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PLANTAS DE LA SERRANÍA DE RONDA: Belladona andaluza. Tabaco gordo, Tabaco borde, Tabaco de pastor.

Andrés Rodríguez González Diciembre 4th, 2017

PLANTAS DE LA SERRANÍA DE RONDA
Belladona andaluza. Tabaco gordo, Tabaco borde, Tabaco de pastor.
Atropa baetica

Es una planta herbácea originaria del centro y sur de la Península Ibérica y norte de África . Comparte algunas características y propiedades que la Atropa belladonna por su alta concentración de alcaloides, y está extrechamente emparentada con ella hasta el punto que hibridan; por eso y por su distribución, se conoce como belladona andaluza. El parecido de sus hojas con las del tabaco ha marcado su nombre popular, conociéndose como tabaco borde, tabaco de pastor, tabaco gordo o tabaco basto.
Es una hierba perenne, glabra, rizomatosa, que produce cada año una parte aérea hasta dos metros de altura o poco más. Tiene hojas alternas, pecioladas, ovadas, hasta de 14 x 7 cm. Poseé flores amarillentas, con un pequeño pedúnculo, de sinco sépalos, actinomorfas, solitarias, hermafroditas, en las axilas de las pequeñas ramitas. Cáliz en forma de campánula con 5 lóbulos tan largos como el tubo. Corola gamopétala, infundibuliforme, de unos 25 mm de diámetro, aproximadamente 2 veces más larga que el cáliz, con 5 lóbulos anchamente ovados. Poseé 5 estambres, que alternan con los lóbulos de la corola, con filamentos de distinta longitud, libres entre sí y pelosos en la base. Anteras de 2 mm, amarillentas, separadas. Ovario súpero, bilocular, con varios rudimentos seminales por cavidad, y un estilo largo, curvado, que termina en un estigma capitado. Produce un fruto en forma de Baya de unos 10 mm, globosa, negra. Floración: de junio a agosto.
Tiene un elevado interés como planta medicinal. Sus virtudes son parecidas a las de la belladona (Atropa belladona), que es de distribución más amplia en el continente europeo. Encontrada por Willkomm en 1845 y por Porta y Rigo, en 1890, en el Valle del Barrancón. Poco después desapareció del citado valle, al parecer por la recolección de sus raíces para usos farmacéuticos. Está incluida en la Lista roja de la flora vascular española, calificada como “En peligro” y en la Lista roja de la flora vascular de Andalucía.
Se encuentra por encima de los 1100 m, en suelos que han sufrido algún tipo de alteración, en laderas secas, rocosas o pedregosas, bien soleadas, aunque crece también en lugares herbosos húmedos, cerca de cursos de agua, en sitios relativamente sombreados.  Hace unos años desapareció la única población existente en el Parque Natural Sierra de Grazalema, actualmente se puede considerar que ha experimentado un pequeño incremento en sus poblaciones del Parque Natural Sierra de Las Nieves.
Quizás sea una leyenda pero se cuenta que las mujeres nobles de la época clásica y de la Edad Media extendían por sus párpados extractos de esta planta, al introducirse en los ojos sus pupilas se dilataban, que junto a la piel blanca, aportaba signo de nobleza a la mujer en contraste con las pupilas reducidas y la piel curtida por el sol de las mujeres plebeyas que pasaban mucho tiempo trabajando a la intemperie.
Muy rara y difícil de encontrar.
Bibliografía
www.ecured.cu

las últimas poblaciones de “tabaco gordo” (Atropa baetica) en Andalucía occidental.

Andrés Rodríguez González Abril 30th, 2017

Artículo sobre las últimas poblaciones de “tabaco gordo” (Atropa baetica) en Andalucía occidental.
Posted on abril 29, 2017 by Editor
Interesante trabajo que acaba de publicarse en el volumen 5 del Boletín El Corzo de la Sociedad Gaditana de Historia Natural. Resultado de tres años de estudio y seguimiento de las últimas poblaciones de Atropa baetica en las sierras de Andalucía occidental. Esta rara planta, cada vez más por el escaso número de
individuos, conocida con los vernáculos “tabaco gordo”, “belladona de Andalucía”, “tabaco de pastor”, “tabaco filipino” o “tabaco verde” fue muy utilizada durante siglos para extraer algunos de sus componentes; tanto por la medicina tradicional como por la popular.
Actualmente Atropa baetica figura en el Catálogo Andaluz de Especies Amenazadas cómo “EN PELIGRO DE EXTINCIÓN”. En España se encuentra incluida en la Lista Roja de la Flora Vascular de España como “En peligro de extinción”, y en la Lista Roja de la Flora Vascular de Andalucía con la categoría de Especie en Peligro Crítico (CR).
Los autores, Andrés Rodríguez González, Rafael Obregón Romero, Gonzalo Astete Sánchez y Gonzalo Astete Marín, detallan las poblaciones actuales de Andalucía occid., todas en el P. N. Sierra de las Nieves (prov. de Málaga), así como las causas de su situación crítica.

