Archive for the tag 'Grazalema'

Ruta desde el Puerto de El Boyar hasta Benaocaz por el Salto del Cabrero. Regreso por la Casa del Dornajo.

Andrés Rodríguez González Enero 28th, 2012

Ruta desde el Puerto de El Boyar hasta Benaocaz por el Salto del Cabrero. Regreso por la Casa del Dornajo.
Aprovechando este tiempo tan benigno que estamos teniendo en enero, acompañado de con 30 alumnos de 1º de Bachiller del Instituto Profesor Gonzalo Huesa y los profesores Pilar y Pedro, hemos realizado esta magnífica ruta con un enfoque didáctico y de disfrute del paisaje.
Dejamos atrás el pueblo de Grazalema y ascendemos casi dos kilómetros hasta llegar a un merendero en una amplia curva o a unos metros más arriba donde existe un mirador que nos ofrece una magnifica vista por la izquierda del llamado Corredor del Boyar, un panel nos informa de las sierras que desde aquí se ven, estamos a 1103 metros de altura).  Es más amplio el merendero a efectos de dejar el vehículo.
Como siempre, recordamos los objetivos de la ruta, damos una breve explicación del paisaje que divisamos e insistimos en las medidas elementales de seguridad que debemos tomar tanto para evitar pérdidas y accidentes en el grupo, también que estamos en un Parque Natural donde no debemos molestar a los animales domésticos ni salvajes, no recolectar flora ni salirse de los caminos, no dejar basura y dejar las angarillas y cancelas como las encontremos.
Comenzamos a andar sobre las 9 horas 45 minutos. Una pequeña cancela de hierro situada junto al mirador de la curva, nos permite avanzar en un carril que se adentra hacia el Salto del Cabrero entre pinares y algunos gruesos quejigos, a la izquierda nos acompañan las paredes rocosas de la Sierra del Endrinar. En suave descenso llegamos a las cercanías del Cortijo de las Albarranas, dedicado a una explotación de cabras, muy cerca del cortijo, que queda a unos 50 metros de distancia, en la pared de piedra se abre por la izquierda una estrecha vereda cerrada con una angarilla que es nuestro camino, nos acompañan grandes encinas y quejigos junto a vegetación de matagallos y majuelos, con mucha piedra suelta y grandes bloques de caliza, llaneamos hasta llegar a una explanada que es una gran dolina, un lugar llano entre rocas calizas con fondo de arcillas producto de la descomposición de las calizas. En las laderas de la zona de solana que rodean a la dolina son abundantes los acebuches que crecen entre las rocas aprovechando en escaso suelo que se desarrolla en las grietas de las piedras. Las dolinas son lugares donde se acumula agua en momento de grandes precipitaciones (no olvidemos que estamos en uno de los lugares donde más llueve de España), pero a través de los sumideros el agua caída desaparece bien pronto. Esta gran dolina es el Llano de D. Fernando, dicen que aquí acampó el rey católico cuando conquistó estas tierras.  Descendemos por la derecha junto a una pared de piedra debidamente señalizada hasta llegar al impresionante Salto del Cabrero (934 metros de altura), que presenta paredes verticales de más de 80m de altura, separada por una garganta de 50 m de ancho, en cuyas grietas pueden observarse nidos de buitres y águilas perdiceras.

En realidad es una falla con desplazamiento de enormes dimensiones, dicen que la más grande de Andalucía. Los buitres leonados nos acompañan en nuestra parada. Existen varios paneles informativos. Cuenta la leyenda que un cabrero que vivía en las proximidades del Salto del Cabrero, dio un salto de una pared a otra para llevar leche a su hijo enfermo y sin derramar ni una gota.
Regresamos hasta el llano grande de antes, al de D. Fernando. Desde el Puerto del Boyar hasta el Salto del Cabrero tenemos menos de cuatro kilómetros de distancia. Marchamos ahora por una vereda en dirección sur, una suave cuesta nos lleva hasta el Puerto de Don Fernando, paraje que recibe tal denominación con motivo del paso de los Reyes Católicos por Benaocaz. Cuenta la historia, que estando los monarcas acampados en este lugar recibieron la visita de las mujeres del pueblo, que le hicieron entrega de sus joyas como contribución a la conquista de Granada. Desde entonces, “en Benaocaz, la hembra lo más”. Otros dicen que las mujeres tuvieron que dar la cara ya que los hombres se quitaron de en medio por puro miedo.

