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PLANTAS DE LA SERRANÍA DE RONDA PERO DE RONDA. Perito de Ronda.

Andrés Rodríguez González Septiembre 18th, 2019

PLANTAS DE LA SERRANÍA DE RONDA

PERO DE RONDA. Perito de Ronda.

Un fruto que forma parte de la cultura y de la historia de Ronda.

Es una variedad de manzana característica de la Serranía de Ronda. Concretamente del Valle del Guadalcobacín.

Una fruta que a ha sobrevivido a la amenaza de plagas y la imposición de otros árboles más comerciales. A simple vista puede confundirse con la manzana, ya que son prácticamente idénticos por fuera. Por dentro, el Pero de Ronda es totalmente diferente; es ligeramente más pequeño que una manzana; posee con una textura distinta al de cualquier otra manzana; es más suave y jugosa; tiene un sabor ácido excepcional. Su tamaño es más bien pequeño y lo mejor es que puede conservarse hasta ocho meses en perfecto estado.

Este fruto tuvo su época de mayor producción entre 1950 y 1970. En este período era un producto muy demandado a nivel nacional en los principales mercados de Cádiz, Córdoba, Madrid o Bilbao. También tuvo alcance internacional y llegó hasta algunas zonas de América latina y África. Era tal su fama que incluso se ha llegado a referenciar en algunos libros de turismo, literatura e historia como ‘Fortunata y Jacinta’, de Benito Pérez Galdós: “Jacinta no hacía más que probarla y la encontraba áspera y acídula, sin conseguir apreciar el olorcillo a pero de Ronda que dicen que tiene aquella bebida [la manzanilla]”. Pero ha tenido un periodo de unos treinta años en los que ha sido olvidado y ha pasado a estar practicamente desaparecido. Han sido sus productores por excelencia, los agricultores del Valle del Guadalcobacín, los que han decidido recuperar el Pero de Ronda. En los últimos años se ha impulsado su producción para que vuelva a tener protagonismo en los campos de la comarca.

Actualmente este producto puede disfrutarse de muchas maneras. La más simple y tradicional es la de comerlo fresco a media mañana, en el postre o en la merienda. También se ha extendido su empleo en la repostería y en otras formas de consumo. El uso del pero se está haciendo popular para la elaboración de bizcochos, tartas, hojaldres, mermeladas o incluso bebidas como el aguardiente. Los peritos de Ronda Entre los productos elaborados a base de este fruto tan popular de la Serranía de Ronda destacan las tartas, bizcochos y los Peritos, un dulce en forma de bombón compuesto por hojaldre, canela, mantequilla y azúcar, elaborados por una conocida confitería del municipio, Daver.

Actualmente apenas se llega a las dos hectáreas cultivadas de Pero de Ronda, por eso se puede considerar todavía casi al borde de la extinción. Otro de los problemas es que esta variedad se ha mezclado con otras manzanas a lo largo del tiempo. Es por ello que actualmente los científicos del centro de experimentación de La Mayora, dependiente del Centro Superior de Investigaciones Científicas han realizado análisis que determinaran el ADN del auténtico fruto autóctono de la zona, para ello se tomaron muestras de todos los cultivos de los cultivos locales que aseguraban tener Pero de Ronda para estudiar su originalidad genética. Al final del estudio se determinó que los árboles que quedaban, aunque pocos, eran los autóctonos y por tanto la variedad estaba geneticamente conservada. Para mayor seguridad, el Servicio Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario de Asturias, que atesora una de las mayores colecciones de manzanos con unas 800 variedades, también realizó análisis morfológicos del fruto y coincidió en sus conclusiones con el CSIC.

El Grupo de Desarrollo Local está desarrollando el proyecto Tierra Culta para que los agricultores de la Serranía vuelvan a apostar por un árbol frutal que necesita entre seis y ocho años para que esté listo para producir. Además se están buscando fórmulas que hagan rentable la plantación de este cultivo. La primera de estas opciones, es la de elaborar aguardiente con los Peros. Se pensó también en la elaboración de zumos pero se ha comprobado que el zumo no tenía una gran salida por las tantas variedades que ya existen en el mercado. Un lagar ecológico de Asturias se encargó de hacer el zumo que luego fermentó en Galicia hasta convertirse en aguardiente. El sabor parece que gusta e incluso se ha pensado en comercializarlo como licor para combinados con bebidas gaseosas por su gran parecido al ron añejo.

Bibliografía

http://www.saboramalaga.es

https://www.malagahoy.es

PLANTAS DE LA SERRANIA DE RONDA Naranjo de los Osage

Andrés Rodríguez González Agosto 6th, 2019

PLANTAS DE LA SERRANIA DE RONDA

Naranjo de los Osage. Maclura pomifera

Árbol de la familia de las Moráceas.

Nativo de los estados de Arkansas, Oklahoma y Texas, ha sido introducido y naturalizado en otros estados norteamericanos y actualmente es cultivado en muchos jardines del resto del mundo.

El género (Maclura) está dedicado al geólogo, botánico y explorador estadounidense William James Maclure (1763-1840). El nombre de la especie (pomífera)procede del latín pomiferus, que significa que tiene o que produce frutos, y deriva de otra palabra latina del latín pomum, que significa fruta, y pomo, que es llevar. El nombre popular hace alusión al aparente parecido del fruto con una naranja y a los indios Osage de Arkansas y Missouri, que popularizaron el árbol al confeccionar excelentes arcos con su madera.

Es un árbol caducifolio espinoso, con savia pegajosa, blanquecina, que alcanza desde los cinco a los doce m. de altura en cultivo, con una copa redondeada, algo abierta e irregular, tronco grueso y corto, con la corteza de color gris oscuro o castaño-anaranjado, fuertemente fisurada longitudinalmente, exfoliándose en tiras largas y delgadas; ramillas al principio verdosas y pubescentes, tornándose glabras y de color castaño-anaranjadas; las de un año están armadas con fuertes espinas axilares, rectas. Hojas alternas, simples, de lanceoladas a oblongas, con la base redondeada, el margen entero y el ápice agudo o acuminado; sin pelos y de color verde oscuro lustroso en el haz y algo más pálidas y con algunos pelos en los nervios por el envés. En el otoño se tornan amarillentas antes de caer. El peciolo de las hojas si tiene pequeños pelos. Flores masculinas verde-amarillentas, dispuestas en inflorescencias globosas o cilíndricas situadas sobre pequeños pedúnculos. Flores femeninas sobre los brotes del año, verdes, con un cáliz hendido hasta la base en 4 sépalos desiguales, que envuelven al ovario, que es comprimido y tiene un estilo delgado y un estigma amarillento, papiloso, con pelos blancos; se disponen en inflorescencias más o menos esféricas, de 3-4 cm de diámetro, péndulas, sobre pedúnculos muy cortos. Fruto tipo naranja globoso, verde o verde-amarillento, constituido por pequeñas drupas verdosas o amarillentas que le dan un aspecto irregular a su superficie; al romperse exuda savia lechosa

