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FAUNA DE LA SERRANÍA DE RONDA: Gavilán común

Andrés Rodríguez González Junio 20th, 2017

FAUNA DE LA SERRANÍA DE RONDA
Gavilán común (Accipiter nisus)

El gavilán es una de nuestras más pequeñas rapaces.  Pertenece al Orden Falconiformes; familia Accipitridae. Su longitud es entre 28 a 37 cm y su envergadura de 60 a 77 cm.
Es un ave que vive en zonas boscosas en las que captura pequeñas aves, algunas tan diminutas como los páridos. Para acceder a unas presas tan escurridizas, esta rapaz ha adquirido algunas adaptaciones tendentes a facilitar su movilidad en las intrincadas espesuras boscosas, como la posesión de alas cortas y redondeadas y una cola particularmente larga, que le otorgan gran capacidad de maniobra y de aceleración.
Esta pequeña rapaz presenta un acusado dimorfismo sexual invertido, por el cual las hembras resultan ostensiblemente más corpulentas que los machos; además, entre ambos sexos existen marcadas diferencias en cuanto al diseño del plumaje. El macho adulto tiene las partes superiores y el píleo de un color grisáceo bastante intenso, en tanto que las inferiores son pálidas con un fino barrado transversal y un tono rojizo que puede ser muy notorio, principalmente en las mejillas y los flancos; sobre el ojo luce una leve línea blanca a modo de ceja. Las patas son amarillas y con los largos tarsos sin emplumar. La hembra, mucho más pesada y robusta, posee un patrón de coloración dominado por los tonos pardogrisáceos en el dorso y el píleo, con las regiones inferiores blanquecinas, finamente barradas de pardo; la ceja es más grande y evidente que en su compañero. El plumaje de los jóvenes presenta las partes superiores parduzcas, con las plumas orladas de ante, y las inferiores blanquecinas y toscamente barradas de pardo rojizo. Sobre el ojo que es amarillo se extiende una marcada ceja. Visto en vuelo, el gavilán es un ave bastante pálida, en cuya silueta llama la atención una cola larga y de base estrecha . Normalmente, se lo observa volando velozmente a baja altura entre los árboles, aunque también puede elevarse y planear durante un tiempo sobre el dosel forestal.
Respecto al canto es muy silencioso, en ocasiones emite un suave kiu-kiu-kiu-kiu.

Las fotografías de un gavilán hembra son de José María Canca que me las ha cedido para su publicación y por ello le doy las gracias.

Bibliografia
www.seo.org

FAUNA DE LA SERRANIA DE RONDA Golondrina común

Andrés Rodríguez González Mayo 28th, 2017

FAUNA DE LA SERRANIA DE RONDA
Golondrina común Hirundo rustica

Es una de las aves más conocidas popularmente y de las mejor estudiadas.  Una de las aves migratorias más extendidas en el mundo. La golondrina común se puede ver en Europa, Asia, América y África. Por su proximidad al hombre, forman parte de la cultura popular, y su llegada, cada vez más temprana como consecuencia del cambio climático, se considera anuncio de la primavera. A pesar de su abundancia, se trata de una especie en declive, sobre todo por culpa de los cambios en el medio rural y de las políticas y técnicas agrarias. En 2014 la golondrina común fue sido nombrada Ave del Año por la SEO/BirdLife.

Según información aportada por el experto ornitólogo José María Canca que tiene una pareja de golondrinas que le anidan en su casa desde hace ocho años, el macho llega hacia mitad de abril.
Existen 6 subespecies de golondrinas comunes, todas ellas habitantes del Hemisferio Norte. Entre estas subespecies podeos destacar a 4 como fuertemente migratorias. Durante el invierno boreal se trasladan al Hemisferio Sur y es posible verlas en plena primavera, en Sudamérica, África y Oceanía. Las golondrinas han sido claves para desentrañar aspectos de la migración, de la selección sexual y de la reproducción en las aves. Se trata del miembro más extendido de su familia, pues cría en gran parte de Norteamérica y Eurasia, salvo en zonas árticas y desiertos. En invierno ocupa Sudamérica, África, el sur de Asia y el norte de Australia. De taxonomía compleja, se reconocen ocho subespecies, e incluso se ha sugerido que algunas de ellas podrían ser especies diferentes, en especial las formas americanas.

