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las últimas poblaciones de “tabaco gordo” (Atropa baetica) en Andalucía occidental.

Andrés Rodríguez González Abril 30th, 2017

Artículo sobre las últimas poblaciones de “tabaco gordo” (Atropa baetica) en Andalucía occidental.
Posted on abril 29, 2017 by Editor
Interesante trabajo que acaba de publicarse en el volumen 5 del Boletín El Corzo de la Sociedad Gaditana de Historia Natural. Resultado de tres años de estudio y seguimiento de las últimas poblaciones de Atropa baetica en las sierras de Andalucía occidental. Esta rara planta, cada vez más por el escaso número de
individuos, conocida con los vernáculos “tabaco gordo”, “belladona de Andalucía”, “tabaco de pastor”, “tabaco filipino” o “tabaco verde” fue muy utilizada durante siglos para extraer algunos de sus componentes; tanto por la medicina tradicional como por la popular.
Actualmente Atropa baetica figura en el Catálogo Andaluz de Especies Amenazadas cómo “EN PELIGRO DE EXTINCIÓN”. En España se encuentra incluida en la Lista Roja de la Flora Vascular de España como “En peligro de extinción”, y en la Lista Roja de la Flora Vascular de Andalucía con la categoría de Especie en Peligro Crítico (CR).
Los autores, Andrés Rodríguez González, Rafael Obregón Romero, Gonzalo Astete Sánchez y Gonzalo Astete Marín, detallan las poblaciones actuales de Andalucía occid., todas en el P. N. Sierra de las Nieves (prov. de Málaga), así como las causas de su situación crítica.

A la búsqueda de las Atropas marroquíes en flor (I)

Andrés Rodríguez González Septiembre 9th, 2015

A la búsqueda de las Atropas marroquíes en flor (I)
cómo Marcel Proust se lanzó a buscar a “las muchachas” así nos marchamos Juan Ríos y yo a Marruecos, pero para localizar las especies Atropa baetica y Atropa belladona que nos habían dicho que cohabitaban en el Parc National de Talassemtane. Norte de Marruecos.
Días antes, localizando nuevas poblaciones de Atropa baetica, o Tabaco Gordo en lenguaje popular, ya bien metidos en el Parque Natural de Sierra de las Nieves (para lo que tenemos el correspondiente permiso), yo había destrozado el carter de mi Renault Clio contra unas piedras en el carril que accede a la fuente de Frasquito el guarda. Afortunadamente el hijo de Juan Ríos pudo remolcar el coche hasta Conejeras, unos doce Kms, donde nos recogió una grúa. Lo que parecía una simple rotura del tapón de esa fundamental pieza metálica del coche, solucionable con una simple soldadura, se transformó en una avería mayor y entre la paralización de la actividad en la ya de por si semiparalizada Ronda a causa de la feria y la necesidad de buscar un carter de segunda mano, fue necesario desplazarnos a Tarifa en otro coche menos fiable, pero que ha cumplido tanto en la ida como en la vuelta. Cuento esto para que los lectores vean que el tema ya olía a aventura.
A la mañana siguiente de un paseo por la feria, un día 4 de septiembre, con una mar en calma, tomamos el ferry que nos condujo desde Tarifa al puerto de Tanger. Llegar a Tanger ciudad en lugar de al nuevo macropuerto de Tanger Med es un verdadero placer, los edificios coloniales aún conservan ese aire tan añejo, la ciudad permite disfrutar de las grandes avenidas mezcladas con el colorido y el bullicio de la medina, del puerto, de los restos aún en pie de edificios de otras épocas, una ciudad tan cercana al mundo occidental y a la vez tan sumida en la tradición, donde cualquiera te puede intentar vender cualquier cosa en castellano, inglés, francés, árabe o bereber si estás dispuesto a regatear por supuesto. Mi amigo Amed, persona a quien aprecio sobremanera, hospitalario y amable como siempre, esperaba nuestra llegada con su incombustible Mercedes aparcado a pocos pasos del lugar donde nos dejó el ferry. Una extraordinaria y copiosa comida a base de excelente Couscous, pollo al horno, frutos secos variados y salsa de intenso sabor a hierbas aromáticas, nos esperaba en la casa familiar de su esposa. Para mí es muy difícil, por no decir imposible describir la hospitalidad, amabilidad, amistad y generosidad con las que siempre me trata, tanto si voy con la familia como ahora, que iba con mi compañero en tareas investigadoras y amigo, Juan Ríos Pimentel. Una vez más, gracias Amed, tanto a ti como a toda la familia.
Por la tarde cambiamos el proyecto inicial que era ir a la Cueva de Hércules y acantilados de la zona, al estar cerrada, por un recorrido por la costa atlántica para observar dunas costeras y marismas en la carretera que se dirige a la hermosa ciudad de Assilah.  Salimos del caótico tráfico de Tanger esquivando motocarros, camiones a toda velocidad, peatones que cruzan por cualquier lugar, grand y petit taxi que cambian de carril o frenan según donde estén los usuarios que van recogiendo según circulan, hasta completar o sobrepasar los límites humanos y mecánicos, en el punto que hasta ocho personas conté subidos en un grand taxi.
Gran problema el que se tiene en todo el norte de África, Marruecos incluido, con los plásticos, existen por todas partes, más en los alrededores de las ciudades, no se salvan ni las zonas costeras de la invasión de todo tipo de plásticos y envases, es absolutamente injustificable tanta suciedad y si estos países quieren hacer del turismo costero unos de sus recursos, antes deben asumir que esa forma de contaminación debe ser solucionada.

