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Plantas de la Serranía de Ronda: Rosal silvestre (Rosa canina)

Andrés Rodríguez González Mayo 22nd, 2014

Plantas de la Serranía de Ronda

Rosal silvestre (Rosa canina)

También llamado Rosal perruno, zarzarrosa, agavanzo .

El fruto, el escaramujo, es botánicamente conocido como “cinorrodón” (del griego que significa “rosal perruno”). El nombre científico le fue dado por la forma de sus puas o espinas, similar a los colmillos de los perros.

Es un arbusto espinoso de hoja caduca de la familia de las rosáceas, nativo de Europa, el noroeste de África y Asia occidental. Crece espontánea en laderas y matorrales de secano, aclarados y lindes de bosques y montes. Actualmente su distribución es muy amplia, ha sido introducido en América, Australia(sobre todo en Tasmania) y Nueva Zelanda.

Este arbusto mide hasta 3 m de altura, con tallos colgantes de color verde, cubiertos de espinas pequeñas, fuertes y curvas. Las hojas están compuestas de 5 a 7 folíolos dentados ovales. Hojas pinnadas y alternas.

Las flores son grandes, solitarias o agrupadas, son de color rosa pálido o blancas, de 4 a 6 cm de diámetro, con cinco pétalos, olorosas. Aparecen entre mayo y junio, dan otro nota de color a los montes en primavera. El fruto es ovoide de color rojo intenso, de tipo cinorrodón, de un tamaño entre 1,5 y 2 cm.

En España, exceptuando la línea costera de Canarias y algunas zonas puntuales de la costa andaluza y murciana con clima tropical, se encuentra en cualquier parte, desde el nivel del mar hasta los 1.500 m de altitud.

No tiene preferencia por suelos específicos; incluso prefiere zonas montañosas o semi-montañosas, como el sotobosque arbustivo de especies caducifolias y quejigares, pero también puede aparecer en otros bosques, setos, lados de caminos, etc., y hasta en áreas costeras, pues tolera bien la salinidad. Agradece los suelos bien drenados y húmedos, algo fértiles y con un pH neutro.

Sus necesidades de agua se sitúan en los 675-900 mm por año. Puede soportar temperaturas muy bajas, hasta de -23 °C (zona de rusticidad: 7 a 10).

Es una especie conocida desde la prehistoria, se han encontrado restos en  poblados lacustres

Con fines medicinales se emplean los frutos y las flores de esta planta.

Como principales propiedades del rosal silvestre, tenemos que es astringente, antiinflamatorio, cicatrizante, hemostático, antianémico, depurativo, diurético suave, laxante, antidiarreico, antiparasitario tanto en humanos como en animales, y antiescorbútico.

El fruto madura en otoño, destaca por su alto contenido de vitamina C, poseen cinco veces más de esta vitamina que el limón, también contiene carotenoides y flavonoides, se usa para hacer mermelada y té.  Se recolectan los frutos y se dejan secar en capas finas a una temperatura máxima de 35 grados, evitando la humedad, no se deben almacenar más de un año. En farmacia y perfumería es utilizada esta planta para dar sabor y corregir el aroma de unguetos, medicamentos y cremas cosméticas. Con la planta se prepara miel rosada o rodomiel.

Con el fruto se prepara un vino que es tónico y estimulante, para ello se añade a un litro de vino tinto de alta graduación, unos 100 gramos de frutos secos, se deja macerar durante 15 días, se filtra y se toma una o dos copas al día. Se puede preparar un antidiarreico y antiresfriados, para lo cual se hierve medio litro de agua con dos cucharadas pequeñas de frutos secos de rosal silvestre durante diez minutos, se filtra y se toma una o dos tazas al día. Y un último remedio, para preparar un vinagre cicatrizante y antiurticante se añade a medio litro de vinagre caliente un puñado de pétalos frescos, se tapa el frasco y se deja al sol durante 15 días, se filtra y se aplica en forma de compresa sobre la zona afectada.

Es abundante en zonas con matorrales y especialmente frecuente en las zonas bajas de las laderas del pinsapar de las tres Cañadas de Ronda, en la Sierra de Las Nieves. donde suele estar parasitado por muerdago. En época de nevadas presenta un especial atractivo resaltando el verde intenso del muerdago sobre el fondo blanco de la nieve.