En el descenso la senda entre arcillas se transforma en un pedregal. Pronto encontramos una calera bien conservada. La vegetación es escasa y se adosa a las rocas intentado que los afilados incisivos de las cabras no la devoren. Ya se ve el pueblo de Benaocaz.. El descenso se complica, a los lados las paredes rocosas albergan buitres que nos sobrevuelan a corta distancia. Estamos en la parte menos agradecida del recorrido y la más peligrosa ya que al caminar entre piedras sueltas en cualquier momento puede producirse una caída o golpe. Descendemos la Sierra de Don Fernando. Pasamos el puentecito sobre el arroyo Pajaruco, absolutamente seco lo que nos da una idea de la sequía que padecemos. Tras caminar por un pequeño bosque de encinas donde campan los cochinos y las cabras entramos en el pueblo de Benaocaz donde los alumnos hacen un juego de localización.
Tras descansar un rato en la plaza del pueblo salimos de él a través de las ruinas del barrio morisco por el camino de las fuentes. Superamos una fuente de frías aguas, pasamos dos cancelas, a nuestra derecha tenemos la Sierra del Caillo, seguimos en ascenso, el carril se convierte en sendero que atraviesa el arroyo Pajaruco que por aquí lleva agua. El camino a veces no está bien marcado, hemos de extremar las precauciones y buscar los hitos y piedras pintadas de azul. Nosotros cogimos un desvio y no vimos la fuente de las siete pilas aunque si la fuente de Fardela, que pierde el agua y no sale por el caño. Las vistas de los valles y montañas son preciosas, afloramientos de rocas calizas y grandes encinas acompañan a la estrecha vereda hasta llegar a una fuente de tres pilas de piedra, es la fuente del Dornajo donde paramos a comer. Encontramos muchas plumas de gran tamaño, un ala y huesos de un buitre muerto. El camino continúa junto a las ruinas de la casa del Dornajo, a partir de aquí, grandes piedras coronadas por palos verticales marcan el camino que ya no tiene perdida. Muchas dolinas y formas peculiares que la erosión ha provocado en las rocas calizas dan formas caprichosas que parecen esculturas. Ascendemos y encontramos en las zonas umbrías restos de la pasada nevada que sirven para que los alumnos entablen una pequeña batalla de bolas de nieve. Seguimos buscando las pinturas azules, el sendero es ahora una vereda muy estrecha que va girando hacia la derecha. Ya en descenso se ve la carretera de Grazalema a Benamahoma. El descenso se hace más pronunciado hasta llegar a una calera recuperada, desde ahí es necesario tener cuidado con no escurrirse ya que el camino coincide con uno de los arroyos de la cabecera del Guadalete y siempre tiene agua. Tras una corta y brusca bajada llegamos al Merendero y al Mirador del Boyar, fin de la ruta. Son casi las 17 horas. Hemos hecho 17 kilómetros y medio.

Las fotografías que ilustran el texto son de Cristobal Benitez.

Fauna de la Serranía: Buitre leonado

Andrés Rodríguez González Mayo 19th, 2011

Buitre Leonado (Gyps fulvus).
Es un ave del grupo Falconiforme. Es una de las mayores aves rapaces de la Península Ibérica, Con sus casi dos metros y medio de envergadura de una punta del ala a la otra, supera al Águila Imperial.
Es muy característico para su identificación una serie de plumas blancas o mejor leonadas en el cuello. El resto de plumaje es color canela y pardo oscuro. El pico es grande, en forma de gancho, lo que le permite arrancar largas tiras de carne de los cadáveres con mucha facilidad. Tiene unas patas grises y débiles ya que no las usan para capturar presas como las águilas y halcones.
En Europa existen otras tres especies de Buitres, el Negro, el Quebrantahuesos y el Alimoche. Existen dos subespecies de buitre leonado, el de la península ibérica y norte de África hasta Oriente Medio y otra que se extiende por Afganistán, Pakistán y la India.
Las zonas habitadas por los buitres leonados suelen ser montañosas, aunque en los llanos cualquier cerro rocoso con cortados que lo hagan inaccesible puede servir de buitrera para nidificar o para descanso.
En la Península Ibérica es una especie sedentaria que se puede ver todo el año, pero las poblaciones de otros lugares a veces emigran al sur para invernar y vuelven a sus lugares de origen para reproducirse. En España es muy abundante en algunas zonas. En la Serranía de Ronda existen buenas poblaciones en Zaframagón, Grazalema y Cañete la Real.
Suele utilizar las brisas de ladera y las corrientes ascendentes de aire para elevarse haciendo grandes circulos, es un ave más planeadora que voladora, aprovechando las corrientes de aire pueden recorrer centenares de kilómetros. Puede pasar horas volando a grandes alturas entre los 1.800 a 3.500 metros sobre el nivel del mar, aunque en días excepcionales puedan llegar a los 6.000 metros sobre el nivel del mar y recorriendo desde 50 kilómetros a 300 kilómetros buscando animales muertos, especialmente grandes mamíferos parta alimentarse. Al atardecer vuelven a sus refugios, pequeñas repisas situadas preferiblemente bajo un techado de roca y protegidas de los vientos, donde pasan la noche, incuban el huevo cuando es época y sacan adelante a sus crías.
El buitre está especialmente adaptado para alimentarse de carroña: su potente vista localiza cualquier cadáver en las cercanías, y cuando desciende para alimentarse  se formán aglomeraciones importantes de buitres, de forma muy rápida, donde no faltan las peleas por la comida, introduce sin problemas su cabeza y largo cuello, provistos únicamente de un plumón corto en el que la sangre y la carne no se adhieren fácilmente. Una vez llegado junto a la carroña, el buitre se comporta de una manera muy tímida. Pero una vez ha dado comienzo su comilona, se enzarzan en espectaculares peleas, en las cuales suele quedarse con la mejor tajada el que llegó más hambriento
Dada la escasez de ciervos y gamos en Europa debido a la caza y la desaparición de los bosques, las carroñas dejadas por los pastores constituyen una parte importante de la dieta de este animal.
La fotografía del buitre y su pollo en el nido es de Juan Tebar.