Muchas plantas tenían ya pasada la floración, pero pudimos ver algunas Arenaria y Calistegia en flor pero sobre todas destaca el hermosísimo Pancratium maritimum, popularmente conocido como Azucena de Mar o Lirio de Mar, de preciosas flores que aquí presentan gran tamaño, pudimos encontrar plantas con muchos pies, muchas ya con enormes frutos pero vimos también algunas flores retrasadas que nos mostraron esa planta de gran belleza que vive en zonas costeras, siempre muy cercana al agua.

Mientras disfrutamos de la belleza del mar, buscamos plantas, hacíamos fotografías y nos dejábamos envolver por la luz intensa de la tarde, yo, al menos, no reparé en un coche que había parado a unos metros del nuestro ni en los tres individuos que de él bajaron. Volvimos a encontrarlos cuando regresamos de un paseo por una zona de marismas cercana.  Ya en el coche nos disponíamos a regresar cuando uno de ellos se acercó a Amed y entabló con él una conversación que terminó cuando el marroquí (el único que llevaba chilaba por cierto) le dio un número de móvil que Amed gravó en el propio. Después de la despedida de rigor a base del consabido “Sala’ malicum malicum sala’ ”, Amed reanudo la marcha entre movimientos de cabeza, sin abandonar su eterna sonrisa pero exclamando repetidamente “incroyable” “incroyable” “incroyable”….Los marroquíes habían creído que eramos BUSCADORES DE TESOROS y le habían ofrecido su ayuda a cambio de una compensación económica sobre lo encontrado.

Como decía Amed, Increíble, Increíble, Increíble… Pero yo pienso que más increíbles sería para ellos la explicación de que tres tíos grandes como carros estaban por allí buscando plantas y hormigas. Sea como fuere, la anécdota nos proporcionó risa y disfrute hasta mucho más allá de la cena, que como la comida, resultó sumamente apetitosa y exquisita.
(continuará)

Avance del informe del Grupo de Investigación Atropa

Andrés Rodríguez González Enero 28th, 2015

25 enero de 2015

Sr. Director Conservador del P.N. Sierra de Las Nieves

Avance del informe del Grupo de Investigación Atropa, formado por Andrés Rodríguez González, Juan Ríos Pimentel, Gonzalo Astete Sánchez y Vicente Astete Sánchez sobre Actividades de Investigación en la Sierra de Las Nieves, autorizado por medio de escrito Delegación  Territorial nº 20598 con fecha de salida 04 de septiembre 2014.

Las plantas objeto de seguimiento hasta ahora son las siguientes: Atropa baetica, Cotoneaster granatensis, Merendera androcymbioides, Prunus insititia, P. prostrata, Lonicera arborea y Digitalis purpurea. También vamos a realizar estudios en cuanto broten de las poblaciones de Armeria colorata y de Hymantoglossum hircinum. No descartamos incluir otras nuevas. Los Insectos (hormigas, ropaloceros y coleópteros) serán estudiados cuando estén activos.

Cada población de estas especies se ha geolocalizado con GPS (en aquellas que ha sido posible), contado número de individuos y estado en que se encuentran, periodo de floración y propuestas para su conservación.