Bibliografia

misremedios.com

www.natureduca.com

es.wikipedia.org

Muerdago

Andrés Rodríguez González Diciembre 5th, 2008

Árboles, Arbustos y Matas de la Serranía de Ronda

Muerdago. Viscum álbum

Pertenece a la familia de las Lorantáceas.
Su nombre científico, “viscum”, hace referencia a la viscosidad pegajosa de sus bayas, que son utilizadas en trampas para cazar pájaros vivos. Su nombre vulgar puede venir del latín morderé, el muérdago “muerde” los árboles para absorber la savia que corre bajo su corteza.
Es una planta semiparásita que crece en los troncos de más de 50 especies de árboles, entre especies como los chopos, pinos, sauces, álamos, abedules, almendros,  espino majoleto, olivos…etc. En algunas especies como la encina es muy raro, pero la bibliografía dice que esta especie puede ser parasitada por muérdago, yo no he visto ninguna encina con este parásito.
Tiene las hojas coriáceas, persistentes, oblongas, del mismo color verde de las ramas. Entre febrero y mayo, según el clima, brotan pequeñas florecillas de un verde amarillento cuya fragancia recuerda el azahar. Tiene flores masculinas y femeninas.  Los frutos, bayas del tamaño del guisante, tienen un color blanco verdoso que madura a finales de otoño. Se multiplican por semillas que transportan los pájaros, en especial por los mirlos y los tordos.

foto Andrés Rodríguez González

Muerdago sobre Espino en la Sierra de Las Nieves

En la antigüedad, esta planta se consideraba símbolo de la vida y la fertilidad y se le atribuyeran poderes de salud, suerte y prosperidad. Para los antiguos druidas celtas el muérdago era sagrado. Era considerado un símbolo de paz, un antídoto para venenos y un poderoso amuleto protector, además de afrodisíaco, por lo que era símbolo de la masculinidad (al contrario que el acebo, que simbolizaba la feminidad).  El más preciado y de mayores poderes era el que se encontraba en los robles: su presencia era señal de que el árbol había sido escogido por los dioses y el muérdago “contenía” su alma. Los druidas llevaban a cabo una ceremonia compleja para obtener una pócima de esta planta, para asegurarse riqueza y buena suerte, ya que esta planta al secarse adquiere un color dorado y sus frutos parecen perlas. Tras poner el muérdago con agua, se distribuía la pócima a aquéllos que se consideraban merecedores de su acción protectora contra los malignos encantos de brujas y hechiceros.
Sus raíces no tocan el suelo, pero la planta tampoco se sustenta en el aire, por lo que era considerado un elemento que, sin ser de la tierra, tampoco era del cielo. De ahí la costumbre de recogerlo sin permitir que caiga al suelo, y de colgarlo del techo o en un lugar elevado.
Según la costumbre, para que dé suerte, el muérdago tiene que regalarse, y una vez en casa hay que situarlo cerca de la puerta de entrada, en un sitio alto, para impedir el paso a los malos espíritus.
Todas estas tradiciones son debidas a la creencia que esta planta representa el ciclo vital: Los pájaros (en particular el tordo) comen las bayas y evacuan las semillas viscosas, que si caen a una rama pueden germinar.

La sustancia pegajosa de las bayas, llamada “liga”, debidamente elaborada, se unta en dos varas cruzadas llamadas “perchas”. Las aves quedan “enganchadas” en ellas y son capturadas. Es una práctica no recomendable y una actividad prohibida.

Ruta de Ronda a Benaojan por La Canchuela

Andrés Rodríguez González Diciembre 12th, 2007

De Ronda a Benaojan por La Canchuela

 

Es un recorrido circular de unos 22 Km, que podemos hacer en un tiempo aproximado de 7 horas. Existen diversas posibilidades de conectar con otros caminos para acortar la ruta. Siempre tenemos la opción de regresar en tren.
Su dificultad media. La época recomendada puede ser cualquiera, excepto en verano que puede resultar pesada si nos sorprende el calor
Como consejo importante decir que debemos llevar agua.
Tan solo vamos a encontrar ciertas dificultades por tener alguna dura rampa de subida. Es muy interesante ya que permite recorrer paisajes muy diferentes y de gran belleza. Pasamos desde la Meseta de Ronda a las Sierras Calizas, también llamadas Blancas.