Especie muy rústica que crece casi en cualquier tipo de suelo, requiriendo de climas templados o cálidos y una exposición soleada. Se multiplica por semillas, que deben ser recientes, así como por esquejes de madera semidura en verano. Su madera es pesada, dura y fuerte, muy resistente y duradera, empleándose principalmente en la fabricación de postes para vallas y cercas. También se utilizó en el pasado para la fabricación de bordes de ruedas para carretas de caballos. Grandes cantidades de madera de esta especie también fueron empleadas en la fabricación de traviesas de ferrocarril, pilares para puentes o postes de teléfono, y en menor cantidad también se empleó en la fabricación de poleas, suelos, etc. La corteza ha sido usada en el pasado para obtener taninos y un tinte amarillo. Es una buena especie para formar setos vivos por sus espinas y ramaje intricado.

Que yo conozca, en la Serranía de Ronda, sólo existen dos ejemplares en los interesantes jardines del Hotel Reina Victoria, en la ciudad de Ronda.

Bibliografía

https://www.arbolesornamentales.es

MARIPOSAS DE LA SERRANIA DE RONDA Doncella gaditana. Melitaea aetherie

Andrés Rodríguez González Mayo 17th, 2019

MARIPOSAS DE LA SERRANIA DE RONDA

Doncella gaditana. Melitaea aetherie 

Para el Grupo Atropa es un placer presentar esta hermosa mariposa que vuela en mayo y junio, con una sola generación anual, por ello se considera una especie “univoltina”.

Si la describimos con las alas abiertas, tiene ambas de color de fondo naranja, con dibujos oscuros; el macho con dos series de puntos, el superior más grande que el inferior, que puede presentar ausencias, mientras que los de la hembra son mayores y alargados En los bordes posteriores de ambas alas tienen series de dos arcos, uno encima del otro, más gruesos en la hembra. A veces la hembra tiene los dibujos tan grandes que apenas dejan ver naranja, siendo en estos casos muy marrón. Si la descripción es con alas cerradas, tiene la trasera fondo blanco o amarillento tenue; manchas redondas naranjas rodeadas de amarillento y bordeadas por líneas arqueadas apuntando hacia el interior del ala; paralelo al del interior, hay otra línea con forma de arco, pero apuntando hacia el exterior; la separación entre ambos arcos enfrentadas es amplia, estando rellena de tonos anaranjados.

Los adultos empiezan a volar a partir de la última semana de abril en zonas bajas, retrasándose la eclosión de los imagos unos 15 días en zonas incluso de poca altitud. Permanecen en vuelo hasta finales de mayo, en una sola generación anual. Aunque en algunos años se puede dar una segunda generación parcial.

Las hembras comienzan a depositar sus huevos a partir de la primera semana de mayo en grupos de unas 50 unidades. En el envés de la hojas basales y tallo de su planta nutricia hasta un total de 120 unidades. La forma del huevo es subesferica, de 0,5 mm de altura y de un color amarillo brillante al ser puesto. Dos semanas más tarde se ha oscurecido, y para a finales del mes de mayo nacen las minúsculas orugas, que son de color amarillento excepto la cabeza que es negra. Las orugas nacen todas a la vez y se fabrican un refugio de seda, en donde se alimentan gregariamente. Las orugas al nacer miden 1,7 mm. Sobre finales de junio (en su 5º fase larvaria), las orugas comienzan a entrar en diapausa, vaciando el contenido de su tubo digestivo, y envolviéndose en grupos, dentro de hojas secas al pie de su planta nutricia, bajo piedras o en oquedades del terreno. Permanecen en este estado desde julio hasta el mes de enero.

A finales de enero principios de febrero, cuando sus plantas nutricias han rebrotado, las larvas comienzan alimentarse de nuevo, mudando por 6º vez y alimentándose vorazmente para reponerse del invierno. Al final de esta  6º fase larvaria miden unos 13 mm, presentando un aspecto oscuro y espinoso. Al principio del mes de marzo las larvas mudan por 7º vez y alcanzan los 21 mm, ofreciendo ya el aspecto de larva madura, de color negro brillante con franjas laterales anaranjadas. Al final de su crecimiento, cuando miden unos 28 mm, las larvas se dispersan para crisalidar. Las crisálidas se afirman únicamente mediante el cremaster (cabeza abajo), a cualquier planta piedra u otro objeto del lugar, con un aspecto pardo. El desarrollo del imago en el interior de la crisálida dura entre siete y nueve días, comenzando los adultos a volar, como ya se ha dicho a partir de la última semana del mes de abril.

Existen dos especies parecidas: la Doncella mayor, de la que se distingue principalmente por la escasa separación de las líneas arqueadas enfrentadas con las alas cerradas, mientras que si tiene las alas abiertas, ambos sexos tienen un claro diseño de red, además de una prominente mancha alargada cercana al ángulo anal del ala delantera. También se parece a la mariposa Minerva y Deione, pero además de que son más pequeñas, solo podría confundirse cuando están abiertas, pero ambas tienen tienen un diseño más parecido a una red.

Vive en hábitats abiertos, soleados y secos, como zonas arbustivas, herbazales y bosques claros, por lo general en el pie de monte de montañas calizas, siempre donde crezcan en abundancia las plantas nutricias de las orugas, principalmente las alcachofas silvestres (Cynara cardunculus y C. baetica). También se han citado como plantas nutricias Centaurea amara, Centaurea jacea y Centaurea calcitrapa.

La hemos visto en abundancia en herbazales de las cercanías de la carretera entre Ronda y Benaojan, cerca de la Cueva del Gato.

Está considerada como “Casi Amenazada” de extinción en el Libro Rojo de los Invertebrados de España, pero incomprensiblemente no está en el de Andalucía. Tampoco se encuentra protegida por las diferentes normativas ambientales, sin embargo se encuentra en franca regresión por el uso de herbicidas y la proliferación de olivares de uso intensivo.

Bibliografía

http://www.malaga.es

http://www.sierradebaza.org

Orquídea gigante. Barlia robertiana. Himantoglossum robertianum

Andrés Rodríguez González Enero 29th, 2019

GRUPO ATROPA. ORQUIDEAS

Himantoglossum robertianum (Barlia robertiana). “Orquídea gigante”.

