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FAUNA DE LA SERRANIA DE RONDA Milpiés o Cardador

Andrés Rodríguez González Enero 30th, 2019

FAUNA DE LA SERRANIA DE RONDA

Milpiés o Cardador. Diplopoda

Es el otro nombre con el que se conoce a los Diplópodos. Son una clase de Miriápodos. Se conocen más de 12.000 de especies siendo uno de los grupos más diversos de organismos terrestres. Uno de los grupos en que se dividen los Artrópodos, los otros son Insectos, Arácnidos y Crustáceos. Los artrópodos son el grupo de animales más abundante del planeta

El nombre proce del griego di, “multiplicar por” y podos, “pies”. Hace referencia a la gran cantidad de pies que presentan estos animales. La tradición popular situa el número de pies en miles, pero en realidad el número máximo de patas no supera las 750, y la mayoría tienen menos de 200; aun así, ningún otro animal posee tantas.  El récord lo ostenta la especie de Milpies de con 375 pares de patas.

Aunque en ocasiones se les confunda con sus parientes los ciempiés, pertenecen a clases distintas. Se diferencian de ellos, principalmente, en que casi todos los segmentos del tronco llevan dos pares de patas, mientras que los ciempiés solo tienen un par por segmento. Entre los Ciempies se encuentran las escolopendras que suelen ser venenosas y agresivas. A diferencia de éstos últimos, carecen de aparato inoculador de veneno, pero muchos diplópodos tienen una hilera de glándulas en los costados que segregan sustancias químicas pestilentes e irritantes cuando son molestados, que pueden producir erupciones en la piel humana; ello puede ir acompañado de actitudes defensivas, tales como enroscarse en forma de bola o espiral.

Tienen el cuerpo dividido en dos regiones, la cabeza y el tronco. La cabeza posee un par de cortas antenas, ojos compuestos y las piezas bucales. Las mandíbulas suelen estar modificadas como instrumentos excavadores en algunas especies. El tronco posee muchos segmentos  y la mayoría llevan dos pares de patas, excepto el primero y el último, que no tienen, y el segundo, tercero y cuarto, que solo llevan un par de patas cada uno.

No pican, sólo liberan pequeñas cantidades de cianuro, pero apenas la centésima parte como para matar a un humano, son fáciles de manipular y al contacto solo las personas más sensibles a este químico sufren de enrojecimiento e irritación en la piel, de lo contrario no pasa de eso.

Los diplópodos huyen de la luz y prefieren los lugares cálidos y húmedos. La mayoría son grises o parduzcos, pero unas cuantas especies tropicales presentan vivos colores, como advertencia adicional para los depredadores.

Los milpiés se mueven lentamente, pero sus patas les proporcionan energía suficiente para escarbar entre las hojas caídas y remover el suelo, en busca de plantas blandas o en descomposición, de las que se alimentan. Los que viven en los bosques son importantes recicladores porque devuelven sustancias químicas al suelo para que las plantas vuelvan a utilizarlas. En los jardines y zonas urbanas, sin embargo, ciertas especies están consideradas como plagas.