Partimos de antiguo barrio de S. Francisco en Ronda, tradicionalmente habitado por agricultores y pequeños propietarios. La calle Torrejones nos permite abandonar la ciudad, justo cuando coronamos la cuesta donde termina esta calle, a la derecha encontramos El Predicatorio. Para el suministro de  de agua a Ronda desde la Fuente de La Hierbabuena, se construyó una tubería que llegaba hasta esta curiosa contrucción que es, en realidad un desarenador. Se llama el Predicatorio por que el Beato Diego José de Cádiz cristianizaba a los rondeños junto a él. Al lado se ha construido un restaurante que presume de tener las mejores vistas del mundo, os lo recomiendo para comer. Se conserva restos de la tubería y una era de grandes dimensiones. Continuamos la marcha y llegamos a una pequeña retonda. Un indicador nos marca la Ermita de la Virgen de La Cabeza. Por ahí debemos tomar, inmediatamente se abren dos caminos, debemos tomar el de la izquierda.
El carril circula, en su comienzo, entre bien cuidados olivares y tierras de cultivo. En los bordes del camino crece Zumaque, utilizado en otros tiempos para curtir pieles.
A 1,3 kilómetros del inicio de la ruta existe un pronunciado descenso que ha obligado a encementar el camino, un hito significativo es que, muy cerca, a la derecha existe una construcción en piedra de planta cuadrada que parece una torre, existen varias construcciones de este tipo alrededor de Ronda y se cree que formaban parte de un sistema de almacenamiento de cereales desarrollado en la zona por los repobladores cristianos de la reconquista. De ahí parten dos carriles, el de la izquierda lleva hasta el Tajo de El Abanico, un paraje de singular belleza que será objeto de otra ruta, y el de la derecha, el nuestro, continua en descenso hasta llegar al arroyo Sijuela, poco más de un Km. más adelante. Como referencia de que vamos correctamente, en el descenso abremos pasado por una ostentosa finca denominada “El Aguila Real”.
En los llanos cercanos al arroyo las tierras de cultivo vuelven a quitar protagonismo al encinar que se ve reducido en su extensión continuamente. Algunas retamas, almendros y olivos no cuidados desarrollan en sus ramas, una plata parásita, el Muerdago.
Desde el siguiente arroyo se inicia una pronunciada subida de algo menos de dos kms. Estamos en la zona denominada “Las Dehesillas”, a la izquierda según subimos tenemos  el cortijo de La Canchuela, a la derecha, algo más alejado, queda el cortijo de La Laguna, entre tierras muy arcillosas que se encharcan cuando llueve subimos hasta un collado entre alambradas, estamos en el Puerto de La Cancuela. Hasta el fin de la dura subida, llevamos desde el Barrio de S. Francisco 5,5 kilómetros de recorrido. Ya en descenso el camino parece perderse y convertirse en una vereda poco marcada, pero junto a un pozo vuelve a ser visible igual que la Estación de Benaojan ya cercana.
Siempre bajando, entre tierras arcillosas cargadas de agua incluso en épocas poco lluviosas y algunas construcciones nuevas y otras deterioradas llegamos a la carretera de Ronda a la Estación de Benaojan. Estamos a poco más de nueve kilómetros y medio del inicio de la ruta.


