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Naturalistas en la Serranía de Ronda: Simón de Rojas Clemente y Edmond Boissier

Andrés Rodríguez González Abril 8th, 2018

Capítulo 5.-

Edmond C. Boissier, el botánico y Simón de Rojas Clemente y Rubio, el agrónomo: Dos científicos unidos por los pinsapos.

La referencia bibliográfica de García Guardia (1) es un ejemplo más del convencimiento del mundo botánico hispano hasta bien entrado el siglo XXI, que Simón de Rojas Clemente y Rubio había perdido la herborización realizada en “su viaje por la Serranía de Ronda y de sus observaciones hechas en el reino de Sevilla en 1.807, 1.808 y 1.809…”; pero no sólo fue García Guardia, casi todos los autores que escribieron sobre flora andaluza y española recogen la frase anterior de  Mariano de Lagasca y Segura, el botánico más ilustre de comienzos del siglo XIX, que además aseguró haber sufrido la destrucción de “lo más selecto de mi herbario y biblioteca y lo que es más, todos mis manuscritos, fruto de treinta años de observaciones”(2).Pero la transcripción del material elaborado por Simón de Rojas en sus viajes a Andalucía entre 1.804 y 1.809 para escribir una Historia Natural del Reino de Granada por parte de A. Gil Albarracín en el año 2.002 (3), han permitido una visión diferente a la que todos los investigadores y aficionados teníamos del tema.

Bien es cierto que la brutal represión desencadenada por Fernando VII en Madrid, extendió por toda España el ambiente antiliberal y anticientífico. En Sevilla, el 13 de Junio de 1.810,las turbas arrojaron al río Guadalquivir gran parte del conocimiento botánico de la época en forma de herborizaciones y de notas científicas del gran Lagasca.  Pero, contrariamente a lo que se ha pensado durante doscientos años, el material de Simón de Rojas no desapareció en el Guadalquivir, al menos la mayoría se salvó para  permanecer, olvidado y cubierto de polvo en los sótanos del Real Jardín Botánico de Madrid. El error parte de las palabras de Lagasca que escribió “…Sevilla es el sepulcro de varias producciones útiles de ciencias naturales. Allí perdió Clemente el resultado de su viaje por la Serranía de Ronda…”.

Clemente en sus viajes por Andalucía  para escribir la Historia Natural del Reino de Granada, había visto y nombrado el “pinsapo”. Concretamente, el 28 de agosto de 1.809 en la subida desde Grazalema al Pico de S. Cristobal, cita al Abeto como el árbol más común que todos juntos, llega hasta muy cerca de la cumbre.” .“El pinsapo sólo sirve  para tablas y vigas de casa y para leña”. “El guarda sólo custodia el quejigo, el alcornoque y la encina”. Más explícito es en sus manuscritos del 5 de septiembre de ese mismo año, al relatar en el tramo del camino entre Ronda y Tolox: “Entramos luego en el pinar en que hay algunos quejigos y todo lo demás pinsapos. Se parecen algo estos vistos a cierta distancia al ciprés por lo oscuro de su color y por su forma cónica, bien que el cono es de base más ancha y muy poco prolongado. Sus ramas salen casi horizontales y cuelgan por la punta arqueándose algo. Aquí se crían más altos (hasta más de 40 varas) que en el Pinar, al parecer por que a éstos del Pinar les cortan la guía de jóvenes para palas de hornos y otros usos, y los hay bastante gruesos. Uno de ellos, que llaman de las siete vigas, tiene en efecto siete ramas que suben muy altas y casi iguales muy perpendiculares, partiendo en cerco y con simetría alrededor del centro del tronco, que esta ileso; fenómeno hermoso que no deja de ser notable y que llama la atención cuantos pasan por este camino, hallándose por fortuna junto a él, a la izquierda, poco antes de llegar al Puertecillo de las Ánimas”. (3)

Así pues, Clemente, conoce y nombra el Pinsapo en 1.809, 28 años antes de la llegada de Boissier a Andalucía. Ya Calera y Montilla (4), en su estudio sobre el Pinsapar de Grazalema,  hablaron de esta posibilidad antes de la transcripción de Gil Albarracín, para ellos y cualquier conocedor de la personalidad de Simón de Rojas es imposible pensar que a una persona tan meticulosa, trabajadora y concienzuda como él se le escapara la presencia de un árbol tan llamativo como el pinsapo.

Una parte del material recopilado por Simón de Rojas Clemente si desapareció víctima de las revueltas populares, pero no el grueso del trabajo que Clemente guardaba celosamente, junto a otras cosas en su casa, Es el mismo Clemente quien escribe las siguientes palabras: “…los disturbios públicos me hicieron perder riquísimas colecciones fruto de una expedición hecha a tanta costa, así en Sevilla, como en toda la Andalucía Baja, y muchísimos apuntes importantes. (3).

Cuando muere Clemente, en 1827, diez años antes de que Boissier llegue a España, se ordena por medio de una real orden a la Directiva del Real Jardín Botánico (Institución de la que Clemente fue Bibliotecario y Presidente de la Junta Directiva entre otros cargos),“…se trasladen, sin pérdida de tiempo, de la casa mortuoria de Don Simón de Rojas Clemente los manuscritos, minerales y demás efectos pertenecientes a la Historia del Reino de Granada…“ . Sin embargo en el recibo no aparece referencia a los manuscritos que, doscientos años después fueron encontrados en los sótanos del Jardín Botánico apilado en ocho gruesos tomos encuadernados en pergamino.

 

 

Boissier, camino de regreso  a su tierra suiza después de su viaje por Andalucía, en octubre de 1837, descansa brevemente en Madrid, aprovecha para ver el Real Jardín Botánico y complementar algunas de sus observaciones botánicas, pero sobre todo, es la ocasión de visitar al venerable Lagasca, algo que le había encargado especialmente su maestro, Agustin-Pyrame de Candolle, profesor de la academia de Ginebra donde Boissier había realizado estudios. Encuentra Lagasca muy mayor y deteriorado; era un anciano que había vuelto de su exilio en Londres donde había partido con el regreso absolutista provocado por los Cien Mil Hijos de S. Luis, exilio desde 1823 hasta 1834. Tan sólo tres años antes de la llegada de Boissier, el venerable Lagasca había sido restituido a su puesto en el Jardín Botánico, y aún lamentaba la pérdida de su magnífico herbario y sus notas arrojados al río Guadalquivir, cosa de la que no se recuperó nunca. Boissier, no vio en Madrid el material del viaje de Clemente al que se la había perdido la pista al morir éste (3), tan sólo algunos pliegos con material botánico estaban en un armario del Jardín Botánico que estaban guardados bajo una llave que, los conserjes, según dijeron, no consiguieron encontrar. Al parecer, el “extravio” de notas, herbarios e investigaciones era frecuente y muchos de ellos acababan siendo presa de traficantes que los vendían a museos extranjeros. Escribe Boissier sobre Simón de Rojas: “…sus herbarios y sus manuscritos existen en parte en el Jardín Botánico de Madrid donde nadie ha pensado aún en desenterrarlos del polvo que los cubre. Nada se conoce de su viaje a excepción de algunas plantas descritas en el folleto de Lagasca…”. Boissier reconoció los méritos de Clemente al dedicarle una planta singularmente bella, la Linaria clementei.