Son aves de pequeño tamaño, unos 19 cm de largo incluyendo los casi siete de cola, con las alas extendidas su envergadura llega a los 35 cm. Su peso es de unos 25 gramos. El plumaje de su parte superior es de color azul oscuro y brillo metálico. Tienen plumas rojizas en la frente, la barbilla y la garganta. La garganta está separada del pecho y el abdomen por una franca de plumas de color azul oscuro. La principal diferencia entre los machos y las hembras adultos son las plumas de la cola que, en las hembras son más cortas.
La subespecie “rustica” es la única presente en España, aunque en ocasiones se observan aves de vientre rojizo que podrían pertenecer a subespecies de Oriente Medio o tal vez  pudiera tratarse de variantes locales. Se encuentra ampliamente distribuida en época de cría y en paso por toda la Península, Baleares, Ceuta y Melilla. Inverna en muy pequeño número en el sur, principalmente en el bajo Guadalquivir. En Canarias, donde es común en paso, recientemente se ha localizado criando en Gran Canaria.
Las aves españolas invernan en el golfo de Guinea y regresan de forma paulatina al área de cría, con un desfase de hasta tres meses entre el norte y el sur. En Andalucía y Extremadura normalmente empiezan a verse en enero, con llegada masiva desde febrero; en el centro y el este de la Península suelen hacerlo un mes después, y en la Meseta norte y la cornisa cantábrica no se vuelven comunes hasta abril. Los machos más viejos retornan antes, y en décadas recientes se ha constatado un regreso más temprano, unas tres semanas antes. Durante el paso otoñal hay cierta segregación de espacio y tiempo entre aves locales y migrantes del oeste de Europa. Las golondrinas españolas abandonan las zonas de cría desde julio, en el sur, hasta principios de septiembre, mientras que los ejemplares en paso suelen moverse, siguiendo la costa mediterránea, en septiembre y octubre. A partir de junio se reúnen en dormideros, formados al principio sobre todo por juveniles.

Son aves insectívoras, llegan a consumir una gran cantidad de insectos, por ello son un gran aliado de agricultores, también es muy beneficioso su presencia en pueblos y ciudades por la gran cantidad de mosquitos que comen.
La población española no se ha cuantificado con exactitud, pero debe de contar con más de 1 millón de parejas. Se conocen dormideros con más de 100.000 aves. En Europa se estima que existen unos 16-36 millones de parejas, con la mejor zona en la franja entre Francia y Rusia. Los resultados obtenidos entre 1998 y 2005 por el programa SACRE reflejan cierta tendencia negativa, aunque con fluctuaciones. A escala europea, el declive es más grave (un 27% entre 1980 y 2003).
Las golondrinas poseen una gran capacidad de recordar los lugares donde anidan por eso suelen hacerlo año tras año en los mismos sitios. Cada año el macho de la pareja regresa antes que la hembra y comienza la preparación del nido, cuando llega la hembra comienza el cortejo por parte del macho que consiste en vuelos circulares alrededor del nido y un trino peculiar a la vez que hace un gran despliegue de sus plumas en particular de la cola. Después se completa la construcción del nido que suele terminar la hembra. Después del apareamiento la hembra pone entre 2 y 7 huevos de color blanquecino con pequeñas manchas rojizas. La hembra incuba los huevos durante 19 días, después de la eclosión de los pollos, ambos padres se encargan del cuidado, alimentación y protección de los hijos. Tras 22 días en el nido lo abandonan continuando el cuidado por parte de los padres.

Bibliografía
www.seo.org
www.animales.website

MARIPOSAS DE LA SERRANÍA DE RONDA: Blanquiverdosa meridional

Andrés Rodríguez González Marzo 24th, 2017

MARIPOSAS DE LA SERRANÍA DE RONDA
Con José María Canca

Blanquiverdosa meridional (Euchloe crameri)

Es una mariposa de tamaño medio, con una envergadura alar de 34 - 40 mm. El macho tiene el anverso de color blanco. La primera generación presenta en el ala anterior una mancha negra de forma rectangular (en ocasiones cóncava por su parte exterior) en el extremo de la celda, la cual no suele alcanzar la costa o borde alar, y una mancha negra con marcas blancas en el ápice; el borde alar presenta un característico rayado blanco y negro en su parte anterior; en el ala posterior presenta escamas grises; el reverso del ala anterior es blanco con manchas verdes en el ápice, y el de la posterior es de color verde oscuro con máculas blancas redondeadas y brillantes. La hembra es algo mayor, con la mácula negra del extremo de la celda y la mancha apical de mayor tamaño, y con el reverso del ala posterior de color verde más claro y con las máculas blancas mates. Los ejemplares de la segunda generación suelen ser más grandes y con el reverso del ala posterior más claro, de color verde amarillento y con grandes máculas blancas mates.