Los buitres leonados entran en celo entre los meses de diciembre a abril. En ese momento forman parejas estables y pasan unos 58 días incubando su único huevo en turnos de entre un día o dos cada uno. Posteriormente se turnan con la misma frecuencia para dar de comer a su cría. El polluelo crece a un ritmo bastante lento, pero constante. Al contrario que otras aves, si no recibe la cantidad precisa de alimento, no puede retrasar su crecimiento y muere de inanición. Las crías emprenden su primer vuelo hacia el mes de julio, pero siguen manteniéndose una temporada cerca del nido hasta que llega el momento de independizarse. A los cuatro o cinco años de edad se aparean por primera vez.
Aunque no se considera una especie especialmente amenazada, el buitre leonado es un ave protegida en varios países. En España se considera fuera de Peligro aunque está catalogado como especie “De Espeial Interés” desde el 5 de abril de 1990.
Los principales factores de amenaza sobre la especie son el envenenamiento por comer cebos envenenados colocados en el campo ilegalmente por cazadores o ganaderos para el control de depredadores, la falta de alimento por la escasez de muladares y la obligación retirar el ganado muerto por normativas de la Unión Europea a partir de la crisis de las vacas locas, las molestias en las colonias de cría por escaladores y excursionistas que provocan fracasos reproductivos.

Enhorabuena, Juan Tebar

Andrés Rodríguez González Octubre 26th, 2009

Juan Tébar Carrera, nacido en Cádiz en 1966, ha sido elegido European Wildlife Photographer of the Year por la Gesellschaft Deutscher Tierfotografen. Fotógrafo Europeo de Vida Salvaje del año 2.009. Se trata de la máxima distinción del continente. Es el primer español que la obtiene. El día 23 de octubre recibió el premio en la localidad germana de Lünen. La imagen de un buitre leonado que se alimenta de los restos del interior de  una cabra muerta se ha seleccionado entre más de 7.000 instantáneas de 527 fotógrafos de 25 países.

Juan Tébar es autor de Las Aves de la Bahía de Cádiz; Sierra de Grazalema: Agua, Fuego, Tierra y Aire; Los Alcornocales,Parque Natural; Guadalquivir: el Río de la Vida; Andalucía Viaje al Asombro y Reserva de la Biosfera de Grazalema: XXX Aniversario, entre otros libros, y miembro de reconocido prestigio de la Junta Rectora de la Reserva de la Biosfera de Grazalema.

Gran amigo desde que nos conocimos cuando yo trabajaba en el Parque Natural Sierra de Grazalema, le ha pedido colaboración para ilustrar la página www.laserranianatural y siempre ha sido generoso.

Él sabe que me alegro infinitamente de sus éxitos, pero de todas formas es necesario decirlo: Enhorabuena Juan, te lo mereces, eres un genio.

La imagen que ilustra la entrada es un aguila perdicera alimentando a su pollo.

Cabañuelas para febrero de 2.009

Andrés Rodríguez González Febrero 2nd, 2009

En Grazalema, cuando llueve con tal intensidad que el agua sale entre las grietas por los cortados rocosos sobre los que está encaramado el pueblo, se dice que “se han roto los Caños”. Estos días pasados ha ocurrido este inusual hecho. La foto que presento la ha cedido para la página mi amigo Carlos J. García, que es de Grazalema y trabaja en Radio Ronda.

A veces las cantidades de agua son tan grandes,  que yo he visto una vez como, en lugar de ser tragada el agua que circula por las calles por los sumideros, es expulsada por ellos.

