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ÁRBOLES Y ARBOLEDAS SINGULARES DE LA SERRANÍA DE RONDA: MATAGALLO GIGANTE DE LA NAVA

Andrés Rodríguez González Julio 21st, 2017

ÁRBOLES Y ARBOLEDAS SINGULARES DE LA SERRANÍA DE RONDA

MATAGALLO GIGANTE DE LA NAVA

Se cumple ahora un aniversario poco conocido, el del  Estropajo.
Se sabe que los estropajos se usaban ya hace 4000 años, desde aquella época hasta principios del siglo XX ha ido variando su composición utilizando las más variadas fibras naturales. El verdadero estropajo moderno no se inventó hasta 1917, cuando Edwin W. Cox, un vendedor de cacerolas estadounidense, tuvo la feliz ocurrencia de idear un estropajo de viruta de acero mezclado con jabón, utilizándolo como regalo en sus ventas para aumentar las mismas. El éxito de Cox fue total, de hecho abandonó las ollas por la industria del estropajo jabonoso inventada por él, tal es así que su marca ha sido la más vendida hasta hoy día en EEUU. Su nombre, S.O.S, fue dado por su esposa (Save Our Saucepans:  salvad nuestras cacerolas).
En la Serranía han tenido su propio estropajo natural: El Matagallo.
En pleno Parque Natural Sierra de Las Nieves, se encuentra la finca La Nava, en el patio del cortijo antiguo que mira al llano (convertido actualmente en una extraordinaria casa rural), hacia el Este, existe un viejo y espectacular matagallo que merece la pena incluirlo entre las plantas notables de la Serranía de Ronda. Actualmente lo mantienen recortado y podado pero hace treinta años aproximadamente era un gigantesco arbusto de cerca de más de tres metros de altura y un grueso tronco que de bifurcaba en varias ramas a poca altura del suelo. Tampoco tenía el alcorque de piedra que lo limita y protege actualmente por lo crecía directamente desde el suelo y llamaba poderosamente la atención por su altura y grueso tronco. Una tremenda nevada que ocurrió hace unos veinticinco años, acumuló sobre el matagallo gigante tan cantidad de kilos de nieve que provocó que la planta se partiera en varios trozos o sólo sobrevivieran algunas ramas que son las que actualmente crecen vigorosas.
El uso de los materiales disponibles en las cercanías de donde se vivía era obligado para las gentes del campo por su aislamiento y escasez de recursos económicos y por la poca o nula existencia de los propios materiales. Alguno de esos antiguos elementos del “pasado” eran por ejemplo el jabón de sosa, elaborado con el aceite usado de freír, más lejía y sosa, que por cierto limpia muy bien pero es recio y deja las manos bastante resecas una vez usado. Pero aparte de un “detergente” como ese jabón, para limpiar es necesario un utensilio abrasivo que arrastrase la suciedad incrustada, para eso siempre ha existido un clásico en las cocinas: el estropajo.
En la Serranía se usaban dos, el esparto una vez seco y deshilachadas las hojas que también se usa actualmente para fabricar esteras y persianas y las hojas de matagallo.
Se cuenta que las hojas de matagallo, que son recias y a la vez suaves por la pilosidad que las recubre además de anchas, se han usado (y aún se usan) cuando una conocía y practicada “necesidad biológica” sorprende en el campo y no tenemos papel disponible.

En la foto se puede ver en primer término parte del arbusto del Matagallo de La Nava, en la zona media en bisque mixta de encinas y pinsapos  y al fondo el pico Torrecilla, el más alto de la provincia de Málaga, con 1.919 metros.

Bibliografía
www.almabiologica.com

Del Puerto del Viento a El Burgo por Los Empedraos, La Añoreta y el Boquete de Roque.

Andrés Rodríguez González Febrero 23rd, 2012

Del Puerto del Viento a El Burgo por Los Empedraos, La Añoreta y el Boquete de Roque.

