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SERRANÍA DE RONDA: De unas jornadas a una conferencia

Andrés Rodríguez González Octubre 18th, 2017

De unas jornadas a una conferencia
Después de muchos meses de preparación, contactos con posibles ponentes, cuadrar fechas, buscar financiación y un largo etc de preparativos, se pudo montar unas Jornadas de Conmemoración del Centenario del libro de Domingo de Orueta y Duarte titulado “Estudio Geológico y Petrográfico de la Serranía de Ronda”, publicado en Madrid en 1917. Serían tres tardes de conferencias y exposición.
Se contó con la colaboración del Centro de Profesorado para que lo incluyera en las actividades formativas de los profesores de la comarca y con la Biblioteca de la Real Maestranza para que preparara una exposición de libros sobre Geología de la Serranía. También estás jornadas se abrieron al público que pudiera estar interesado pudiera asistir de manera absolutamente gratuita, no hacía falta ni inscribirse, sólo asistir a las jornadas. También contamos con la Academia de Ciencias de Málaga, cuyo fundador fue el padre del autor del libro.
Los profesores inscritos han sido DOS, en esas condiciones el Centro de Profesorado no podía justificar la realización de unas jornadas para dos profesores ni pagar a los ponentes. El experto designado por la Academia mostró su interés en dar la conferencia asignada y, acompañado por varios miembros que se han desplazado desde Málaga, esta tarde del día 17 de octubre ha dado una magnífica conferencia sobre la importancia del libro y de su autor para la Geología y para el conocimiento de Ronda y la Serranía. Como resumen puedo de decir que se ha puesto de manifiesto la importancia de los precursores del autor, su padre Domingo de Orueta y Aguirre que era malagueño y quizás el mejor conocedor de la Serranía en aquellos momentos y otro personaje llamado José MacPherson, un gaditano que elaboró la primera teoría sobre la formación del Tajo de Ronda por erosión del río Guadalevín que es la admitida actualmente. También se ha tratado sobre el descubrimiento del platino en la Serranía realizado por el autor del libro, la hipótesis sobre la masa de peridotitas (rocas procedentes del manto terrestre), esas rocas oscuras que se ven en la carretera de Ronda a S. Pedro y otros muchos aspectos interesantes del libro entre los que destaco que Domingo de Orueta y Duarte, el autor del libro, fue un adelantado a su tiempo y aplicó el método científico cuando los geólogos apenas se preocupaban de buscar algún fósil y minerales para explotarlos en minas. Además el autor era un especialista de renombre mundial en microscopia, lo que Santiago Ramón y Cajal fue para la microscopía de las neuronas, lo fue Domingo de Orueta y Duarte para el estudio de minerales y rocas con el uso del microscopio. También se ha hablado de como a estos personajes no se les reconocen sus méritos ni en Málaga ni en Ronda.
La conferencia ha sido acompañada de una interesante exposición de libros de Geología de la Serranía propiedad de la Real Maestranza de Caballería de Ronda que gentilmente ha sido expuestos por el responsable de su Biblioteca.
¿Saben ustedes cuantas personas de Ronda o viviendo en la Serranía han asistido a la conferencia?. Yo se lo digo, TRES,  de ellas una ha sido el bibliotecario de la Maestranza, UNA PERSONA MÁS y yo mismo.
Sin comentarios.

La lámina con fotos son preparaciones microscópicas de minerales realizadas por Domingo de Orueta y Duarte y reproducidas en el libro.
Fig. 1 Dialaga en Lerzolita
Fig. 2 Inclusiones de Dialaga en Lerzolita.
Fig. 3 y fig. 4. Feldespatos en Gabros.
Fig. 5 Uralita en Norita
Fig. 6 Hornablenda y Magnetita

Naturalistas en la Serranía de Ronda: Domingo de Orueta y Aguirre

Andrés Rodríguez González Septiembre 13th, 2017

III.- Domingo de Orueta y Aguirre
Domingo de Orueta y Duarte, siempre consideró sus maestros por excelencia a José MacPherson, del que ya hemos hablado en el capítulo anterior, a su profesor de la escuela de Minas, Lucas Mallada Pueyo (que no será objeto de estudio al no estar vinculado a la comarca) y a su padre Domingo de Orueta y Aguirre, objeto del presente capítulo.
La Serranía de Ronda siempre ha atraido a visitantes ilustres, a viajeros románticos,  turistas, aventureros adinerados o no, pintores paisajistas, investigadores y otros muchos ilustrados. En este último caso, las dificultades que la estructura geológica de la comarca tiene, ha sido un atractivo importante para muchos de ellos. Por sólo citar algunos relacionados con el mundo científico, podemos comentar que en 1.775 el irlandés Bowles viene a España para mejorar las explotaciones de Almadén e inspeccionar la minería del país. Ya retirado, visitó gran parte de la península y en su largo recorrido llegó a Ronda, donde estudió la geología y las explotaciones mineras de la zona. Sus observaciones fueron publicadas en un libro titulado “Historia Natural de España”. En el siglo XIX el francés De Vernuil recorrió la Serranía y recopiló una excelente colección de fósiles, además publicó varios artículos sobre paleontología y sobre la constitución geológica de España y de la Serranía, en particular sobre la comunicación entre el Atlántico y el Mediterráneo.