Su hábitat preferido son las zonas abiertas secas y las laderas soleadas, desde 100 a 1400 metros. Vuela en dos generaciones al año, generalmente de marzo a finales de junio, aunque han sido vistos ejemplares en septiembre, en una especie de tercera generación parcial tardía. Los imagos tienen un vuelo rápido y visitan asiduamente las flores. La puesta de huevos se realiza de uno en uno en las yemas florales de la planta nutricia. La oruga es de color de fondo amarillo, con puntos negros, y líneas de color gris azulado y blanco, y tiene tendencia al canibalismo.

En el norte de la Península Ibérica se han citado como plantas nutricias las crucíferas como Iberis, Biscutella laevigata, Raphanus, Sisymbrium, Barbarea, Diplotaxis y Sinapis arvensis. La crisálida tiene forma de espina y es de color verde o parduzco, con un tono violáceo. Inverna como crisálida, adherida a la planta nutricia o en sus cercanías.

Está extendida por el noroeste de África, la Península Ibérica, y algunos otros países como Francia e Italia. Ampliamente distribuida en España. Es una especie amante de las zonas cálidas y su expansión está propiciada seguramente por el cambio climático.
La Blanquiverdosa meridional es una de las mariposas que, además de alegrarnos cada vez que la vemos pasar rauda y veloz, nos indican la cercanía de la primavera.
En la provincia de Málaga vuela principalmente desde febrero a mayo, en todo tipo de ecosistemas, tanto en ambientes de montaña, donde ocupa claros de bosque y matorral, como en entornos rurales, donde puede llegar a ser común, y otros más degradados, como eriales y cunetas de carreteras. Abarca un amplio rango altitudinal desde el nivel del mar hasta los 1.230 m, con una sola observación por encima de esta altitud, a 1.760 m. Se han encontrado hembras ovopositando sobre Biscutella auriculata, Crambe filiformis y Diplotaxis virgata. Más común en las zonas bajas y medias que en entornos de montaña, no llega a formar grandes concentraciones, presentándose por lo general con individuos dispersos. Dada su amplitud ecológica y plasticidad, no se puede considerar amenazada. Sin embargo, localmente y especialmente las poblaciones asentadas en entornos rurales, soportan múltiples amenazas, como el uso de productos fitosanitarios y la eliminación de la vegetación viaria y ruderal.”

Bibliografía
Atlas de distribución de las mariposas diurnas de la provincia de Málaga. José Manuel Moreno Benitez Editorial La Serranía, 2015
www.asturnatura.com

FAUNA DE LA SERRANÍA DE RONDA: Carbonero común. Parajito de agua

Andrés Rodríguez González Marzo 4th, 2017

FAUNA DE LA SERRANÍA DE RONDA
Carbonero común. Parajito de agua (Parus major)

Ave insectívora de pequeño tamaño, muy llamativa por sus colores azulados y amarillentos y sus frecuentes cantos. Su cabeza es de color negro brillante y se distingue por una característica corbata de color negro que contrasta con el color amarillo de su vientre. También es característica de la especie una mancha de color blanco en sus mejillas. El dorso es de color verde y sus patas de color azul. Los machos se distinguen de las hembras por poseer una alargada banda negra que recorre su cuerpo desde la garganta hasta la base de la cola. Las hembras, en cambio, tienen muy poco marcada dicha banda, que se desdibuja en el vientre.
Pertenece al Orden Passeriformes; familia Paridae.
En invierno se suele mover en grupos con otras especies de páridos.
En la Serranía de Ronda se le llama Pajarito de agua ya que cada vez que canta, barrunta agua, sgún información del experto en pájaros José María Canca.
Tiene una longitud de unos 14 cm. Su envergadura es de entre 22,5-25,5 cm
Entre los reclamos más comunes se encuentra el repetitivo chi-chipán, que inunda el principio de la primavera; pero muestra un amplio repertorio, con más de treinta notas. Además, esta variabilidad se ve enriquecida con notables matices territoriales; así, por ejemplo, un carbonero de Sierra Morena emite sonidos poco comunes en las poblaciones del Sistema Central y viceversa.
Habita en toda España y resulta común en ambientes arbolados, tanto bien conservados como degradados. Tolera muy bien la presencia humana, pues coloniza con facilidad zonas ajardinadas y parques urbanos, acude a los comederos y se instala en nidales artificiales. Zonas con árboles frutales y bosques de hoja caduca también son habitad frecuentados por los carboneros.
Su dieta es básicamente de insectos, larvas y semillas. La captura de orugas como puede ser la procesionaria le convierten en un aliado para la conservación de especies vegetales. Si lo que comen es fruta se decantan por aquella que ya puede ser habitada por gusanos.
La reproducción comienza en Abril y continúa hasta Junio. El nido es un conjunto de ramas, hojas secas y musgo que puede encontrarse en huecos de árboles, muros e incluso en las cajas-nido elaboradas artificialmente, pero que suponen una ayuda a la proliferación de ésta y otras especies de aves.
El vuelo del carbonero común es fuerte y bastante acrobático, gracias a su pequeño tamaño revolotea entre la maleza con mucha agilidad, aunque también suele posarse en el suelo y en las charcas de agua en busca de pequeños insectos.