Nos desplazamos en coche hasta el Puerto del Viento. En los Llanos de las Margaritas, poco antes de las rampas que coronan el puerto, encontramos a la izquierda las ruinas del cortijo de La Breña. Un lugar con historia ya que fue el lugar donde el juez y los notables de Ronda esperaron a que sacaran el cadáver de Pasos Largos, una vez muerto en la Cueva de Sopalmito, situada en la vertiente de Sierra Blanquilla que da al sur, hacia Lifa. Dejamos los coches en el mirador situado en lo alto del puerto.
Estamos a unos 10 Km. del cruce de la circunvalación de Ronda. A nuestra izquierda queda el Cancho La Pepa, que uno de los senderistas llamaba “el Cancho de los Rojos”, sin duda por alusión a la Guerra Civil española, de aquella funesta época quedan también restos de trincheras en las laderas del Cancho. El Puerto del Viento tiene 1.190 metros de altitud, el frío y el viento son compañeros habituales de viaje en estas tierras. Descendemos un tramo de 1,2 km por alguna de las estrechas veredas del ganado dejando la carretera a la izquierda. No conviene ir por la carretera ya que es estrecha y el arcén no existe, llegamos junto a un puente de la carretera, lo pasamos, a la izquierda  encontramos la cancela de entrada al Cortijo del Nogal y una alambrada, desde hace pocos años se intenta repoblar esta zona con desigual éxito.
Avanzamos siempre con la carretera a la izquierda unos 150 metros hasta próxima curva, encontramos entonces unos grandes matorrales de Espino Majoleto; en la carretera, que aún tenemos al lado, se marca el punto kilométrico 13, el viejo camino empieza a hacerse notar, poco a poco dejamos la carretera cada vez más alejada por nuestra izquierda que siga su ruta a El Burgo y suavemente comenzamos a ascender, los primeros 500 metros de camino están muy poco marcados por lo que debemos evitar perderlo, unos grandes bloques de piedras nos servirán de hitos. El camino se hace cada vez más evidente, seguimos ascendiendo, la vereda del comienzo es ya un camino bien marcado con piedras a los lados y vierteaguas para evitar que la erosión de escorrentía destroce el camino, a tramos se conserva el empedrado original, todo esto nos indica que debió ser un camino transitado por pastores, arrieros, bandoleros y todo tipo de gentes que se movían entre el Valle del Guadalhorce y la Serranía de Ronda. Cuando estamos a unos 800 metros de la carretera, justo en el momento que el sendero comienza la parte final de ascenso, a la derecha en dirección a las grandes paredes de rocas, se encuentra el magnífico pilar de la Fuente de La Alberquilla, sus aguas son limpias y tan frías que las encontramos cubiertas de una gruesa capa de hielo, es de admirar la perfección y las dificultades de la construcción.

Regresamos al viejo sendero, ahora ya muy bien marcado, ascendemos hacia el Puerto de Los Empedrados, en la parte más alta en camino casi se pierde ya que está lleno de aulagas, que por otra parte, es el escaso matorral que ha quedado en la zona después de siglos de duro y erosivo pastoreo. La zona alta del Puerto de Los Empedrados en un canchal de rocas calizas donde quedan las ruinas del ventorrillo, absolutamente ruinoso con dos construcciones, en una de esas míseras cabañas nació el día 4 de mayo de 1.873 el bandolero Pasos Largos”, de nombre Juan José Mingolla Gallardo. La humildad de las casuchas nos indica la dureza de la vida que la familia de Pasos Largos debió llevar en estos estériles terrenos; los restos de las construcciones son de piedra sobrepuesta sin argamasa alguna, al lado, otros restos de construcción indican lo que debían ser las cuadras o zahurdas; a unos cincuenta metros hacia Levante, una pequeña oquedad es conocida como la Cueva de Pasos Largos. Desde la portada del Cortijo del Nogal hemos recorrido 1,7 Kms.