Domingo de Orueta y Aguirre había nacido en Málaga el día 15 de octubre de 1833. Hijo de Domingo de Orueta y Aguirre (es curioso su mismo nombre), era el menor de tres hermanos. Su padre tenía una situación económica desahogada. Después de emigrar de su casa de origen de Oñati, estableció una casa de comercio en Cádiz en 1813, poco después ante la difícil situación económica de la ciudad decidió probar fortuna en América donde se estableció en 1815, regresando de nuevo a Cádiz en 1821. Ya casado con su prima hermana María del Pilar y con un hijo, a finales de ese mismo año decide trasladar la casa de comercio a Málaga, una ciudad dinámica y en crecimiento. Hombre muy hábil en los negocios establece relaciones con las grandes familias influyentes en la pujanza industrial y comercial de la ciudad. Familias como los Livermore,  Heredia, Larios, Loring fueron algunas de las que destacaron en aquella floreciente Málaga. Con ellas se relacionaban los Orueta y con alguna de ellas emparentaron por matrimonio. Su casa en Málaga estaba establecida en Cortina del Muelle 65, junto a la de los Heredia.
La casa de comercio de Orueta progreso y los Orueta desarrollaron nuevos negocios que les permitieron una gran prosperidad. El joven Domingo de Orueta  fue enviado a Inglaterra a cursar estudios secundarios en el Clever Green, donde habían estudiado sus hermanos Ricardo y Pedro  Antonio con excelentes resultados. Su formación en el  colegio inglés fue entre los años 1846 y 1850. En 1858 emprende un viaje por Europa acompañado por su amigo Joaquín García de Toledo en un viaje pagado por su abuela María del Pilar. De Francia pasaron a Italia, recorriendo Roma, Nápoles y alrededores, Florencia, Bolonia, Venecia y Milán. En Suiza estuvieron más de un mes recorriéndola entera a pie con mochila. Suiza marcó profundamente  Domingo y le generó una gran afición por la Geología en particular y las Ciencias Naturales en general. Pasaron a Alemania, después Bruselas,  Amberes y Paris desde donde viajaron a Londres. De  regreso a París viajaron a Bayona desde donde viajaron a Madrid en diligencia. En Madrid permanecieron varios días hasta regresar a Sevilla y Cádiz donde os dos amigos se separaron. Domingo regreso a Málaga y Joaquín a Lisboa. Como consecuencia de dicho  viaje Domigo escribió un libro titulado “Descripción de un viaje a Suiza e Italia”.
En ese viaje se desarrollo su afición científica, con cierto disgusto de su padre que observaba como su hijo no mostraba el menor interés por los negocios familiares. Se dedica a adquirir y leer  libros de Ciencias especialmente. Llegó a tener una biblioteca de 2.200 volúmenes que a su muerte fueron cedidos a la Institución Libre de Enseñanza. Pero  no sólo le interesaba la Geología, también dominaba el mundo clásico de Roma y Grecia, la literatura clásica y el Arte. Y todo ello adquirido de una forma autodidacta.