FUENTES, PILARES Y ALBERCAS DE LA SERRANIA DE RONDA Con Juan Castaño Fuente de Molina.

Andrés Rodríguez González Marzo 23rd, 2016

FUENTES, PILARES Y ALBERCAS DE LA SERRANIA DE RONDA. Fuente de Molina.
Con Juan Castaño

Una fuente con mucha historia.

En 1922, Gross, comisionado por el gran botánico Pius Font i Quer, viaja a la “Sierra de La Nieve”, ayudado por el guarda del pinsapar Francisco Molina localiza una interesante planta, el Tabaco Gordo. Ya entonces Molina trabajaba como guarda de los Montes de Propios de Ronda en el Pinsapar,  una propiedad municipal como lo eran la Dehesa y los Montes de Propios de Cortes de la Frontera.  Después de la guerra civil esos Montes de Propios fueron vendidos al Estado Español que los adquirio a través del ICONA para paliar la penosa situación económica del municipio de Ronda. Fueron el germen de la reserva nacional de caza y del posterior Parque Natural Sierra de Las Nieves.  En 1930, Josep Cuatrecasas, publica un artículo titulado “Una visita al Pinsapar de Ronda” en el Butleti d`Institucío Catalana d^Historia Natural donde cita textualmente “…Molina conocía muy bien a Gross a quien había acompañado años atrás en la búsqueda de Atropa baetica por estas tierras…”. Por otros documentos y comunicaciones directas de descendientes de Francisco Molina, Frasquito para los amigos, era un magnífico conocedor de aquellos bosques, conocía perfectamente su flora y su fauna. Tenía dos chozas construidas en un montículo, muy cerca de la Fuente de Molina, en el mismo borde del pinsapar de la cañada de Enmedio.  En ese montículo tenía su oteadero en su labor de vigilancia de los Montes de Propios. En aquellos tiempos se arrendaban los Montes de Propios para el pastoreo del ganado, la extracción de nieve,  madera de quejigo y esparto. Molina acompañaba a los pocos investigadores y viajeros que por aquí se desplazaban en la búsqueda de plantas y los albergaba en su choza si tenían que hacer noche, cosa frecuente dado el aislamiento y las pésimas comunicaciones  de la Sierra de las Nieves en aquel entonces.

El descubrimiento de los restos de las chozas de Molina y otros datos en el proceso de elaboración de la primera edición de la guía de la Sierra de Las Nieves que entonces estábamos preparando Rafael Flores y yo, fue el inicio de unas actividades de reconocimiento a la labor de Francisco Molina que culminaron  en 1997 cuando la Asociación Senderista Pasos Largos con la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía a través de su Delegación Provincial en Málaga puso una placa en el lugar donde estuvieron las chozas de Molina, junto a la fuente que lleva su nombre.

La foto antigua donde se ve la vieja choza de Molina, pertenece al archivo fotográfico de Rafa Flores, a quien le agradezco que me autorice a publicarla.

A la búsqueda de las Atropas marroquíes en flor (I)