Para las diferentes especies se detalla a continuación el trabajo realizado hasta ahora:

- Atropa baetica. Se han localizado hasta el momento 11 poblaciones en el Parque Natural, seis de ellas en la Cañada de Las Boas, ninguna protegida con alambrada, cinco en otros lugares del parque, una de ellas en un lugar muy al paso y sin ninguna medida de protección lo que la hace especialmente vulnerable, de echo desapareció totalmente al ser devorada por cerdos asilvestrados o jabalíes, estamos a la espera de que brote; pero es urgente y necesario que sea protegida por una alambrada. Otra población, situada cerca de la verdad de los 1.500 se encuentra en un estado deplorable, muy erosionada aunque protegida por una pequeña alambrada.

- Cotoneaster granatensis. La única población encontrada parece encontrarse en un estado saludable, con abundantes brotes algunos de los cuales incluso salen fuera de las mallas de protección sin que se observe ataque alguno de herbívoros.

- Merendera androcymbioides. Descrita por Benito Valdés en 1978 con ejemplares procedentes de las “cercanías de Ronda”. Baltasar Cabezudo intento sin éxito su localización. En 2006 Manuel Becerra Parra la localizó en la zona del puerto de Quejigales. A comienzos de enero de 2015 Juan Ríos Pimentel la vuelva a encontrar en Sierra Hidalga, en una población bastante abundante (quizás unos 100 ejemplares) en una ladera con fuerte pendiente orientada al sur- sureste, sobre arcillas, mucha piedra suelta y escasa vegetación tipo matorral.

- Prunus insititia. Única población encontrada de Prunus insititia en la cuneta del acceso a Quejigales, en buen estado con abundantes brotes jóvenes. En el tiempo que llevamos siguiendo esta población (3 años) hemos observado que sus frutos son recolectados cada año cuando están maduros. Esta población de Prunus será objeto de un especial seguimiento durante este año, ya que  estamos observando caracteres muy interesantes.

- P. prostrata. Esta población situada en la altura de 1500m entre la Cañada de las Animas  y El Canalizo se encuentra muy ramoneada por los herbívoros (ovejas) que hemos podido encontrar en la zona varias veces, y en condiciones muy difíciles de supervivencia, la próxima primavera contaremos los ejemplares de la zona y los geolocalizaremos y es evidente que necesita protección urgente.

- Lonicera arborea. Varios ejemplares localizados al comienzo del carril de subida a Pilones. Siendo esta la única población encontrada hasta la fecha, contando con 12 individuos adultos (sin regeneración).

- Digitalis purpurea. El ejemplar situado al inicio de la subida al Torrecilla, a la izquierda, se encuentra ya brotado el día 17 de enero de 2015. Está situado a una altura de 1633 m. Sería conveniente protegerlo con una valla para impedir que las cabras lo devoren. En la Cañada de las Boas, cerca del Pilar de Tolox, según se desciende, se encuentran numerosos ejemplares en el mismo estado que el ejemplar del inicio del Torrecilla. Están brotando, con varias hojas, un poco más adelantados que el citado en primer lugar.

Fdo: Andrés Rodríguez Glez.

Naturalistas Históricos : Josep Cuatrecasas y Enric Gross

Andrés Rodríguez González Agosto 16th, 2014

Capítulo 6.- Dos catalanes en la Sierra de Las Nieves

Josep Cuatrecasas Arumí había nacido Camprodón, Gerona, en 1903 , murió en Washington, en 1996 donde vivía casado con una norteamericana y nacionalizado como estadounidense desde 1953.

Hijo de José Cuatrecasas Genis y de Carmen Arumí, obtuvo en Barcelona en 1923 una licenciatura en Farmacia, la carrera característica de los botánicos en aquella época. Sus maestros fueron Pio Font i Quer, Carlos Pau y Emilio Huguet del Villar y su influencia se deja notar en su tesis titulada Estudios sobre la flora y vegetación del Macizo de Mágina, leida en 1928. Una obra de extraordinaria solidez que revela una excepcional capacidad y originalidad.

En esos años viajó a Ginebra, estudiando Fitogeografía y Ecología con Chodat, y colaboró con Font i Quer en la edición de la revista Cavanillesia y del Butlletí de la Institució Catalana d’Història Natural, que fue la vanguardia de las ciencias de la naturaleza española, publicando también en el Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural. En 1931, con sólo 28 años, obtuvo la cátedra de Botánica Descriptiva de la Facultad de Farmacia en la Universidad Central de Madrid. Antes había sido profesor asistente de Botánica en esa universidad.