Domingo se casó en 1861 con Francisca Duarte, hija de un acaudalado hombre de negocios malagueño de ascendencia portuguesa. El día 24 de enero del año siguiente nació su hijo primogénito al que llamaron según la tradición familiar Domingo, Chomin para la familia. En esos tiempos vivían en una casa de la calle Muelle Nuevo. Los negocios familiares marchaban bien y su situación económica era más que desahogada. Domingo de Orueta y Aguirre se integró en la Sociedad Económica de Amigos del País en 1.862. Dos años después nace su segundo hijo que recibió el nombre de Luis. En 1.868 se trasladan a una casa en la calle Cortina del  Muelle donde nace su tercer hijo que recibe el nombre de Ricardo en recuerdo de su  hermano fallecido unos años atrás de un terrible cáncer en la boca. Posteriormente nacen sus hijos Jorge, María y Leonor.
Durante esos años Domingo continuó, de manera autodidacta, su formación científica, a base de lecturas sin descanso de libros, especialmente de Geología y de Paleontología.  Hacía frecuentes excursiones por la provincia y anotaba cuidadosamente sus experiencias en cuadernos de campo. Uno de sus acompañantes habituales era José Mac Pherson, nuestro personaje del capítulo anterior, también geólogo autodidacta con el que hizo numerosos excursiones por las Cordilleras Béticas. Domingo también era aficionado a la Entomología y se ayudaba en sus estudios de insectos de un microscopio adquirido en Londres. Llegó a adquirir un gran dominio en la microscopia, dominio que fue heredado y ampliado por su hijo Chomin que llegó a tener renombre internacional en ese campo. Lo veremos en el capítulo dedicado al personaje. En  1870 descubrió un yacimiento de mineral de Bismuto en la cuenca del río Padrón, en Estepona .  Más adelante su hijo descubrió en ese yacimiento el mineral que lleva el nombre de Oruetita. Fruto de sus investigaciones son las cuatro publicaciones sobre la Geología de la Provincia de Málaga que se citan a continuación.
-    “Algunas consideraciones sobre la geología de las proximidades de Málaga”. Su primer trabajo científico fue publicado en la revista “Proceedings” de la Sociedad Geológica de Londres. En este trabajo se detiene especialmente en la descripción y estudio del Torcal de Antequera, haciendo una maravillosa narración de éste singular paraje. También cita los fisiles encontrados en la región de Antequera que le ayudan a fijar como la edad geológica de esa zona el periodo Jurásico de la Era Terciaria. En un segundo artículo publicado en la misma revista el día 7 de febrero de 1872, Orueta y Aguirre se reafirma en sus conclusiones del artículo anterior y aporta el descubrimiento de nuevos fósiles para ello. Además, hace una interesante hipótesis sobre el origen del Torcal de Antequera.
-    En noviembre de 1873 pronuncia una conferencia en la Sociedad Malagueña de Ciencias que se publicó al año siguiente sobre Los Barros de Los Tejares. Una interesante formación geológica situada al noroeste de Málaga capital con una gran cantidad de fósiles de la que se extraían arcillas destinadas a la fabricación de ladrillos y tejas. Fue ampliamente descrito por Orueta y Aguirre que dato esos terrenos en el Mioceno Superior, contraviniendo las teorías de otros investigadores. Por su modestia no quiso dar a conocer sus datos hasta que no fueron  confirmados por el barón Von Fristz director del Museo Senkenbergen de Francfort. El estudio fue publicado en la Sociedad Española de Historia Natural en Madid en 1877.
-    El 14 de septiembre de 1874, Orueta y Aguirre pronunció una conferencia en la Sociedad Malagueña de Ciencias titulada “Bosquejo geológico de la parte Suroeste de la provincia de Málaga”. Incluye una descripción orográfica y geológica, descripción de los movimientos orogenéticos y erupciones volcánicas ocurrido en esa zona después del Jurásico, descripción de terrenos Secundarios y descripción de terrenos Paleozóicos. Menciona especialmente las rocas ígneas al nordeste de Manilva que con una extensión de más de mil kilómetros cuadrados constituyen la mayor erupción de serpentina conocida hasta la fecha. Esta formación geológica fue estudiada detalladamente por su hijo Domingo de Orueta y Duarte. Describe en las cercanías de Marbella el depósito de hierro que suministra material a las ferrerías de Heredia y la formación denominada Sierra de Las Nieves en la que se eleva el pico de Enamorados en cuyas vertientes crece el pinsapo al que considera de tanta belleza como la araucaria. Pide la conservación de esos bosques por medio de la declaración de un espacio protegido al considerarlos como en peligro de extinción. En San Pedro de Alcántara descubre un fósil al que le dieron el nombre científico de Pectunculus oruetae.
-    La última de sus publicciones se titula “Bosquejo geológico de la región septentrional de la provincia de Málaga”. Fue un encargo de la Comisión nacional para la elaboración del Mapa Geológico de España y publicado en 1877. Los trabajos de campo fueron realizados durante los años 1875 y 1876, sin medios, sin ayuda y en solitario. El área de estudio se extiende por Archidona, Antequera y Campillos. El estudio es muy detallado tanto en la parte geológica, situación, clima, red hidrográfica y de los cultivos.

En reconocimiento a sus estudios, el Gobierno concedió a Domigo de Orueta y Aguirre la Encomienda de la Orden de Isabel la Católica en 1876. La Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de Madrid le nombró Socio Corresponsal en 1877. Persona modesta, nunca hizo ostentación de los reconocimientos recibidos.
En el año 1872 tuvo lugar en Málaga la fundación de la Sociedad Malagueña de Ciencias Físicas y Naturales, más conocida como “Sociedad Malagueña de Ciencias”.  En pleno sexenio revolucionario que tuvo su culminación con la liquidación del reinado de Isabel II, se abre un periodo de liberación ideológica respecto a los valores tradicionales, no solo en España, también en toda Europa a través de la expansión de la industrialización. Sus bases fundamentales están marcadas por los valores de las ciencias empíricas y experimentales y la consideración de la ciencia como único instrumento que puede garantizar el progreso humano.
El nacimiento de la Sociedad tuvo lugar en una época con una fuerte recesión económica en Málaga con el cierre de varias instalaciones siderúrgicas, la llegada de la plaga de la filoxera y varias epidemias que afectan a la población de la provincia. Por su educación en Inglaterra Domingo de Orueta y Aguirre estaba muy influenciado por las corrientes empiristas y evolucionistas, pensamientos que fueron fundamentales en la creación de la Sociedad Malagueña de Ciencias. Convocados 19 malagueños por Orueta y Aguirre se reúnen el día 24 de julio de 1872, se decide la creación de una sociedad que tendría como objetivo la constitución de un museo donde se representaría  la fauna, flora y minerales de la provincia. Además la Sociedad llevaría a cabo estudios de los parámetros meteorológicos y su influencia en la agricultura, la industria y el comercio. El 6 de octubre tiene lugar una segunda reunión donde se aprueba la constitución de la Sociedad y se redacta su reglamento, a continuación se legaliza. El día 13 de octubre por votación secreta se elige la junta directiva que está presidida por Domingo de Orueta. La sesión inaugural de la Sociedad tuvo lugar en una reunión el 8 de diciembre donde  se consolida la lista definitiva de socios fundadores además de exponer los objetivos de la Sociedad por pare de Domingo de Orueta que quedan marcados en los siguientes: Infundir en los socios un verdadero amor por las ciencias, establecerr una normativa para el desarrollo de discusiones científicas, crear una biblioteca y un museo y, por último, aprovechar el mayor número posible de recursos humanos para las actividades de la Sociedad.
Los socios fundadores eran miembros de la alta burguesía mercantil malagueña que promueven el desarrollo científico y cultural a través de la aplicación de nuevos métodos de producción en la agricultura y la industria.