Las fotografías proceden de las cercanías de la ciudad de Ronda fueron realizadas el día 29 de enero de 2019.

Es una planta alta, robusta, llamativa y de gran belleza en relación a la mayoría de nuestras humildes orquídeas ibéricas.

Es la primera orquídea o una de las primeras, en florecer y lo hace en pleno invierno. En zonas de costa y cálidas puede empezar en enero, aunque lo habitual es que lo haga en la Serranía de Ronda progresivamente desde febrero hasta bien entrado marzo, varia la fecha dependiendo de las condiciones climáticas. Este año ya las tenemos en la Serranía a partir de finales de enero. El grupo Atropa, donde disfrutamos un grupo de amigos entusiastas y aficionados a la naturaleza en general, seguimos la tradición de buscarlas en sus lugares habituales y no han faltado a la cita, pudimos disfrutar de ellas en las cercanías de Ronda, en un lugar donde había varias decenas de Barlias dispersas por una zona bastante pequeña, algunas empezando a abrir las flores y otras en pleno crecimiento y sin desarrollar aún la inflorescencia.

Con las revisiones botánicas ha cambiado varias veces de nombre, así, inicialmente, se denominó Orchis robertiana, luego Barlia robertiana, nombre por el que la conocemos la mayoría. Finalmente ha pasado a Himantoglossum robertianum (Loisel) P. Delorge (1999).

Es una orquídea terrestre de la zona europea mediterránea y del norte de África que crece en garrigas, taludes, claros de pinar, bordes de caminos y carreteras, olivares, dunas, etc. hasta una altura de unos 1.200 metros, a plena luz o semisombra, en zonas calizas con suelo moderadamente seco. En España aparece en muchas regiones de Norte a Sur, estando ausente en el Sistema Ibérico y la Depresión del Ebro. En algunas Comunidades está catalogada como especie en declive o amenazada. Al ser una orquídea alta y de color llamativo es más fácilmente localizada, lo que la hace más vulnerable que otras que suelen pasar desapercibidas.

Puede llegar hasta los 90 cms. aunque la media ronda los 50 cms. Tiene dos, a veces tres tubérculos ovoides grandes. La roseta basal está formada por hojas caulinares, grandes, carnosas, verde claro brillante, siendo común encontrarlas mordisqueadas por el ganado. La espiga floral destaca claramente entre la hierba, con numerosas flores grandes resupinadas, de tonos entre el rosa claro hasta el morado intenso con manchas y motas que suelen adornar el labelo y los sépalos. En nuestra zona tienen una suave fragancia y presentan un espolón floral con orientación descendente. Son característicos el gran labelo y la galera o especie de casco que presenta la flor, así como las brácteas alargadas situadas entre los botones florales. Existe gran variedad cromática en las flores, desde tonos muy claros a otros muy intensos, incluso un ejemplar hipocromático que venimos siguiendo ha aparecido este año de nuevo.

Una verdadera pena da cuando no se aprovechan recursos naturales como las orquídeas silvestres para desarrollar un tipo de turismo de naturaleza que podría aportar un beneficio económico del que tan necesitada está la comarca natural de la Serranía de Ronda.

Bibliografia

elorquideario.blogspot.com

Nuevo escándalo en el Ayuntamiento de Ronda: Pretenden vender un camino público a un particular.

Andrés Rodríguez González Julio 5th, 2018

Nuevo escándalo en el Ayuntamiento de Ronda: Pretenden vender un camino público a un particular.

Los políticos suelen repartir su tiempo en tres grandes apartados: No hacer nada, no saber qué hacer ante un problema y no querer hacer nada ante un problema determinado. En estos quehaceres diluyen sobre un noventa por ciento del tiempo de trabajo que los ciudadanos les pagamos para que administren lo público, el resto lo dedican a tomar café. Para que no se note que no hacen nada “crean comisiones” o justifican su ausencia de capacidad de gestión echando la culpa a “los funcionarios”.

Hace ya más de un año que se creó una comisión para intentar solucionar los abundantes problemas de usurpación, abandono y pérdidas de la amplia red de Caminos de Uso Público del término municipal de Ronda. Fue difícil reunirlos para ofrecerles un magnífico trabajo con descripciones y mapas de todos los caminos realizado por uno de los miembros de la Plataforma en Defensa de los Caminos de Uso Público. No querían reunirse con dicha plataforma tal vez por que esperaban ataques a su no gestión de este tema. Cuando por fin comprendieron que sólo se pretendía colaborar y solucionar problemas que ocurren en caminos que son de todos, decidieron, para no hacer nada, crear una comisión.

Multitud de reuniones ha habido desde entonces, resultados pocos, escasos o nulos. Se centraron dichas reuniones en el corte “doloroso” de un camino frecuentado y popular, “el Camino de El Duende”.  Se puede resumir en lo típico de comisiones que no se quiere que funcionen, no se hacen los deberes que la propia administración se marca, siempre debido a la “incapacidad o dejadez de los funcionarios”, o bien se suspenden las reuniones previstas o “como no podía ser de otra manera”, el tema queda sobre la mesa para la próxima reunión de la comisión.

Ahora tenemos un nuevo problema de caminos pero esta vez tiene una variante, ahora ya el Ayuntamiento de Ronda no disimula. Directamente venden un trozo de camino público a un particular. Ya no se andan con creación de comisiones  “para lo que me queda en el  convento…”.

Un particular hace un intento ante la Junta de Andalucía de hacer un nuevo trazado en un tramo del Camino nº 185 del Catálogo de Caminos de Uso Público del Ayuntamiento de Ronda, “Camino de Arriate a Los Pinos o Camino de Nador” en la zona del cortijo Los Pinos, la Junta no lo autoriza porque el cambio de trazado es bastante perjudicial para los usuarios, entonces, al parecer, el propietario decide utilizar el trazado más corto y contundente para solucionar el problema, decide comprar un trozo del  camino público. Con el apoyo de los partidos PP, antiguos andalucistas del PA y APR y la abstención de IU y PSOE, aprueban iniciar la desafectación para poderlo vender al particular por 8.316 euros un tramo de 1.540 metros de camino.

Y todo ello sin informar a los usuarios del camino (marchadores y abundantes ciclistas) ni a los vecinos.

El documento no tiene desperdicio, termina con un muy democrático y participativo “No obstante la corporación acordará lo que estime conveniente”.

Ya lo dice el refrán “por sus obras los conoceréis”, por su palabrería ya los conocemos “como no podía ser de otra manera”.