Se ha especulado bastante, y yo mismo lo he llegado a creer en alguna ocasión, que Boissier se basó para su gran descubrimiento, la descripción científica del “Abeto del Sur”, el Pinsapo, en el material de Clemente que, evidentemente, conoció antes que Boissier, pero ahora estoy en condiciones de afirmar que el único conocimiento previo que Boissier pudo tener del Pinsapo fue alguna pequeña rama seca en el herbario de Haenseler. Y he aquí que la vida de Boissier, el gran botánico europeo, se vuelve a cruzar con  Clemente, el gran agrónomo español. Vidas que se cruzan en dos personajes con muchas cosas en común pero que no se conocieron nunca. En común tuvieron su pasión por las plantas, poseían gran capacidad de trabajo, el uso de metodología científica en sus investigaciones con la consulta de toda la bibliografía existente y de los eruditos locales, ambos eran de naturaleza bondadosa, personas humildes que conectaban perfectamente con las gentes del campo, ambos fueron viajeros incansables, científicos emprendedores,eran incansables si se trataba de buscar plantas hasta en las cumbres más inaccesibles o los abismos más peligrosos, apasionados del mundo musulmán (Boissier visitó Turquía y el norte de África varias veces, Clemente hablaba árabe y gustaba de usar atuendos árabes, por lo que popularmente se le conocía como “el sabio moro”), y sobre todo son dos científicos a los que unirá siempre el Abeto del Sur, el Pinsapo.

La ocupación francesa de Andalucía sorprendio a Clemente en su trabajo de profesor de Agricultura en el “Jardín Experimental y de Aclimatación de La Paz”, creado en Sanlucar de Barrameda por Godoy, viajo a Madrid y desde allí regresó a Andalucía para trabajar como secretario de Antonio de Zea, nombrado Prefecto de Málaga por las tropas francesas. Después de la recuperación del trono por parte de Fernando VII, sufre una depuración que le aparta de sus funciones en el Jardín Botánico de Madrid y le lleva, exiliado, pobre y desposeido de su sueldo, a su pueblo, Titaguas, en Valencía. En Málaga entabla amistad con el boticario Haenseler. Entre 1.812 y 1.815 busca desesperadamente que le rehabiliten en su puesto de trabajo y tiene que conseguir informes favorables con ese fin. Dice así una carta remitida por Antonio Cabrera (amigo de Clemente) a Lagasca: “…en Málaga, en la botica que llaman de la Espartería, cuyo dueño es un tal Santaella, se halla de oficial un suizo, que habiendo venido a servir al ejército, le dejo al principio de esta rebuxina y se puso a boticario, porque en su país había tenido algunos principios de eso. Se llama D. FelixHaenzeler. Cuando estuvieron en esa ciudad, Zea de Precefto y Clemente de Socio o Secretariosuyo, trabaron amistad. No hay duda que es aficionadísimo a la botánica, ellos me le hicieron conocer, o por decir mejor, fueron ocasión de que le conociese”. (5). La afición de Haenseler por la botánica se debe en gran parte a su amistad con Clemente, es muy probable que Clemente informará a Haenseler de la presencia del extraordinario abeto de la Serranía de Ronda. La explicación de como se hizo el boticario malagueño de una rama de pinsapo para su herbario, rama que posteriormente mostró a Boissier, es desconocida. En los intentos de Clemente de ser rehabilitado se conoce una carta que en 1.814 escribió a su amigo y colega Lagasca en la que le dice “…según me avisa el buen Haenseler mi justificación se hará en Málaga perfectamente, pero se necesita para ella algo de tiempo. No se ha pedido allí ningún informe para mí.Mívida allí fue tan retirada que, según dice Haenseler y yo me lo sabía ya, nadie me conoce allí ni mi nombre por mal y pocos me conocen por bien”. (5).

Podemos preguntarnos la razón por la cual Clemente nunca publicó sus manuscritos y actualmente, sería mucho más conocido de lo que es. Y otra pregunta que surge de inmediato es la razón de que no hubiera publicado la descripción del Pinsapo como nueva especie y los honores de tal hecho hubieran recaido en él y no en Boissier. Las razones pueden ser varias, Clemente era agrónomo y no botánico. Su obra cumbre es un fabuloso“Ensayo sobre las variedades de la vid común que vegetan en Andalucía” de 1.807 y magníficamente ilustrado; también es muy conocido por un inacabado amplísimo estudio sobre los cereales españoles “CeresHispanica”. Es decir, fue bastante más agrónomo que botánico. Por eso sin duda, confundió el abeto Pinsapo con el abeto de los Pirineos, Abies alba, que al ser el mismo que el europeo ya estaba descrito. Clemente sufrió la incomprensión, la brutalidad y la incultura de una época triste de la Historia de España, los últimos años de su vida intentó publicar su Historia Natural del Reino de Granada pero no obtuvo financiación para ello y, es una hipótesis muy personal mía, tampoco tuvo mucho interés por hacerlo. Fue rehabilitado en 1815 a su puesto en el Real Jardín Botánico de Madrid, pero en 1818 sufre su segundo proceso inquisitorial, tanto de este como del sufrido en 1805 salió absuelto pero, sin duda, con mucho miedo acumulado. La dureza de la vida de exiliado en su pueblo  y el proceso inquisitorial debieron pesar lo suyo para no querer meterse en más lios, además en esas fechas estuvo gravemente enfermo de Vomito Negro. Pero sobre todo ellos debio primar que en sus manuscritos para la “Historia Natural del Reino de Granada” muestra gran preocupación por las cuestiones sociales como el origen de la miseria de los pueblos que atraviesa y la pobreza e incultura de las gentes humildes de Andalucía. Frases como “ lo mal puestas que están las haciendas en manos muertas”, “la sobra de frailes y canónigos”, “los mayorazgos son la ruina de la felicidad pública”,  “la yegua es más protegida de la ley que la mujer misma” ,  “En Motril, a pesar de contar con unos 10.000 habitantes no hay escuela gratuita de leer y escribir, los muchachos van por las calles desnudos y andrajosos, no hay casa de expósitos, no hay hospital”,  “que dureza, que inhumanidad, que trastornos de ideas en los amos”, incluso llega justificar la violencia por razones de necesidad “¿de otro modo que habría de hacer esta infeliz gente sino tirarse sobre los que podían suministrarles el pan necesario de grado o por fuerza”. Con semejante manera de pensar no es de extrañar que Simón de Rojas tuviera cierto miedo a publicar su magnífico trabajo y que éste quedara oculto en el Jardín Botánico de Madrid tantos años.

El personaje central en el descubrimiento para la ciencia del pinsapo es Charles Edmond Boissier. En la época en la que llega a España, el conocimiento botánico de la nación es bastante escaso; y los pocos estudios que se tenían había sido destruido como con el caso Lagasca o almacenado sin más como el material de Simón de Rojas, dos ejemplos de la torpeza y miopía política de la que se ha hecho gala en este país respecto al conocimiento científico. Con esta situación y la importancia de sus descubrimientos, no es de extrañar  que a Boissier, se le considere como el padre de la botánica andaluza.

