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PLANTAS DE LA SERRANIA DE RONDA: MELIA

Andrés Rodríguez González Junio 8th, 2022

PLANTAS DE LA SERRANIA DE RONDA

MELIA Cinamomo. Melia azedarach, Melia japónica

 

El cinamomo tiene una madera semejante a la caoba, pertenece a la misma familia botánica. 

 

El nombre científico se lo puso el sueco Linneo. Propuso “Melia” para el género de este árbol porque era un nombre que los romanos daban al fresno, cuyas hojas compuestas son semejantes, aunque no tenga nada que ver desde el punto de vista botánico. El nombre de la especie “azedarach” era el nombre antiguo del cinamomo y procede de su nombre en persa.

Es un árbol oriundo del sur y este de Asia que se ha cultivado con fines ornamentales en la Península al menos desde el siglo XII. Es más frecuente en el este, centro y sur, si bien se encuentra  asilvestrado en numerosos lugares.

Es un hermoso árbol de jardinería, de hoja caduca y origen asiático que prácticamente todo el año mantiene racimos de frutos esféricos de color dorado. Produce una abundante floración en primavera con un suave aroma, a veces puede ocurrir que se solape la floración con la presencia de frutos del año anterior.

Su tamaño es medio, se alza sobre los ocho metros pero puede llegar a superar los 15 m. Crece en cualquier tipo de suelo, incluso pobre y seco, aunque si es fresco, fértil y con buen drenaje, progresa con mayor rapidez. Necesita sol pero puede vivir en semisombra. Resiste el calor y la sequía y vive muy bien en el litoral español. No exige cuidados especiales y resiste los trasplantes. Por estas características es muy utilizado en jardines de ciudades del interior peninsular como árbol de sombra, también es muy utilizado para los acerados urbanos. Existe una variedad que tiene forma de sombrilla. La copa es redondeada y puede alcanzar entre cuatro y seis metros de diámetro. La corteza es de color gris oscuro, lisa o estriada según la edad del ejemplar. Las melias ofrecen una sombra de densidad media. Presentan una bella estructura de ramas a partir de un tronco más bien corto.

Tiene hojas alternas, bipinnadas, formadas por pequeños foliolos de tono verde. Existe una variedad que mezcla el verde en las hojas con el blanco crema.

En primavera se llenan de racimos de pequeñas flores de cinco pétalos largos y estrechos de color lila suave o blanco, entre ellos se ven destacados los tubos de color púrpura que contiene los estambres.

Los frutos son del tipo “drupa” redondeada de entre 1 a 1,5 centímetros de diámetro, de tono amarillo pálido. Suelen permanecer durante todo el invierno en los árboles que, sin embargo, pierden todas las hojas. Tanto sus hojas como su corteza y frutos son tóxicos y tienen propiedades insecticidas con aplicaciones en medicina. Los frutos pueden resultar atractivos para los niños y el ganado por lo que es necesario tener un especial cuidado ya que son venenosos y narcóticos, su consumo, sobre todo para el ganado, puede provocar la muerte.

Como curiosidad diremos que con sus frutos se elaboran collares y se decoran belenes, con sus semillas se confeccionan rosarios, por lo que se le ha denominado en Cataluña y Baleares ‘árbol santo’. Es un árbol sagrado la India, Malasia e Irán.

 

Bibliografía

https://www.verdeesvida.es/

https://www.arbolapp.es/

 

Plantas de la Serranía de Ronda: Mandragora

Andrés Rodríguez González Enero 22nd, 2014

Plantas de la Serranía de Ronda

Mandragora

De nombre científico Mandragora autumnalis. Es una planta fanerógama perteneciente a la familia de las Solanáceas, es pequeño tamaño y florece en otoño. La planta alcanza una altura de unos 30 cm, suele encontrarse en zonas sombrías y húmedas, donde no da mucho el sol. Pierde las hojas en verano, permaneciendo en estivación hasta las primeras lluvias del otoño. Este año meteorológico como no ha llovido en otoño, la mandragora ha salido más tarde, precisamente en enero.


Es peligroso cultivarla y poco aconsejable por ser muy peligrosa y toxica, si se come puede producir alucinaciones y hasta la muerte de aquél que la ingiriese. Como su pariente la Mandragora officinarum, tiene actividad a través de la piel, por lo que es poco prudente manipular las hojas, frutos y sobre todo raíces. Puede provocar mareos, dificultad para respirar y bradicardia simplemente al manejarla por lo que no la recomiendo ni como planta ornamental a pesar de la belleza de sus flores, sobre todo si tenemos niños o mascotas que puedan llevársela a la boca y producirse una catástrofe.

Tiene hojas anchas lanceoladas, con una superficie rugosa que forma una roseta basal,  con el borde ligeramente ondulado, tienen el mismo color del tallo que es de color verde oscuro. El fruto sale en otoño, tiene color amarillo o naranja, y aspecto similar a una manzana y exhala un olor fétido.

El tallo brota de una larga y gruesa raíz que llega a penetrar hasta un metro en el suelo. Precisamente la tendencia de la raíz a dividirse en dos bifurcaciones en forma de dos piernas le da a la planta arrancada un aspecto ligeramente de forma humana que en la antiguedad acrecentó su carácter mágico. Son raíces gruesas.