Andrés Rodríguez González Septiembre 9th, 2015

A la búsqueda de las Atropas marroquíes en flor (I)
cómo Marcel Proust se lanzó a buscar a “las muchachas” así nos marchamos Juan Ríos y yo a Marruecos, pero para localizar las especies Atropa baetica y Atropa belladona que nos habían dicho que cohabitaban en el Parc National de Talassemtane. Norte de Marruecos.
Días antes, localizando nuevas poblaciones de Atropa baetica, o Tabaco Gordo en lenguaje popular, ya bien metidos en el Parque Natural de Sierra de las Nieves (para lo que tenemos el correspondiente permiso), yo había destrozado el carter de mi Renault Clio contra unas piedras en el carril que accede a la fuente de Frasquito el guarda. Afortunadamente el hijo de Juan Ríos pudo remolcar el coche hasta Conejeras, unos doce Kms, donde nos recogió una grúa. Lo que parecía una simple rotura del tapón de esa fundamental pieza metálica del coche, solucionable con una simple soldadura, se transformó en una avería mayor y entre la paralización de la actividad en la ya de por si semiparalizada Ronda a causa de la feria y la necesidad de buscar un carter de segunda mano, fue necesario desplazarnos a Tarifa en otro coche menos fiable, pero que ha cumplido tanto en la ida como en la vuelta. Cuento esto para que los lectores vean que el tema ya olía a aventura.
A la mañana siguiente de un paseo por la feria, un día 4 de septiembre, con una mar en calma, tomamos el ferry que nos condujo desde Tarifa al puerto de Tanger. Llegar a Tanger ciudad en lugar de al nuevo macropuerto de Tanger Med es un verdadero placer, los edificios coloniales aún conservan ese aire tan añejo, la ciudad permite disfrutar de las grandes avenidas mezcladas con el colorido y el bullicio de la medina, del puerto, de los restos aún en pie de edificios de otras épocas, una ciudad tan cercana al mundo occidental y a la vez tan sumida en la tradición, donde cualquiera te puede intentar vender cualquier cosa en castellano, inglés, francés, árabe o bereber si estás dispuesto a regatear por supuesto. Mi amigo Amed, persona a quien aprecio sobremanera, hospitalario y amable como siempre, esperaba nuestra llegada con su incombustible Mercedes aparcado a pocos pasos del lugar donde nos dejó el ferry. Una extraordinaria y copiosa comida a base de excelente Couscous, pollo al horno, frutos secos variados y salsa de intenso sabor a hierbas aromáticas, nos esperaba en la casa familiar de su esposa. Para mí es muy difícil, por no decir imposible describir la hospitalidad, amabilidad, amistad y generosidad con las que siempre me trata, tanto si voy con la familia como ahora, que iba con mi compañero en tareas investigadoras y amigo, Juan Ríos Pimentel. Una vez más, gracias Amed, tanto a ti como a toda la familia.
Por la tarde cambiamos el proyecto inicial que era ir a la Cueva de Hércules y acantilados de la zona, al estar cerrada, por un recorrido por la costa atlántica para observar dunas costeras y marismas en la carretera que se dirige a la hermosa ciudad de Assilah.  Salimos del caótico tráfico de Tanger esquivando motocarros, camiones a toda velocidad, peatones que cruzan por cualquier lugar, grand y petit taxi que cambian de carril o frenan según donde estén los usuarios que van recogiendo según circulan, hasta completar o sobrepasar los límites humanos y mecánicos, en el punto que hasta ocho personas conté subidos en un grand taxi.
Gran problema el que se tiene en todo el norte de África, Marruecos incluido, con los plásticos, existen por todas partes, más en los alrededores de las ciudades, no se salvan ni las zonas costeras de la invasión de todo tipo de plásticos y envases, es absolutamente injustificable tanta suciedad y si estos países quieren hacer del turismo costero unos de sus recursos, antes deben asumir que esa forma de contaminación debe ser solucionada.

Muchas plantas tenían ya pasada la floración, pero pudimos ver algunas Arenaria y Calistegia en flor pero sobre todas destaca el hermosísimo Pancratium maritimum, popularmente conocido como Azucena de Mar o Lirio de Mar, de preciosas flores que aquí presentan gran tamaño, pudimos encontrar plantas con muchos pies, muchas ya con enormes frutos pero vimos también algunas flores retrasadas que nos mostraron esa planta de gran belleza que vive en zonas costeras, siempre muy cercana al agua.

Mientras disfrutamos de la belleza del mar, buscamos plantas, hacíamos fotografías y nos dejábamos envolver por la luz intensa de la tarde, yo, al menos, no reparé en un coche que había parado a unos metros del nuestro ni en los tres individuos que de él bajaron. Volvimos a encontrarlos cuando regresamos de un paseo por una zona de marismas cercana.  Ya en el coche nos disponíamos a regresar cuando uno de ellos se acercó a Amed y entabló con él una conversación que terminó cuando el marroquí (el único que llevaba chilaba por cierto) le dio un número de móvil que Amed gravó en el propio. Después de la despedida de rigor a base del consabido “Sala’ malicum malicum sala’ ”, Amed reanudo la marcha entre movimientos de cabeza, sin abandonar su eterna sonrisa pero exclamando repetidamente “incroyable” “incroyable” “incroyable”….Los marroquíes habían creído que eramos BUSCADORES DE TESOROS y le habían ofrecido su ayuda a cambio de una compensación económica sobre lo encontrado.