Uno de los motivos por los que Boissier vino a Andalucía era la investigación ya que las posibilidades de descubrir nuevas especies en Europa estaban muy agotadas, pero también la visión romántica que otros viajeros habían trasmitido en Europa (6); efectivamente, el ginebrelino Boissier, forma parte de un grupo de científicos y viajeros que atraídos por la Andalucía y las posibilidades de nuevas descripciones de especies, viajan a nuestra región (7). Por fortuna, actualmente se sabe mucho más de este personaje que hace unos años cuando, sólo unos pocos afortunados relacionados con el mundo de la botánica conocían su extraordinario trabajo (8).

Por su nieto Auguste Barbey (9) conocemos la excepcional personalidad de Boissier; en su libro, “A travers les forêts de pinsapo d´Anadalusie”, traducido en el año 1.996, nos muestra a un científico cariñoso y entrañable que poseía una extraordinaria capacidad de observación y sólidos conocimientos botánicos, un sabio alegre, sociable, que reía casi siempre, animoso, trabajador incansable, abierto a todo el mundo, en sus viajes infundía fuerza física y moral a sus acompañantes, pero a la vez, era persona de extraordinaria modestia e indulgencia. Todo ello retratado por Barbey con extraordinario cariño y devoción.

Boissier fue un incansable viajero que recorrió España, Argelia, Grecia, Egipto, Siria y Australia. Había sido discípulo de botánicos insignes como Agustin-PyrameDe Candolle en Ginebra y de Philip BarkerWebb en París, este último había recorrido Andalucía en 1.827, año de la muerte de Clemente. Entre 1831 y 1833 Boissierpermanece en París con su familia, conoce a personajes importantes como el general San Martín o el gran compositor F. Liszt, también a exiliados españoles (afrancesados, o colaboracionistas con las tropas invasoras) y suramericanos con los que aprende el idioma; sin duda animado por su maestros De Candolle (que estaba en contacto con Lagasca) y Webb, preparó metódicamente su viaje, estudiando todos los detalles y aprendiendo español.  Un primo de su madre había estado con las tropas francesas en la Península, en la Serranía de Ronda concretamente y también le anima en su idea de visitar España. El Duque de Feria en 1836, a quien había conocido en París unos años antes, le anima a emprender el viaje informándole que había escrito a los encargados de los cinco grandes puertos del sur de España para que no pongan obstáculos a su viaje. 

En 1.837, con 31 años de edad llega a Motril y por caminos costeros continua hasta Málaga, donde contacta con el boticario Félix Haenseler y su discípulo Pablo Prolongo.También conoce en Málaga a Rambur, entomólogo francés que residió en esa ciudad. Haenseler era de origen bávaro y tenía contacto con los botánicos europeos, a él venía recomendado por De Candolle. Los farmacéuticos malagueños colaboraron entusiástica y desinteresadamente con Boissier. En el herbario de Haenseler vio por primera vez ramas y acículas de pinsapo. La atención y ayuda que Boissier encontró debió ser importante puesto que le dedicó algunas especies nuevas de plantas que descubrió.

El día 11 de mayo sube a la sierra de Mijas y continua hasta Estepona para buscar, el pino, picea o abeto cuyas ramitas le habían enseñado los farmacéuticos malagueños. En Sierra Bermeja pudo ver los pinsapos pero no vio ninguna piña, por lo tanto no podía describir la especie ni tan siquiera el género de aquel curioso árbol al que los lugareños llamaban “Pinsapo” o “Pinzapo”. Desde Estepona se dirige a Ronda con la idea fundamental de conocer la belleza de la ciudad de la que le habían hablado y su famosa Feria de Mayo. De Ronda marcha a Gibraltar y  regresa a Málaga donde descansa y ordena su material, de nuevo se pone en marcha herboriza en Sierra Tejeda antes de llegar a Granada. A lo largo de 16 días realiza su esforzado trabajo en Sierra Nevada, tan sólo al alcance de montañeros con experiencia y con gran fortaleza y absolutamente entusiasta en su misión botánica. Desde Granada, ya a finales de septiembre, se encaminó de nuevo a Málaga y sube ahora a la Sierra de Las Nieves acompañado de Haenseler y Prolongo para tratar de identificar científicamente el pinsapo, tiene la suerte de hallar árboles con piñas con lo que ya puede definir el género y la especie como “Abies pinsapo”, tiene el detalle de mantener el nombre popular, cualquier científico engreído le hubiera puesto su nombre propio.  La colaboración con los boticarios malagueños no quedo tan solo ahí, fue necesario que le enviarán piñas masculinas y femeninas obtenidas en la Sierra de las Nieves en la época de crecimiento y que de no ser por ellos, hubiera sido imposible obtenernas por parte del autor de la descripción de la nueva especie. A principios de octubre parte a Cádiz  desde donde marcha a Sevilla, viaja a Madrid donde conoce a Lagasca para después dirigirse a su país.

Sus descripciones son un modelo de rigor científico, un ejemplo de literatura histórica y de calidad literaria. Recoge gran cantidad de anécdotas ligadas a lo extraño que resultaba en los pueblos andaluces la presencia de un extranjero que se pudiera dedicar sólo a estudiar y recolectar plantas. A veces le confundieron con espía, otras por buscador de oro, hasta una familia de Trevelez le confundió con un pariente que, quince años antes, había emigrado a América. Pocos autores extranjeros han descrito una corrida de toros en la plaza de Ronda tan bien documentada, la vida de la ciudad en fiestas, el folklore popular, la vida en las posadas, su relación con los lugareños con tanta perfección, detalles y cariño como Boissier.

La descripción de la corrida de toros a la que asistió en Ronda es fiel reflejo de su caracter. Después de analizar con detenimiento la plaza y el público asistente se centra en el propio espectáculo, los atuendos y la lidia, utiliza expresiones en castellano cuando son necesarias y termina, como buen extranjero, con las siguientes palabras: “En Ronda teníamos como matador de toros al célebre Montes, la primera espada de España y la gloria de la tauromaquia; su fama había contribuido poderosamente a atraer a la corrida una afluencia considerable de gente y aquella tarde acabó con todos los toros que tenía que lidiar con una rara destreza y con el fragor de unos aplausos frenéticos. Seis toros y una docena de caballos perecieron en esta función que duró más de tres horas, el público se retiró, cada uno discutiendo, tomando partido por el mérito de uno u otro combatiente. Ni un solo torero fue herido, casi podría decir que lo sentí por lo odioso y cobarde que encontraba este combate tan desigual entre un grupo de hombres aguerridos y avezados que apenas se exponen, y un desgraciado animal irresistiblemente condenado a muerte y torturado a fuego lento.”

La descripción del descubrimiento del pinsapo es el punto central de toda la obra de Boissier. Acompañado por Prolongo y Haenseler en septiembre  sube a la Sierra de La Nieve pasando por Cartama, Casarabonela, Alozaina y Yunquera, desde allí se encaminan al Convento de Nuestra Señora de Las Nieves. Por las descripciones que hace se puede deducir que la vegetación arbórea estaba bastante esquilmada por el pastoreo y, tal vez, por las talas realizadas, años atrás, para alimentar los altos hornos de galena antimonial de las minas de S. Eulogio, muy próximas al convento.

