Archive for the tag 'aves Serrania de Ronda'

Fauna de la Serranía: Perdiz roja

Andrés Rodríguez González Abril 28th, 2017

Perdiz roja (Alectoris rufa)

Ave perteneciente al Orden Galliformes y familia Phasianidae
Ampliamente extendida en otros tiempos por toda la península, su distribución actual se restringe al suroeste de Europa, donde ocupa una amplia variedad de hábitats, alimentándose y situando sus nidos en el suelo. Es un ave gregaria, en especial fuera de la época de cría. Se encuentra en todo tipo de medios abiertos, desde el nivel del mar hasta la alta montaña, aunque escasea por encima de los 1.500 metros de altitud.
Tiene un tamaño más bien grande, entre 32-34 cm y una envargadura de 47-50 cm
Es de aspecto rechoncho. Ambos sexos son iguales. Posee vientre anaranjado y flancos llamativos con barras blancas, negras, marrones y grises; patas desnudas y fuertes; garganta blanca y pecho moteado de negro; dorso pardo grisáceo; y patas, pico y anillo ocular rojos. Los pollos y juveniles muestran tonos pardos y diseños crípticos. Es una especie de hábitos terrestres y buena andadora, que se desplaza habitualmente a pie. No obstante, el vuelo es rápido y directo, alternando fuertes aleteos con planeos en los que destacan los bordes anaranjados de la cola.
El canto del macho es característico. Se inicia con una serie de cloqueos cortos que dan paso a una serie de frases trisilábicas con ritmo acelerado y aumentando en intensidad. El repertorio incluye, además, otras voces cortas emitidas por ambos sexos en diferentes contextos sociales.
Actualmente se encuentra regresión, sometida a un intenso aprovechamiento cinegético y con problemas derivados de la alteración de los paisajes agrarios de los que depende.
http://www.seo.org

FAUNA DE LA SERRANIA DE RONDA Mochuelo europeo.

Andrés Rodríguez González Noviembre 19th, 2016

FAUNA DE LA SERRANIA DE RONDA
Mochuelo europeo
(Athene noctua)

Orden Strigiformes; familia Strigidae.
Es una especie de ave abundante por toda la Península Ibérica, especialmente en los ambientes agrarios. Es muy adaptable en lo que a la elección del hábitat y a su alimentación se refiere.
En realidad es un pequeño búho se extiende por la mayor parte de nuestro territorio, donde alcanza, en algunos lugares las más altas de todo el continente europeo, y todo ello a pesar de las negativas transformaciones sufridas últimamente por nuestros paisajes rurales.
Su longitud es de 21-23 cm. La envergadura de 51-54 cm
El mochuelo es una pequeña rapaz nocturna de formas rechonchas, que se caracteriza, sobre todo, por una voluminosa y redondeada cabeza carente de penachos cefálicos. En su plumaje predominan los tonos marrones y grisáceos profusamente moteados de blanco. Las partes ventrales son más claras que las dorsales, aunque aparecen también intensamente moteadas. La ancha cabeza se adorna con finas manchas blancas y las plumas que rodean el pico y las llamativas cejas blancas enmarcan unos grandes ojos amarillos muy expresivos. La cola es corta, al igual que las alas, que tienden a ser redondeadas; tanto una como otras aparecen abundantemente barradas con franjas parduzcas. El vuelo es rápido y marcadamente ondulado. Al ser un ave de hábitos parcialmente diurnos, es muy frecuente observar la característica silueta redondeada del mochuelo sobre tocones, tejados o piedras, incluso durante las horas centrales del día.
El mochuelo emite una gran variedad de sonidos durante todo el año, tanto de noche como de día, pero todos ellos tienden a ser muy agudos y con profundas inflexiones que recuerdan a un maullido. A menudo emite un kíu penetrante y quejumbroso; la voz de alarma es una secuencia rápida, explosiva y repetitiva, chi-chi-chi-chi.
La foto es de Josemari Canca a quien agradezco su cesión.
Bibliografía
www.seo.org/

Lavandera blanca

Andrés Rodríguez González Marzo 11th, 2015

Fauna de la Serranía de Ronda

Lavandera blanca

Nombre científico Motacilla alba.

Orden Passeriformes; familia Motacillidae

Las lavanderas son unos pequeños pájaros estilizados que se distinguen muy bien por su larga cola, tonos blancos, negros y grises. Deben su nombre a la costumbre de frecuentar las orillas de los cursos de agua.