Por la carretera, a la derecha, subiríamos a Ronda, pero en la ruta recorremos unos doscientos metros por la carretera, siempre bajando, cuando encontramos el puente sobre el río Guadiaro y un cartel que nos avisa que entramos en el Parque Natural Sierra de Grazalema. No debemos cruzar el puente, en su inicio, junto a los quitamiedos, descendemos a un camino. Estamos en la Cañada Real del Campo de Gibraltar, en dirección contraría a la de las aguas, por la derecha, nos llevaría hasta la conocida Cueva del Gato. Marchamos en dirección contraria, a la izquierda, tenemos el río siempre a la derecha, llegamos a la Estación de Benaojan, como 1,5 Kms más adelante. Algunos restos de antiguos molinos y, si tenemos suerte, el vuelo de la garza, nos acompañan hasta un puente. Ahora ya si es el momento de cruzar el río que presenta un aspecto lamentable, inmediatamente cruzamos la vía del ferrocarril y por la izquierda buscamos un pequeño puente que nos permite cruzar el arroyo que se origina en el Nacimiento de Benaojan.
La Estación de Benaojan que hemos atravesado fue una pequeña zona industriosa que tenía su base alrededor de tres pilares fundamentales: La fuerza motriz del agua, de la industria chacinera y del ferrocarril. Todavía hoy son recordadas “Las Matuteras” que eran mujeres que hacían estraperlo entre el Campo de Gibraltar y la Serranía de Ronda y tenían en esta Estación uno de sus puntos de aprovisionamiento y recogida de materiales del estraperlo más importantes.
La comparación entre la calidad de las aguas de este arroyo y las que vimos en el río Guadiaro es impactante.
Tras pasar por un establecimiento hotelero instalado en el antiguo Molino de El Santo llegamos junto al nacimiento de Benaojan, una de las más espectaculares surgencias de agua de la Serranía. La parada es obligatoria ante la belleza del lugar. Su origen está en la acumulación de agua que se da en las rocas calizas y que aflora al exterior cuando contacta con materiales geológicos más impermeables, en este caso, el Nacimiento recoge las aguas del “polje” de Benaojan y de las sierras cercanas.
Poco más de 1 km de subida, siempre con el arroyo y la carretera a la derecha, nos deja en Benaojan, situado entre la ladera de la Sierra de Juan Diego que parece querer desprenderse sobre las casas y el ya citado “polje” o “llano” en otros tiempos la única zona de cultivo, el pueblo es famoso por la calidad de sus chacinas de cerdo.
A la salida de Benaojan en dirección a Montejaque, a unos 12 kms desde que inicamos la ruta desde Ronda, encontramos a la izquierda la carretera que se dirige hacia la Cueva de la Pileta y los pueblos de Jimera de Libar y Cortes de la Frontera. Frente, a la derecha, encontramos un cartel que nos indica la dirección del “Camino Viejo de Ronda”, ese es nuestro camino, atraviesa parte del “Polje” de Benaojan cubierto en la zona por construcciones diversas e inicia una serpenteante subida que nos llevará hasta lo alto de la sierra entre olivares y abruptos paisajes. En lo alto la vista es magnífica, pronto se inicia un descenso por una estrecha vereda de piedra hasta la vía del ferrocarril. Es necesario estar atento para evitar posibles caídas. Atrás, en la parte baja de la ladera, queda la famosa Cueva del Gato, uno de los Complejos Espeleológicos más interesantes de Andalucía.

 
La estrecha vereda se transforma junto a la vía en un amplio carril, estamos en la Pasá de Gibraltar, desde el pueblo hasta la Pasá de Gibraltar son poco más de cuatro kms. Recientemente, al otro lado de la vía se ha construido otro carril, se atraviesan magníficos campos de cultivo, tenemos siempre la vía y el río a la derecha, pasamos junto a un hermoso Fresno y sin abandonar el carril, nos llevará, 2,5 kms más adelante hasta un punto donde se cruza la vía, siguiendo unos pocos de centenares de metros se pasa junto a la unión de los ríos Guadalevín y Guadalcobacín que dan origen al Guadiaro. El ancho carril desemboca en la carretera junto a un puente sobre el río Guadalevín. Continuamos la ruta por la carretera en dirección a Ronda, atrás queda el puente sobre el río, a unos 500 metros parte un camino por la derecha que nos permite abandonar la carretera, este carril pasa por delante de una escuela rural y algunas casas hasta llegar a los pinares de la Dehesa de Ronda, se inicia un cada vez más pronunciado ascenso, cruzamos algunos carriles, y teniendo siempre a la derecha el espectacular precipicio de la Hoya de Los Molinos y el Tajo de Ronda y a la izquierda la carretera, el camino nos llevará en 3 kms hasta el barrio de La Dehesa en Ronda, fin de nuestro trayecto.