Sin duda es mejor utilizar sus propias palabras para describir el momento en que localiza su objetivo: “El guía nos mostró desde lejos el primer pinsapo. Dando gritos de alegría corrimos llenos de emoción, pero, desgraciadamente, el árbol no tenía fruto. Un segundo, un tercer, me dan falsas esperanzas sucesivamente. Al fin, soy lo bastante afortunado como para encontrar uno, cuyas ramas superiores están cargadas de piñas tiesas. Nos apresuramos a trepar para cogerlas, y ya no nos queda duda sobre el género de este árbol singular. Era, ciertamente, un Abies, vecino de nuestro abeto blanco. El principal objetivo de mi excursión estaba logrado…”.

Su experiencia botánica en Andalucía se tradujo en la publicación de cinco obras

-          Elenchus plantarum novarum minus que cognjitarum, guas in itinerare Hispanicolegit (Ginebra, 1838)

-          Voyage  botanique dans la midi d’ Espagne pendant l’ annnèe 1837 (París, 1839-1845).

-          Diagnoses plantarum orientalium novarum (Ginebra, Leipzig, Paris, Como, 1842-1859).

En colaboración con Reuter

-          Diagnoses plantarum Hispanicum, praesertim in Castella Nova lectarum (Ginebra, 842) y Pugillus plantarum novarum Africae Borealis  Hispaniae que Australis (Ginebra 1852). Donde se relaciona la flora andaluza y la norteafricana.

Algunas especies andaluzas descritas por Boissier, aparecen  por primera vez en

-          Podromus systematis naturalis regni vegetavilis (Paris, 1824-1874) de A. P. de Candolle

Sin duda, la aportación más importante de Boissier al conocimiento botánico fue “Voyage botanique dans la midi de l´Espagne pendans l´ annne 1.837” publicado en París en un formato de dos volúmenes, espléndida obra de gran belleza, acompañada de geniales láminas dibujadas por M. Heyland, donde se la que muestra con rigor y detalle los acontecimientos de su viaje. El primer libro es un catálogo con 1.900 plantas de las cuales 236 especies y variedades se dieron a conocer por primera vez para la ciencia. (10)

 

Bibliografía:

(1) García Guardia, G . “Flores Silvestres de Andalucía”. Editorial Rueda 1.988.

(2) Pezzi Ceretto, M. Estudio preliminar del “Viaje Botánico al sur de España durante el año 1.937, de Charles EdmondBoissier. Edita Fundación Caja de Granada y Universidad de Málaga. 1.995.

(3) Clemente  Rubio, Simón de Rojas. “Viaje a Andalucía. Historia Natural del Reino de Granada. 1.801-1.809”. Editado por Antonio Gil Albarracin en el año 2.002. GBG Editora. Almería.

(4) Calera González, A. y D. Montilla Castillo. “El Pinsapar”. Educa nº 27 pag. 27-32. 1991.

(5) El Naturalista y Farmaceútico germano-español Feliz HaenselerJeger (1.780-1.841) en la Málaga de su época. Juan Pérez-Rubin. Acta Botánica Malacitana 37. 141-162

(6)  Garrido Domínguez, A. “Rondando Ronda y sus viajeros”. Edita Colectivo Cultural Giner de los Ríos”. Ronda 2.004.

(7) Jiménez, F. “El viaje botánico a Andalucía de Edmond Boissier”. Jábega nº 41 pág. 65-75. 1.983.

(8) Equipo Arrayán. Artículos publicados en la revista “Ronda y La Serranía” nº 15, 21 y 22.

(9) Barbey, A. “A través de los bosques de Pinsapos de Andalucía”. Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía. Sevilla 1.996. Traducido del original  editado en París en 1.931.

(10) Viaje Botánico al sur de España durante el año 1837. Charles Edmond Boissier. Edita Fundación Caja de Granada Universidad de Málaga. Colección Sierra Nevada y la Alpujarra Nº 13. 1.995

PLANTAS DE LA SERRANIA DE RONDA Narciso blanco (Narcissus cantabricus)

Andrés Rodríguez González Enero 25th, 2018

PLANTAS DE LA SERRANIA DE RONDA
Narciso blanco. Narcissus cantabricus

Es una de las dos especies de Narcisos del Grupo Bulbocodium de color blanco de la Península Ibérica.
Es el primer Narciso que emerge en la Serranía de Ronda. Tiene poblaciones muy localizadas.
Etimologicamente “Narcissus” viene del griego Narkissos, nombre del jóven narcisista de la mitología griega, hijo del dios río Cephissus y de la ninfa Leiriope que se distinguía por su belleza; “cantabricus” es un error de catalogación botánica, ya que quien la describió (Alphonse De Candolle, el maestro de Boissier) en 1815, pensó que el material provenía de la zona de los Picos de Europa.
Es una planta herbácea bulbosa y sin pelos. Sus tallos son cilíndricos, lisos, macizos, sin hojas, erectos o algo inclinados y de 5-15 cm de altura. Hojas todas basales, estrechamente lineares, algo canaliculadas. Las hojas son normalmente solitarias de 15-30 cm x 1-1.5 cm de tamaño. El número de hojas, en ocasiones, es de dos lo que ha inducido a algunos taxónomos a sugerir la existencia de dos variedades “monophyllus ” y “biphyllus ” en base a estas características. La observación de una o dos hojas en individuos pertenecientes incluso al mismo clon de reproducción vegetativa, ha llevado a no considerar la existencia de tales variedades. La espata es lanceolada, envainante en la base, con varios nervios, membranácea y de un castaño obscuro. Las flores son blancas y verdosas en la base,  con pedicelo, en forma de embudo, más o menos horizontales, de 2-3 cm de longitud y muy transparentes y delicadas. El tubo del perianto, que se estrecha gradualmente hacia el ápice, es recto y blanco. Los tépalos son subiguales, de la mitad a un poco más largos que el tubo, lanceolados, blancos y a veces con el ápice verdoso. La corona es de sección circular y blanca. Los seis estambres son ligeramente más cortos que la corona, con un tamaño de 12-18 x 20-35 mm y márgenes curvados. Producen un polen anaranjado-amarillo intenso, la corona  es de color blanco. El fruto es una cápsula ovoide y las semillas son ovoides, negras y brillantes.
Aparce el más tempranero entre los Narcisos de la Serranía. Antes de finales de enero ya está presente,  permaneciendo como bulbo el resto del año. Es una especie bastante resistente a las bajas temperaturas (hasta -10 ° C).

La foto ha sido realizada por Gonzalo Astete a quien agradezco que me permita usarla

Bibliografia
acorral.es/malpiweb/

FAUNA DE LA SERRANÍA Meloncillo

Andrés Rodríguez González Junio 18th, 2017

FAUNA DE LA SERRANÍA
Meloncillo (Herpestes ichneumon)