Otro bien público, es decir de todos los rondeños y rondeñas, que se pierde, en este caso para ser vendido para el uso y beneficio de un particular.

Confirman la existencia de un enterramiento de la Edad de Bronce

Andrés Rodríguez González Mayo 26th, 2018

Confirman la existencia de un enterramiento de la Edad de Bronce 

El periódico Málaga Hoy, a través de su corresponsal Javier Flores, con fecha 24 de mayo publica la siguiente noticia

El hallazgo de unos restos por parte del biólogo rondeño Andrés Rodríguez, en mitad de un camino público, que parecían de procedencia humana, han terminado por confirmarse como un enterramiento de la Edad de Bronce. Rodríguez, que era un habitual de este camino pero que nunca se había percatado de la presencia de unos huesos en un punto cercano al Puente de la Ventilla, observó hace unos meses la presencia de unos pequeños huesos entre unas piedras y, aunque en aquel momento sospechó que pudiesen proceder de la Guerra Civil, decidió comunicarlo a los servicios de arqueología municipales se del Consistorio rondeño y se activó el protocolo necesario para su investigación para determinar su antigüedad, aunque desde un primer momento los técnicos municipales apuntaban a restos mucho más antiguos. De hecho, así se lo comunicaron al propio Rodríguez tras una primera inspección visual.

El pasado viernes, tras obtenerse los permisos necesarios por parte de la Junta de Andalucía, los arqueólogos municipales se desplazaron a la zona para realizar la intervención, ya que al encontrarse en un punto de paso y en una zona superficial era posible que pudiese deteriorase más. En la actuación se logró localizar un enterramiento en el que se encontraba una persona en posición fetal, con las manos y las piernas flexionadas, además de varios elementos del pequeño ajuar que le acompañaba, en este caso, correspondientes a un collar. Este elemento resulta de gran importancia, ya que permite el poder datar los restos que han sido encontrados. El hallazgo cuenta con la peculiaridad de que hasta el momento tan solo se había localizado otro de similares características en la Serranía de Ronda, que estaba ubicado en el yacimiento de Acinipo. Estos restos también vienen a demostrar que cerca de este punto se encontraba un asentamiento, ya que los enterramientos no solían realizarse lejos de ellos. En cuanto a una torre que se encuentra situada junto al enterramiento, los arqueólogos municipales apunta a que pueda ser de época moderna y la desvinculan del enterramiento que ha sido localizado.

Además, cerca de su ubicación también se tiene constancia de la existencia de asentamientos de época romana, pero hasta el momento se desconocía la existencia de asentamientos de la Edad de Bronce. De este modo se amplia el conocimiento existente sobre la presencia humana en la comarca de Ronda, que cuenta con un importante número de hallazgos, asentamientos y lugares de enterramiento.

Naturalistas en la Serranía de Ronda: Simón de Rojas Clemente y Edmond Boissier

Andrés Rodríguez González Abril 8th, 2018

Capítulo 5.-

Edmond C. Boissier, el botánico y Simón de Rojas Clemente y Rubio, el agrónomo: Dos científicos unidos por los pinsapos.

La referencia bibliográfica de García Guardia (1) es un ejemplo más del convencimiento del mundo botánico hispano hasta bien entrado el siglo XXI, que Simón de Rojas Clemente y Rubio había perdido la herborización realizada en “su viaje por la Serranía de Ronda y de sus observaciones hechas en el reino de Sevilla en 1.807, 1.808 y 1.809…”; pero no sólo fue García Guardia, casi todos los autores que escribieron sobre flora andaluza y española recogen la frase anterior de  Mariano de Lagasca y Segura, el botánico más ilustre de comienzos del siglo XIX, que además aseguró haber sufrido la destrucción de “lo más selecto de mi herbario y biblioteca y lo que es más, todos mis manuscritos, fruto de treinta años de observaciones”(2).Pero la transcripción del material elaborado por Simón de Rojas en sus viajes a Andalucía entre 1.804 y 1.809 para escribir una Historia Natural del Reino de Granada por parte de A. Gil Albarracín en el año 2.002 (3), han permitido una visión diferente a la que todos los investigadores y aficionados teníamos del tema.

Bien es cierto que la brutal represión desencadenada por Fernando VII en Madrid, extendió por toda España el ambiente antiliberal y anticientífico. En Sevilla, el 13 de Junio de 1.810,las turbas arrojaron al río Guadalquivir gran parte del conocimiento botánico de la época en forma de herborizaciones y de notas científicas del gran Lagasca.  Pero, contrariamente a lo que se ha pensado durante doscientos años, el material de Simón de Rojas no desapareció en el Guadalquivir, al menos la mayoría se salvó para  permanecer, olvidado y cubierto de polvo en los sótanos del Real Jardín Botánico de Madrid. El error parte de las palabras de Lagasca que escribió “…Sevilla es el sepulcro de varias producciones útiles de ciencias naturales. Allí perdió Clemente el resultado de su viaje por la Serranía de Ronda…”.

Clemente en sus viajes por Andalucía  para escribir la Historia Natural del Reino de Granada, había visto y nombrado el “pinsapo”. Concretamente, el 28 de agosto de 1.809 en la subida desde Grazalema al Pico de S. Cristobal, cita al Abeto como el árbol más común que todos juntos, llega hasta muy cerca de la cumbre.” .“El pinsapo sólo sirve  para tablas y vigas de casa y para leña”. “El guarda sólo custodia el quejigo, el alcornoque y la encina”. Más explícito es en sus manuscritos del 5 de septiembre de ese mismo año, al relatar en el tramo del camino entre Ronda y Tolox: “Entramos luego en el pinar en que hay algunos quejigos y todo lo demás pinsapos. Se parecen algo estos vistos a cierta distancia al ciprés por lo oscuro de su color y por su forma cónica, bien que el cono es de base más ancha y muy poco prolongado. Sus ramas salen casi horizontales y cuelgan por la punta arqueándose algo. Aquí se crían más altos (hasta más de 40 varas) que en el Pinar, al parecer por que a éstos del Pinar les cortan la guía de jóvenes para palas de hornos y otros usos, y los hay bastante gruesos. Uno de ellos, que llaman de las siete vigas, tiene en efecto siete ramas que suben muy altas y casi iguales muy perpendiculares, partiendo en cerco y con simetría alrededor del centro del tronco, que esta ileso; fenómeno hermoso que no deja de ser notable y que llama la atención cuantos pasan por este camino, hallándose por fortuna junto a él, a la izquierda, poco antes de llegar al Puertecillo de las Ánimas”. (3)

Así pues, Clemente, conoce y nombra el Pinsapo en 1.809, 28 años antes de la llegada de Boissier a Andalucía. Ya Calera y Montilla (4), en su estudio sobre el Pinsapar de Grazalema,  hablaron de esta posibilidad antes de la transcripción de Gil Albarracín, para ellos y cualquier conocedor de la personalidad de Simón de Rojas es imposible pensar que a una persona tan meticulosa, trabajadora y concienzuda como él se le escapara la presencia de un árbol tan llamativo como el pinsapo.

