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CURIOSIDADES DE LAS MANTIS RELIGIOSA

Andrés Rodríguez González Noviembre 8th, 2020

CURIOSIDADES DE LAS MANTIS RELIGIOSA,

También llamada Santateresa.

La revista National Geographic publicó unas interesante curiosidades sobre las Mantis religiosas que quiero comentar con vosotros.

A pesar de su aspecto un tanto fiero, con esos brazos armados de dientes y su cara de película de extraterrestres no suponen ninguna amenaza para los humanos.

Son especialmente visibles hacia finales de verano y otoño y no es precisamente por que abunden más sino porque están buscando pareja. Después de pasar el verano cazando insectos y creciendo al mudar varias veces sus esqueletos externos, pueden llegar a medir hasta 25 cm las especies más  grandes. Pero cuando las días se acortan solo piensan en dos cosas, la comida y el sexo. Por eso son más visibles en otoño.

Una de las características las mantis religiosas que más llama la atención en que durante el cortejo de cortejo las hembras devoran a los machos con los que se aparean empezando por la cabeza. Pero como tantas cosas en la Naturaleza, se ha exagerado este tema, no todas las especies de mantis se comen a sus machos después del apareamiento,  e incluso en las que practican el canibalismo, no siempre lo hacen, parece  ser que esto ocurre cuando la hembra tiene mucha hambre o el macho la irrita. Estudios realizados en especies que son caníbales han demostrado que las hembras devoran a los machos en entre el 13 y el 28 por ciento de los casos. Un estudio publicado en 2016 determinó que, cuando las mantis chinas hembra consumen a sus parejas, obtienen aminoácidos importantes que se incorporan a los huevos que ponen. También parecen poner el doble de huevos de los que pondrían normalmente tras canibalizar al macho. De forma que, aunque para el macho sería mejor sobrevivir y aparearse con varias hembras, sus nutrientes le dan más probabilidades de que se transmita su material genético a la siguiente generación.

Respecto a la alimentación también presentan curiosidades. En algunos casos, las mantis religiosas macho suponen una parte importante de la dieta de una hembra durante la época de apareamiento. Sin embargo, estos insectos también devoran muchos más animales, como aves. Se ha observado a mantis religiosas devorando aves en todos los continentes salvo en la Antártida. Se ha publicado que estos los insectos devoraban aves en 13 países de seis continentes. En total, se ha observado a 12 especies diferentes de mantis alimentándose de 24 tipos diferentes de aves, siendo los colibríes las presas más habituales. Las mantis tienen un método bastante cruel para devorar a sus presas, empiezan por la cabeza. En muchos casos, los insectos perforan la cabeza de las aves y se alimentan de sus cerebros.

El insecto más prolífico es la mantis china, que ha sido introducida en el noreste de América, en esta región, se han documentado 25 casos en los que estas criaturas han devorado aves, los colibríes de la especie gorgirrubís son las víctimas de aves más habituales.

La más extendida en Estados Unidos es la mantis religiosa europea que es probablemente la más conocida y estudiada. En el mismo estudio que se cita anteriormente, se ha documentado que en su dieta, además de muchos insectos, se incluyen ranas, lagartos, salamandras, tritones, musarañas, ratones, serpientes, tortugas pequeñas de caparazón blando e incluso un murciélago pequeño en una ocasión.

Respecto al miedo que los humanos podemos tener a las mantis religiosas, es conveniente saber que no son venenosas y no pueden picar. Tampoco son portadoras de enfermedades infecciosas, incluso una de las especies de África oriental que puede alcanzar los 25 centímetros de largo, tienen la boca más bien pequeña, esto significa que, si una mantis religiosa te mordiera el dedo, no tienen mandíbulas lo bastante fuertes para provocar una lesión grave.

Otra cosa que pueden hacer las mantis religiosas es detectar murciélagos que se acercan.  Las alas las suelen tener plegadas y no son visibles, a no ser que estén quietas e intenten abalanzarse sobre presas pero pueden detectar las frecuencias ultrasónicas que los murciélagos utilizan para cazar. Usan un órgano similar al oído en el centro del pecho, pueden escuchar sonidos por encima de los 20.000 hercios, fuera del rango auditivo humano. Cuando detectan la serie de sonidos que emplean los murciélagos para aproximarse a sus presas, pueden cambiar su trayectoria de vuelo, realizando una espiral descendente, evitando que las capture.