En 1932 fue comisionado para representar a los botánicos y al gobierno de España en la conmemoración del centenario de José Celestino Mutis, viajando a Colombia por primera vez. Impresionado por la diversidad de la flora colombiana, elige convertirla en el centro de sus investigaciones. Con el material recolectado se dirigió a Berlín, cuyo Jardín Botánico le ofrecía los medios necesarios para sus estudios. Allí se casó con su profesora de alemán, la checa Martha Maria Nowack, con la que tuvo tres hijos. Durante años viajó a Colombia en abril, regresando a Alemania en agosto con nuevo material, antes de empezar el curso en octubre. El resultado de sus investigaciones se plasmó en sus Observaciones geobotánicas en Colombia, que todavía es una obra de referencia.

Durante la Guerra Civil, Cuatrecasas ejerció el cargo de director del Jardín Botánico de Madrid, en el que se había venido responsabilizando de la sección de Flora Tropical. Rescató para su estudio los herbarios derivados de las expediciones históricas, como la de Sessé y Mociño, o las propias recolecciones de Mutis, derivándolas a especialistas transatlánticos cuando era necesario. Se ocupó de que las láminas de Mutis fueran evacuadas de Madrid a la vez que los fondos pictóricos del Prado. Sus publicaciones no solo permiten conocer la situación botánica de las zonas de estudio, también la estructura social de un momento convulso.

Al acabar la guerra civil, en 1939, Cuatrecasas, que se había jurado no volver a trabajar en España mientras mandara Franco, se vio forzado al exilio, eligiendo Colombia como destino. Allí coincide con otros exiliados ilustres como la familia Zulueta.

Cuando aún vivía consulté con el Dr. Julian de Zulueta en su residencia de Ronda y recuerda a Cuatrecasas como un hombre afable, preocupado por sus investigaciones , la situación española de la posguerra y habitual en las reuniones de exiliados en Colombia que se hacían en casa familiar de los Zulueta, también exiliados ya que, además de familia de Besteiro, su padre había sido ministro durante la República.

Desde su primera visita a Colombia había sido profesor de la Universidad Nacional de Bogotá. A partir de 1942 y hasta 1947 lo fue de la Facultad de Agronomía en Palmira (Valle del Cauca). La riquísima flora tropical encontró en su enorme vocación y capacidad de trabajo una ocasión única, que se saldó con la descripción de más de mil especies nuevas, no sólo de Colombia, sino de Ecuador, Venezuela, Costa Rica, Trinidad, Brasil, etc.

En 1947 se trasladó a Estados Unidos, donde estuvo vinculado, con diversos cargos y financiación siempre de la National Science Foundation, al Chicago Natural History Museum, primero, y a la Smithsonian Institution, después. En esta última trabajó, como investigador asociado, desde 1955 hasta 1977, y desde esa fecha hasta su muerte, como emérito. Su nombre aparece asociado además a la monumental Flora Neotropica, de la que fue director científico para plantas vasculares desde 1964 a 1971, presidiendo la organización entre 1972 y 1975.

En 1983 fue nombrado director honorario del Real Jardín Botánico de Madrid, pero a pesar de la simpatía declarada con que miraba a las generaciones científicas que sobrevivieron al franquismo, nunca quiso abandonar el trabajo que le absorbía desde hacía tantos años, especialmente la monografía sobre las Espeletiinae, unas plantas denominadas popularmente Frailejones, todavía sin terminar de editar por sus colaboradores.

Frailejones en Colombia

Recibió el reconocimiento por su obra en muy diversas formas, como la Cruz de Boyacá (Colombia, 1959) y en España la Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil (1986) y, póstumamente, la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio (1995). Con su nombre la Smithsonian Institution creó un fondo (el José Cuatrecasas Botanical Fund) que financia proyectos de investigación y conferencias. Una medalla que lleva su nombre (José Cuatrecasas Medal for Excellence in Tropical Botany) premia cada año a un investigador que haya destacado en el estudio de la Botánica Tropical.

Legó su extensísima colección de tipos nomenclaturales al Real Jardín Botánico de Madrid, y su biblioteca al Instituto Botánico de Barcelona, una institución municipal de enorme solera, donación con la que quiso subrayar su condición de catalán que amaba su tierra.

En 1.930 del siglo pasado Josep Cuatrecasas, publicó un artículo titulado “Una vista al Pinsapar de la Sierra de La Nieve”, en el Butleti Institucío Catalana d´Historia Natural. En él se puede leer textualmente

“…Después de unas lomas entre 1.200 y 1.300 m de altitud y ya en la Sierra de La Nieve, encontramos en las consocietas (Comunidades vegetales de composición florística simple), casi tocando con la casita de Molina y choza, situadas junto a la fuente del Pinar. Aquí tiene Frasquito, el entusiasta guardador del pinsapar,  un reducido albergue que él mismo se ha construido para protegerse de las inclemencias de loa naturaleza durante el desempeño de su misión…”  “…Molina conocía muy bien a Gross a quien había acompañado años atrás en la búsqueda de Atropa baetica por estas sierras…”.