Una parte del material recopilado por Simón de Rojas Clemente si desapareció víctima de las revueltas populares, pero no el grueso del trabajo que Clemente guardaba celosamente, junto a otras cosas en su casa, Es el mismo Clemente quien escribe las siguientes palabras: “…los disturbios públicos me hicieron perder riquísimas colecciones fruto de una expedición hecha a tanta costa, así en Sevilla, como en toda la Andalucía Baja, y muchísimos apuntes importantes. (3).

Cuando muere Clemente, en 1827, diez años antes de que Boissier llegue a España, se ordena por medio de una real orden a la Directiva del Real Jardín Botánico (Institución de la que Clemente fue Bibliotecario y Presidente de la Junta Directiva entre otros cargos),“…se trasladen, sin pérdida de tiempo, de la casa mortuoria de Don Simón de Rojas Clemente los manuscritos, minerales y demás efectos pertenecientes a la Historia del Reino de Granada…“ . Sin embargo en el recibo no aparece referencia a los manuscritos que, doscientos años después fueron encontrados en los sótanos del Jardín Botánico apilado en ocho gruesos tomos encuadernados en pergamino.

 

 

Boissier, camino de regreso  a su tierra suiza después de su viaje por Andalucía, en octubre de 1837, descansa brevemente en Madrid, aprovecha para ver el Real Jardín Botánico y complementar algunas de sus observaciones botánicas, pero sobre todo, es la ocasión de visitar al venerable Lagasca, algo que le había encargado especialmente su maestro, Agustin-Pyrame de Candolle, profesor de la academia de Ginebra donde Boissier había realizado estudios. Encuentra Lagasca muy mayor y deteriorado; era un anciano que había vuelto de su exilio en Londres donde había partido con el regreso absolutista provocado por los Cien Mil Hijos de S. Luis, exilio desde 1823 hasta 1834. Tan sólo tres años antes de la llegada de Boissier, el venerable Lagasca había sido restituido a su puesto en el Jardín Botánico, y aún lamentaba la pérdida de su magnífico herbario y sus notas arrojados al río Guadalquivir, cosa de la que no se recuperó nunca. Boissier, no vio en Madrid el material del viaje de Clemente al que se la había perdido la pista al morir éste (3), tan sólo algunos pliegos con material botánico estaban en un armario del Jardín Botánico que estaban guardados bajo una llave que, los conserjes, según dijeron, no consiguieron encontrar. Al parecer, el “extravio” de notas, herbarios e investigaciones era frecuente y muchos de ellos acababan siendo presa de traficantes que los vendían a museos extranjeros. Escribe Boissier sobre Simón de Rojas: “…sus herbarios y sus manuscritos existen en parte en el Jardín Botánico de Madrid donde nadie ha pensado aún en desenterrarlos del polvo que los cubre. Nada se conoce de su viaje a excepción de algunas plantas descritas en el folleto de Lagasca…”. Boissier reconoció los méritos de Clemente al dedicarle una planta singularmente bella, la Linaria clementei.

Se ha especulado bastante, y yo mismo lo he llegado a creer en alguna ocasión, que Boissier se basó para su gran descubrimiento, la descripción científica del “Abeto del Sur”, el Pinsapo, en el material de Clemente que, evidentemente, conoció antes que Boissier, pero ahora estoy en condiciones de afirmar que el único conocimiento previo que Boissier pudo tener del Pinsapo fue alguna pequeña rama seca en el herbario de Haenseler. Y he aquí que la vida de Boissier, el gran botánico europeo, se vuelve a cruzar con  Clemente, el gran agrónomo español. Vidas que se cruzan en dos personajes con muchas cosas en común pero que no se conocieron nunca. En común tuvieron su pasión por las plantas, poseían gran capacidad de trabajo, el uso de metodología científica en sus investigaciones con la consulta de toda la bibliografía existente y de los eruditos locales, ambos eran de naturaleza bondadosa, personas humildes que conectaban perfectamente con las gentes del campo, ambos fueron viajeros incansables, científicos emprendedores,eran incansables si se trataba de buscar plantas hasta en las cumbres más inaccesibles o los abismos más peligrosos, apasionados del mundo musulmán (Boissier visitó Turquía y el norte de África varias veces, Clemente hablaba árabe y gustaba de usar atuendos árabes, por lo que popularmente se le conocía como “el sabio moro”), y sobre todo son dos científicos a los que unirá siempre el Abeto del Sur, el Pinsapo.

La ocupación francesa de Andalucía sorprendio a Clemente en su trabajo de profesor de Agricultura en el “Jardín Experimental y de Aclimatación de La Paz”, creado en Sanlucar de Barrameda por Godoy, viajo a Madrid y desde allí regresó a Andalucía para trabajar como secretario de Antonio de Zea, nombrado Prefecto de Málaga por las tropas francesas. Después de la recuperación del trono por parte de Fernando VII, sufre una depuración que le aparta de sus funciones en el Jardín Botánico de Madrid y le lleva, exiliado, pobre y desposeido de su sueldo, a su pueblo, Titaguas, en Valencía. En Málaga entabla amistad con el boticario Haenseler. Entre 1.812 y 1.815 busca desesperadamente que le rehabiliten en su puesto de trabajo y tiene que conseguir informes favorables con ese fin. Dice así una carta remitida por Antonio Cabrera (amigo de Clemente) a Lagasca: “…en Málaga, en la botica que llaman de la Espartería, cuyo dueño es un tal Santaella, se halla de oficial un suizo, que habiendo venido a servir al ejército, le dejo al principio de esta rebuxina y se puso a boticario, porque en su país había tenido algunos principios de eso. Se llama D. FelixHaenzeler. Cuando estuvieron en esa ciudad, Zea de Precefto y Clemente de Socio o Secretariosuyo, trabaron amistad. No hay duda que es aficionadísimo a la botánica, ellos me le hicieron conocer, o por decir mejor, fueron ocasión de que le conociese”. (5). La afición de Haenseler por la botánica se debe en gran parte a su amistad con Clemente, es muy probable que Clemente informará a Haenseler de la presencia del extraordinario abeto de la Serranía de Ronda. La explicación de como se hizo el boticario malagueño de una rama de pinsapo para su herbario, rama que posteriormente mostró a Boissier, es desconocida. En los intentos de Clemente de ser rehabilitado se conoce una carta que en 1.814 escribió a su amigo y colega Lagasca en la que le dice “…según me avisa el buen Haenseler mi justificación se hará en Málaga perfectamente, pero se necesita para ella algo de tiempo. No se ha pedido allí ningún informe para mí.Mívida allí fue tan retirada que, según dice Haenseler y yo me lo sabía ya, nadie me conoce allí ni mi nombre por mal y pocos me conocen por bien”. (5).