El camino, hasta lo alto del Puerto se conserva relativamente bien, es de construcción medieval según Bartolomé Nieto, aunque no es descartable que se construyera sobre un viejo trazado romano.
Dejamos a nuestra espalda las ruinas del Ventorrillo y debemos andar unos cuatrocientos metros por un camino poco marcado que gira en el descenso hacia la izquierda ligeramente, encontramos una alambrada que la superamos a través de una angarilla de hierro de grandes dimensiones, a nuestros pies se abre un carril bien dibujado, lo tomamos hacia la izquierda, en el suave descenso encontramos una repoblación de pinos parasitada por las orugas “Procesionarias”; estamos en Los llanos de La Añoreta; el camino nos deja en una cancela que atravesamos dejándola de nuevo cerrada. En el camino es frecuente encontrarse bolas de mineral de hierro. Cruzamos la carretera y buscamos el viejo camino que gira a la derecha, al Este. Nos vamos alejando de la carretera que queda a nuestra izquierda, desde el Puerto de los Empedraos hasta la carretera tenemos 2,8 Kms.  El camino, en la otra parte de la carretera, se encuentra al principio poco marcado pero con cuidado no lo perdemos, poco después aparece perfectamente dibujado, entre algunos pinos de repoblación y rebaños de ovejas, lo seguimos, poco después de que por la izquierda se le una otro camino, nos conducirá hasta el Cortijo de La Añoreta, con su pozo y varios pilones de piedra revestidos de cemento, vemos las ruinas de la gran cortijada y el pequeño nuevo cortijo, unos grandes árboles dan sombra, destaca un sauce llorón de enorme tronco, continuamos unos metros hasta encontrar un amplio carril que cruza el nuestro, (si continuáramos por él llegaríamos a los Cortijos de La Vívora Alta y La Vívora Baja), andamos unas pocas decenas de metros a la izquierda a través del amplio carril y giramos a la derecha, nuestras referencias serán una era cuadrada enmarcada por grandes piedras, un olivo y la presencia de algunas encinas pequeñas, apenas hemos circulado nos centenares de metros el camino aparece claro y cuando los primeros pinos están cercanos llegamos al Boquete o Portón de Roque. Desde que cruzamos la carretera hemos hecho algo menos de 2,5 Kms.
El Boquete de Roque es un mirador impresionante sobre el valle donde se asienta el pueblo de El Burgo y las Sierras de Alcaparaín, Blanquilla y Prieta, al fondo a la derecha se ve el pinsapar y la Sierra de Las Nieves, más cerca, en dirección sur, se adivina el encajonado río Turón, por la izquierda, al Este, la Depresión de Antequera. Es además, un punto de contacto importante entre rocas calizas (de tono más claro) y margocalizas (más oscuras y con curiosas forma plegadas). Desde el Boquete de Roque iniciamos un descenso hasta pueblo de El Burgo por el antiguo camino. Es éste una senda que, a tramos, se conserva perfectamente, se ve el empedrado original, los vierteaguas para evitar la erosión fluvial y como buscaron que las pendientes fueran suaves, en todo el trayecto contemplamos un precioso paisaje teniendo siempre delante al pueblo de El Burgo. Al decir de algunos expertos el camino puede estar asentado sobre una Vía Romana. El matorral es típico de zonas degradadas y más cálidas, a base de tomillo, matagallo, aulagas, esparto, hinojos y cuchillejas, jalonado por algunas encinas, acebuches y pinos de repoblación.
Tan solo son de 5 Kms de cómodo descenso. Nos acompañan en la parte de menor pendiente, cultivos de almendros y olivos, además de las siempre presentes aves entre las que destacan los enormes buitres que nos sobrevuelan.  El camino, ya cerca de El Burgo, desemboca en un amplio carril, en pocos centenares de metros llegamos junto a un parque a la entrada del pueblo, la carretera, entre grandes eucaliptos nos permite llegar a un pilón de agua junto a las primeras casas. Un poco más adelante, frente a la gasolinera, encontramos una estatua que nos recuerda que estamos en el pueblo que vio nacer al bandolero Pasos Largos. El último de una estirpe de un modo de vida que nunca volverá.