Bibliografía
www.seo.org
www.sierradebaza.org

FAUNA DE LA SERRANIA DE RONDA Cangrejo de río

Andrés Rodríguez González Octubre 24th, 2016

FAUNA DE LA SERRANIA DE RONDA
Cangrejo de río


Austropotamobius italicus, Austropotamobius pallipes
Es un artrópodo de diez patas con un cuerpo cubierto por un caparazón (lo que técnicamente se denomina exoesqueleto) de consistencia dura por tener impregnaciones de sales de calcio.
El cuerpo del cangrejo se divide en dos partes, una anterior o cefalotórax y otra posterior o abdomen. En la parte anterior se incluyen la cabeza y el tórax separadas por un surco. La parte anterior del caparazón se prolonga en una extensión denominada “rostro” a cuyos lados se insertan los ojos. La boca se encuentra situada en la parte ventral de la cabeza y está rodeada de patas (llamadas maxilípedos) que auxilian al animal en la conducción y discriminación del alimento que habrá de ingerir a través del orificio bucal.
En la zona ventral del cfalotorax tiene cinco pares de patas insertadas lateralmente. El primer par de patas tiene unas pinzas muy desarrolladas y utilizadas para capturar su alimento. Los dos siguientes pares de patas tienen también unas pinzas pero de un tamaño considerablemente más pequeño y los dos pares últimos de patas poseen una uña. A excepción del primer par, todo el resto del conjunto de patas lo emplea, principalmente, para moverse. Al final del rostro se insertan, en la parte anterior dos antenas más largas y dos anténulas más cortas. Con apéndices sensoriales que forman su órgano del equilibrio.
Su sistema respiratorio está formado por branquias.
El abdomen está formado por seis segmentos, en cada uno de los cuales se pueden encontrar un par de apéndices. El último par de estos apéndices está muy desarrollado y junto al segmento final de la “cola” forma una potente aleta para nadar.
La diferenciación sexual entre machos y hembras se establece gracias a las diferencias existentes en los orificios sexuales que se abren en las partes basales de las últimas patas locomotoras de los machos que se modifican como órganos copuladores y, por tanto, son mayores que los demás también en los machos. En las hembras los orificios sexuales están en el tercer par de patas locomotoras.
Nuestro cangrejo de río no es realmente muy exigente en cuanto a los requerimientos del hábitat que le es preciso para vivir, no obstante agradece las aguas ricas en sales de calcio y cantidades de oxígeno disuelto en el agua comprendidas entre 3 y 12 mg/l le bastan, siendo también bastante amplio el margen de temperaturas que soporta (Entre 8,5 y 22ºC). Con todo el cangrejo puede ser un buen indicador de la calidad ambiental de nuestros ríos.
Se localiza en zonas con escasa velocidad de la corriente de agua, con fondos de naturaleza variable, si bien prefiere en más ocasiones los fondos de grava. Es un animal que huye de la luz y por tanto se oculta entre la vegetación de las orillas de los ríos, en agujeros excavados en los taludes de las orillas y bajo las piedras. Como consecuencia de ello la mayor actividad la despliega durante la noche y permanece activo desde la primavera hasta el otoño, hibernando el resto del año en sus agujeros.
El acoplamiento reproductivo se produce poco antes de la hibernación y la hembra con una puesta de entre 40 y 80 huevos colocados y fijados bajo el abdomen que los protege hasta la siguiente primavera, momento en que los huevos eclosionan.
Su desarrollo y crecimiento se realiza por medio de mudas, en las cuales el cangrejo se libera de su caparazón aumentando su tamaño. Este proceso lo repite cinco o seis veces durante el primer año. Posteriormente el número de mudas disminuye para concluir con dos mudas en los machos y una en las hembras durante la edad adulta.
El cangrejo autóctono vive un periodo medio de seis o siete años, si bien hay ejemplares que han llegado a superar los diez años.
El cangrejo de río come de todo desde invertebrados grandes, larvas de anfibios, pequeños peces, carroña, plantas acuáticas, algas, etc. Pero este comportamiento se ve condicionado por los predadores que persiguen al cangrejo que son muchos, como insectos coleópteros y libélulas, peces, aves y mamíferos como la nutria.
Sin embargo la principal causa del decaimento poblacional del cangrejo de río y el origen de todos los males que le han conducido hasta su status de especie en “peligro de extinción”, arrancan de una enfermedad producida por hongos conocida como afanomicosis, producida por un hongo de grupo de las saprolegnias denominado Aphanomyces astaci, cuya presencia en España se detectó a finales de la decada de los setenta.
Este hecho junto a las canalizaciones, la construcción de presas y su regulación de caudales, la contaminación de las aguas y la pesca furtiva también han perjudicado a nuestro ya maltrecho cangrejo, pero lo que le dio la puntilla casi completamente fue la fuerte tradición cangrejera de nuestro país que indujo a repoblaciones con otros cangrejos que pretendían ser sustitutorios del nuestro, como es el caso del cangrejo de río americano: Procambarus clarkii. O la del también procedente de Norte America: pacifastacus leniusculus, hoy ampliamente distribuido en numerosos tramos del río Duero.
En la Serranía de Ronda son muy escasos. Aunque hasta hace no mucho eran bastante abundantes en los ríos limpoios de la comarca.