Podemos preguntarnos la razón por la cual Clemente nunca publicó sus manuscritos y actualmente, sería mucho más conocido de lo que es. Y otra pregunta que surge de inmediato es la razón de que no hubiera publicado la descripción del Pinsapo como nueva especie y los honores de tal hecho hubieran recaido en él y no en Boissier. Las razones pueden ser varias, Clemente era agrónomo y no botánico. Su obra cumbre es un fabuloso“Ensayo sobre las variedades de la vid común que vegetan en Andalucía” de 1.807 y magníficamente ilustrado; también es muy conocido por un inacabado amplísimo estudio sobre los cereales españoles “CeresHispanica”. Es decir, fue bastante más agrónomo que botánico. Por eso sin duda, confundió el abeto Pinsapo con el abeto de los Pirineos, Abies alba, que al ser el mismo que el europeo ya estaba descrito. Clemente sufrió la incomprensión, la brutalidad y la incultura de una época triste de la Historia de España, los últimos años de su vida intentó publicar su Historia Natural del Reino de Granada pero no obtuvo financiación para ello y, es una hipótesis muy personal mía, tampoco tuvo mucho interés por hacerlo. Fue rehabilitado en 1815 a su puesto en el Real Jardín Botánico de Madrid, pero en 1818 sufre su segundo proceso inquisitorial, tanto de este como del sufrido en 1805 salió absuelto pero, sin duda, con mucho miedo acumulado. La dureza de la vida de exiliado en su pueblo  y el proceso inquisitorial debieron pesar lo suyo para no querer meterse en más lios, además en esas fechas estuvo gravemente enfermo de Vomito Negro. Pero sobre todo ellos debio primar que en sus manuscritos para la “Historia Natural del Reino de Granada” muestra gran preocupación por las cuestiones sociales como el origen de la miseria de los pueblos que atraviesa y la pobreza e incultura de las gentes humildes de Andalucía. Frases como “ lo mal puestas que están las haciendas en manos muertas”, “la sobra de frailes y canónigos”, “los mayorazgos son la ruina de la felicidad pública”,  “la yegua es más protegida de la ley que la mujer misma” ,  “En Motril, a pesar de contar con unos 10.000 habitantes no hay escuela gratuita de leer y escribir, los muchachos van por las calles desnudos y andrajosos, no hay casa de expósitos, no hay hospital”,  “que dureza, que inhumanidad, que trastornos de ideas en los amos”, incluso llega justificar la violencia por razones de necesidad “¿de otro modo que habría de hacer esta infeliz gente sino tirarse sobre los que podían suministrarles el pan necesario de grado o por fuerza”. Con semejante manera de pensar no es de extrañar que Simón de Rojas tuviera cierto miedo a publicar su magnífico trabajo y que éste quedara oculto en el Jardín Botánico de Madrid tantos años.

El personaje central en el descubrimiento para la ciencia del pinsapo es Charles Edmond Boissier. En la época en la que llega a España, el conocimiento botánico de la nación es bastante escaso; y los pocos estudios que se tenían había sido destruido como con el caso Lagasca o almacenado sin más como el material de Simón de Rojas, dos ejemplos de la torpeza y miopía política de la que se ha hecho gala en este país respecto al conocimiento científico. Con esta situación y la importancia de sus descubrimientos, no es de extrañar  que a Boissier, se le considere como el padre de la botánica andaluza.

Uno de los motivos por los que Boissier vino a Andalucía era la investigación ya que las posibilidades de descubrir nuevas especies en Europa estaban muy agotadas, pero también la visión romántica que otros viajeros habían trasmitido en Europa (6); efectivamente, el ginebrelino Boissier, forma parte de un grupo de científicos y viajeros que atraídos por la Andalucía y las posibilidades de nuevas descripciones de especies, viajan a nuestra región (7). Por fortuna, actualmente se sabe mucho más de este personaje que hace unos años cuando, sólo unos pocos afortunados relacionados con el mundo de la botánica conocían su extraordinario trabajo (8).

Por su nieto Auguste Barbey (9) conocemos la excepcional personalidad de Boissier; en su libro, “A travers les forêts de pinsapo d´Anadalusie”, traducido en el año 1.996, nos muestra a un científico cariñoso y entrañable que poseía una extraordinaria capacidad de observación y sólidos conocimientos botánicos, un sabio alegre, sociable, que reía casi siempre, animoso, trabajador incansable, abierto a todo el mundo, en sus viajes infundía fuerza física y moral a sus acompañantes, pero a la vez, era persona de extraordinaria modestia e indulgencia. Todo ello retratado por Barbey con extraordinario cariño y devoción.

Boissier fue un incansable viajero que recorrió España, Argelia, Grecia, Egipto, Siria y Australia. Había sido discípulo de botánicos insignes como Agustin-PyrameDe Candolle en Ginebra y de Philip BarkerWebb en París, este último había recorrido Andalucía en 1.827, año de la muerte de Clemente. Entre 1831 y 1833 Boissierpermanece en París con su familia, conoce a personajes importantes como el general San Martín o el gran compositor F. Liszt, también a exiliados españoles (afrancesados, o colaboracionistas con las tropas invasoras) y suramericanos con los que aprende el idioma; sin duda animado por su maestros De Candolle (que estaba en contacto con Lagasca) y Webb, preparó metódicamente su viaje, estudiando todos los detalles y aprendiendo español.  Un primo de su madre había estado con las tropas francesas en la Península, en la Serranía de Ronda concretamente y también le anima en su idea de visitar España. El Duque de Feria en 1836, a quien había conocido en París unos años antes, le anima a emprender el viaje informándole que había escrito a los encargados de los cinco grandes puertos del sur de España para que no pongan obstáculos a su viaje. 