El texto nos da pie para nuestro segundo personaje, Enric Gross.

Al contrario que otros con los que trabajo,  Gross no ha sido reconocido como lo que es, un botánico de gran categoría del siglo XX. Un Científico fundamental en el desarrollo de la botánica española.

Había nacido en el seno de una familia de pastores en 1.864. Desde muy joven realizó gran cantidad de oficios como segador, carbonero, leñador. Hasta los 20 años no aprendio a leer ni a escribir. Poco después marchó a Cuba donde trabajo como jardinero y después como voluntario en los primeros experimentos contra la fiebre amarilla, siendo uno de los pocos voluntarios que sobrevivio. Regreso a Barcelona donde empezó a trabajar con el Naturalista y Oceonógrafo Odón de Buen. Fue contratado como ayudante de prácticas en su laboratorio de la Universidad de Barcelona.  En 1.906 pasa a trabajar en el laboratorio biológico marino de Porto Pi, en las Islas Baleares. En 1.912 es contratado por el Laboratorio de Málaga, allí aprende a recolectar plantas y se realciona con el botánico Carles Pau. Gross tenía 52 años cuando empezó a trabajar en el Museo de Ciencias Naturales de Barcelona.

En mayo de 1.917 es contratado por el gran botánico Pio Font i Quer con quien realiza 10 campañas de recogida de plantas de forma sistemática, con el estilo Font i Quer, en el mismo lugar donde fueron descritas. La confianza de su jefe en Gross era tal que Gross era quien realizaba las expediciones mientras Font i Quer se limitaba a organizarlas. Su reputación y conocimientos eran tan grandes que todas sus remesas y etiquetado se daba por bueno: “si Gross dice que ha encontrado una especie nueva, es una especie nueva” . Además tenía la capacidad de moverse con soltura por un país pesimamente comunicado. A lomos de mulas recorrió gran parte de la geografía española y del norte de Marruecos muestreando vegetales.  Igual que un siglo antes había hecho otro ilustre botánico Simón de Rojas Clemente y Rubio. En sus mulas llevaba las prensas y el papel para herborizar;  el material recopilado era enviado hasta Barcelona por ferrocarril y en esas mismas Estaciones, Font i Quer le detallaba por carta, las zonas y las especies a buscar por medio de breves descripciones y dibujos de las plantas.

En 1.922, Gross visita la “Sierra de La Nieve” según cita de Ibañez Cortina en Dos Document de Pius Font i Quer en Le Projecte de la Flora Hispanica.  Francisco Molina, popularmente conocido como Frasquito Molina, le acompañó en su búsqueda de la Atropa baetica, Tabaco Gordo, como cita Josep Cuatrecasas en su artículo sobre el Pinsapar del año 1930. Me inclino a pensar que la población de Tabaco Gordo que vieron debió ser la más cercana a la ubicación de la choza de Frasquito, la existente aún en los Hoyos de la Caridad.

Hacía 1931, y ya con 67 años, Gros no estaba para aquellos trotes. Cambió las expediciones por el jardín botánico del museo hasta que, tiempo después, decidió trasladarse a Calvià, en Mallorca. Allí se instaló en la misma época en la que la Guerra Civil pondría fin al proyecto del gran herbario. Murió, con una mínima pensión que entendía más de títulos que de valía y, según Font i Quer, «más pobre que una rata».

Bibliografía.

- CUATRECASAS, J. 1930. “Una vista al Pinsapar de la Sierra de La Nieve”, en el Butleti Institucío Catalana d´Historia Natural 2ª Serie 10: 65- 67.

- Diario EL MUNDO. 02/05/2.012. Gross, un espía entre la Flora.

- GONZÁLEZ BUENO, A. 1997 “Josep Cuatrecasas Arumí”, en Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural (Actas). Vol. 94. pp.73-65.

- www.mcmbiografias.com

- IBAÑEZ CORTINA, N.  2013. “Dos Document de Pius Font i Quer de la Le Projecte Flora Hispanica”.  Digital.CSIC

- TEIXIDÓ GÓMEZ, F. www.biologia-en-internet.com