Como decía Amed, Increíble, Increíble, Increíble… Pero yo pienso que más increíbles sería para ellos la explicación de que tres tíos grandes como carros estaban por allí buscando plantas y hormigas. Sea como fuere, la anécdota nos proporcionó risa y disfrute hasta mucho más allá de la cena, que como la comida, resultó sumamente apetitosa y exquisita.
(continuará)

Naturalistas Históricos : Josep Cuatrecasas y Enric Gross

Andrés Rodríguez González Agosto 16th, 2014

Dos catalanes en la Sierra de Las Nieves

Josep Cuatrecasas Arumí había nacido Camprodón, Gerona, en 1903 , murió en Washington, en 1996 donde vivía casado con una norteamericana y nacionalizado como estadounidense desde 1953.

Hijo de José Cuatrecasas Genis y de Carmen Arumí, obtuvo en Barcelona en 1923 una licenciatura en Farmacia, la carrera característica de los botánicos en aquella época. Sus maestros fueron Pio Font i Quer, Carlos Pau y Emilio Huguet del Villar y su influencia se deja notar en su tesis titulada Estudios sobre la flora y vegetación del Macizo de Mágina, leida en 1928. Una obra de extraordinaria solidez que revela una excepcional capacidad y originalidad.

En esos años viajó a Ginebra, estudiando Fitogeografía y Ecología con Chodat, y colaboró con Font i Quer en la edición de la revista Cavanillesia y del Butlletí de la Institució Catalana d’Història Natural, que fue la vanguardia de las ciencias de la naturaleza española, publicando también en el Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural. En 1931, con sólo 28 años, obtuvo la cátedra de Botánica Descriptiva de la Facultad de Farmacia en la Universidad Central de Madrid. Antes había sido profesor asistente de Botánica en esa universidad.

En 1932 fue comisionado para representar a los botánicos y al gobierno de España en la conmemoración del centenario de José Celestino Mutis, viajando a Colombia por primera vez. Impresionado por la diversidad de la flora colombiana, elige convertirla en el centro de sus investigaciones. Con el material recolectado se dirigió a Berlín, cuyo Jardín Botánico le ofrecía los medios necesarios para sus estudios. Allí se casó con su profesora de alemán, la checa Martha Maria Nowack, con la que tuvo tres hijos. Durante años viajó a Colombia en abril, regresando a Alemania en agosto con nuevo material, antes de empezar el curso en octubre. El resultado de sus investigaciones se plasmó en sus Observaciones geobotánicas en Colombia, que todavía es una obra de referencia.

Durante la Guerra Civil, Cuatrecasas ejerció el cargo de director del Jardín Botánico de Madrid, en el que se había venido responsabilizando de la sección de Flora Tropical. Rescató para su estudio los herbarios derivados de las expediciones históricas, como la de Sessé y Mociño, o las propias recolecciones de Mutis, derivándolas a especialistas transatlánticos cuando era necesario. Se ocupó de que las láminas de Mutis fueran evacuadas de Madrid a la vez que los fondos pictóricos del Prado. Sus publicaciones no solo permiten conocer la situación botánica de las zonas de estudio, también la estructura social de un momento convulso.

Al acabar la guerra civil, en 1939, Cuatrecasas, que se había jurado no volver a trabajar en España mientras mandara Franco, se vio forzado al exilio, eligiendo Colombia como destino. Allí coincide con otros exiliados ilustres como la familia Zulueta.

He consultado con el Dr. Julian de Zulueta que reside en Ronda y recuerda a Cuatrecasas como un hombre afable, preocupado por sus investigaciones , la situación española de la posguerra y habitual en las reuniones de exiliados en Colombia que se hacían en casa familiar de los Zulueta, también exiliados ya que, además de familia de Besteiro, su padre había sido ministro durante la República.