En 1.837, con 31 años de edad llega a Motril y por caminos costeros continua hasta Málaga, donde contacta con el boticario Félix Haenseler y su discípulo Pablo Prolongo.También conoce en Málaga a Rambur, entomólogo francés que residió en esa ciudad. Haenseler era de origen bávaro y tenía contacto con los botánicos europeos, a él venía recomendado por De Candolle. Los farmacéuticos malagueños colaboraron entusiástica y desinteresadamente con Boissier. En el herbario de Haenseler vio por primera vez ramas y acículas de pinsapo. La atención y ayuda que Boissier encontró debió ser importante puesto que le dedicó algunas especies nuevas de plantas que descubrió.

El día 11 de mayo sube a la sierra de Mijas y continua hasta Estepona para buscar, el pino, picea o abeto cuyas ramitas le habían enseñado los farmacéuticos malagueños. En Sierra Bermeja pudo ver los pinsapos pero no vio ninguna piña, por lo tanto no podía describir la especie ni tan siquiera el género de aquel curioso árbol al que los lugareños llamaban “Pinsapo” o “Pinzapo”. Desde Estepona se dirige a Ronda con la idea fundamental de conocer la belleza de la ciudad de la que le habían hablado y su famosa Feria de Mayo. De Ronda marcha a Gibraltar y  regresa a Málaga donde descansa y ordena su material, de nuevo se pone en marcha herboriza en Sierra Tejeda antes de llegar a Granada. A lo largo de 16 días realiza su esforzado trabajo en Sierra Nevada, tan sólo al alcance de montañeros con experiencia y con gran fortaleza y absolutamente entusiasta en su misión botánica. Desde Granada, ya a finales de septiembre, se encaminó de nuevo a Málaga y sube ahora a la Sierra de Las Nieves acompañado de Haenseler y Prolongo para tratar de identificar científicamente el pinsapo, tiene la suerte de hallar árboles con piñas con lo que ya puede definir el género y la especie como “Abies pinsapo”, tiene el detalle de mantener el nombre popular, cualquier científico engreído le hubiera puesto su nombre propio.  La colaboración con los boticarios malagueños no quedo tan solo ahí, fue necesario que le enviarán piñas masculinas y femeninas obtenidas en la Sierra de las Nieves en la época de crecimiento y que de no ser por ellos, hubiera sido imposible obtenernas por parte del autor de la descripción de la nueva especie. A principios de octubre parte a Cádiz  desde donde marcha a Sevilla, viaja a Madrid donde conoce a Lagasca para después dirigirse a su país.

Sus descripciones son un modelo de rigor científico, un ejemplo de literatura histórica y de calidad literaria. Recoge gran cantidad de anécdotas ligadas a lo extraño que resultaba en los pueblos andaluces la presencia de un extranjero que se pudiera dedicar sólo a estudiar y recolectar plantas. A veces le confundieron con espía, otras por buscador de oro, hasta una familia de Trevelez le confundió con un pariente que, quince años antes, había emigrado a América. Pocos autores extranjeros han descrito una corrida de toros en la plaza de Ronda tan bien documentada, la vida de la ciudad en fiestas, el folklore popular, la vida en las posadas, su relación con los lugareños con tanta perfección, detalles y cariño como Boissier.

La descripción de la corrida de toros a la que asistió en Ronda es fiel reflejo de su caracter. Después de analizar con detenimiento la plaza y el público asistente se centra en el propio espectáculo, los atuendos y la lidia, utiliza expresiones en castellano cuando son necesarias y termina, como buen extranjero, con las siguientes palabras: “En Ronda teníamos como matador de toros al célebre Montes, la primera espada de España y la gloria de la tauromaquia; su fama había contribuido poderosamente a atraer a la corrida una afluencia considerable de gente y aquella tarde acabó con todos los toros que tenía que lidiar con una rara destreza y con el fragor de unos aplausos frenéticos. Seis toros y una docena de caballos perecieron en esta función que duró más de tres horas, el público se retiró, cada uno discutiendo, tomando partido por el mérito de uno u otro combatiente. Ni un solo torero fue herido, casi podría decir que lo sentí por lo odioso y cobarde que encontraba este combate tan desigual entre un grupo de hombres aguerridos y avezados que apenas se exponen, y un desgraciado animal irresistiblemente condenado a muerte y torturado a fuego lento.”

La descripción del descubrimiento del pinsapo es el punto central de toda la obra de Boissier. Acompañado por Prolongo y Haenseler en septiembre  sube a la Sierra de La Nieve pasando por Cartama, Casarabonela, Alozaina y Yunquera, desde allí se encaminan al Convento de Nuestra Señora de Las Nieves. Por las descripciones que hace se puede deducir que la vegetación arbórea estaba bastante esquilmada por el pastoreo y, tal vez, por las talas realizadas, años atrás, para alimentar los altos hornos de galena antimonial de las minas de S. Eulogio, muy próximas al convento.

Sin duda es mejor utilizar sus propias palabras para describir el momento en que localiza su objetivo: “El guía nos mostró desde lejos el primer pinsapo. Dando gritos de alegría corrimos llenos de emoción, pero, desgraciadamente, el árbol no tenía fruto. Un segundo, un tercer, me dan falsas esperanzas sucesivamente. Al fin, soy lo bastante afortunado como para encontrar uno, cuyas ramas superiores están cargadas de piñas tiesas. Nos apresuramos a trepar para cogerlas, y ya no nos queda duda sobre el género de este árbol singular. Era, ciertamente, un Abies, vecino de nuestro abeto blanco. El principal objetivo de mi excursión estaba logrado…”.

Su experiencia botánica en Andalucía se tradujo en la publicación de cinco obras

-          Elenchus plantarum novarum minus que cognjitarum, guas in itinerare Hispanicolegit (Ginebra, 1838)

-          Voyage  botanique dans la midi d’ Espagne pendant l’ annnèe 1837 (París, 1839-1845).

-          Diagnoses plantarum orientalium novarum (Ginebra, Leipzig, Paris, Como, 1842-1859).

En colaboración con Reuter

-          Diagnoses plantarum Hispanicum, praesertim in Castella Nova lectarum (Ginebra, 842) y Pugillus plantarum novarum Africae Borealis  Hispaniae que Australis (Ginebra 1852). Donde se relaciona la flora andaluza y la norteafricana.