La lavandera blanca es la más común en España, especialmente en invierno, cuando se reúne en dormideros, en muchos casos urbanos y a veces enormes. Se trata de un ave muy adaptable, capaz de ocupar medios muy diversos, tanto naturales como humanizados. Una raza más oscura de origen británico, la lavandera enlutada, inverna en muy bajo número en nuestro país.

Su longitud es de 18 cm, envergadura 28 cm, tienen dorso gris ceniza, vientre blanco y alas negras y con bandas blancas cuando están plegadas. Posee cola larga y negra, con plumas externas blancas, patas y pico negros. En la cabeza presenta un fuerte contraste con la cara blanca rodeada arriba y abajo de negro. Luce un plumaje invernal similar, aunque el color negro en la cabeza está más reducido, muestra garganta blanca y banda pectoral negra. Los jóvenes resultan más uniformes, sin negro en la cabeza y con banda pectoral grisácea.

El vuelo de la Lavandera blanca es ondulado y, con frecuencia, emite un agudo grito de vuelo que es el mismo que lanza en el cortejo nupcial.

La hembra hace el nido recubriendo algún agujero de pared, cobertizo, roca o talud, con pelo, plumas y lana; pone de abril a junio, de 5 a 7 huevos blanco grisáceo marcados con gris o pardo; después viene la incubación, sobre todo por la hembra, que dura unos 14 días; los pollos, alimentados por ambos padres, vuelan después de unas dos semanas; normalmente dos crías, a veces tres.

Se alimenta fundamentalmente de insectos. Captura lod insectos en todas partes, a la vez que camina por el suelo picoteando a derecha e izquierda. Lo mismo sobre la superficie de aguas someras que en plantas, hierba, estiércol, etc. Los tábanos son un buen bocado en zonas ganaderas para estas lavanderas. No desdeña larvas y pequeños moluscos. A menudo se la puede ver comiendo a la luz de los potentes focos que ahora hay instalados en las calles de las ciudades. Muchas veces lo hacen volando alrededor de las luces que hay cerca de los dormideros.

Las costumbres de la Lavandera blanca han atraído desde hace tiempo la atención de los curiosos. En invierno se reúnen cientos de aves en unos pocos de árboles en las avenidas de algunas ciudades que utilizan como “dormideros”, es posible que vayan a buscar abrigo y protección contra los predadores. A primeras horas de la mañana vuelven a desparramarse en todas las direcciones para pasar el día comiendo en los cultivos y zonas húmedas.

Un hábito destacado de esta ave es el continuo balanceo de la cola. Corren por el suelo llevando adelante y atrás la cabeza en una acción característica y que efectúan de la misma manera todas las especies de lavanderas. De carácter muy inquieto se mueve a uno y otro lado, recogiendo del suelo cualquier pequeño insecto o corriendo tras él e incluso, a menudo, levantando el vuelo y efectuando en el aire una rápida cabriola para capturarlo. La mayoría de sus acciones son acompañadas con un grito breve, fuerte y a veces áspero. Vuela con potencia, marcando en el aire prolongadas ondulaciones, llevando las alas plegadas junto al cuerpo. Se posa en el suelo con preferencia, pero también en postes, cercas, alambres, cables del tendido eléctrico, rocas, tejados, chimeneas, poco en árboles y arbustos, pero no los rehusa, sobre todo si están desnudos de hojas o secos. Se la ve solitaria a veces, pero mucho más corrientemente en parejas y fuera de la época de la reproducción es gregaria, en especial a la hora de dormir.

Camina incansable por los campos entre el ganado que pasta, picoteando en las deyecciones, en las huellas, agujeros, bordes de charcas, ciénagas, estiércol amontonado y en todos los lugares donde se concentren mosquitos y otros insectos.

Habita con preferencia lugares húmedos y las parejas durante el otoño e invierno son muy fieles a un pequeño territorio y no admiten la presencia de otra en el mismo lugar. No dudan en penetrar en el agua, pero evitan mojar las plumas al caminar, aunque se bañan a menudo. Casi siempre permanecen cerca de lugares habitados, granjas, edificios, parques de no denso arbolado, calles de poblaciones, orillas de las playas, arroyos, regueros y en general campiña abierta con escaso arbolado y rehuyendo zonas sombrías. Desde septiembre-octubre hasta la primavera, las lavanderas que durante el día vagan dispersas por la campiña, se van congregando en dormideros que habitualmente están situados en carrizales, arboledas, enredaderas, viejos edificios, cables del tendido eléctrico, etc.