El meloncillo es la única mangosta europea, está representado en la Península Ibérica por la subespecie Herpestes ichneumon widdringtonii,
Es un animal fácil de reconocer por su cuerpo alargado de cortas patas y cabeza fina, y por su larga cola, que puede llegar a medir hasta 45 cm, ancha en su arranque y rematada en un mechón negro.
Su cuerpo, de 51 a 55 cm de largo y 19 a 21 cm de altura en la cruz, está cubierto de un pelo negro con las puntas en amarillo cremoso, o pardo con la punta en gris plateado, lo que le da un aspecto jaspeado. Los machos son algo mayores que las hembras. El peso del meloncillo está entre 2,5 y 3,5 kg.
Sus pezuñas tienen cinco dedos con uñas que no son retráctiles.
Su cabeza es pequeña, puntiaguda y estrecha; no más ancha que el cuello. De ella sobresalen ligeramente sus orejas, cortas y anchas. Pero lo que más llama la atención son sus ojos, de color más bien claro y con una pupila horizontal, rasgo excepcional entre los carnívoros, que le confiere una mirada inquietante.
Su origen es africano. Ocupa el suroeste de la Península, siendo abundante sobre todo en el Algarve, Sierra Morena, Doñana y las serranías de Cádiz y Málaga. Actualmente está experimentando una ligera tendencia expansiva quizás favorecido por la densificación del matorral; se han localizado individuos en los Arribes del Duero.
Su hábitat típico es el monte bajo mediterráneo con encinas y alcornoques. En las zonas de cultivo se refugia en los sotos e islas de fresnos, adelfas y zarzas. También puede estar presente en bosques fluviales.
Aunque se sospecha que la salud de sus poblaciones puede estar amenazada, a veces es presa de los cazadores furtivos, que lo ven como un competidor en la caza del conejo.
El celo del meloncillo tiene lugar a alturas variables de la primavera. La gestación dura unos tres meses, después de la cual las camadas, de entre dos y cuatro crías, nacen principalmente en verano.
Las crías permanecen con la madre alrededor de un año, durante el cual la siguen caminando en fila india, pegados unos a otros, con el morro bajo la cola del individuo que le precede dando un aspecto al grupo de gran serpiente, lo que unido a su andar desgarbado, sin apreciarse las cortas patas, le hace parecer un reptil,. Quizás por ello se ha inventado una mitología ampliamente extendida en Andalucía y Extremadura acerca de un animal extraño llamado “Alicante” que es como una gigantesca culebra pero tiene pelos.

El meloncillo es un carnívoro que apenas sale por la noche, ya que disfruta de 15 horas ininterrumpidas de descanso. Sus momentos de mayor actividad son un poco antes del mediodía y hacia la media tarde.
Sus extremidades delanteras son bastante fuertes, lo que le permiten hacer marchas relativamente largas y, sobre todo, excavar con bastante pericia, ayudado por sus robustas uñas. Esto le permite adaptar antiguas madrigueras de conejos o incluso de tejones para usarlas como dormideros; también así cazan conejos que les sirven de alimento principal.
Además de estos jóvenes conejos, también se alimentan de reptiles,  pequeños mamíferos e insectos que sean capaces de capturar.
A su vez, sirven de alimento al lince, cuya predación sobre el meloncillo ha sido constatada en Doñana.
Sus huellas son semiplantígradas, de unos 3,5 cm de largo por 3 cm de ancho. En tierra blanda marcan los cinco dedos con sus correspondientes uñas, pero en sustratos duros el quinto dedo desaparece. En suelos arenosos además dejan tras de sí la estela de su larga cola.
Sus deyecciones son alargadas, cilíndricas y con estrangulaciones. Miden entre 10 y 15 cm de largo y son de color negruzco o grisáceo oscuro por contener pelo de conejo. Al secar quedan brillantes. Suelen estar depositadas en letrinas familiares en cruces de sendas y cerca de zarzas.
Aunque no son individuos estrictamente solitarios, tampoco son gregarios. Pasan las noches en familia en las madrigueras, pero cuando salen durante el día el grupo se desperdiga.
Mientras que los machos son territoriales, las hembras solapan sus áreas de campeo entre sí.
Algunos machos comparten su territorio con una sola hembra, pero otros pueden tener hasta cuatro o cinco hembras distribuidas por su zona de control.
El descubridor del meloncillo fue Félix Haenseler, según cita Boissier en su libro Voyage botanique dans le Midi de l’Espagne pendant l’année 1837. Haenseler estuvo en Estepona durante nueve años como farmacéutico, no precisando en que años. Fue allí donde descubrió un cuadrúpedo llamado popularmente “meloncillo” . (M. Haenseler, qui a séjourné près de neuf ans à Estepona, a découvert dans ces collines un quadrupède nouveau pour l’Europe, le Viverra Ichneumon qui n’était connu jusqu’ici qu’en Egypte et sur quelques points de la Barbarie; il vit dans des terriers et on lui donne dans le pays le nom de Meloncillo.)
Sobre si el Meloncillo ha sido introducido o no existen discrepancias, para unos fue introducido como animal de compañía por los árabes en el sur de España desde Marruecos, para otros su presencia es mucho más antigua y se basan para decir eso en restos fósiles.
Las fotos son de José María Canca a quien agradezco que me haya permitido su uso. Sus fotos, estas y otras muchas, son un ejemplo de su amor a la Naturaleza y su implicación en su protección.

Bibliografía
www.faunaiberica.org
www.esteponaensuhistoria.com Alemanes en la historia de Estepona.
por F. J. Albertos, 2014

PLANTAS DE LA SERRANIA DE RONDA Retama blanca. Gayomba. Retama de olor.

Andrés Rodríguez González Febrero 16th, 2016

PLANTAS DE LA SERRANIA DE RONDA
Retama blanca. Gayomba. Retama de olor. Nombre científico o latino: Retama monosperma
La Retama blanca es una planta del grupo de las Leguminosas del género Retama de flores blancas.
El nombre delo género botánico “Retama” deriva del árabe andalusí ratama . “Monosperma” epíteto latíno que significa “con una sola semilla”.

Especie muy típica de las costas del suroeste ibérico (Andalucía Occidental, Portugal )  y noroeste marroquí.  Su hábitat natural es en zonas costeras sobre suelos arenosos, ya que son resistentes a ambientes salinos y donde se usa para laa retención de dunas móviles. En la Serranía de Ronda se ha introducido en jardines y en bordes de carreteras para fijar terraplenes. Poco a poco se ha naturalizado desplazando a la retama autóctona de la zona, la amarilla, sobre todo aprovechando la suavización del clima los últimos años ya que es una planta que no soporta las heladas fuertes.
Tiene forma de arbusto de 1 a 3 m de altura, con ramas tipo junco de color verde, estriadas longitudinalmente. Hojas alternas, unifoliadas. Flores blancas amariposadas, de 9-12 mm, dispuestas en racimos laterales cortos y con pocas flores. Su fruto es una legumbre de 14-18 mm, redondeada pero terminada en punta, de color pardo amarillento, que contiene 1 o 2 semillas. Para que germinen las semillas es necesario que se coloquen en agua hirviendo 5 segundos antes de sembrar
Las semillas contienen “Citisina”, un alcaloide tóxico.  CUIDADO CON LOS NIÑOS, PUEDEN LLEVARSELOS A LA BOCA E INTOXICARSE.
Retama monosperma fue descrita por (L.) Boiss. y publicado en Voyage botanique dans le midi de l’Espagne. El mismo libro donde describe el Pinsapo

BIBLIOGRAFIA
fichas.infojardin.com
Wikipedia

Plantas de la Serranía de Ronda: Centranthus nevadensis “Valeriana de Sierra Nevada”

Andrés Rodríguez González Septiembre 22nd, 2015

Centranthus nevadensis “Valeriana de Sierra Nevada”
Una es las “Joyas botánicas de la Sierra de Las Nieves”
Centranthus es un género de plantas con flores de la antigua familia Valerianaceae, ahora subfamilia Valerianoideae según Angiosperm Phylogeny Website, que comprende hierbas y arbustos del sur de Europa. Comprende 36 especies descrita y de estas, solo 11 aceptadas. El género fue descrito por Augustin Pyrame de Candolle y publicado en Flore Française. Troisième Édition 4: 238. 1805.2. De Candolle fue el maestro en Botánica de Boissier, por lo que no es de extrañar que éste, buscara y encontrara la “Valeriana de Sierra Nevada” en su viaje botánico a Andalucía que tan importante fue para la ciencia.
Centranthus es el nombre del género que deriva de las palabras griegas “kéntron” “aguijón, espolón” y “ánthos”  “flor”. Las flores, en este género, efectivamente tienen un espolón.