Mi agradecimiento a José María Canca por ceder la foto para su publicación.

Bibliografía
www.faunaiberica.org

FAUNA DE LA SERRANIA DE RONDA: Mantis acorazada, Mantis africana

Andrés Rodríguez González Septiembre 28th, 2016

FAUNA DE LA SERRANIA DE RONDA
Mantis acorazada, Mantis africana. Sphodromantis viridis 

 
Se trata de un insecto de la familia Mantidae (Mantis) ampliamente distribuido por la Serranía de Ronda. A veces, cuando el otoño se retrasa es fácil de localizar estos insectos deambulando entre las hierbas secas o en zonas de cultivos de huertos, tierra, ramaje o tallos de plantas. Son seres de hábitos diurnos. Es una especie que se adapta bien al entorno en que vive. Podemos encontrarla tanto en zonas de matorral, con clima muy seco, como en jardines y bosques con mayor contenido en humedad ambiental. En general podemos encontrarla en ambientes en los que exista una buena cantidad de insectos de los que alimentarse.
Las mantis son de color verde o pardo, pudiendo tomar diversas tonalidades intermedias.
Esta Mantis es identificable por los puntos u ocelos blancos bien visibles sobre los élitros o alas quitinosas. Las hembras son algo mayores, pueden llegar hasta los 9 cms, mientras que los machos apenas llegan a 7 cms. Como todos los insectos, el cuerpo de la mantis se compone de tres partes: cabeza, tórax y abdomen.
La cabeza es muy corta en comparación con el toráx y abdomen, está provista de antenas, fuertes mandíbulas y un par de ojos compuestos grandes. La cabeza gira fácilmente hasta 180 grados.Tienen tres pares de patas, los dos pares de patas posteriores son marchadores, mientras en par delantero está adaptado a la actividad predadora. Estas patas poseen dos características notables, en primer lugar la forma de articularse y en segundo lugar el conjunto de pinchos o espinas de su cara interna. Estas peculiaridades facilitan la retención de las presas capturadas por estos animales. En reposo o en actitud defensiva, la mantis mantiene las articulaciones de las patas delanteras plegadas, dándole al animal el aspecto de estar rezando, de ahí el apodo de “mantis religiosa” con el que en algunos lugares se le conoce. El abdomen es alargado y algo globoso. Sobre este descansan los dos pares de alas, el primero de aspecto recio, quitinoso, con un gran ocelo blanco en cada uno de ellos y está destinado a proteger al segundo par de alas de aspecto membranoso, que es el que proporciona a la mantis la capacidad de volar.
Es una especie africana con incursiones en el sur europeo, especialmente en la mitad sur la Península Ibérica.
La mantis es un insecto depredador, tiene una dieta exclusivamente carnívora, siendo su principal fuente de alimento otros tipos de insectos y arácnidos. Acecha a sus víctimas inmóvil en algún arbusto, o matorral. Para cazar goza de un sentido de la vista muy desarrollado gracias al enorme campo visual que le facilitan la gran movilidad de la cabeza junto con sus grandes ojos compuestos. Mantiene el par de patas anteriores plegadas y juntas mientras espera para atacar, por lo que parece que está rezando. Una vez localizada la presa, la mantis se muestra como un insecto muy ágil y veloz en sus movimientos. Para capturar a sus presas estira velózmente el conjunto articulado de sus patas anteriores, plegándolas y retrayéndolas rápidamente entorno al tórax o abdomen de la presa. Las espinas de los bordes y caras internas de estas patas facilitan la prensión de la víctima. Las mantis devoran con sus fuertes mandíbulas a sus presas inmediatamente después de su captura.
Durante el verano tiene lugar el apareamiento. Este es complejo y no exento de problemas, principalmente para el macho que frecuentemente suele acabar devorado por la hembra. El apareamiento comienza con la emisión de feromonas (sustancias químicas volátiles que pueden ser detectadas por otros especímenes a mucha distancia) por parte de las hembras y que son captadas por los machos, que son más ágiles volando. La cópula comienza con una aproximación muy cautelosa del macho y siempre por atrás, una presentación frontal normalmente acaba con la predación del macho. Después de varios tanteos e intentos, el macho queda fijado a la hembra, quedando este muy atrás, evitando de este modo un ataque fatal por parte de la hembra. A partir de este momento el macho comienza a depositar sus espermatozoides dentro del abdomen de la hembra. Con frecuencia la hembra se come la cabeza del macho, quedando este decapitado. Parece ser que este hecho estimula la capacidad reproductiva del macho. El apareamiento puede durar unas dos horas. Al final de la cópula la hembra puede terminar de devorar al macho o bien dejarlo, en el segundo caso si el animal está decapitado puede vivir hasta 24 horas más. Cada hembra puede ser fecundada por más de un macho. La hembra deposita, a final de verano o en otoño, sus huevos en montoncitos espumosos llamados ootecas, que ata a las ramitas o coloca debajo de piedras y maderas. La espuma se endurece pronto, lo que protege los huevos hasta que se abren sobre los meses de abril-mayo. Cada saco puede albergar entre 200 y 300 huevos. El tiempo de incubación suele ser de unos 6 meses. Por lo tanto el ciclo vital de una mantis es inferior a un año.
Las mantis cuando nacen, lo hacen en estado de ninfa, mudan su envoltura hasta 6 veces antes de convertirse en ejemplares adultos. Para ello se suspenden de alguna ramita, hacia abajo. El color del medio en el que habita durante su última muda determina el color del adulto.