Una de las figuras más destacadas del periodo fundacional de la Academia fue el malagueño Pablo Prolongo García (1806-1885), importante botánico que colabora con Boissier el descubridor científico del pinsapo.
La Sociedad Malagueña de Ciencias nace en un periodo de decadencia económica, con sus actividades intentó dar un respuesta científica a los problemas de la sociedad malagueña aplicando postulados “positivistas” de los que Domingo de Orueta Aguirre era firme defensor. (El positivismo es un pensamiento filosófico que afirma que el conocimiento auténtico es el conocimiento científico y que tal conocimiento solamente puede surgir de la afirmación de las hipótesis a través del método científico).
No sólo mostraba preocupación por la Ciencia, también por cuestiones sociales, económicas e industriales. Buena fe de ello dan las actuaciones que llevo a cabo en los siguientes temas: Vacunación contra la viruela en la epidemia de 1874, medidas contra la comercialización de la carne parasitada por triquina, enfermedad de los cítricos de 1884, epidemia de cólera de 1884, informe sobre los terremotos de 1884 y 1855, epidemia de Phyllosera entre 1878 1885. En este último punto el estudio llevado a cabo por la “Sociedad”  hizo hincapié en el impacto que esta epidemia hizo en el sector vitivinícola de Málaga que era de los más activos económicamente de la comarca, Domingo de Orueta a través de observaciones microscópicas identificó que el origen de la enfermedad era el insecto denominado Phyllosera vastratix, y realizaron propuesta para actuar contra el parásito. Por intereses económicos las medidas propuestas por la “Sociedad” no fueron tomadas en consideración y la epidemia siguió su cauce destructivo hasta acabar con casi todos los viñedos malagueños en 1885, una realidad que vino a dar la puntilla a la terrible crisis económica que afecto a Málaga y que se inicio en los años sesenta del siglo diecinueve.
En 1882, Domingo de Orueta, que ejercía la profesión de corredor de comercio sufre un fuerte revés anímico con la muerte de su esposa, Paca, afectada por tisis pulmonar.

Nuestro personaje siguió su labor investigadora centrada en esos momentos con estudios sobre los Terremotos de 1884 1885. Estuvo relacionado con el movimiento Krausiano a través del rondeño Giner de Los Ríos y la Institución Libre de Enseñanza. En 1887 junto a otros malagueños, funda la “Asociación Malagueña para Estudios de la Mujer” que fomentaba la instrucción en la provincia de Málaga sin limitaciones de sexo, edad ni lugar de residencia. Es un ejemplo de sus muchas preocupaciones sociales y su afán de difundir el conocimiento.
Domingo de Orueta y Aguirre murió de forma repentina el día 19 de febrero de 1891. Su muerte causó un gran impacto en la “Sociedad Malagueña de Ciencias” creada por él y en la ciudad de Málaga donde era muy conocido y apreciado.

Las fotografías y la lista de socios fundadores de la Sociedad Malagueña de Ciencias han sido tomadas del libro de Manuel de Orueta, “De Aingerukua a Cortina del Muelle”.


Bibliografía
aunamendi.eusko-ikaskuntza.eus/
Manuel de Orueta González. De Aingerukua a Cortina del Muelle. 282 páginas. 1998 Ediciones Moretón.
www.laserranianatural.com

Jornadas conmemoración centenario libro de Orueta

Andrés Rodríguez González Septiembre 10th, 2017

En 1.917, el malagueño Domingo de Orueta y Duarte, publicó un libro fundamental para el conocimiento de la Serranía de Ronda y de la geología española, europea y hasta mundial, el Estudio Geológico y Petrográfico de la Serranía de Ronda. El libro fue acompañado de preparaciones microscópicas y, entre otros logros, dictamino el origen magmático de los rocas Peridotitas y el descubrimiento de Platino en la Serranía. Para que no pase desapercibido el centenario del libro que fue durante muchos años el más importante publicado en España sobre Geología, junto al centro de profesorado, la delegación de Cultura del Ayto de Ronda, la Biblioteca de la Real Maestranza y la Academia Malagueña de Ciencias, he organizado unas jornadas abiertas a todos los interesados entre los días 16 al 20 de octubre. Iré informando sobre los ponentes y otros aspectos de esta actividad.