Distancia recorrida: 12,51 kilómetros
Altitud min: 606 metros, max: 1.178 metros
Desnivel acumulado subiendo: 511 metros, bajando: 870 metros
Grado de dificultad:  Moderado
Tiempo empleado:   4 horas 17 minutos
La ruta NO es circular.


Los mapas son de Jesús Ripalda

El personaje de la ruta es Pasos Largos.
De su infancia poco se sabe, el pequeño Juan José Mingolla Gallardo, que quizás ya había heredado ese apodo de su abuelo o de su padre, vivió por esos duros y alejados parajes, quizás cuidando con su hermano mayor algunas cabras y oyendo historias y fantasías de los arrieros y viajeros que por el ventorrillo pasaban. Cuando Juan José cuenta con 17 años la familia se va a La Romerosa, un cortijo no alejado de Los Empedrados donde se dedican a la agricultura y la ganadería, pero Pasos Largos nunca mostró el más mínimo interés por estos ni por ningún oficio, tan sólo la caza le interesaba. En 1.895 es llamado a filas para ir a Cuba, poco antes había muerto su padre, en esta triste campaña colonial permanece tres años hasta ser repatriado. Regresa a Ronda enfermo, sin haberse repuesto del desgaste físico de unas fiebres cogidas en la isla caribeña (quizás enfermó también de tuberculosis), y el panorama que encuentra en su casa es bien triste, su hermano mayor ha muerto, el pequeño ha formado una familia y se ha marchado hacia Estepona y Juan José tiene que trabajar duro para subsistir junto a su anciana madre. Cuando muere la madre en 1.901, sólo, sin obligaciones familiares, puede dedicarse a lo único que le interesa, la caza. Ya se había formado plenamente el aspecto y la personalidad que le acompañaría toda la vida, era hombre de pocas palabras, alto, muy delgado, de constitución enjuta, de aspecto “mal encarado”, tosco, jugador de cartas en la taberna de Sibajas situada en la calle de la Bola de Ronda, esquina con Plaza del Socorro, donde llevaba los trofeos que capturaba en sus cacerías, le daban algunas monedas que, inevitablemente, se jugaba a las cartas y perdía. Dentro del panorama rondeño de la época era un tipo que llamaba la atención. ¿Pero quien fue este personaje singular? Quizás un demente, indudablemente un inadaptado social, ¿valiente tal vez, osado, inconsciente?…. Para mi existen varios hechos significativos que indican la personalidad del bandolero, los asesinatos del Los Tribuleros, la aventura en el Cortijo Santiago y la Cancha Cantarranas, el Enfrentamiento en el Cerro del Mures y la propia muerte del bandolero. El primer caso que he citado decidió a Juan José a tirarse al monte, se había aficionado a cazar furtivamente en los alrededores del Cortijo de El Chopo, los aparceros puestos de acuerdo con la Guardía Civil consiguieron que se confiará y fue atrapado, al llevarlo al cuartelillo, por el camino que actualmente pasa por el interior de la finca de los Aguilares, la pareja de civiles le dio una brutal paliza de la que tardó casi un mes en recuperarse en el Hospital de Ronda, Pasos Largos se vengó matando a los dos aparceros, padre e hijo e inicio su vida de bandolerismo, el segundo caso fue un secuestro de un rico propietario de apellido Villarejo, que años después, ya rehabilitado, le dio trabajo, es el primer ejemplo y que yo conozca el único, de Sindrome de Estocolmo que se dio en la Serranía. Otro fue el enfrentamiento a tiros en el Cerro del Mures que ya contaré en la siguiente ruta pues se trata de una de los más llamativos recorridos que se pueden hacer desde Ronda. Por último la muerte del bandolero en la Cueva de Sopalmito también está rodeada del misterio y el poco conocimiento que de la vida del bandolero se tiene a pesar de que es bastante reciente, la cueva, se encuentra situada en un lugar no lejano a de donde él mató a sus víctimas, digamos que es otra ladera de la misma montaña llamada genéricamente “Sierra Blanquilla”. Su cadáver fue sacado a lomos de mulo hasta el Cortijo de La Breña. Según la versión oficial murió en un tiroteo con la Guardia Civil el 18 de marzo de 1.934. Según la creencia popular fue traidoramente asesinado, así lo escribe Isidro García en su libro “Bandoleros en la Serranía de Ronda” y asi se lo contó a él, Manuel Torres, de apodo “Galan”, un pastor que sacó el cadaver de la montaña; según Galan,”Pasos Largos” fue asesinado la tarde antes por unos tramperos y ofrecido su cadaver a la guardia civil a cambio de favores en la caza furtiva y la protección de los poderosos. Según la versión del estudioso del personaje, Fernando Ramos, su muerte ocurrió a causa de su enfermedad y su compañero en aquellos momentos le disparó ya fallecido y ofreció su cadáver a la Guardia Civil a cambio de poder seguir ejerciendo la caza furtiva.