Las fotos magníficas como todas las suyas, son de José María Canca a quien agradezco su cesión para publicarlas.

Bibliografía
www.granadanatural.com

FAUNA DE LA SERRANÍA DE RONDA Cigueña negra

Andrés Rodríguez González Abril 5th, 2016

FAUNA DE LA SERRANÍA DE RONDA
Cigueña negra. Ciconia nigra


La presencia de cigüeña negra sobre los cielos de la Serranía de Ronda es sumamente rara.  En este caso, una mañana de la pasada Semana Santa, sobre el cielo del Almola, tres ejemplares a gran altura fueron fotografiados por José María Canca, magnífico aficionado y estudioso de las aves. José María comentó que en sus más de treinta años de observación de aves, tan solo las había visto en tres veces en la Serranía y siempre en vuelo a gran altura, lo que indica que están de paso.  Sin embargo en Extremadura yo las he visto en varias ocasiones, algunas en ríos atrapando renacuajos y picoteando en las charcas poco profundas. Una vez siendo de un escarpe rocoso donde tenían el nido.
Son animales sumamente esquivos y poco amigos de los humanos, todo lo contrario que sus hermanas las conocidas cigüeñas blancas.

FAUNA DE LA SERRANIA DE RONDA Roquero Rojo

Andrés Rodríguez González Abril 5th, 2016

FAUNA DE LA SERRANIA DE RONDA
ROQUERO ROJO Monticola saxatilis
A veces la suerte hace que estés en el lugar adecuado con la persona perfecta. Esto es lo que ocurrió recién llegada la primavera de 2016; sin buscarlo, apareció un pájaro muy difícil de ver pero inconfundible, además, yo estaba acompañado de un experto, José María Canca, que me  hizo ver el interés de la citada ave. Un privilegio ver esta rarísima ave en la Serranía de Ronda.