NATURALISTAS en la Serranía de Ronda José Mac-Pherson y Hemas

Andrés Rodríguez González Junio 12th, 2017

NATURALISTAS en la Serranía de Ronda
José Mac-Pherson y Hemas

Observador tenaz y paciente por su estirpe escocesa, con la imaginación y originalidad que le proporcionaba su ascendencia gaditana, este genial geólogo fue el primero que formuló una hipótesis sostenible científicamente para explicar la formación del Tajo de Ronda y, como siempre ocurre, no fue por casualidad, lo hizo después de conocer intensamente la geología de la Serranía a través de múltiples salidas de campo con su amigo Domingo de Orueta y Aguirre.  Sin duda su interés por la Serranía procedía de ser amigo y colaborador de Giner de los Ríos en la Institución Libre de Enseñanza.


Mac Pherson en su casa de Madrid

Nacido en Cádiz, el 15 de Junio de 1839, fue bautizado en la Parroquia de San Antonio de Padua y completó su formación con estudios de mineralogía y geología en Paris y Londres.
Fruto de sus relaciones científicas con Antonio Machado y Núñez fue su primera publicación titulada “Método para determinar minerales” publicado en Sevilla en 1870. Gaditano de nacimiento como Mac-Pherson, Machado había fundado en la Universidad Hispalense, de la que era catedrático, un conocido Museo de Historia Natural en cuya parte geológica José Mac-Pherson colaboraba.
Tres años después publica en su ciudad natal el estudio “Bosquejo Geológico de la provincia de Cádiz” con un resumen en ingles que le permite una amplia difusión entre los especialistas extranjeros. Su proyección internacional y el reconocimiento de la comunidad científica eran ya un hecho indudable. Realizo otras interesantes publicaciones de carácter científico sobre petrográfica, geotécnica y paleogeografía en regiones alejadas de la Serranía y, por lo tanto, menos interesantes para nosotros pero que permitieron tener las primeras ideas sintéticas sobre la formación y constitución de la Península Ibérica.

El 1 de Abril de 1875 en traído deportado a Cádiz Francisco Giner de Los Ríos. En esta ciudad comienza a gestar el proyecto de lo que sería años después su gran obra, la Institución Libre de Enseñanza. Las dotes personales de Giner y su prestigio fueron, sin duda, un tremendo acicate en aquellos momentos críticos de la vida cultural andaluza. Machado, Macpherson y muchos científicos andaluces son seducidos por la metodología de Giner y pasan a ser sus colaboradores cuando Don Francisco funda la Institución Libre de Enseñanza en Madrid un año después de su destierro gaditano.

Cuando Macpherson se establece en Madrid dispuesto a colaborar con Giner y la Institución arrastra discípulos de Andalucía como el hijo de su buen amigo Domingo de Orueta y Aguille, el joven Domingo de Orueta y Duarte. Pero era un profesor especial, formaba en el conocimiento geológico a ciertos alumnos con especial interés en el tema como a Francisco Quiroga y Rodríguez que llego a ser catedrático de Cristalografía de la Facultad de Ciencias de la Universidad Central de Madrid, la primera cátedra de esa materia que se creó en Europa; otra de las tareas encomendadas a nuestro personaje era acompañar a la excursiones que se organizaban en la Institución para alumnos y profesores en el Guadarrama. Era considerado como “profesor de campo” en la ILE, no precisamente porque no tuviera un título universitario, cosa que todos sabemos que a Giner no le importaba lo más mínimo ya que buscaba la calidad humana y profesional en sus profesores y no la titulación académica, sino porque en público tartamudeaba. Hizo donaciones para los laboratorios de Química y Física de la Institución. Su ejemplo como profesor, como colaborador y su generosidad incluso económica hizo que se le dedicara, en el edificio de la Institución el pabellón “Macpherson”.

Sus inquietudes científicas no se limitan al campo de la Geología. Junto a su hermano Guillermo y a Machado fue un activo defensor de las ideas de Darwin y Haeckel, un personaje, este último, mas darwinista que el mismo Darwin y creador del termino “ecología” tan de moda actualmente.
Con Orueta y Aguirre (padre de Domingo de Orueta y Duarte) había recorrido la Serranía de la que poseía grandes conocimientos geológicos y geográficos y todo ello a pesar de la complejidad estructural y la casi ausencia de estudios previos sobre la geología de la zona, sus estudios desde la costa gaditana hasta la Serranía le permitieron tener una visión global y desarrollar una metodología investigativa que consistía en realizar grandes síntesis de conjunto para después encajar en ellas la región que estaba estudiando. Abarca el conjunto y los pormenores al mismo tiempo.


