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Paseos por La Serranía de Ronda: Benadalid, en el Valle del Genal.

Andrés Rodríguez González Noviembre 11th, 2016

Paseos con imágenes: Benadalid, en el Valle del Genal.

Benadalid es un pequeño pueblo de origen árabe como su nombre indica.
Precioso pueblo situado, como la inmensa mayoria de los pueblos del Valle del Genal en el contacto de materiales geológicos de pizarras, esquistos y cuarzos que forman el fondo del valle y son los restos de la Isla Kabilia, los más antiguos de la Serranía de Ronda, con las rocas calizas muy fisuradas, situadas más altas.

El contacto entre las calizas que se cargan de agua cuando llueve y los materiales impermeables del fondo del valle, origina fuentes y surgencias alrededor de las cuales se han establecido estos pueblos. Lo primero que destaca en el pueblo es el curioso castillo, utilizado como cementerio, sin duda debe a ese uso el haberse conservado hasta la actualidad.

El cultivo del castaño ha sido tradicionalmente el principal recurso del Valle, pero el turismo rural a través del Ceder Serranía de Ronda se ha desarrollado extraordinariamente, por eso se han rehabilitado y cuidado en extremo algunas casas recuperando el uso de la madera de castaño, la forja, la talla, el trabajo de la piedra en fachadas, la teja árabe y otros materiales propios de la zona.

La integración del pueblo en el paisaje es total y absoluta, de echo, forma parte del paisaje.

Destacan los cultivos de castaños, cultivos realizados en marcadas pendientes, donde hasta hace bien poco se araba con arado de vertedera.

Los castaños que quizás fueran traidos por los árabes, encuentran aqui un suelo profundo, con humedad, temperaturas moderadas hasta en inviernos duros, se desarrollan extraordinariamente y han sustituido a la vegetación natural del Valle formada por


alcornoques, quejidos, encinas, brezos, chopos y abundante matorral mediterráneo entre los que destacan los majuelos, la clematis y los apetecibles madroños.

El zumaque, que aqui se desarrolla hasta formar pequeños árboles, quizás también fue introducido por los árabes, y si no, fue potenciado su cultivo ya que fue usado por los para teñir tejidos.

Los castaños son cultivados con esmero, podados despues del derribo y la extracción de las castañas de sus “erizos” de pinchudas puas. Un trabajo duro y manual.

Lástima que estas excelentes castañas no sean reconocidas en muchos lugares. Es triste ver como venden castañas en algunos sitios de Andalucía como si fueran de Galicia en lugar de decir claramente que son del Valle del Genal, en la provincia de Málaga. Vamos como si esta provincia no pudiera ofrecer nada más que playas y campos de golf. Dimos un agradable paseo por el Camino de La Cruz, donde existe un pequeño monumento a los paisanos muertos por los franceses en la Guerra de la Independencia.

Pero no solo tenemos excelentes paisajes o frondoso bosques de castaños en Benadalid, también merece la pena asomarse a ver el viejo lavadero y la fuente Romana que le aportaba agua.

Y para terminar, un excelente y abundante comida en el precioso pueblo de Atajate, en un magnífico restaurante llamado Audalazar, totalmente recomendable, dio un perfecto fin a este paseo. Para rematar me encontré en el restaurante a tres antiguas alumnas con la alegría que eso supone para mí.

Imágenes de un Otoño que se muere.

Andrés Rodríguez González Diciembre 19th, 2012

Serranía de Ronda, país de contrastes.

Con esas palabras definía el gran geólogo alemán Durr, el paisaje de la Serranía.

Contrastes que se manifiestan con toda su belleza en un el otoño que llega a su fin,

y con toda su dureza, cuando el otoño, además, es lluvioso.

Es entonces cuando las setas crecen por doquier

y las piñas de los pinsapos se abren,

dejando volar su simiente, como vienen haciendo los últimos millones de años.

Pasa la vida, como vienen unas aves y se van otras.

Los días nacen con intensas heladas o espesas nieblas que son un mar de nubes,

y dan paso, en tan solo una línea que asemeja al borde mareal costero,

a una luz intensa con una atmósfera nítida limpiada por las lluvias intensas.

La Sierra de las Nieves mira por encima del mar de nubes a su hermana gemela la Sierra de Grazalema.

Y en un momento, el cielo se cubre de nuevo de oscuras nubes,

los chubascos intensos empapan la saciada tierra,

los regueros se transforman en atrevidos torrentes,

y el arco iris ilumina el cielo como presagio,

de que los dioses están siempre presentes, porque nacieron para servirnos.

Y las abejas, aprovechando las pocas horas de calor,

recogen néctar y polén de las flores que los atrevidos nísperos,

se atreven a exponer a las heladas, junto a los madroños,

son únicos árboles que desafían con sus adornos las bajas temperaturas,

para, con los maduros membrillos, los duros quejigos y las doradas hojas marchitas de los castaños,

aportar la nota de colores diferentes a los intensos verdes que dominan el paisaje de la Serranía de Ronda,

en el País de los Contrastes donde los días de otoño se mueren con las puestas de sol más maravillosas del mundo.

Donde hasta el subsuelo es bello y agreste a base de simas y cuevas.

Sol y sombras, montañas desnudas y frondosos bosques, muerte y vida, luz y niebla, nieve y de nuevo, sol.

Contrastes que forjan la personalidad de la Serranía de Ronda.