Desde su primera visita a Colombia había sido profesor de la Universidad Nacional de Bogotá. A partir de 1942 y hasta 1947 lo fue de la Facultad de Agronomía en Palmira (Valle del Cauca). La riquísima flora tropical encontró en su enorme vocación y capacidad de trabajo una ocasión única, que se saldó con la descripción de más de mil especies nuevas, no sólo de Colombia, sino de Ecuador, Venezuela, Costa Rica, Trinidad, Brasil, etc.

En 1947 se trasladó a Estados Unidos, donde estuvo vinculado, con diversos cargos y financiación siempre de la National Science Foundation, al Chicago Natural History Museum, primero, y a la Smithsonian Institution, después. En esta última trabajó, como investigador asociado, desde 1955 hasta 1977, y desde esa fecha hasta su muerte, como emérito. Su nombre aparece asociado además a la monumental Flora Neotropica, de la que fue director científico para plantas vasculares desde 1964 a 1971, presidiendo la organización entre 1972 y 1975.

En 1983 fue nombrado director honorario del Real Jardín Botánico de Madrid, pero a pesar de la simpatía declarada con que miraba a las generaciones científicas que sobrevivieron al franquismo, nunca quiso abandonar el trabajo que le absorbía desde hacía tantos años, especialmente la monografía sobre las Espeletiinae, unas plantas denominadas popularmente Frailejones, todavía sin terminar de editar por sus colaboradores.

Frailejones en Colombia

Recibió el reconocimiento por su obra en muy diversas formas, como la Cruz de Boyacá (Colombia, 1959) y en España la Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil (1986) y, póstumamente, la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio (1995). Con su nombre la Smithsonian Institution creó un fondo (el José Cuatrecasas Botanical Fund) que financia proyectos de investigación y conferencias. Una medalla que lleva su nombre (José Cuatrecasas Medal for Excellence in Tropical Botany) premia cada año a un investigador que haya destacado en el estudio de la Botánica Tropical.

Legó su extensísima colección de tipos nomenclaturales al Real Jardín Botánico de Madrid, y su biblioteca al Instituto Botánico de Barcelona, una institución municipal de enorme solera, donación con la que quiso subrayar su condición de catalán que amaba su tierra.

En 1.930 del siglo pasado Josep Cuatrecasas, publicó un artículo titulado “Una vista al Pinsapar de la Sierra de La Nieve”, en el Butleti Institucío Catalana d´Historia Natural. En él se puede leer textualmente

“…Después de unas lomas entre 1.200 y 1.300 m de altitud y ya en la Sierra de La Nieve, encontramos en las consocietas (Comunidades vegetales de composición florística simple), casi tocando con la casita de Molina y choza, situadas junto a la fuente del Pinar. Aquí tiene Frasquito, el entusiasta guardador del pinsapar,  un reducido albergue que él mismo se ha construido para protegerse de las inclemencias de loa naturaleza durante el desempeño de su misión…”  “…Molina conocía muy bien a Gross a quien había acompañado años atrás en la búsqueda de Atropa baetica por estas sierras…”.

El texto nos da pie para nuestro segundo personaje, Enric Gross.

Al contrario que otros con los que trabajo,  Gross no ha sido reconocido como lo que es, un botánico de gran categoría del siglo XX. Un Científico fundamental en el desarrollo de la botánica española.

Había nacido en el seno de una familia de pastores en 1.864. Desde muy joven realizó gran cantidad de oficios como segador, carbonero, leñador. Hasta los 20 años no aprendio a leer ni a escribir. Poco después marchó a Cuba donde trabajo como jardinero y después como voluntario en los primeros experimentos contra la fiebre amarilla, siendo uno de los pocos voluntarios que sobrevivio. Regreso a Barcelona donde empezó a trabajar con el Naturalista y Oceonógrafo Odón de Buen. Fue contratado como ayudante de prácticas en su laboratorio de la Universidad de Barcelona.  En 1.906 pasa a trabajar en el laboratorio biológico marino de Porto Pi, en las Islas Baleares. En 1.912 es contratado por el Laboratorio de Málaga, allí aprende a recolectar plantas y se realciona con el botánico Carles Pau. Gross tenía 52 años cuando empezó a trabajar en el Museo de Ciencias Naturales de Barcelona.

