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Árboles, Arbustos y Matas de la Serranía de Ronda: Robinia

Andrés Rodríguez González Mayo 24th, 2009

Árboles, Arbustos y Matas de la Serranía de Ronda
Andrés Rodríguez González. www.laserranianatural.com
Robinia, Falsa Acacia.  Nombre científico Robinia pseudoacacia L.
El árbol de los Panecitos.
Pertenece a la familia de las Leguminosas.
Es un árbol de una altura de entre 15 a 30 metros, su origen es del Este y Centro de EE.UU., pero está naturalizado en Europa en el S.XVII.
El origen del nombre se debe a su introductor en Europa, Jean Robin, “Jardinier” de Enrique IV, quien recibió las semillas de Canadá en 1601 y coloca el primer plantón en 1624 en el Jardín de Plantas de París, ese árbol, en 1844 ya alcanzaba los 4 metros de perímetro.
Se trata de un árbol caducifolio, es decir que pierde las hojas en invierno, su crecimiento es muy rápido, lo que unido a que es bastante longevo  (puede vivir hasta 200 años, aunque lo habitual es encontrar ejemplares entre 100 y 120 años), han hecho que sea muy apreciado para jardines. También es frecuente en parques, jardines, calles y paseos, o para fijar bordes y taludes de carreteras.

Su tronco es muy característico, rugoso y muy agrietado, de color marrón grisáceo. Las hojas son compuestas de 20-35 cm de longitud, formadas cada uno por numerosos  folíolos ovalados de color verde fuerte por el haz y más suave por el envés, adoptan posturas caídas durante la noche, por lo que en algunos lugares dicen que es un árbol que “duerme”.
Las flores nacen en racimos péndulos de 7-15 cm, de color blanco, olorosas, con un toque de sabor a miel, aparecen en abril y mayo. Las flores son comestibles y se conocen popularmente con el nombre de “panecitos”; con ellas se preparaba antiguamente un agua destilada con propiedades contra los ataques de histeria.
Las hojas pueden servir de follaje; la savia de las raíces contiene un principio tóxico. Como todas las leguminosas, su fruto se presenta en forma de legumbre, pero en la Robinia es seca, comprimida y de color pardo.
Su madera es tan perdurable como la del roble y se emplea para construcción de pérgolas, postes de teléfono (durando hasta 125 años), pilotes, embarcaciones, carretería, tornería y juguetes. No es nada exigente en el tipo de terreno donde crece, donde se enraíza intensamente, formando rizoides.
Se conserva estupendamente en contacto con el suelo húmedo o el agua. Se ha usado mucho en calles, aunque puede levantar el acerado, por eso ha caído en desuso para éste fin, necesita mucho espacio para desarrollarse bien por lo que se usa actualmente para grandes jardines. A veces no se hacen bien las podas, si se cortan grandes ramas suele pudrirse la madera. También se ha usado como combustible, aunque suelta muchas chispas.
Existen diversas variedades en jardinería obtenidas por injerto de otras especies sobre pies de Robinia.
Es una especie apropiada para todo tipo de jardines con grandes dimensiones, pero deben vigilarse sus raíces, parece que tienen un efecto nocivo sobre las coníferas por lo que no debieran ir asociados.
Como otra leguminosas, enriquece en nitrógeno los terrenos donde crece ya que posee bacterias en las raíces que fijan el nitrógeno.
Soporta muy bien la contaminación, por lo que se la recomienda para zonas especiales y en zonas exteriores.

La Robinia tiene fuertes ataques de pulgón en primavera. Naturalizado suele estar parasitado por muérdago.
Los inconvenientes que presenta este árbol es que da poca sombra, emite con mucha abundancia renuevos y su foliación es tardía. Actualmente ha caído en desuso.

Muerdago

Andrés Rodríguez González Diciembre 5th, 2008

Árboles, Arbustos y Matas de la Serranía de Ronda

Muerdago. Viscum álbum

Pertenece a la familia de las Lorantáceas.
Su nombre científico, “viscum”, hace referencia a la viscosidad pegajosa de sus bayas, que son utilizadas en trampas para cazar pájaros vivos. Su nombre vulgar puede venir del latín morderé, el muérdago “muerde” los árboles para absorber la savia que corre bajo su corteza.
Es una planta semiparásita que crece en los troncos de más de 50 especies de árboles, entre especies como los chopos, pinos, sauces, álamos, abedules, almendros,  espino majoleto, olivos…etc. En algunas especies como la encina es muy raro, pero la bibliografía dice que esta especie puede ser parasitada por muérdago, yo no he visto ninguna encina con este parásito.
Tiene las hojas coriáceas, persistentes, oblongas, del mismo color verde de las ramas. Entre febrero y mayo, según el clima, brotan pequeñas florecillas de un verde amarillento cuya fragancia recuerda el azahar. Tiene flores masculinas y femeninas.  Los frutos, bayas del tamaño del guisante, tienen un color blanco verdoso que madura a finales de otoño. Se multiplican por semillas que transportan los pájaros, en especial por los mirlos y los tordos.

foto Andrés Rodríguez González

Muerdago sobre Espino en la Sierra de Las Nieves

En la antigüedad, esta planta se consideraba símbolo de la vida y la fertilidad y se le atribuyeran poderes de salud, suerte y prosperidad. Para los antiguos druidas celtas el muérdago era sagrado. Era considerado un símbolo de paz, un antídoto para venenos y un poderoso amuleto protector, además de afrodisíaco, por lo que era símbolo de la masculinidad (al contrario que el acebo, que simbolizaba la feminidad).  El más preciado y de mayores poderes era el que se encontraba en los robles: su presencia era señal de que el árbol había sido escogido por los dioses y el muérdago “contenía” su alma. Los druidas llevaban a cabo una ceremonia compleja para obtener una pócima de esta planta, para asegurarse riqueza y buena suerte, ya que esta planta al secarse adquiere un color dorado y sus frutos parecen perlas. Tras poner el muérdago con agua, se distribuía la pócima a aquéllos que se consideraban merecedores de su acción protectora contra los malignos encantos de brujas y hechiceros.
Sus raíces no tocan el suelo, pero la planta tampoco se sustenta en el aire, por lo que era considerado un elemento que, sin ser de la tierra, tampoco era del cielo. De ahí la costumbre de recogerlo sin permitir que caiga al suelo, y de colgarlo del techo o en un lugar elevado.
Según la costumbre, para que dé suerte, el muérdago tiene que regalarse, y una vez en casa hay que situarlo cerca de la puerta de entrada, en un sitio alto, para impedir el paso a los malos espíritus.
Todas estas tradiciones son debidas a la creencia que esta planta representa el ciclo vital: Los pájaros (en particular el tordo) comen las bayas y evacuan las semillas viscosas, que si caen a una rama pueden germinar.

La sustancia pegajosa de las bayas, llamada “liga”, debidamente elaborada, se unta en dos varas cruzadas llamadas “perchas”. Las aves quedan “enganchadas” en ellas y son capturadas. Es una práctica no recomendable y una actividad prohibida.