Además de su talento auditivo, estos animales poseen una capacidad visual admirable. A diferencia del resto de insectos, pueden ver en tres dimensiones. Sin embargo, su visión en tres dimensiones funciona de forma totalmente diferente a la nuestra, se han realizado estudios que demuestran que su visión se basa en el movimiento, las mantis deben sopesar a qué distancia se encuentra su presa antes de intentar capturarla y sin moverse, ya que cualquier movimiento alertaría a la presa. Es increíble que las mantis religiosas puedan ver tan bien en tres dimensiones, una tarea que es muy complicada para los primates y animales más complejos, las mantis con solo un millón de neuronas (frente a las 100.000 millones del cerebro humano) han diseñado una forma de hacerlo más eficazmente.

Otra rareza de los ojos de las mantis es que parece que tienen pupilas que pueden seguirte con la mirada cuando te mueves. Pero no tienen pupilas como los nosotros los mamíferos. Las mantis tienen enormes ojos compuestos, formados por miles de receptores de luz llamados omatidios, en realidad son ojos simples que superponen las imágenes, como si vieran un puzle. Sus “pupilas” son ilusiones ópticas, algo muy complejo de explicar.

Bibliografía

https://www.nationalgeographic.es/

FAUNA DE LA SERRANIA DE RONDA: Mantis acorazada, Mantis africana

Andrés Rodríguez González Septiembre 28th, 2016

FAUNA DE LA SERRANIA DE RONDA
Mantis acorazada, Mantis africana. Sphodromantis viridis 

 
Se trata de un insecto de la familia Mantidae (Mantis) ampliamente distribuido por la Serranía de Ronda. A veces, cuando el otoño se retrasa es fácil de localizar estos insectos deambulando entre las hierbas secas o en zonas de cultivos de huertos, tierra, ramaje o tallos de plantas. Son seres de hábitos diurnos. Es una especie que se adapta bien al entorno en que vive. Podemos encontrarla tanto en zonas de matorral, con clima muy seco, como en jardines y bosques con mayor contenido en humedad ambiental. En general podemos encontrarla en ambientes en los que exista una buena cantidad de insectos de los que alimentarse.
Las mantis son de color verde o pardo, pudiendo tomar diversas tonalidades intermedias.
Esta Mantis es identificable por los puntos u ocelos blancos bien visibles sobre los élitros o alas quitinosas. Las hembras son algo mayores, pueden llegar hasta los 9 cms, mientras que los machos apenas llegan a 7 cms. Como todos los insectos, el cuerpo de la mantis se compone de tres partes: cabeza, tórax y abdomen.
La cabeza es muy corta en comparación con el toráx y abdomen, está provista de antenas, fuertes mandíbulas y un par de ojos compuestos grandes. La cabeza gira fácilmente hasta 180 grados.Tienen tres pares de patas, los dos pares de patas posteriores son marchadores, mientras en par delantero está adaptado a la actividad predadora. Estas patas poseen dos características notables, en primer lugar la forma de articularse y en segundo lugar el conjunto de pinchos o espinas de su cara interna. Estas peculiaridades facilitan la retención de las presas capturadas por estos animales. En reposo o en actitud defensiva, la mantis mantiene las articulaciones de las patas delanteras plegadas, dándole al animal el aspecto de estar rezando, de ahí el apodo de “mantis religiosa” con el que en algunos lugares se le conoce. El abdomen es alargado y algo globoso. Sobre este descansan los dos pares de alas, el primero de aspecto recio, quitinoso, con un gran ocelo blanco en cada uno de ellos y está destinado a proteger al segundo par de alas de aspecto membranoso, que es el que proporciona a la mantis la capacidad de volar.
Es una especie africana con incursiones en el sur europeo, especialmente en la mitad sur la Península Ibérica.
La mantis es un insecto depredador, tiene una dieta exclusivamente carnívora, siendo su principal fuente de alimento otros tipos de insectos y arácnidos. Acecha a sus víctimas inmóvil en algún arbusto, o matorral. Para cazar goza de un sentido de la vista muy desarrollado gracias al enorme campo visual que le facilitan la gran movilidad de la cabeza junto con sus grandes ojos compuestos. Mantiene el par de patas anteriores plegadas y juntas mientras espera para atacar, por lo que parece que está rezando. Una vez localizada la presa, la mantis se muestra como un insecto muy ágil y veloz en sus movimientos. Para capturar a sus presas estira velózmente el conjunto articulado de sus patas anteriores, plegándolas y retrayéndolas rápidamente entorno al tórax o abdomen de la presa. Las espinas de los bordes y caras internas de estas patas facilitan la prensión de la víctima. Las mantis devoran con sus fuertes mandíbulas a sus presas inmediatamente después de su captura.
Durante el verano tiene lugar el apareamiento. Este es complejo y no exento de problemas, principalmente para el macho que frecuentemente suele acabar devorado por la hembra. El apareamiento comienza con la emisión de feromonas (sustancias químicas volátiles que pueden ser detectadas por otros especímenes a mucha distancia) por parte de las hembras y que son captadas por los machos, que son más ágiles volando. La cópula comienza con una aproximación muy cautelosa del macho y siempre por atrás, una presentación frontal normalmente acaba con la predación del macho. Después de varios tanteos e intentos, el macho queda fijado a la hembra, quedando este muy atrás, evitando de este modo un ataque fatal por parte de la hembra. A partir de este momento el macho comienza a depositar sus espermatozoides dentro del abdomen de la hembra. Con frecuencia la hembra se come la cabeza del macho, quedando este decapitado. Parece ser que este hecho estimula la capacidad reproductiva del macho. El apareamiento puede durar unas dos horas. Al final de la cópula la hembra puede terminar de devorar al macho o bien dejarlo, en el segundo caso si el animal está decapitado puede vivir hasta 24 horas más. Cada hembra puede ser fecundada por más de un macho. La hembra deposita, a final de verano o en otoño, sus huevos en montoncitos espumosos llamados ootecas, que ata a las ramitas o coloca debajo de piedras y maderas. La espuma se endurece pronto, lo que protege los huevos hasta que se abren sobre los meses de abril-mayo. Cada saco puede albergar entre 200 y 300 huevos. El tiempo de incubación suele ser de unos 6 meses. Por lo tanto el ciclo vital de una mantis es inferior a un año.
Las mantis cuando nacen, lo hacen en estado de ninfa, mudan su envoltura hasta 6 veces antes de convertirse en ejemplares adultos. Para ello se suspenden de alguna ramita, hacia abajo. El color del medio en el que habita durante su última muda determina el color del adulto.