En mayo de 1.917 es contratado por el gran botánico Pio Font i Quer con quien realiza 10 campañas de recogida de plantas de forma sistemática, con el estilo Font i Quer, en el mismo lugar donde fueron descritas. La confianza de su jefe en Gross era tal que Gross era quien realizaba las expediciones mientras Font i Quer se limitaba a organizarlas. Su reputación y conocimientos eran tan grandes que todas sus remesas y etiquetado se daba por bueno: “si Gross dice que ha encontrado una especie nueva, es una especie nueva” . Además tenía la capacidad de moverse con soltura por un país pesimamente comunicado. A lomos de mulas recorrió gran parte de la geografía española y del norte de Marruecos muestreando vegetales.  Igual que un siglo antes había hecho otro ilustre botánico Simón de Rojas Clemente y Rubio. En sus mulas llevaba las prensas y el papel para herborizar;  el material recopilado era enviado hasta Barcelona por ferrocarril y en esas mismas Estaciones, Font i Quer le detallaba por carta, las zonas y las especies a buscar por medio de breves descripciones y dibujos de las plantas.

En 1.922, Gross visita la “Sierra de La Nieve” según cita de Ibañez Cortina en Dos Document de Pius Font i Quer en Le Projecte de la Flora Hispanica.  Francisco Molina, popularmente conocido como Frasquito Molina, le acompañó en su búsqueda de la Atropa baetica, Tabaco Gordo, como cita Josep Cuatrecasas en su artículo sobre el Pinsapar del año 1930. Me inclino a pensar que la población de Tabaco Gordo que vieron debió ser la más cercana a la ubicación de la choza de Frasquito, la existente aún en los Hoyos de la Caridad.

Hacía 1931, y ya con 67 años, Gros no estaba para aquellos trotes. Cambió las expediciones por el jardín botánico del museo hasta que, tiempo después, decidió trasladarse a Calvià, en Mallorca. Allí se instaló en la misma época en la que la Guerra Civil pondría fin al proyecto del gran herbario. Murió, con una mínima pensión que entendía más de títulos que de valía y, según Font i Quer, «más pobre que una rata».

Bibliografía.

- CUATRECASAS, J. 1930. “Una vista al Pinsapar de la Sierra de La Nieve”, en el Butleti Institucío Catalana d´Historia Natural 2ª Serie 10: 65- 67.

- Diario EL MUNDO. 02/05/2.012. Gross, un espía entre la Flora.

- GONZÁLEZ BUENO, A. 1997 “Josep Cuatrecasas Arumí”, en Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural (Actas). Vol. 94. pp.73-65.

- www.mcmbiografias.com

- IBAÑEZ CORTINA, N.  2013. “Dos Document de Pius Font i Quer de la Le Projecte Flora Hispanica”.  Digital.CSIC

- TEIXIDÓ GÓMEZ, F. www.biologia-en-internet.com

Atropa baetica amenazada en Sierra de Las Nieves

Andrés Rodríguez González Julio 23rd, 2014

Andrés Rodríguez González , en nombre y representación de cuatro organizaciones de defensa de la naturaleza ha enviado un escrito dirigido al Delegado de Medio Ambiente de la Consejería de M.A. en Málaga a la Presidenta de la Junta Rectora del Parque Natural Sierra de Las Nieves y al Director Conservador del Parque Natural Sierra de Las Nieves en los siguientes términos:

El Libro Rojo de la Flora Silvestre Amenazada de Andalucía, editado por la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía cataloga a la planta Atropa baetica, popularmente Tabaco Gordo o Tabaco de Pastor, entre las plantas en peligro crítico de extinción (CR), que, por definición, supone se ha reducido hasta en un 80% en los últimos 10 años o en 3 generaciones, que su área de distribución es de menos de 100 km2,  su área de cobertura es de menos de 10 km2 y que tiene menos de 250 individuos maduros.

Atropa baetica, vulgarmente llamado Tabaco Gordo, pertenece a la familia de las Solanáceas, se distribuye siempre por encima de los 1.100 metros de altitud. Se trata de una especie cercana a la Belladona que contiene potentes alcaloides lo que ha motivado el interés y uso como planta medicinal en otros tiempos. Respecto a la distribución en esta zona de este endemismo ibérico y norteafricano, en 1996, en la Guía de la Flora del P.N. Sierra de Grazalema, de Abelardo Aparicio y Santiago Silvestre, se encuentra la cita textual siguiente “…solo se conoce una población en los márgenes estabilizados de un canchal, bajo el Torreón, a 1.250 de de altitud”. Actualmente dicha población ha desaparecido y desde hace varios años no se la ha vuelto a encontrar por lo que se puede decir que esta Solanácea se ha extinguido en el P. N. de Grazalema.