Las flores salen del centro de la planta a principios de otoño, son muy hermosas. Son flores hermafroditas y su corola suele ser blanquecina con tintes azulados, rosados o violáceos más o menos intensos que le dan un precioso color vivo azul-violeta. Sus órganos reproductores están formados por cinco estambres, dos de ellos más largos que los otros tres, con las anteras de un bonito color rosado y el polen blanquecino y un largo pistilo con el ovario en su base y en su extremo el estigma bilobado o trilobado de color amarillento. El cáliz es cilindrico con cinco sépalos soldados en un tubo en su parte basal y prolongados en cinco lóbulos más largos que el tubo. La corola es acampanada con cinco lóbulos en forma de pétalos soldados en su base.

Las semillas de mandrágora para germinar deben superar dos obstáculos, uno es un  “letargo externo”, causado por la impermeabilidad de la cutícula que recubre las semillas que impide la entrada de la humedad y la hidratación del embrión. Se supera con la estratificación de las semillas en tierra durante muchos meses, a veces hasta tres años,  por la acción de los hongos y bacterias del suelo que escarifican la cutícula y rompen su impermeabilidad. De manera artificial se puede superar el “letargo externo” de forma rápida sometiendo las semillas a la acción del ácido sulfúrico o la lejía durante varios minutos. Su acción corrosiva escarifica la cutícula y facilita la posterior hidratación del embrión. De forma más lenta y más natural se consigue lo mismo simplemente estratificando las semillas en tierra vegetal durante varios meses.  El segundo obstáculo es el “letargo interno” del embrión de la semilla que permanece “dormido” y sólo despierta después de soportar varios meses de frío intenso durante el invierno. De manera artificial se puede superar el letargo interno guardando las semillas en tierra vegetal húmeda dentro de un recipiente cerrado en el interior del frigorífico durante varios meses.

Superados los dos letargos, tanto en la naturaleza como de manera artificial, las semillas germinan en el siguiente otoño o bien en primavera, aunque a veces pueden tardar hasta tres años.

La Mandrágora fue muy usada en Europa como medicina y en brujeria. Sus raíces han sido usadas durante la historia en rituales mágicos, ya que sus bifurcaciones tienen cierto parecido a una figura humana; incluso hoy en día se usa en religiones paganas, como la Wicca.

Es muy rica en alcaloides atropínicos como la atropina y la escopolamina que la hacen muy tóxica y peligrosa. Dichos alcaloides utilizados por separado en bajas dosis son bien conocidos por la medicina moderna, pero en la antigüedad no era posible separarlos y sus efectos tóxicos se sumaban, llegando a causar la muerte a quien consumía sus hojas, frutos o raíces. Se sabe que la mandrágora se administraba en forma oral. Como contiene atropina, se comporta de manera similar a la belladona; en dosis bajas bloquea los receptores de la acetilcolina deprimiendo los impulsos de las terminales nerviosas; mientras que en dosis elevadas, provoca una estimulación antes de la depresión.

Ya en tiempos de Plinio el Viejo, hace unos 2.000 años, en la campaña militar de Roma contra los germanos, los cirujanos daban a mascar un trozo de raíz de mandrágora a los heridos para aturdirlos antes de operarles o amputarles un miembro, ya que tiene un fuerte efecto anestésico. En la Edad Media fué una de las plantas más utilizadas en brujería por sus efectos alucinógenos. Era uno de los componentes básicos del ungüento con el que las brujas se untaban sus genitales en los aquelarres, consiguiendo así un fuerte efecto afrodisíaco y delirante, llegando a creer que volaban y copulaban con Satanás. Ha sido protagonista de muchas leyendas y rituales. Los magos hacían con ella algo similar a una figura humana, tallaban una figura en sus raíces presionando la raíz a cierta altura para formar un supuesto cuello, y cortando todas las bifurcaciones excepto cuatro, que serían las extremidades.

La leyenda asegura que las raíces de mandrágora se transforman en hombrecitos de verdad, como pequeños duendes, y que se dedican a favorecer al dueño de la planta. No asegura la leyenda que todas las raíces de mandrágora tengan forma humana, algunas, sí y esas son las verdaderas plantas hechiceras. La leyenda dice que la planta con una raíz en forma de hombrecito, en el momento de arrancarla grita y que el grito mata a quien intenta arrancarla. El procedimiento para arrancarla y salvar la vida es el siguiente, se cava hondo alrededor de la raíz hasta ponerla al descubierto, se ata una cuerda a la raíz y el otro extremo se ata al cuello de un perro, a continuación se llama al perro desde cierta distancia y cuando el perro quiere acudir, tira de la planta y la arranca, la planta grita, y el perro muere.

Otra leyenda dice que crecía bajo los patíbulos donde caía el semen a veces eyaculado por los ahorcados durante las últimas convulsiones antes de la muerte o por erección y eyaculación postmorten.

Cuando juzgaron a Juana de Arco la acusaron de usar la planta porque pensaban que ese era el pecado de que oyera voces.

Era usada tanto en magia negra como en magia blanca, ya que es venenosa y curativa al mismo tiempo, según el uso que se le dé, pero repito  es peligroso tocarla, cultivarla y hasta manipularla.

Las fotos son de Juan Ríos y de Vicente Astete a quienes agradezco permitirme usarlas.