Se ha considerado siempre a la Lavandera Blanca como migrador diurno. De hecho sus vuelos son visibles desde el amanecer y la actividad puede continuar a la caída del sol. Pero puede haber ciertas dudas respecto a que algunas no efectúen vuelo nocturno desde que en zonas donde al caer la noche no se observaba ninguna, al amanecer se ven y oyen muchas, presumiblemente migrantes recién llegadas.

Bibligrafia

www.seo.org

www.pajaricos.es

FAUNA de la Serranía de Ronda. Aves: Alcaudón meridional

Andrés Rodríguez González Enero 20th, 2015

FAUNA de la Serranía de Ronda.

Alcaudón meridional (antes real)

Su nombre científico es Lanius meridionalis

Antes llamado Alcaudón real subespecie meridional, ahora ya es considerado una especie diferente que se denomina “Meridional” por ser la que existe en la Península Ibérica. Se han detectado ciertas diferencias con el Alcaudón real (Lanius excubitor), con su homónimo del norte de Europa, el Alcaudón norteño y con el Alcaudón chico, pero los adultos de alcaudón meridional son más grandes que los de alcaudón chico y carecen de la amplia banda negra que cubre la frente de esta última especie. Asimismo, los jóvenes de alcaudón real tienen una librea barreada en el pecho que los diferencia de los juveniles de alcaudón chico. Por otra parte, la pechuga rosada del alcaudón real permite distinguirlo del alcaudón norteño, cuyo pecho y vientre son enteramente blancos.

Es un ave curiosa, posee pico de rapaz y patas de pájaro. Por ello en la Edad Media se utilizaba para demostraciones de cetrería “de salón” ya que en los banquetes se montaban espectáculos al soltar pequeños pájaros para que fueran capturados por este alcaudón.

Es el alcaudón de mayor tamaño presente en la Península Ibérica. Es sedentario y frecuente en ambientes abiertos de toda la España mediterránea y en las islas Canarias. Puede observarse posado en cables, postes, árboles solitarios o partes altas de arbustos  En la Serranía de Ronda es fácil de ver por sus hábitos de comportamiento, suele tener los posaderos no muy altos por encima del suelo desde donde busca insectos, pequeños mamíferos y reptiles que, a veces, empala en vallas con alambre de espino en arbustos pinchudos. El ejemplar fotografiado tenía su posadero en una aulaga en los Llanos de Zurraque, en el límite de los términos municipales de Grazalema y Montejaque.

Es un pájaro fácil de reconocer por su corpulencia y larga cola, con un pico robusto, de color negro, fuerte y diseñado para poder desgarrar algunas de las presas que captura. Una cabeza muy voluminosa, en la que llama la atención una ancha banda de color negro que atraviesa el ojo a modo de antifaz. Tiene el dorso y la cabeza de color gris plomizo. Las alas son negras, con una distintiva mancha blanca. Su cola es bastante larga, de color negro con bordes externos blancuzcos. El pecho y el vientre poseen un color blanco-rosado

Como canto produce notas muy diversas, metálicas, sonoras y bastante potentes. Además reproduce trinos y gorjeos de algunos pájaros.

Las hembras son muy similares a los machos y los juveniles muestran un ligero plumaje moteado en la espalda.

A comienzos de mayo, los alcaudones empiezan a construir su nido en árboles o en arbustos espinosos. Ponen cinco o seis huevos que serán incubados durante dos semanas principalmente por la hembra. Tras nacer los pollos serán alimentados durante tres semanas más en el nido.

Es un pájaro que se considera casi vulnerable ya que su número ha disminuido considerablemente en la península, por ello es necesario que se adopten medidas de protección cuanto antes.

Bibliografía

www.seo.org

www.sierradebaza.org

elgomis.eresmas.net

FAUNA DE LA SERRANÍA DE RONDA: Escribano montesino

Andrés Rodríguez González Noviembre 17th, 2011

FAUNA DE LA SERRANÍA DE RONDA

Escribano Montesino
El macho del escribano montesino es un ave inconfundible y muy bonita por las listas longitudinales negras que destacan sobre la cabeza.
Los adultos de estas aves se diferencian de otros Escribanos europeos por su garganta y cabeza y cara grises con listas negras; las hembras son más apagadas, poco vistosas, con pecho y flancos algo listados. El obispillo y el vientre son de un ocre vivo.
El Escribano Montesino se llama así por su predilección por los terrenos elevados, más o menos rocosos, pero que tengan una cierta cobertura vegetal, sin despreciar los montes pedregosos, los encinares aclarados, los olivares de alta montaña, viñedos, zarzales y áreas cultivadas con muros de piedra. Este pequeño ave es frecuente en los linderos pedregosos posado en arbustos secos y se distingue bien por su trinar rápido y sonoro que recuerda al de Verdecillo y al Chochin.