El Libro Rojo de la Flora Silvestre Amenazada de Andalucía, se menciona que existe el claro riesgo de extinción a corto plazo, por el reducido número de núcleos de población y su pequeño tamaño y la existencia de una mortalidad apreciable por causas desconocidas y por una muy evidente “…la elevada presión de los vertebrados herbívoros que llegan a comerse el 100% de los frutos y de las hojas al final del ciclo de la planta, cuando ésta es más vulnerable por producirse una disminución del nivel de alcaloides. También es debido al pisoteo regular de grandes mamíferos que sufren muchas plantas por encontrarse asociadas a caminos o pistas…”. Como medidas de conservación, el citado libro, propone textualmente “…algunas de sus poblaciones se encuentran en espacios naturales protegidos, pero incluso en éstas zonas, es necesario la utilización de vallados que impidan la actuación de vertebrados.”

Respecto a la distribución en el P. N. Sierra de Las Nieves, se tiene constancia histórica de la presencia de Atropa baetica, posiblemente de la población  en los Hoyos de la Caridad, en la visita que Josep Cuatrecasas realizó al pinsapar en el año 1.929 y de una visita anterior de Gros en 1.922.

En dicho Parque, existen tres poblaciones conocidas. Una en la  zona de los Hoyos de la Caridad, protegida por un vallado, la cual muestra un estado de conservación excelente, con una buena regeneración, numerosas plantas jóvenes y abundancia de flores. Si bien sería necesario ampliar la zona vallada de manera que las plantas estuvieran más alejadas de la alambrada y, por ello, más protegidas. Otra población se encuentra en la zona de la Vereda de los 1.500, también protegida por un vallado, pero el terreno tiene una fuerte pendiente y alta erosión, de manera que las plantas corren serio peligro de desaparecer por corrimientos de tierra o ser arrastradas por el canchal de piedras sueltas. En este caso, consideramos necesario para protegerlas, bancalizar levemente el terreno evitando en gran medida la erosión.  La última población se encuentra en la Cañada del Cuerno,  y no cuenta con medida física de protección. Esta población, recientemente visitada, presentaba un aspecto similar a la población de los Hoyos de la Caridad. Actualmente se encuentra en muy mal estado con numerosas plantas arrancadas de raíz y todo el terreno circundante pateado y levantado como consecuencia de la acción directa de grandes herbívoros ungulados.

En resumen, las poblaciones de una de las que una de las plantas más en peligro de extinción de la flora andaluza, que en el P. N. ésta relativamente bien representada con tres poblaciones actualmente conocidas, se encuentran en serio peligro de desaparición, una de ellas corre serio peligro de ser aniquilada, otra peligro de desaparecer por la acción erosiva y por último la única que puede considerarse en buen estado de conservación, se encuentra muy próxima al vallado de exclusión lo que la hace muy vulnerable a la herbivoría.

Por otra parte, queremos hacer constar nuestra sorpresa al ver como pasta a sus anchas un gran rebaño de ovejas por toda la zona baja de las Tres Cañadas de Ronda, si bien reconocemos la labor de limpieza de monte que las ovejas realizan pero no podemos estar de acuerdo en que pastoreen por zonas donde se está regenerando el pinsapar y, sobre todo, sin la mínima vigilancia de un pastor, como ocurre en el caso citado.

Los abajo firmantes proponen diversas medidas para la protección integral de Atropa baetica en el Parque evitando que ocurra lo que ya ha pasado en el P. N. Sierra de Grazalema. Así mismo estamos abiertos a cualquier consulta o reunión con la Junta Rectora del Parque y con el Sr. Director Conservador para buscar soluciones a tan grave tema. Disponemos de un amplio archivo fotográfico relacionado con la planta y sus amenazas que ponemos a su entera disposición.

Hemos informado a investigadores del CSIC (Estación Biológica de Doñana) que nos han hecho saber que van a elaborar un escrito de protesta.

Firmado:

Juan Ríos Pimentel y Andrés Rodríguez González por parte del Grupo de Estudio y Protección de Plantas de la Serranía de Ronda.

Fernando Ruíz Fernández por parte de la Asociación Senderista Pasos Largos.

Juan Terroba por parte de Silvema Serranía de Ronda.  Ecologistas en Acción.

Oscar Gavira por parte de  Grupo de Trabajo del Valle del Genal.