Alumnos de la ILE en Cercedilla

Un ejemplo claro de ello es un estudio ya clásico en la historia del conocimiento geológico de la Serranía titulado: “Memoria sobre la Estructura de la Serranía de Ronda” publicado en la Imprenta de la Revista Médica, Cádiz 1874; con la metodología descrita, explica la formación del Tajo de Ronda. Sus palabras son un modelo de que el rigor científico puede ser compatible con la fácil comprensión de la lectura por parte de neófitos en las ciencias geológicas; la belleza de la descripción y la comparación que podemos hacer con la realidad actual del Tajo y sus márgenes, me hacen que trascriba textualmente esta parte del estudio:
“…Cuando por primera vez lo observé, creí contemplar restos de algún antiguo glaciar; pero lo gastado de los cantos en general, su evidente estratificación y los restos marinos que con frecuencia se encuentran, me hicieron cambiar de parecer y me inclino a creer sea más bien un deposito litoral en el fondo de aquella bahía en donde se acumulaban los detritus que de esa parte de la Serranía acarreaban los antiguos torrentes.  Este depósito, gracias a los permeables elementos de que está compuesto y a la gran cantidad de carbonato de cal que las aguas que descienden de esa sucesión de montañas calizas traen en disolución, se halla tan fuertemente cementado pos esa sustancia, que constituye en general una roca en extremo coherente, y a esta particularidad se debe, en mi juicio la esencial estructura del Tajo de Ronda.
Al salir el río Guadiaro del estrecho y salvaje desfiladero en que lo aprisionan las sierras de Parauta y de la Gialda (en la actualidad Hidalga), entra en los poco resistentes depósitos Numulíticos y Terciarios, por donde se abre un ancho y apacible lecho.
De esta manera corre el río unos cuantos kilómetros, hasta que encontrando esa tenaz y resistente formación que recubre los depósitos terciarios, la socava quedando otra vez aprisionado entre las paredes verticales como al cortar la serie de calizas secundarias en la Sierra de la Gialda.
Así atraviesa la ciudad de Ronda, hasta que cortada toda esa formación, vuelve a penetrar en los deleznables depósitos Terciarios.
Al llegar por segunda vez a estos depósitos, de nuevo los desgasta con facilidad suma, destruyendo al mismo tiempo la parte que constituye la base del conglomerado superior. Socavados gradualmente sus cimientos, se desploma por falta de suspensión la coherente roca en espantosa ruina, dando al Tajo ese sorprendente aspecto que presenta cuando se le ve desde el valle.
Por un medio kilómetro viene el río encallejonado entre las verticales paredes de la angosta brecha que divide a la ciudad de Ronda en dos porciones. Esta brecha que tiene cerca de ochenta metros de profundidad termina de una forma un tanto brusca.
De repente se encuentra el conglomerado cortado a pico y en lo más profundo del valle aparece la formación Terciaria. El río salva esta colosal ruina de más de cien metros de elevación en una serie de bellísimas cascadas, hasta que penetrando otra vez en los blandos depósitos Terciarios corre apacible por el ameno valle cubierto de árboles frutales que es el principal adorno de la ciudad de Ronda…”

Como vemos, la formación del Tajo de Ronda explicada por José Macpherson es mucho más simple que lo que nos han contado tantas veces con terremotos y otras fantasías, se trata de erosión pura y dura del río Guadalevín o Guadiaro, como le llama Macpherson, sobre materiales geológicos de diferente dureza.
José Mac-Pherson, como a él le gustaba que se escribiese su apellido, murió en 1902. En 1927 tuvo lugar en Cádiz el XI Congreso Hispano-Luso de la Asociación para el Progreso de Las Ciencias. Durante el mismo se rindió un homenaje a Mac-Pherson con colocación de una lapida en la casa donde había nacido, en la Plaza de la Mina, 12, edificio actualmente desaparecido y frente al cual, en los jardines existentes en la plaza se encuentra un busto de este ilustre geólogo.

Bibliografía

- GUTIERREZ, J.M.; MARTÍN, A.; DOMINGUEZ, S. Y J.P.  MORAL: Introducción a la Geología de la Provincía de Cádiz. Servicio de Publicaciones de la Universidad de Cádiz. 1.991.
- MAC-PHERSON, José: Memoria sobre le estructura de la Serranía de Ronda. Imprenta de la Revista Médica, Cádiz, 1.874.
-    ORUETA Y DUARTE, Domingo de : Estudio Geológico y Petrográfico de la Serranía de Ronda. Imprenta de Julian Palacios, Madrid, 1.917.

-    La Institución Libre de Enseñanza: Su influencia en la cultura española. Diversos autores. Homenaje a Francisco Giner de los Ríos celebrado en Ronda en 1.998.