Bibliografia

https://www.ecured.cu

FAUNA DE LA SERRANIA DE RONDA Opiliones. Patilargos

Andrés Rodríguez González Agosto 14th, 2016

FAUNA DE LA SERRANIA DE RONDA
Opiliones. Patilargos
Los opiliones son un grupo amplio de artrópodos muy relacionados con los Arácnidos. Saber cual es el número  de especies es muy complicado ya que varía según las fuentes consultadas. Algunos autores dan la cifra de  más de cinco mil especies.  Otros de 6.500 especies, lo que les convierte en el tercer orden de arácnidos en términos de número de especies después de las arañas y los ácaros. Se estima que podrían existir más de 10.000 especies, ya que la mayoría viven en las regiones tropicales de América del Sur y el sudeste asiático y suelen habitar en lugares húmedos y sombríos de todos los climas. Al ser muchas especies y difíciles de distinguir en el campo, para nuestros objetivos tenemos bastante comentando algunas de sus peculiaridades como grupo.
Los opiliones constituyen un orden, dentro de la clase Arácnidos. Los grupos principales de artrópodos son los Crustáceos (cangrejos), los insectos (moscas, escarabajos, hormigas), arácnidos (arañas, escorpiones)  y los miriápodos (ciempies). Los Arácnidos son grupo de artrópodos que siempre tienen un par de quelíceros en forma de pinza, un par de palpos y cuatro pares de patas. Incluyen las arañas, escorpiones, solífugos, vinagrillos, ácaros, pseudoescorpiones y palpígrados.
Respecto a la alimentación los opiliones pueden ser depredadores agresivos y capturar pequeños artrópodos con sus pedipalpos para masticarlos con los quelíceros, aunque a menudo son carroñeros o detritívoros. Algunos lanzan la saliva digestiva sobre sus alimentos antes de absorberlos y son uno de los pocos grupos de arácnidos capaces de ingerir partículas sólidas. Sin embargo, al carecer del sistema de filtrado que tienen los demás arácnidos, están expuestos a parásitos y patógenos. Un grupo de opiliones tienen quelíceros que doblan el tamaño de su cuerpo y los emplean para romper la concha de los caracoles de los que se alimentan.
Además de los parásitos y patógenos que pueden ingerir debido a su forma de alimentarse, los principales depredadores de los opiliones son aves, anfibios, mamíferos insectívoros, insectos carnívoros y arañas. No es raro encontrar opiliones que llevan unos pequeños organismos rojos pegados al cuerpo o a sus patas. Se trata de larvas de ácaros que parasitan externamente a estos animales. También pueden encontrarse otros ácaros muy pequeños de color blanco. En este caso no se trata de parásitos, sino de otros ácaros que se suben al cuerpo del arácnido tan sólo para ser transportados de un lugar a otro, pero sin causar daño al huésped.
Los machos de los opiliones tienen un pene (que llega a ser más grande que su cuerpo) que les permite la copulación directa, algo que les diferencia del resto de los arácnidos, que usan métodos indirectos para introducir el esperma en la abertura genital de la hembra. Sólo los ácaros tienen también pene. Los machos suelen luchar entre sí por las hembras. No son muy dados al juego previo y cuando existe el cortejo, es más bien superficial. El macho se limita a acercarse de frente a la hembra e introduce su pene en la abertura genital de la hembra. En ambos sexos, los órganos genitales se encuentran bajo la boca. La hembra suele poner entre diez y cien huevos sobre terreno húmedo o debajo de las piedras usando un ovopositor alargado y tardan entre 20 días y cinco meses en eclosionar.
El macho de algunas especies de opiliones construye un nido circular con astillas de corteza y saliva de un centímetro de alto y tres de largo en la base de un árbol o tronco. La hembra deposita allí sus huevos y el macho que encarga de protegerlos y mantenerlos limpios.
Como suele ocurrir con los artrópodos terrestres con exoesqueleto blando, los opiliones raramente fosilizan. Su registro fósil es bastante disperso y los fósiles más antiguos (un macho y un hembra de una especie extinta) datan de principios del Devónico (hace 410 millones de años) y se han encontrado en un yacimiento de Escocia. Estos opiliones paleozoicos presentan características que comparten con los opiliones actuales, lo que situaría el origen del orden en el Silúrico o incluso antes. De hecho, se consideran los arácnidos más primitivos junto con los escorpiones.