Se han “Roto los Caños” en Grazalema

La cantidad de lluvia que ha caído durante el pasado mes de enero ha sido, según mis mediciones en las afueras de Ronda, de 39 litros por metro cuadrado, que no es poco para tratarse de un mes tradicionalmente poco lluvioso en la Serranía de Ronda.

La primera quincena de febrero comienza como nos dejo enero, con lluvia, pero poco a poco irá dejando su protagonismo a los vientos que serán fuertes algunos días y no amainarán hasta final de la quincena. Entonces volverán las lluvias y el tiempo invernal que se mantendrá, con lluvias y vientos más o menos fuertes, el resto del mes.

Dice un refrán que si el día de la Candelaria (2 de febrero) se ríe (buen tiempo) el invierno se queda y si ese día llora (lluvia), el invierno se va. Según esto el invierno tiende a marcharse, pero según las Cabañuelas de Garbayuela, no será así.

La Serranía. Problemas en el desarrollo sostenible

Andrés Rodríguez González Diciembre 14th, 2007

Los Problemas.

Meseta de Ronda

El recurso de lo natural es cotizado en la actualidad, estamos en plena moda verde y la necesidad de ocio y expansión en la Naturaleza va en aumento. La conservación del medio, la necesidad de rentabilizar nuestro patrimonio natural pero conservándolo debería ser nuestro objetivo fundamental.
La conservación de lo autóctono, lo peculiar y genuino de las costumbres serranas y su cultura forma parte de la preservación del medio ambiente.
En caso de discurrir el itinerario diseñado por una propiedad privada, habría que previamente llegar a un acuerdo con los propietarios e indicar a los visitantes que la propiedad y lo que en ella se encuentre merece todo nuestro respeto. Sería muy interesante que los propietarios pudieran obtener algún beneficio económico del recorrido a cambio de realizar alguna tarea tradicional o mantener una mínima infraestructura (agua, animales de carga, el cortijo blanqueado, la era y algunos aperos de labranza …etc.)
Es conveniente ofertar varios itinerarios con dificultades diferentes, con puntos de fuga perfectamente localizados y posibles alternativas para acortar el camino en caso de necesidad debemos tener en cuenta que puede existir una demanda específica para ellos.
Es necesario tener un menú de rutas diseñadas amplio, a veces puede existir demanda de un senderismo temático (setas, aves, plantas…). Para la oferta en general se pueden diseñar itinerarios basados en aspectos culturales, pedagógicos, botánicos, históricos, etc; pero lo ideal es que no sean puramente específicos sino que vayan equilibrados con un poco de todo.
El tiempo a emplear en el recorrido no debe exceder de una mañana o una tarde. No debe ser excesivamente largo. Las sendas por donde discurra el itinerario no deben presentar muchas dificultades a no ser que específicamente nos lo pidan.
A los turistas extranjeros les molestan especialmente los perros y los vallados, para solucionar estos problemas es necesario educar, a los turistas en que los vallados no tenemos más remedio que soportarlos y a los dueños de los perros a que los controlen.
Es necesario tener en muy cuenta el aspecto de conservación del medio. El itinerario es un recurso que debe servir para gran número de personas por lo tanto debe evitarse su deterioro. Hemos de procurar que no se produzca la recolección de plantas, la de fósiles y rocas y debemos intentar que nuestros recursos (los itinerarios) solo se los lleven los excursionistas en su retina o en su cámara de fotos.
En la comarca se tiene una cierta tendencia a la poca eficacia y a la informalidad en los horarios, la competencia es fuerte con otras comarcas como Grazalema o la Sierra de Cazorla que recibe cada año un millón de personas de las cuales la mitad pernoctan al menos un día. Por lo tanto, es necesaria una garantía de seriedad en el trabajo.
Por último es necesario tener muy en cuenta que los itinerarios pueden perder eficacia si se hace demasiado frecuente un bajo nivel de calidad, ello conllevaría el desprestigio del recorrido y de quien lo organiza.

Montes de cortes

Otro de los grandes problemas es que la fiebre especulativa de la Costa del Sol se ha trasladado a la Serranía. La carencia de suelo en la costa, la belleza de los paisajes serranos y la miopía medioambiental de los políticos locales ha hecho que el principal problema ambiental qu actualmente tenemos n la Serrania sea la construción de campos de golf y las urbanizaciones que los acompañan pesar de la carencia de agua.
Quiero terminar con una esperanza de futuro y que no nos ocurra como en tantas cosas de la vida, quisiera que llegáramos a tomar conciencia de la importancia de aquello que tenemos antes de que lo perdamos definitivamente.