NATURALISTAS en la Serranía de Ronda. “Estudio geológico y petrográfico de la Serranía de Ronda”

Andrés Rodríguez González Junio 1st, 2017

NATURALISTAS en la Serranía de Ronda.
“Estudio geológico y petrográfico de la Serranía de Ronda”

Se cumple este año el centenario de un libro absolutamente fundamental en el desarrollo de la Geología española además de en el conocimiento y difusión de los valores naturales de la Serranía de Ronda tanto a nivel nacional e internacional, la publicación del “Estudio geológico y petrográfico de la Serranía de Ronda” de Domingo de Orueta y Duarte.
Con tal motivo junto al Centro de Profesorado de Ronda, la Biblioteca de la Real Maestranza de Caballería y el Ayuntamiento de Ronda, hemos organizado unas Jornadas de conmemoración de tan importante hito histórico, a celebrar en octubre de 2017, en el Centro de Profesorado de Ronda.

Además de la organización de esas jornadas y como una modesta contribución y homenaje al centenario de la publicación del libro de Orueta, voy a iniciar una colección de artículos bibliográficos sobre Naturalistas que pasaron por la Serranía de Ronda  a lo largo de la historia, hombres de Ciencía que no perdieron su rigor científico sus trabajos y descubrimientos y que también tenían un espíritu aventurero que se vio acrecentado por ese halo de romanticismo que tienen los paisajes y habitantes de la Serranía de Ronda.

El centenario de la publicación de tan importante libro puede pasar desapercibido, es por ello que inicio esta colección que se publicará en www.laserranianatural.com  y, tal vez, también en papel.
Tan solo en la prensa local de Ronda o la provincial de Málaga se han publicado unos pocos artículos sobre la presencia de diamantes, de grafito o de platino en la Serranía de Ronda, y como no podía ser de otra manera, hablando de minerales y de la Serranía, ha salido a relucir ese personaje tan importante en la Geología española: Domingo de Orueta y Duarte.

Como el acceso a www.laserranianatural.com es gratuito aconsejo a quien sea amante de los textos en papel que imprima este coleccionable no vaya ser que mi proyecto de dar forma a estos textos en formato “libro” no se puede llevar a cabo.

En el siglo XIX los geólogos eran casi todos autodidactas, buscadores de rocas y minerales interesantes, como mucho llegaban a plantear hipótesis sobre estructuras y formaciones rocosas. Con los estudios de Orueta y Duarte, se marca un hito fundamental en la geología española y precisamente se hizo con un libro sobre la Serranía de Ronda. Sus estudios sistemáticos ya no son de busqueda al azar de minerales, sino que planifica el trabajo, maneja bibliografía adecuada, muestrea en el campo, lleva el material a analizar en el laboratorio y saca conclusiones. En definitiva, utiliza el método científico. Orueta y Duarte fué pionero también en el uso de la microfotografía a color para sus investigaciones y para ilustrar sus publicaciones. Prueba de ello son las abundantes microfotografías que acompañan al texto y su amistad con intercambio de saberes y técnicas con el Premio Nobel español Santiago Ramón y Cajal.

El 1.913 retoma la investigación geológica sobre la Serranía de Ronda que ya había iniciado con su padre (Domingo de Orueta y Aguirre) y MacPherson. Sus estudios le permiten identificar que la gran masa magmática presente en la Serranía es de rocas peridotitas y ya que en los Montes Urales existía platino asociados a ese tipo de rocas, Orueta está casi convencido que en la Serranía también debe haber platino. Nuevas campañas en 1.914 y 1.915 con elaboración de más de 500 preparaciones microscópicas, sondeos de aluviones y recolección de arenas, junto a un intenso y meticuloso trabajo de laboratorio dieron el libro “Estudio geológico y petrográfico de la Serranía de Ronda” en el que entre otras muchas cosas detalla el descubrimiento de platino en la sierra. Libro de 567 páginas, 4 mapas, 16 láminas a color y 51 microfotografías cuya publicación en 1.917 le aporta el reconocimiento nacional e internacional de su categoría científica con distinciones como doctorados honoris causa, académico de varias academias españolas, director del Instituto Geológico de España y muchas otras. De su categoría humana y generosidad da prueba la cesión que hizo al Estado de la posible explotación del platino en la Serranía de Ronda. Como reconocimiento a su investigación, el geólogo Santiago Piña de Rubíes dio el nombre de “Oruetita” a un mineral descubierto por nuestro personaje en su investigación sobre la Serranía.

El 30 de octubre de 1915, presenta en el Instituto de Ingenieros Civiles, ante una audiencia muy selecta, el gran hallazgo realizado durante sus investigaciones en Ronda: el descubrimiento del platino en España. La noticia de este descubrimiento despertó el interés del Rey Alfonso XIII, quien encargó a Orueta un estudio detallado desde los puntos de vista económico y estratégico, pues además del platino existían indicios de cromo y níquel, utilizados en la fabricación de armamento y que España importaba de otros países. Para ello se incluyeron en los presupuestos del Ministerio de Fomento correspondientes a 1916 y 1917, respectivamente, la cantidad extraordinaria de 150.000 pesetas para hacer frente a las investigaciones. Igualmente, y por leyes de 8 de diciembre de 1916 y 16 de noviembre de 1917, el Estado se reservó los derechos de investigación y explotación hasta 1919. Entre finales de 1915 y 1918 Orueta llevó a cabo este encargo, estimando la existencia de 246.531 kg de platino en los ríos Verde y Guadaiza, cerca de San Pedro de Alcántara, en la provincia de Málaga. Además de ello, las cantidades de níquel y cromo prospectadas cubrirían con creces el abastecimiento de estas sustancias a las fábricas militares españolas. A pesar de los magníficos resultados de las investigaciones, el platino no se llegó a explotar nunca, ni aún en tiempos más recientes cuando se han optimizado y abaratado los métodos de extracción de minerales.