Es un ave muy territorial, en primavera los machos establecen un territorio donde cortejan a las hembras con movimientos de la cola, que abren y cierran para dejar ver sus laterales blancos. Durante el otoño se forman grupos de jóvenes y adultos que en el invierno buscan zonas climáticamente menos duras, descendiendo hacia el sur de la Península.
Hacen el nido normalmente en el suelo, es construido por la hembra y protegido por una piedra o matorral, también pueden disimularlo con hierba. A veces han anidado en huecos de muros o entre rocas. La puesta se hace entre finales de abril y junio, ponen de 4 a 6 huevos que presentan  rayas pardas oscuras; la hembra incuba los huevos unos 12 días; los pollos permanecen en el nido también unos 12 días, después lo abandonan poco antes de poder volar. Pueden hacer dos crías, y a veces hasta tres.
Se alimentan de granos, brotes y hojas nuevas de plantas; también capturan pequeños insectos, sobre todo en verano y para cebar a los pollos. Son hábiles cazadores, capaces de apresar una araña después de haberse lanzado sobre ella en vuelo.

Las fotos que ilustran son de Juan Luis Muñoz, magníficas como todas las suyas.

FAUNA DE LA SERRANIA DE RONDA: Ortega. Ganga Ortega

Andrés Rodríguez González Agosto 19th, 2011


ORTEGA. GANGA ORTEGA
  Pterocles orientalis

Al enviarme mi amigo y conocido fotógrafo de naturaleza Juan Tebar la foto de la Ortega, despertó mi interés este ave bastante desconocida para mí. Pregunte a los expertos sobre la existencia de este animal en la Serranía de Ronda y Juan Luis Muñoz, excelente ornitólogo, me ha confirmado que en el único lugar donde anidaban las Ortegas de toda la provincia de Málaga era en las cercanías de Campillos, pero que la construcción de uno de los Parques Eólicos tan abundantes en esa localidad, ha destruido su hábitat.
Efectivamente esta interesante ave vive en zonas llanas, más o menos áridas, cerealistas, por ello se incluyen en un amplio grupo de aves llamadas Esteparias.  Es considerada como una de las aves esteparias amenazadas en Andalucía. Se incluye en el Libro Rojo de los Vertebrados Amenazados de Andalucía. Se trata de 15 especies, 6 paseriformes (pájaros) y 9 no paseriformes (otras aves).

La Ganga Ortega u Ortega tiene una amplia distribución repartida por la Península Ibérica, el Magreb, Turquía, Irak, Irán, Afganistán, Pakistán y el noroeste de China, habita también en las Canarias y Chipre. En los últimos años, en Andalucía ha experimentado una retracción importante en su área de distribución, que se ha notado especialmente en la provincia de Jaén.
Prefieren hacer sus nidos en zonas llanas dedicadas a la producción de cereales de secano, pero también en estepas de vegetación natural, zonas con matorral de tomillo y esparto. Pero requiere que tengan poca cobertura vegetal. En Granada se la ha localizado en dehesas con poco encinar y en olivares jóvenes en Jaén, pero en este caso, los abandona cuando los árboles se hacen más grandes. En el interior de Andalucía nidifica también en las llanuras de inundación de grandes embalses.

La población que nidifica en Andalucía se estima en unas 450 parejas, repartidas según provincias, principalmente habita en Granada,  en Almería y Jaén. En el resto en Andalucía occidental son escasas las parejas. En general, todas las poblaciones andaluzas se encuentran en regresión con escasas excepciones locales. En el período posterior a la reproducción parecen existir movimientos migratorios.
Las causas del declive parecen estar en la gran alteración de sus hábitats, con la
disminución de las superficies de cereal y su cultivo intensivo, también las puestas en regadío, los cultivos de frutales y olivares, la reforestación, la depredación de sus nidos y la caza ilegal. En el caso de la única población de la provincia de Málaga, ya he citado que según Juan Luis Muñoz, la causa de su declive ha sido la implantación de un parque eólico en el territorio. En Andalucía oriental, donde se concentran los mayores contingentes andaluces de la especie, la transformación del hábitat está siendo muy intensa, básicamente por la plantación de extensas superficies de olivar y los cultivos de almendros sobre antiguas tierras de labor. En Almería también por la conversión de zonas esteparias en cultivos bajo plásticos.