Centranthus nevadensis, la “Valeriana de Sierra Nevada”, es una planta algo leñosa en su base con hojas basales abundantes que forman un especie de césped. Vive entre fisuras de rocas por encima de 1.500 metros hasta 2.500 metros de altitud. Vive en zonas de las cumbres pero en exposiciones no soleadas. Además de Sierra Nevada se ha citado en otras sierras béticas, entre ellas la Sierra de Las Nieves y en Marruecos. Es una especie vulnerable, ya que su distribución es dispersa y es consumida frecuentemente por el ganado. Tiene propiedades medicinales como antiespasmódica y se usa como calmante nervioso. Cuando se deseca desprende un característico olor a pies producido por el ácido valeriánico.
Sus flores son hermafroditas, que significa que tiene partes masculinas y femeninas en la misma flor, con inflorescencias cimosas compuestas y parciales densas. Florece entre julio y agosto. Posee un Cáliz con dientes lineares, enrollados durante la antesis, acrescentes, plumosos y persistentes en la fructificación en forma de vilano. Corola con tubo largo, cilíndrico, con una gibosidad o espolón corto hacia la mitad o con un espolón bien desarrollado cerca de la base, y 5 lóbulos más o menos desiguales. Androceo con 1 estambre. Estigma capitado o trífido. Frutos con las 2 cavidades estériles apenas desarrolladas.
Durante mucho tiempo y aún hoy en día alguna bibliografía así lo recoge, se creía exclusiva de Sierra Nevada. Emociona verla crecer en cortados rocosos de la Sierra de Las Nieves. (Al menos a mí).

Bibliografía
www.floravascular.com/
https://es.wikipedia.org/

PLANTAS DE LA SERRANIA DE RONDA: Durillo dulce, Membrillera falsa, Cotoneaster granatensis

Andrés Rodríguez González Octubre 30th, 2013

PLANTAS DE LA SERRANIA DE RONDA

Durillo dulce, Membrillera falsa, Cotoneaster granatensis

Es una planta descrita por el gran botánico Boissier.

Se trata de un arbusto de hasta 3,5 m de altura, muy raramente alcanza el porte de un árbol. Posee unas ramas jóvenes tomentosas. Sus hojas son caducas, es decir se caen en invierno, de forma entre ovaladas y elípticas aunque existen algunas plantas con hijas casi redondeadas, su haz es casis siempre de color gris y cubierto de pelos, la parte del envés es sin pelos  y de color azulado o blanco-tomentoso. Posee inflorescencias, es decir grupos de flores, con hasta 10-12 flores de hasta 10-12 mm de diámetro. Flores hermafroditas, es decir con los dos sexos. Sépalos anchamente triangulares, pubescentes. Pétalos de anchamente obovados a suborbiculares, blancos. Estambres 10-20. Fruto en pomo, de hasta 10 mm de diámetro, piriforme, rojo oscuro o violáceo. Semillas 2 en cada fruto. Florece  entre junio y julio y fructifica entre agosto y septiembre.

Vive al pie de roquedos y en suelos de poca calidad con muchas rocas y en barracos, formando parte de los arbustos de bosques en zonas altas y húmedas, en lugares umbríos orientados al norte, entre los 1.500 metros hasta 2.000 metros de altura y tiene preferencia por los suelos calizos, especialmente en la Sierra de Las Nieves. Algunos Arces, como Acer granatense,  y el Acer monspessulanum, suelen ser especies que acompañan al Durillo dulce.

Es una especie endémica, es decir, única y característica de las montañas béticas y del sudeste de la Península Ibérica desde Grazalema hasta las sierras de Murcia donde es escasísimo.

Su presencia en zonas protegidas y en lugares relativamente inaccesibles, hace que la especie no presente amenazas directas. Sin embargo, las sequías han provocado una fragmentación acentuada de las poblaciones.

La foto es de Gonzalo Astete.

Plantas de la Serranía de Ronda: Armeria colorata

Andrés Rodríguez González Junio 22nd, 2013

Armeria colorata

Es una pequeña planta herbácea perenne que puede llegar a alcanzar un tamaño máximo de cuarenta centímetros.

Vive en taludes, grietas y salientes rocosos, también en llanos  con matorral, crece entre los 800 y los 1.500 metros de altitud, siempre en terrenos con humedad, casi exclusivamente en las laderas norte.

Podemos preguntarnos la razón de traer a un medio de comunicación como La Voz, de información general, a una planta que no llega a medio metro de altura y que no tiene ni nombre común. Pues bien, esta plantita es un endemismo exclusivo de las sierras peridotíticas de la provincia de Málaga, exclusiva de la Serranía de Ronda y en concreto de las Sierra Bermeja de Estepona, Sierra Real y Sierra Palmitera. Dada su escasez está incluida en la Lista roja de la flora vascular de Andalucía, catalogada como “Vulnerable” por parte de la Junta de Andalucía, “En Peligro” (UICN) y en el Atlas y Libro Rojo de la Flora Vascular Amenazada de España. Es devorada por los animales herbívoros y que ha sufrido importantes mermas por los incendios forestales. Por esa razón este protegida por unos vallados de alambre en las cercanías de algunos carriles que atraviesan las Sierras Bermejas.

La planta tiene una raíz ramificada, sus ramas son de cierta longitud, más o menos verticales, a veces cubiertas de restos  rojizos de otras hojas. Presenta unas llamativas flores de corola blanca en la parte terminal de un tallo que son más atas que la propia planta.

Fue descrita por el botánico valenciano Carlos Pou y Español en 1.922. La encontró en Sierra Bermeja de Estepona, en el Cerro Real. Pou llama la atención de que Boissier (el descubridor científico del pinsapo) la cita como Armeria allioides. En junio de 1922 Pou subió por el Barranco de las Minas al Cerro Real y al Cerro de los Pinsapos donde le llamó la atención la escasez de estos árboles (No pasaran de un centenar).