Algunas especies andaluzas descritas por Boissier, aparecen  por primera vez en

-          Podromus systematis naturalis regni vegetavilis (Paris, 1824-1874) de A. P. de Candolle

Sin duda, la aportación más importante de Boissier al conocimiento botánico fue “Voyage botanique dans la midi de l´Espagne pendans l´ annne 1.837” publicado en París en un formato de dos volúmenes, espléndida obra de gran belleza, acompañada de geniales láminas dibujadas por M. Heyland, donde se la que muestra con rigor y detalle los acontecimientos de su viaje. El primer libro es un catálogo con 1.900 plantas de las cuales 236 especies y variedades se dieron a conocer por primera vez para la ciencia. (10)

 

Bibliografía:

(1) García Guardia, G . “Flores Silvestres de Andalucía”. Editorial Rueda 1.988.

(2) Pezzi Ceretto, M. Estudio preliminar del “Viaje Botánico al sur de España durante el año 1.937, de Charles EdmondBoissier. Edita Fundación Caja de Granada y Universidad de Málaga. 1.995.

(3) Clemente  Rubio, Simón de Rojas. “Viaje a Andalucía. Historia Natural del Reino de Granada. 1.801-1.809”. Editado por Antonio Gil Albarracin en el año 2.002. GBG Editora. Almería.

(4) Calera González, A. y D. Montilla Castillo. “El Pinsapar”. Educa nº 27 pag. 27-32. 1991.

(5) El Naturalista y Farmaceútico germano-español Feliz HaenselerJeger (1.780-1.841) en la Málaga de su época. Juan Pérez-Rubin. Acta Botánica Malacitana 37. 141-162

(6)  Garrido Domínguez, A. “Rondando Ronda y sus viajeros”. Edita Colectivo Cultural Giner de los Ríos”. Ronda 2.004.

(7) Jiménez, F. “El viaje botánico a Andalucía de Edmond Boissier”. Jábega nº 41 pág. 65-75. 1.983.

(8) Equipo Arrayán. Artículos publicados en la revista “Ronda y La Serranía” nº 15, 21 y 22.

(9) Barbey, A. “A través de los bosques de Pinsapos de Andalucía”. Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía. Sevilla 1.996. Traducido del original  editado en París en 1.931.

(10) Viaje Botánico al sur de España durante el año 1837. Charles Edmond Boissier. Edita Fundación Caja de Granada Universidad de Málaga. Colección Sierra Nevada y la Alpujarra Nº 13. 1.995

Una foto histórica: Un tronco de un cedro cortado en la Alameda de Ronda

Andrés Rodríguez González Enero 19th, 2018

Una foto histórica: Tronco de cedro talado en la Alameda de Ronda

Los días 1 y 2 de abril de 1.992 se cortaron 17 árboles de 11 especies ornamentales en una zona de la Alameda de Ronda.
Ese jardín, que ya tienen más de doscientos años de vida, sufrío una tremenda amputación parecida a la que padecio para construir la llamada “Casa de la Cultura”.
Esta actuación tan cateta y corta de vista de los dirigentes municipales de entonces, la falta de altura de miras y de visión de futuro, privó a la ciudad de una parte de su pulmón verde más representativo.
Hoy he recuperado un trozo de tronco de uno de los cedros que fueron talados en la Alameda hace ya casi 26 años. Tiene 65 cm de diámetro.
¿Todo pasa y se olvida? No, esto quedará en la nube virtual para verguenza de algunos.

Paseo por Alpandeire y el camino a Atajate

Andrés Rodríguez González Noviembre 22nd, 2017

Paseo por Alpandeire y el camino a Atajate
Andrés Rodríguez González   pasolargo@gmail.com
Distancia 6,2 Km
Dificultad técnica   Fácil
Tiempo  una hora 46 minutos
Fecha de realización noviembre 2017
Una visita a Alpandeire es siempre una placer para los sentidos, todos los sentidos incluidos el paladar, por lo bien que allí se disfruta de la comida (llamar antes de ir a comer, su numero de restaurantes y plazas es reducido).
Esta vez elegimos un bonito y corto paseo en el Camino de Atajate, hacia La Mimbre. Perfectamente señalado, a corta distancia del pueblo el carril se abre en dos, a la derecha a 17 Km marca Ronda, nosotros tomamos a la izquierda en un camino que decididamente desciende.
Su Beato Fray Leopoldo, además de sentimientos y devociones, es uno de sus principales recursos y es habilmente explotado. La situación del pueblo, como la de otros pueblos del Genal, es perfecta, en el contacto de dos paisajes diferentes, el Valle del Genal, con rocas metamórficas como esquistos, las más antiguas de la comarca, que permiten que se desarrolle un suelo con grandes pendientes donde se desarrollan bosques de alcornoques y quejigos sustituidos a veces por cultivos de castaños y otro paisaje, las desnudas montañas de calizas que soportan un pastoreo ancestral y que podemos ver en la carretera de acceso al pueblo desde la que va de Ronda a Algeciras.
El contacto de los dos tipos de unidades de paisaje se aprecia perfectamente.  El suelo más desnudo de vegetación es de rocas calizas mientras el cubierto por bosque de encinas, alcornoques o castaños corresponde a la unidad de paisaje denominada “Valle del Genal”.
En el contacto entre ambas rocas surgen poderosos manantiales, las rocas calizas, a más altiud están llenas de huecos, grietas, cuevas, lugares que favorecen la infiltración del agua de lluvia, que al encontrar materiales impermeables, los esquistos; situados a más baja altitud, salen al exterior firmando esas fuentes que son definitiva la justificación y el origen de los pueblos del Genal.
En nuestro trayecto no llegamos a la Cañada Honda y cuando llevabamos algo más de tres km recorrido regresamos no sin antes prometernos que hemos de hacer el camino hasta Atajate otro día.










Isidro García Ciguenza llega a Salamanca.

Andrés Rodríguez González Julio 8th, 2017

Para conmemorar el cuatrocientos aniversario del viaje de Vicente Espinel desde Ronda a Salamanca, Isidro García Ciguenza y su burra, iniciaron un recorrido hace casi dos meses a través de la Ruta de la Plata entre estas dos ciudades. En verano, con fuertes calores, con las dificultades de deplazamiento que los animales de carga tienen actualmente por la pérdida de caminos y la desplozación del medio rural, con las dificultades de tener que desplazarse en algunos tramos por carreteras pero siempre despertando las simpatias de las gentes del campo al ver a una burra y un arriero andando, Isidro y su burra han terminado el recorrido. Cuando he felicitado a Isidro por semejante gesta, su respuesta ha sido sencilla, como es él: “El mérito es de la burrita”.

Este viaje ha servido para establecer nexos de conexión y futuras colaboraciones entre la cultura de la Serranía de Ronda y la Universidad de Salamanca.

La labor de investigación etnográfica, histórica y social de Isidro es única y su arrojo, valentía y entusiasmo también.

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