En efecto el macho de Roquero Rojo en primavera es un pájaro inconfundible no sólo por el colorido de su plumaje, sino también por sus actitudes y conducta, la mayoría de las veces es muy esquiva pero atrás, se muestra excesivamente confiado.
Tiene la cabeza, cuello garganta y parte superior de la espalda de color gris azulado pizarroso, contrastando mucho con una mancha blanca situada más arriba del obispillo que es gris negruzco. La cola es de color castaño anaranjado con las dos rectrices centrales de color pardo oscuro, pero la base de ellas también es castaño anaranjada. Las alas son negruzcas, más bien marrón oscuro casi negro con puntas de muchas de las plumas de color beige pálido, a menudo blanquecino. También hay tonos gris pizarra en las escapulares. Las partes inferiores son naranja vivo. El pico es de color pardo oscuro, más pálido en la base de la mandíbula inferior. Las patas y pies son parduzcos y el iris pardo brillante. En el invierno el color azulado o gris pizarra queda oscurecido por puntas de las plumas de color pardo y lo mismo sucede con el anaranjado de las partes inferiores donde destacan entonces mucho unas motas blancas en los extremos de las plumas.
La hembra en primavera tiene las partes superiores muy moteadas y marcadas de pardo, casi como el macho en invierno y las partes inferiores formando como escamas pardo anaranjadas. En invierno es parecida a los machos adultos aunque tiene más pálido el color del dorso.
Los jóvenes se parecen a las hembras, pero su plumaje es en general, más pálido, sobre todo en la espalda y muy marcado con rayas onduladas en las partes inferiores, siendo prácticamente indistinguible de las hembras cuando se ven en pleno campo. Hasta el mes de febrero no se diferencian bien los sexos en los jóvenes del año anterior.
El Roquero Rojo es un pájaro espectacular que vive en zonas altas de las sierras y que, por lo menos en la Serranía de Ronda, es muy poco abundante.  Normalmente se le puede ver en el suelo, caminando a saltos, pero también se posa erguido sobre el extremo de una roca o un poste e incluso más raramente en la rama de un árbol.
Aunque es un pájaro de costumbres retraídas y que suele volar en cuanto se intenta aproximarse a él, a veces se posa muy cerca de los observadores que se ven sorprendidos con su presencia por inesperada. Después de mirarnos fijamente, vuela no muy lejos intercalándose entre las rocas y desapareciendo de la vista. Pero su ausencia dura poco y como si el pájaro no quedara satisfecho de la inspección realizada, vuelve una y otra vez al mismo lugar.
Casi siempre se le ve solitario y mucho más a los machos que a las hembras que son muy tímidas. El canto es agradable y consiste en un conjunto de gorjeos, algunos muy similares a los del Acentor alpino, pero no es sostenido, sino emitido en cortos intervalos desde un posadero que normalmente suele ser una roca que emerge de un campo o también  desde el borde de una pared de rocas. Los machos comienzan a cantar nada más llegar a su territorio en los meses de abril y mayo cuando todavía las hembras tardarán en llegar por lo menos dos o tres semanas. Cuando las hembras llegan, los machos emiten su melodioso gorjeo volando con alas muy desplegadas y la cola en abanico
Captura sus presas en el suelo que controla desde un posadero estratégico y lanzándose sobre cualquier insecto. También captura al vuelo escarabajos voladores. Come muchos coleópteros, lepidópteros, dípteros, etc. innumerables gusanos, orugas de mariposas nocturnas, pequeños caracoles y también  materia vegetal, frutos de arbustos silvestres y semillas.
El nido es construido en un hueco de una pared rocosa, no necesariamente vertical, entre piedras de muros derruidos, bajo la roca de una pradera de montaña con mucha pendiente y raramente en el agujero de un árbol. La mayor parte del material es aportado por la hembra y consiste en hierba seca, raicillas y musgo, forrándolo interiormente con hierba más fina. La puesta comienza en la segunda semana de mayo en lugares orientados al Sur, pero es algo más tardía en roquedos y laderas mirando al Norte, aunque el pájaro suele rehuir éstas y buscar los lugares soleados para anidar. La incubación corre a cargo de la hembra, aunque el macho es visto en ocasiones dentro del nido, pero parece que no incuba y únicamente vigila los huevos en ausencia de aquélla. A los 14 días nacen los pollos que están parcialmente cubiertos de plumón gris azulado. Los huevos casi siempre 4 ó 5 y ocasionalmente 6, son de color azul pálido sin marcas o con algunas muy tenues rojizas. Los pollos son muy voraces y continuamente llegan los adultos al nido para cebarlos. Tanta es su frecuencia que es habitual que ambos padres coincidan juntos allí y aguarden turno. A los 16-17 días ya salen colicortos los jóvenes, pero no vuelan hasta los 21 días, permaneciendo ocultos en los matojos que crecen entre las peñas y siendo fáciles de descubrir. El nido queda muy limpio, porque los adultos retiran todos los excrementos inmediatamente que los pollos los expulsan.
El Roquero Rojo es especie netamente mediterránea que no falta en lugares áridos y rocosos por encima de los 400 metros en el sudeste de Francia, Suiza, Italia, Hungría, Sur de Polonia, Eslovaquia, los Balcanes, Grecia, sur de Rusia, Asia Menor y llegando por el sur de Asia hasta Mongolia. En la Península Ibérica anida muy diseminado por zonas áridas y de nivel medio en las provincias mediterráneas y a mayor altura en las cordilleras. Falta en grandes extensiones de las montañas centrales y parece alcanzar mayor densidad en niveles superiores a los 1.500 metros de la Cordillera Cantábrica. También es numeroso en los Pirineos. En el Sur, Sierra Nevada tiene una buena densidad de parejas y su observación allí es fácil. Al parecer emigra  en agosto.
Bibliografía
Pajaricos.es