Boissier

Andrés Rodríguez González Diciembre 15th, 2007

CHARLES EDMOND BOISSIER       

…muy cerca de allí, el guía nos enseño desde lejos el primer pinsapo; dando gritos de alegría corrimos llenos de emoción, pero por desgracia el árbol no llevaba ningún fruto, un segundo, un tercero me dieron sucesivamente falsas esperanzas, al fin tuve bastante suerte y vi uno cuyas ramas superiores estaban cargadas de conos erguidos. Nos apresuramos a trepar para recogerlos y ya no quedaron dudas sobre el género de está árbol singular. Era ciertamente un Abies próximo a nuestro abeto común…

Con estas palabras describe Boissier el segundo encuentro con los pinsapos que le permite descubrir que se trata de un abeto desconocido hasta entonces para la ciencia. Un  descubrimiento, que para un científico, llena sus aspiraciones más elevadas. Pero Boissier no era sólo un botánico excepcional, verdadero descubridor de la flora andaluza, era también un hombre excepcional, un observador agudo de la sociedad andaluza que encuentra en su viaje y también un magnífico analista del paisaje de la Serranía de Ronda.       
Agotadas las posibilidades de descubrir nuevas especies en  Europa, y mientras la mayoría de españoles sólo tienen ojos para América, Charles Edmond Boissier forma parte de una pléyade de botánicos y viajeros que atraídos por la visión romántica  de Andalucía y las posibilidades de nuevas descripciones de especies, viajan a nuestra región.        
Llega a las costas de Granada en 1.837, con 31 años de edad, y desde el primer momento realiza un trabajo metódico, muy científico, con claras descripciones y extraordinarios dibujos que provocaron la admiración de sus contemporáneos y de los botánicos que le siguieron. Boissier que poseía una extraordinaria capacidad de observación y sólidos conocimientos botánicos, tuvo la inmensa suerte de contactar  con Pablo Prolongo y Félix Haenseler, dos farmacéuticos malagueños y con Rambur un entomólogo (estudioso de los insectos) francés  que vivía sobre esa época en Málaga. Los farmacéuticos, muy aficionados a la botánica, de forma entusiasta y desinteresada le mostraron sus herbarios en los que vio por primera vez ramas y acículas de pinsapo.
Boissier había nacido en Ginebra en 1.810, murió en 1.885, fue discípulo del célebre botánico De Candolle y de P. Barker Webb que habia recorrido Andalucía en en 1.827 y que sin duda, le inculcó el interés por esta tierra.        
En su aspecto personal era un hombre de fé, un cristiano activo, un ser sociable, simpático, risueño, abierto, de gran fortaleza física y moral que sabia infundir a sus acompañantes en sus largas expediciones, a pesar de sus inmensos conocimientos no era un sabio pedante, muy al contrario, era modesto, amable y servicial.  Antes de venir a Andalucía había preparado con detalle el viaje y había aprendido español. Con tales atributos no es de extrañar que se granjeara el afecto de cuantos le conocieron.        
Sus conocimientos botánicos le vinieron de sus buenos maestros y de sus muchos viajes, recorrió España, Argelia, Grecia, Siria, Australia y Egipto, publicó excelentes trabajos y llegó a reunir uno de los mejores herbarios de Europa.        
En 1.836 Boissier comienza su exploración botánica en Andalucía, publicó sus primeros hallazgos en 1.838 (“Notice sur l´Abies pinsapo”), después vendrían nuevas campañas de exploración y la publicación por entregas entre 1.839 y 1.845 de la espléndida obra en dos tomos “Voyage botanique dans le midi de l`Espagne” acompañada de geniales láminas dibujadas por M. Heyland. En el primer volumen de la obra narra sus impresiones y los sucesos del viaje, describiendo 1.900 especies en el reino de Granada de las que 236 las dio a conocer por primera vez para la ciencia. En el segundo volumen se incluye la descripción latina de las especies e interesantísimas observaciones sobre cada una de ellas.   

   

  
En Estepona, en Mayo de 1.837, localiza los primeros pinsapos o pinzapos, (de ambas formas le llamaban los naturales de la zona), que ya conocía por los herbarios de sus amigos malagueños Haenseler y Prolongo, pero al no tener piñas los árboles en ese momento, no puede identificar la especie. Después de viajar y recolectar infinidad de especies en Sierra Nevada, regresa a La Serranía de Ronda y por fin puede localizar pinsapos con piñas, esta vez en Septiembre, en la Sierra de Las Nieves (ver el inicio).        
En sus viajes por Andalucía le ocurrió casi de todo, le tomaron por espía, le confundieron en Trevelez con un paisano del pueblo que había emigrado a América, creyeron que era un buscador de oro, en sus escritos comenta que lo único que no tuvo fue un encuentro con los bandoleros que , en aquellos tiempos, asolaban los caminos.       
 Sus descripciones son un modelo de rigor científico y también un ejemplo de literatura histórica. Pocos autores extranjeros han descrito las corridas de toros, el paisaje de Ronda, las fiestas populares, la vida en las posadas, los personajes y sus trajes de “majos” (en castellano en el original),  etc. con tanta perfección y detalle como Boissier.       
 La descripción de la corrida de toros que presenció Boissier en mayo de 1.837 en Ronda es un claro ejemplo de la calidad y perfección en los textos de este sabio como he comentado anteriormente, incluso tratándose de algo tan ajeno y novedoso para un botánico y, además, extranjero, que como tal, toma partido por el toro cuando dice en un párrafo de su detallada descripción “… Ni uno sólo de los toreros resulto herido; diré que, a punto estuve de lamentarlo, tan odioso y ruin me parecía este combate desigual entre una banda de hombres aguerridos y entrenados que apenas se exponen y un desdichado animal irresistiblemente condenado a muerte…”. Para más detalle y deleite recomiendo a los lectores tanto el libro de Boissier traducido en 1.995 como el artículo Edmundo Boissier aparecido en la revista Ronda y la Serranía en 1.982.        
Casi un siglo después del recorrido de Boissier por Andalucía, llega a la Serranía su nieto A. Barbey, que publica en 1.931 un libro titulado “A travers les Forests de Pinsapo d’Andalusie”, libro que, incomprensiblemente, no se ha traducido al castellano hasta el año 1.996. Se describen los bosques de pinsapos y su fauna parásita de insectos y va acompañado de varias fotografías de personas relacionadas con el pinsapar y otras que permiten apreciar las diferencias entre los pinsapares de aquella época, en absoluta decadencia y la situación actual. En uno de los capítulos del libro, titulado “Homenaje a mi abuelo” describe con tal cariño a nuestro personaje, cuenta anécdotas familiares, recoge documentos que engrandecen a Boissier, que vuelvo a no tener mas remedio que recomendar su lectura.
Para terminar quiero pedir un reconocimiento público a Edmond Boissier aún sabiendo que a él le daría igual y recoger las palabras que uno de sus biógrafos le dedico en su muerte “…Nunca jamas hizo ostentación de sus convicciones; era su rara perfección moral la que le indicaba cómo debía ayudar. A pesar del asiduo trabajo en el cual se volcaba, Boissier siempre tuvo el aire y las formas de un sabio que no vive nada más que para sus libros. Era el hombre más sonriente, sociable, todo amabilidad, abierto a todos los interesados, accesible a todo el mundo, abrazando de corazón el bien de la iglesia libre de Valleyres, como si fuera un hombre que no hubiera tenido otra ocupación.”.

Bibliografía.
“Viaje Botánico al Sur de España durante el año 1.837″. Charles Edmond Boissier. Traducción Francoise Clementi. Edita Fundación Caja de Granada. Universidad de Málaga. 1.995.
“A través de los Bosques de Pinsapo de Andalucía”. A Barbey. Traducción de Fernando Diaz del Olmo. Edita Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía. 1.996.
“Edmondo Boissier”. Equipo Arrayan. Revista Ronda y la Serranía. Septiembre de 1.982.