Bibliografía
De Aingerukua a Cortina del Muelle. Manuel de Orueta González. Ediciones Moretón. 282 páginas. 1998.

La Formación del Tajo de Ronda

Andrés Rodríguez González Marzo 11th, 2010

COMARCA LA SERRANIA DERONDA
¿Cómo se pudo formar el Tajo de Ronda?

José Macpherson y Hemas, junto a Domingo de Orueta y Aguirre y el hijo de éste Domingo de Orueta y Duarte, ha sido unos de los más importantes estudiosos de la Geología de la Serranía de Ronda. A él se debe la hipótesis de formación del famoso Tajo de Ronda y las formaciones geológicas asociadas a él, más admitida a pesar de ya tener unos años desde que se formulo.
Mac-Pherson, de origen escoces, evidentemente,  publica en Cádiz, en 1874 su “Memoria sobre la Estructura de la Serranía de Ronda” editado en la Imprenta de la Revista Medica; en este estudio, entre otras cosas, explica claramente la formación del Tajo de Ronda. Sus palabras son un modelo de que el rigor científico puede ser compatible con la fácil comprensión de la lectura por parte de neófitos en las ciencias geológicas; la belleza de la descripción y la comparación que podemos hacer con la realidad actual del Tajo y sus márgenes, me hacen que trascriba textualmente esta parte del estudio:


…Cuando por primera vez lo observé, creí contemplar restos de algún antiguo glaciar; pero lo gastado de los cantos en general, su evidente estratificación y los restos marinos que con frecuencia se encuentran, me hicieron cambiar de parecer y me inclino a creer sea más bien un deposito litoral en el fondo de aquella bahía en donde se acumulaban los detritus que de esa parte de la Serranía acarreaban los antiguos torrentes.
Este depósito, gracias a los permeables elementos de que está compuesto y a la gran cantidad de carbonato de cal que las aguas que descienden de esa sucesión de montañas calizas traen en disolución, se halla tan fuertemente cementado por esa sustancia, que constituye en general una roca en extremo coherente, y a esta particularidad se debe, en mi juicio la esencial estructura del Tajo de Ronda.
Al salir el río Guadiaro del estrecho y salvaje desfiladero en que lo aprisionan las sierras de Parauta y de la Gialda (
en la actualidad Hidalga), entra en los poco resistentes depósitos Numulíticos y Terciarios, por donde se abre un ancho y apacible lecho.
De esta manera corre el río unos cuantos kilómetros, hasta que encontrando esa tenaz y resistente formación que recubre los depósitos terciarios, la socava quedando otra vez aprisionado entre las paredes verticales como al cortar la serie de calizas secundarias en la sierra de la Gialda.
Así atraviesa la ciudad de Ronda, hasta que cortada toda esa formación, vuelve a penetrar en los deleznables depósitos Terciarios.
Al llegar por segunda vez a estos depósitos, de nuevo los desgasta con facilidad suma, destruyendo al mismo tiempo la parte que constituye la base del conglomerado superior. Socavados gradualmente sus cimientos, se desploma por falta de suspensión la coherente roca en espantosa ruina, dando al Tajo ese sorprendente aspecto que presenta cuando se le ve desde el valle.
Por un medio kilómetro viene el río encallejonado entre las verticales paredes de la angosta brecha que divide a la ciudad de Ronda en dos porciones. Esta brecha que tiene cerca de ochenta metros de profundidad termina de una forma un tanto brusca.
De repente se encuentra el conglomerado cortado a pico y en lo más profundo del valle aparece la formación Terciaria. El río salva esta colosal ruina de más de cien metros de elevación en una serie de bellísimas cascadas, hasta que penetrando otra vez en los blandos depósitos Terciarios corre apacible por el ameno valle cubierto de árboles frutales que es el principal adorno de la ciudad de Ronda…

Como vemos, es mucho más simple que lo que nos han contado tantas veces sobre la formación del Tajo a base de terremotos que parten y separan los barrios de la Ciudad y del Mercadillo y otras fantasías por el estilo.

Se trata de erosión pura y dura del río Guadalevín o Guadiaro, como le llama Macpherson, sobre materiales geológicos de diferente dureza; los materiales geológicos más blandos, arcillas, están en la base, sobre ellos se encuentran otros más duros como los conglomerados y las calcarenitas (areniscas con cal y fósiles marinos), el río perfora estos materiales más duros formando un cañón, cuando encuentra los más blandos, se los “come” con mucha facilidad, erosionada la base del cañón, las paredes se derrumban, como ocurre con los acantilados del mar.