Durante el verano buscan los rastrojos de cereal para alimentarse y necesitan acudir
diariamente a bebederos, hábitos que comparten con palomas y tórtolas. Esta circunstancia provoca que durante la media veda se sigan matando Ortegas entre los escasos efectivos andaluces, décadas después de la prohibición de la caza de esta especie en España.

Entre las medidas de conservación que se recomiendan están el mantenimiento de los pastos y eriales fomentando su uso ganadero, retrasar el alzado del barbecho, dejando al menos una parte sin acceso al ganado, evitar la maquinaria en estas zonas entre abril y agosto. También promover la presencia de puntos de agua y controlar la proliferación de cultivos arbóreos.

La fotografía es de Juan Tebar, a quien damos las gracias.

Golondrina

Andrés Rodríguez González Marzo 3rd, 2009

La golondrina común (Hirundo rustica) es una de las aves migratorias más conocidas del mundo.
Tiene un extraordinario sentido de la orientación y recuerda con absoluta certeza los lugares donde ha vivido, es capaz de encontrar su nido de los años anteriores que vuelve a ocupar año trás año. Eso le ocurre a un buen amigo y extraordinario canaricultor, José María Canca, desde que se instalo en su casa, en el 2.002,  la misma pareja anida cada año. Siempre llegan sobre estas fechas, entre mediados y finales de febrero, primero llega el macho y unos días después aparece la hembra, pronto iniciarán el cortejo y la restauración del nido, que, por supuesto tratándose de un amante de los pájaros como es Jose Mari, permanece intocable en su casa. Me cuenta que repiten las fechas con bastante precisión y tan solo un año se adelantaron a finales de Enero.
La golondrina puede llegar a medir hasta 19 cm de largo, posee un pico corto, alas fuertes y largas. Su cuerpo aerodinámico está adaptado para vuelos rápidos y de largo recorrido. Sus alas estrechas y su cola ahorquillada le permiten maniobrar sin problema, da rápidos giros para perseguir a sus presas que no tienen escapatoria a cielo abierto. El color de la cabeza, del lomo, alas y de la cola es de un negro azulado brillante, el de la frente y cuello es rojo algo oscuro mientras que el pecho y vientre son color blanco amarillento. Tiene un vuelo rápido, rasante y constante, caracterizado por cambios de rumbo repentinos y progresivos. Su canto es agradable, débil y gorjeante, emitido tanto en vuelo como posada.
En general, las golondrinas se han adaptado a vivir muy cerca del hombre, crían en granjas o casas de campo, son más escasas en pequeñas ciudades, están ausentes en las grandes urbes. Casi siempre anidan en establos, en donde pueden vivir varias parejas en armonía. El nido se construye plano, sin otros materiales que el barro, la saliva y algo de paja, los nidos suelen fijarlos a vigas de madera, aunque también los hacen en paredes; lo sitúan tan pegado al techo de la estancia que resulta imposible mirar en su interior. Las golondrinas acarrean el barro en su boca, en bolitas. El interior del nido se hace confortable con plumas, pelos y tallitos. En pocos días han terminado. Los huevos son de casi 15 milímetros mm de largo, sus cascarones son un poco amarillentos y con muchas pequeñas manchas parduscas o grisáceas dispersas irregularmente en toda la superficie. La hembra permanece en el nido mientras el macho sale en busca de alimento. Cuando los hijos han crecido lo suficiente, la madre les enseña a volar. Esta ave tiene un gran instinto de defensa, siendo el gato su más frecuente enemigo. Cuando alguno lo asedia en su nido, se agita con un batir de alas y abre el pico en actitud amenazadora. Se ha descrito que a veces, en que el peligro es muy grande, se une con otras compañeras y entre todas espantan al enemigo.

La época de cría es de mayo hasta agosto, período en el que tienen lugar dos incubaciones que dura cada una de 14 a 16 días. Los polluelos permanecen en el nido de 20 a 22 días. La hembra pone 4 ó 5 huevos en cada incubación.
Los polluelos, una vez que saben volar, se posan en fila sobre un cable o una rama, y se dejan alimentar, durante un tiempo. Después merodean gregariamente por áreas de abundancia de comida. Los adultos, casi siempre después de un descanso de 14 días, empiezan una segunda cría.
La golondrina se alimenta de insectos capturados en el aire, incluso de libélulas y mariposas pequeñas. Se trata de un animal muy beneficioso por la gran cantidad de mosquitos que atrapa.

Siempre han tenido las golondrinas una gran relación con los humanos prueba de ello es el poema que me hace llegar una señora llamada María Fernandez, Maruja, poema que aprendío en la escuela hace unos 80 años y que aún memoriza a sus 88 años de vida.