La Serranía de Ronda. Patrimonio ambiental

Andrés Rodríguez González Diciembre 14th, 2007

Introducción a La Serranía de Ronda

Parece claro para todo el mundo que el patrimonio monumental de la ciudad de Ronda constituye en la actualidad el principal recurso económico y que es necesario preservarlo y explotarlo racionalmente. Sin embargo, los mismos turistas se están quejando de la excesiva masificación que existe en las mañanas rondeñas en la zona monumental y el centro.
Algunos queremos demostrar que ese no es el único recurso, estamos convencidos que nuestro patrimonio medioambiental es de una enorme riqueza y que explotado con racionalidad puede ser tan importante como la riqueza monumental de la ciudad.
El patrimonio medioambiental de la Serranía tiene su principal exponente en la diversidad de paisajes. Producto a su vez de una enorme complejidad geológica que permite, en unos límites geográficos relativamente pequeños, mostrar varias zonas con características muy diferentes. Tenemos claramente diferenciadas una serie de unidades paisajísticas, a saber: El Valle del Genal, las Sierras Blancas o Sierras Calizas, las Sierras Bermejas o Rojizas, la Meseta de Ronda donde se asienta la ciudad que le da nombre y por último los llamados Montes de Cortes.
Repartidos por toda la Serranía, poseemos una buena cantidad de lugares que por su interés y valores podrían ser utilizados como Recurso Turístico. Lugares en los que se pueden practicar deportes de montaña, o bien zonas con indudables valores paisajísticos, geológicos, botánicos, culturales, arqueológicos, históricos, etnográficos, gastronómicos o simplemente las posibilidades que ofrece el recorrer una densa red pecuaria. Para algunas personas las posibilidades de explotación justifican su conservación, otros estamos convencidos de la necesidad de conservar “per se” pero no hacemos ascos a la ayuda y justificación que pueden aportar las personas con criterios más economicistas. No podemos olvidar que en la Serranía estamos hablando de un tipo de turismo de interior que preferentemente engloba actividades de ocio y deportivas con un componente importante: la temática medioambiental .
Por la historia sabemos que el turismo no es algo reciente. Las consultas a los oráculos, la celebración de festivales, juegos y competiciones eran un motivo para frecuentes desplazamientos de viajeros en la Grecia clásica. Se sabe que Herodoto era un viajero incansable. La culturas cristianas y árabes incluyeron el aspecto religioso en los desplazamientos. Se puede apreciar un cambio a través del tiempo respecto a las motivaciones que han llevado a las personas a moverse, pero, casi siempre han sido motivos económicos o religiosos.
En la Comarca Serranía de Ronda los desplazamientos por pastoreo de entre zonas fronterizas en la época de la Reconquista son conocidos y citados por Acien Almansa en su estudio sobre la Comarca en tiempos de los Reyes Católicos. Las clásicas ferias de ganado han sido acontecimientos económicos y sociales importantes durante muchos años para los pueblos de la comarca. Un componente particular en esta zona es la existencia de una actividad de desplazamientos continuos por parte de arrieros, neveros (hombres que extraían nieve en la sierra), pastores trashumantes entre pastos de verano de la Sierra de La Nieve y pastos de invierno en La Sauceda, también desplazamientos frecuentes eran por causas agrícolas, sobre todo, venta de frutas y hortalizas. De estos orígenes se ha pasado en la actualidad a turistas de ocio y moda verde. Pero en esta transformación ha habido un paso intermedio formado por turistas cuya motivación eran las expediciones científicas a las que se unía un cierto afán de aventura, recordar a este respecto el viaje al sur de España del descubridor científico del pinsapo, Edmond Boissier que siguió los pasos de Simón de Rojas Clemente Rubio o el nieto de Boissier, A. Barbey. En nuestra comarca, desde finales del siglo XIX hasta la actualidad, existe una bien conocida pléyade de viajeros románticos unidos a desplazamientos por parte de importantes científicos como José Macpherson, Domingo de Orueta, José Cuatrecases, Luis Ceballos, por sólo citar algunos.
Referido a los Recursos hemos de descartar una industria que ya no vendrá, pasada la época de la minería que una vez fue importante, con un clima duro, una agricultura poco productiva y una ganadería en declive, el sector de servicios parece ser el único recurso que le queda a esta comarca.
Existe una amplísima variedad de posibilidades que por solo dar algunas, podrían ser las siguientes:
- Senderismo de reconocimiento arqueológico e histórico.
- Senderismo en zonas de especial atractivo botánico
- Rutas por los árboles notables de la Serranía.
- Rutas en zonas de interés geológico.
- Senderismo en zonas de interés paisajístico.
- Rutas de bandoleros, contrabandistas y maquis.
- Rutas en bicicleta por cañadas, veredas y coladas de la red pecuaria comarcal.
- Rutas a caballo.
- Rutas por antiguas minas.
- Rutas por las aguas medicinales de la comarca.
- Más la amplia gama de deportes de montaña como, espeleología, escalada, parapente, vuelo sin motor, descenso de cañones, piragüismo y otros.
La competencia directa con la zona turística por excelencia, la Costa, no es el camino más acertado. Hemos de ser complementarios en nuestra oferta hasta conseguir por medio de originalidad un modelo propio para un público peculiar.
Uno de los recursos más ampliamente utilizados en actividades turísticas es la realización de rutas, recorridos o itinerarios. Los guías de itinerarios urbanos son un modo de vida para determinadas personas, pero también son un arma de preservación; estas rutas turísticas son frecuentes y están normalmente estandarizadas, profesionalizadas y muy adaptados a las características y peculiaridades del lugar donde se realizan.
Los recorridos por el rico patrimonio natural de la comarca tomando como punto inicial la ciudad de Ronda pueden servir para diversificar y potenciar la oferta turística y permitir complementar las posibilidades que presentan ciertas zonas de interés en aspectos de naturaleza con otros culturales, urbanísticos, históricos y deportivos de algunas áreas, zonas que por no estar en los itinerarios monumentales clásicos pasan frecuentemente desapercibidos, a la vez servirían para descargar la ciudad de un turismo que la está masificando. La Empresa Municipal de Turismo de Ronda ya ha publicado algún material de esta índole, por otra parte yo mismo llevó años trabajando en ésta línea y he publicado libros de rutas y gran cantidad de artículos de este contenido.
Los itinerarios tienen la gran ventaja de que son poco costosos, sencillos de organizar y, en general, gustan a todo el mundo. Al estar diseñados casi siempre por los propios monitores de la localidad pueden transformarse en un recurso económico más dentro de una oferta turística global. Sus objetivos serían varios, entre otros, potenciar un tipo de oferta turística de carácter diferente, mostrar valores patrimoniales de zonas que alberguen a la vez interés natural, geológico, botánico, paisajístico, histórico, artístico, etc. y que son muy poco conocidas para el turista habitual, también abrir unas posibilidades de mercado diferentes y complementarias a la industria turística predominante en la actualidad, mostrar actividades productivas tradicionales y otras que permitan al turista contactar directamente con la realidad social de la zona que se visita y conseguir que el visitante se implique afectivamente con la zona a través de la cual discurre la ruta. Para la práctica senderista un buen lugar podrían ser las Vías Pecuarias, no presentan problemas de propiedad y una justificación para su mantenimiento sería recuperar para este uso la bicicleta de montaña y el caballo.

En el Puerto de Los Coloraos, al fondo la Sierra de La Nieve.