PRÓXIMA RUTA: De Ronda a Los Alamillos por el Embalse de Montejaque

Matagallo

Andrés Rodríguez González Octubre 11th, 2008

Árboles, arbustos y matas de la Serranía de Ronda.

Matagallo, mechera. (Phlomis purpurea)
Perteneciente a la familia de las Labiadas, formada por plantas aromáticas y glandulosas en su mayoría, generalmente hierbas y pequeños arbustos.
Es una planta arbustiva y perenne que raramente llega a los dos metros de altura. Presenta una ramificación muy abierta. Sus hojas son opuestas, de forma lanceolada de 2 a 5 cm de largas, de color claro, rugosas, lanudas y bastante carnosas. Sus flores tienen la corola con dos labios de color rosa, púrpura y algunas veces blanquecina y distribuidas en pisos a diferentes alturas del tallo  en las axilas de las hojas. Se puede observar durante todo el año y es posible verla en floración desde finales de febrero hasta ya bien entrado el verano. Su fruto es seco, aparece dividido en cuatro partes globosas y oscuras.
Esta planta es muy abundante en la Serranía de Ronda. Forma parte de la vegetación típica de matorrales abiertos y laderas pedregosas en las zonas cálidas y secas. Acompaña también a encinares y coscojales, se encuentra siempre presente en zonas con un cierto grado de degradación. Conforme ascendemos en altura disminuye su presencia. Vive en casi todo tipo de suelos.


El matagallo es una de las plantas más reconocidas por sus múltiples propiedades. Los griegos en la antigüedad ya tenían conocimiento de sus propiedades, de ahí el nombre de su género de origen griego phlomis derivado de “phlox, llama”, ya que con sus hojas enrolladas hacían las mechas para los candiles de aceite. Al igual que otras plantas con pelos como la estepa blanca (Cistus albidus), se usaba como estropajo para lavar y sacar la porquería incrustada en la piel. Las hojasse han usado como sustituto del tabaco y las flores, ricas en miel, eran una de las pocas, sino la única golosina que podían permitirse los niños que vivían en el campo. Entre otras propiedades curativas se le atribuye la de antihemorroidal, astringente y diurética. El matagallo se ha utilizado para fabricar un jarabe contra el resfriado y la tos. Se usa también como pasto y combustible, por esa razón en algunas zonas de la Serranía se limpiaban campos enteros de este matorral. Es una planta bonita como ornamental y en determinados jardines se está imponiendo dada su gran resistencia a la sequia.