Las fotos magníficas como todas las suyas, son de José María Canca a quien agradezco su cesión para publicarlas.

Bibliografía
www.granadanatural.com

FAUNA DE LA SERRANIA DE RONDA: Mantis Religiosa

Andrés Rodríguez González Diciembre 15th, 2011

Mantis religiosa, Santateresa.
En otoños de temperaturas relativamente suaves como el que tenemos este año, a veces, se aprecia la presencia de seres vivos que no “cuadran” con la época de año, que son más propios de verano que de un periodo cercano al duro invierno rondeño. Es el caso de algunos insectos, como la Mantis religiosa.
Es uno de los insectos que más llama la atención y al que más se respeta. Quizás por esa actitud agresiva que adopta ante la presencia de cualquier animal por muy grande que éste sea.
La mantis religiosa debe su nombre a sus potentes patas delanteras, que están dobladas y juntas en un ángulo que recuerda a la posición de orar. De ahí su nombre “religiosa”. El primer nombre, Mantis, hace referencia al género de estos animales, otro nivel de clasificación, al que solo pertenecen ciertas especies, aunque con el nombre vulgar de Mantis religiosa se designan muchas otras especies. Pero la verdadera Mantis religiosa es un insecto de cierto tamaño, del Orden Mantodea. Son artrópodos, es decir animales de patas articuladas, recubiertos por un caparazón externo a modo de armadura. Por supuesto son invertebrados.
A pesar de su nombre, estos insectos son unos fabulosos depredadores. Su cabeza triangular se alza en lo alto de un estirado cuello, que continua con un tórax alargado. Los mántidos pueden girar la cabeza 180 grados para buscar presas en los alrededores con sus dos grandes ojos compuestos y tres simples situados entre ellos. Poseen cuatro alas y seis patas como casi todos los insectos.
La mantis suelen ser de color verde o pardo, viven camufladas muy bien entre las plantas acechando pacientemente a sus presas. Usan sus patas delanteras para atrapar a sus víctima con una velocidad tan grande que resulta muy dificil de ver a simple vista. Existe un arte marcial inspirado en sus movimientos de ataque. Sus patas presentan unas largas y potentes púas con las que atrapan, inmovilizan y matan a las presas que suelen ser mariposas, grillos, saltamontes, moscas y muchos otros insectos. Pero existen referencias e imágenes espectaculares de ataques a pequeñas aves como colibrís, a lagartijas y camaleones, animales que les superan ampliamente en tamaño. Es pues, un animal osado y valiente.
Es un depredador implacable que no duda en comerse a otros congéneres, incluso de su propia especie. La leyenda sobre la terrible conducta amatoria de la hembra adulta que dice que se come al macho después del apareamiento es cierta, si el macho se descuida lo más mínimo y no se retira deprisa después de consumar el acto sexual, es devorado. Se han citado casos de que, en ocasiones, se come a su pareja durante el apareamiento. A pesar del peligro el deseo puede más y los machos no rehuyen la oportunidad de reproducirse.

Las hembras ponen cientos de huevos en una pequeña bolsa, de la que las larvas emergerán con un aspecto muy similar al de sus progenitores a escala diminuta. Es decir estos insectos no tienen una metamorfosis compleja.