Golondrina

Andrés Rodríguez González Marzo 3rd, 2009

La golondrina común (Hirundo rustica) es una de las aves migratorias más conocidas del mundo.
Tiene un extraordinario sentido de la orientación y recuerda con absoluta certeza los lugares donde ha vivido, es capaz de encontrar su nido de los años anteriores que vuelve a ocupar año trás año. Eso le ocurre a un buen amigo y extraordinario canaricultor, José María Canca, desde que se instalo en su casa, en el 2.002,  la misma pareja anida cada año. Siempre llegan sobre estas fechas, entre mediados y finales de febrero, primero llega el macho y unos días después aparece la hembra, pronto iniciarán el cortejo y la restauración del nido, que, por supuesto tratándose de un amante de los pájaros como es Jose Mari, permanece intocable en su casa. Me cuenta que repiten las fechas con bastante precisión y tan solo un año se adelantaron a finales de Enero.
La golondrina puede llegar a medir hasta 19 cm de largo, posee un pico corto, alas fuertes y largas. Su cuerpo aerodinámico está adaptado para vuelos rápidos y de largo recorrido. Sus alas estrechas y su cola ahorquillada le permiten maniobrar sin problema, da rápidos giros para perseguir a sus presas que no tienen escapatoria a cielo abierto. El color de la cabeza, del lomo, alas y de la cola es de un negro azulado brillante, el de la frente y cuello es rojo algo oscuro mientras que el pecho y vientre son color blanco amarillento. Tiene un vuelo rápido, rasante y constante, caracterizado por cambios de rumbo repentinos y progresivos. Su canto es agradable, débil y gorjeante, emitido tanto en vuelo como posada.
En general, las golondrinas se han adaptado a vivir muy cerca del hombre, crían en granjas o casas de campo, son más escasas en pequeñas ciudades, están ausentes en las grandes urbes. Casi siempre anidan en establos, en donde pueden vivir varias parejas en armonía. El nido se construye plano, sin otros materiales que el barro, la saliva y algo de paja, los nidos suelen fijarlos a vigas de madera, aunque también los hacen en paredes; lo sitúan tan pegado al techo de la estancia que resulta imposible mirar en su interior. Las golondrinas acarrean el barro en su boca, en bolitas. El interior del nido se hace confortable con plumas, pelos y tallitos. En pocos días han terminado. Los huevos son de casi 15 milímetros mm de largo, sus cascarones son un poco amarillentos y con muchas pequeñas manchas parduscas o grisáceas dispersas irregularmente en toda la superficie. La hembra permanece en el nido mientras el macho sale en busca de alimento. Cuando los hijos han crecido lo suficiente, la madre les enseña a volar. Esta ave tiene un gran instinto de defensa, siendo el gato su más frecuente enemigo. Cuando alguno lo asedia en su nido, se agita con un batir de alas y abre el pico en actitud amenazadora. Se ha descrito que a veces, en que el peligro es muy grande, se une con otras compañeras y entre todas espantan al enemigo.

La época de cría es de mayo hasta agosto, período en el que tienen lugar dos incubaciones que dura cada una de 14 a 16 días. Los polluelos permanecen en el nido de 20 a 22 días. La hembra pone 4 ó 5 huevos en cada incubación.
Los polluelos, una vez que saben volar, se posan en fila sobre un cable o una rama, y se dejan alimentar, durante un tiempo. Después merodean gregariamente por áreas de abundancia de comida. Los adultos, casi siempre después de un descanso de 14 días, empiezan una segunda cría.
La golondrina se alimenta de insectos capturados en el aire, incluso de libélulas y mariposas pequeñas. Se trata de un animal muy beneficioso por la gran cantidad de mosquitos que atrapa.

Siempre han tenido las golondrinas una gran relación con los humanos prueba de ello es el poema que me hace llegar una señora llamada María Fernandez, Maruja, poema que aprendío en la escuela hace unos 80 años y que aún memoriza a sus 88 años de vida.