Debido a su parecido superficial, la mayoría de la gente confunde a los opiliones con las arañas, una familia de arañas patilargas. Sin embargo, hay varias características básicas que los diferencian a primera vista.
+ No tejen telas porque no tienen “hileras”, que son los apéndices donde se ubican las glándulas productoras de seda; el cefalotórax y el abdomen (o prosoma y opistosoma, como suelen denominarlos los aracnólogos para diferenciarlos del cefalotórax y abdomen de los crustáceos, ya que no son equivalentes) están fusionados formando una única estructura bulbosa, y en tercer lugar, sólo tienen dos ojos (ocelos), frente a los ocho de la mayoría de las arañas.
+ También se distinguen por las patas. Como están sordos, medio ciegos y tienen poco desarrollado el sentido del olfato, los opiliones se basan casi exclusivamente en el tacto. Sus patas actúan a modo de sensores y muchas especies usan el segundo par, más largo, como si fueran antenas, moviéndolas en el aire mientras caminan. En caso de peligro pueden amputárselas espontáneamente  (se denomina Autotomía) para distraer al posible depredador pero al contrario que otros arácnidos, las patas no se regeneran. Es extraño encontrar individuos adultos con todas sus patas.
+ No son venenosos ya que carecen de glándulas de veneno. Sin embargo, están preparados para la «guerra química». Poseen un par de glándulas defensivas en la parte anterior del  cuerpo que producen secreciones ricas en quinonas y fenoles con la que repelen a sus atacantes, debido a una mezcla entre mal olor y sabor parecido al de las almendras amargas. Cuando se sienten amenazados, dirigen un chorro al atacante o rocían su propio cuerpo con una gota para conseguir un efecto disuasorio. Otros sistemas de defensa que suelen emplear son el camuflaje, hacerse los muertos (tanatosis) o vibrar el cuerpo.
+ Por último el tamaño del cuerpo de los opiliones varía entre uno y 20 milímetros y con las patas extendidas hay especies que alcanzan los 20 centímetros de envergadura. Aun así, la mayoría de las formas tropicales tienen patas relativamente cortas. Los machos suelen tener cuerpos pequeños y patas largas, mientras que las hembras suelen tener cuerpos más grandes y patas más cortas.

Bibliografía
naukas.com/

FAUNA DE LA SERRANIA DE RONDA: Mantis Religiosa

Andrés Rodríguez González Diciembre 15th, 2011

Mantis religiosa, Santateresa.
En otoños de temperaturas relativamente suaves como el que tenemos este año, a veces, se aprecia la presencia de seres vivos que no “cuadran” con la época de año, que son más propios de verano que de un periodo cercano al duro invierno rondeño. Es el caso de algunos insectos, como la Mantis religiosa.
Es uno de los insectos que más llama la atención y al que más se respeta. Quizás por esa actitud agresiva que adopta ante la presencia de cualquier animal por muy grande que éste sea.
La mantis religiosa debe su nombre a sus potentes patas delanteras, que están dobladas y juntas en un ángulo que recuerda a la posición de orar. De ahí su nombre “religiosa”. El primer nombre, Mantis, hace referencia al género de estos animales, otro nivel de clasificación, al que solo pertenecen ciertas especies, aunque con el nombre vulgar de Mantis religiosa se designan muchas otras especies. Pero la verdadera Mantis religiosa es un insecto de cierto tamaño, del Orden Mantodea. Son artrópodos, es decir animales de patas articuladas, recubiertos por un caparazón externo a modo de armadura. Por supuesto son invertebrados.
A pesar de su nombre, estos insectos son unos fabulosos depredadores. Su cabeza triangular se alza en lo alto de un estirado cuello, que continua con un tórax alargado. Los mántidos pueden girar la cabeza 180 grados para buscar presas en los alrededores con sus dos grandes ojos compuestos y tres simples situados entre ellos. Poseen cuatro alas y seis patas como casi todos los insectos.
La mantis suelen ser de color verde o pardo, viven camufladas muy bien entre las plantas acechando pacientemente a sus presas. Usan sus patas delanteras para atrapar a sus víctima con una velocidad tan grande que resulta muy dificil de ver a simple vista. Existe un arte marcial inspirado en sus movimientos de ataque. Sus patas presentan unas largas y potentes púas con las que atrapan, inmovilizan y matan a las presas que suelen ser mariposas, grillos, saltamontes, moscas y muchos otros insectos. Pero existen referencias e imágenes espectaculares de ataques a pequeñas aves como colibrís, a lagartijas y camaleones, animales que les superan ampliamente en tamaño. Es pues, un animal osado y valiente.
Es un depredador implacable que no duda en comerse a otros congéneres, incluso de su propia especie. La leyenda sobre la terrible conducta amatoria de la hembra adulta que dice que se come al macho después del apareamiento es cierta, si el macho se descuida lo más mínimo y no se retira deprisa después de consumar el acto sexual, es devorado. Se han citado casos de que, en ocasiones, se come a su pareja durante el apareamiento. A pesar del peligro el deseo puede más y los machos no rehuyen la oportunidad de reproducirse.

Las hembras ponen cientos de huevos en una pequeña bolsa, de la que las larvas emergerán con un aspecto muy similar al de sus progenitores a escala diminuta. Es decir estos insectos no tienen una metamorfosis compleja.