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Paisaje de tarde de verano en jardín.

Andrés Rodríguez González Julio 19th, 2017

Paisaje de tarde de verano en jardín
Paisaje es vida, actividad, cambios y también muerte.

Los nervios eran evidentes en el albaricoquero del vecino que sirve de sombra a mis gallinas. Las currucas que pasan parte del día esperando a que maduren las moras para comerlas de cena, no han parado durante la tarde de chasquear con su sonido de alarma que abulta más que el volumen del pequeño pájaro.
Los gorriones en un continuo ir y venir de un árbol a otro, desde el membrillo al albaricoque, desde al azufaifo al pinsapo y al olivar vecino. En medio de sonidos de alarma continuos y pequeños vuelos aparentemente sin rumbo que provocaban que otros gorriones se sumaran a la actividad frenética.
Las tórtolas turcas, animales simples y tontorrones (al menos para mí) vigilaban de lejos encaramadas en la parte más alta del ciprés.
Y los abejarucos, que habitualmente a estas horas utilizan las zonas a la sombra para capturar insectos voladores y las abejas que regresan a sus colmenas, vuelan más altos que días pasados.
Hasta las gallinas, cacareaban sin poner huevos y se mostraban nerviosas e irritadas.
Mientras, el pinsapo aparentemente ajeno a lo que está pasando el jardín, ¿Hace la señal de victoria con dos piñas? No, simplemente han crecido así por capricho. Y los caprichosos colores de los gladiolos afloran a sus pies ignorantes de que el pinsapo no quiere adornos.

En la Naturaleza nada ocurre por capricho, todo tiene su por qué. En este caso, después de permanecer un largo rato bajo las ramas del albaricoque, descubrí las razones del nerviosismo general. Una culebra de escalera de pequeño tamaño se movía lenta pero decidida entre las ramas buscando algún pollo de gorrión despistado para engullirlo.
Al contrario puede ocurrir en la especie humana, que no todo tiene que tener un por qué, a veces se hacen cosas por capricho, sin que tengan una justificación clara.
Preguntaban al director de cine Carlos Saura sobre las razones psicológicas de la presencia de “patas de gallo” en la nevera de su película “CRÍA CUERVOS” cuando la estrenó. Los periodistas, quizás influidos por la moda de la psicología argentina, entonces muy valorada, trataban de indagar en traumas de la infancia del director, en sus represiones sexuales y hasta en posibles instintos agresivos. Recuerdo la respuesta cortante, escueta y malhumorada de Carlos Saura ante el bombardeo psicológico de los periodistas:
-    He puesto las patas de gallo en la nevera por que recordaba que en mi niñez siempre teníamos algunas en casa para hacer caldos. Ah y porqué me da la gana.
¿Será una característica de los humanos tener que sacar conclusiones de todo? ¿Ó es que eso nos hace más inteligentes a nuestros propios ojos? ¿Ó es que somos así de complicados?.

Tórtola Turca

Andrés Rodríguez González Abril 20th, 2011

FAUNA DE LA SERRANÍA DE RONDA

Tórtola turca (Streptopelia decaocto) es un ave Columbiforme (como las palomas), originaria de Ásia, ha invadido toda Europa, sobre todo las ciudades, parques y urbanizaciones. Por causas desconocidas, a partir de mediados del siglo XX inició una fulgurante carrera de expansión por todo el mundo que le llevó tanto al Círculo Polar Ártico como a la India, Japón y el Caribe. La primera tórtola turca española se vio en Asturias en 1960, el primer nido se encontró en Santander en 1974. A partir de 1980 conquistó toda la península Ibérica y Baleares. En 1985 saltó a Marruecos y en 1990 llegó a Canarias.
Mide entre 28 y 33 cm, tiene un plumaje sin manchas, los adultos son de colr gris claro. Tienen un característico collar negro ribeteado de blanco en el cuello. Cabeza gris y algo rosada, pecho gris rosado claro, cola grisácea por encima, con punta y bordes blancos por debajo, ancha banda terminal blanca. El Pico es negro y las patas rojizas.
Hay dos variedades de color, la marrón con una ligera tonalidad gris y la blanca. Ambos sexos son iguales en colorido. El macho se distingue de la hembra porque arrulla.
Habita casi siempre en árboles y más raramente en edificios, el nido es una plataforma con palitos y tapizada con materia vegetal o defecaciones de ellas mismas. Ponen dos huevos blancos en abril, mayo e incluso en verano, los incuban durante 14 días elñ macho y la hembra, una vez nacidos los pollos abandonan el nido en unos 20 días.
Su alimentación es a base de semillas.
Es un ave muy sociable, al contrario de sus parientes las tórtolas comunes (Streptopelia turtur) que son muy asustadizas.  No es extraño que permanezcan cerca del hombre aparentemente sin ningún temor. Las tórtolas comunes son cada vez más escasas, lo contrario que las turcas. Sólo en Extremadura, donde son más abundantes, sus poblaciones han caído más del 60% en apenas diez años. Las causas son muchas, las comunes han sido intensamente cazadas, la recogida del cereal a base de maquinas cosechadoras deja pocas cantidades de grano en los campos, el uso de pesticidas, la homogenización del paisaje, el uso de pesticidas y fertilizantes, las sequías y la pérdida de encinares donde anidan.
En las ciudades las tórtolas turcas se están convirtiendo en una fuente de suciedad y enfermedades. A veces son verdaderas plagas que hacen necesario realizar campañas de exterminación, como en Zaragoza donde llegaron a utilizar hace unos años un Camión Trampa con el que capturaron en pocos días más de 3.000 de estas aves.
Ya desde sus orígenes, la tórtola turca se ha visto como una maldición. De ahí le viene precisamente su nombre científico, decaocto, dieciocho, que es lo que machaconamente parece repetir en idioma griego.


Cuentan en Grecia que cuando Jesucristo agonizaba en la cruz, un soldado romano se apiadó de él y quiso comprarle un cuenco de leche con el que aplacarle la sed. Una vieja vendedora le pedía 18 monedas, pero el centurión tan sólo tenía 17. No hubo manera de regatear. No bajaba de 18. Jesús la maldijo por ello, convirtiéndola en esa tórtola que sólo sabe decir en griego machaconamente esa cifra 18, 18, 18. Dicen en Grecia que, cuando las tórtolas digan 17, se convertirán de nuevo en humanos. Pero también dicen que si sube el precio a 19, significará que el fin del mundo está cerca.