, es decir, prefieren vivir en los edificios de ciudades y pueblos antes que en el campo, y se las suele ver por las noches en las paredes iluminadas por las farolas acechando a los insectos atraidos por la luz. También es frecuente que entren en el interior de las viviendas, donde no siempre son bien recibidas ya que muchas personas creen equivocadamente que son venenosas o perjudiciales cuando es todo lo contrario ya que consumen una gran cantidad de mosquitos.

No hay que confundir a las salamanquesas con las lagartijas que son también reptiles, pero tienen los ojos más pequeños y párpados funcionales que les permiten cerrarlos.
Otra notable diferencia es que las dos especies de salamanquesas que podemos encontrar en España poseen en los dedos unas láminas adherentes que les permite trepar por superficies totalmente pulidas como cristales o moverse con soltura por paredes totalmente lisas e incluso por los techos. Las lagartijas son buenas trepadoras, pero necesitan rugosidades a las que agarrarse con sus uñas y desde luego jamás podrían trepar por un cristal. Otra diferencia es que las lagartijas son diurnas, mientras que las salamanquesas, al menos en las zonas urbanas suelen ser crepusculares o nocturnas
Otro animal con el que la gente confunde a las salamanquesas, tal vez por lo similar del nombre, es la salamandra que no es ni siquiera un reptil, sino un anfibio como las ranas, los sapos y los tritones, y nunca la veremos por las paredes, ni en sitios secos, ni tomando el sol, sino por la hojarasca húmeda, bajo troncos podridos o sitios similares. Las salamandras son negras con manchas amarillas y bastante lentas. Las salamanquesas son de colores pardos o grises, aunque pueden ser desde bastante oscuras a bastante claras, pero siempre colores de camuflaje, y son bastante más rápidas.

Bibliografía

https://macroinstantes.blogspot.com.es

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