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Un árbol singular de la Serranía de Ronda: El torvisco Macho del Mures.

Andrés Rodríguez González Junio 21st, 2016

Situado en el Cerro Mures, una montaña caliza situada cerca de Ronda que posee excelentes vistas sobre la ciudad, Acinipo, las montañas de Grazalema y de Montejaque, Sierra Hidalga. Existen en las cercanías algunos hermosos ejemplares de Cornicabra de porte arbóreo, pero este árbol en concreto es un híbrido de Torvisco y Cornicabra, que, además presenta un tamaño descomunal para tratarse de estos matorrales.

Serranía de Ronda: El Cerro Mures

Andrés Rodríguez González Enero 26th, 2015

El Cerro Mures una plataforma natural desde la que se divisan todas las montañas que rodean la Meseta de Ronda, en días claros es un magnifico mirador natural desde el que se pueden observar:
la mesa de Acinipo,

el Almola,

Arriate y el Llano de la Cruz,

el Malaver y Algarin (Lagarin),

Ronda y la Sierra de Las Nieves,

el Simancón,

para terminar con el Hacho de Montejaque, el Tavizna, y el Simancón en la misma panorámica.

Rutas por la Serranía de Ronda Un paseo por el Cerro Mures

Andrés Rodríguez González Julio 12th, 2014

Rutas por la Serranía de Ronda

Un paseo por el Cerro Mures

Hoy os propongo una ruta fácil, cómoda y corta, ideal para hacer en una tarde de verano. Tomamos la carretera local que se dirige desde la carretera de Ronda a Sevilla, en la Venta la Vega hasta Montejaque. Dejamos el vehículo junto al camino que va al embalse de Montejaque (o de los Caballeros), cruzamos la carretera en dirección a un cortijo vallado que en realidad es una antigua calera, de su parte trasera parte una alambrada que, en el sentido de nuestra marcha queda a nuestra izquierda, a la derecha queda un llano cultivado entre montañas calizas que se extiende entre la carretera y el Boquete del Mures, donde aparentemente nos dirigimos.

Nos acercamos a la alambrada para buscar a medio camino una angarilla metálica que nos permite pasar al otro lado. Es necesario dejarla cerrada ya que por la zona hay ganado, al pasar la angarilla, por lo alto hay un alambre de espino oxidado que puede ser peligroso para las personas altas.

Conforme dejamos atrás la alambrada nos desviamos (en ascenso siempre) hacia la derecha, como si buscáramos la dirección hacia donde esta Ronda, al Este. Pasamos a un terreno abrupto con muchas piedras y fuerte pendiente, con vegetación de escasas encinas, esparragueras, algunos palmitos, espino negro, acebuches y retamas. Buscamos el ascenso más cómodo: una pequeña vaguada entre grandes bloques de piedra caliza.

En el ascenso encontramos algunos huevos de perdiz rotos y bastantes cebollas albarranas (Urginea), el descontrol que el tiempo ha tenido hasta la fecha se manifiesta claramente en esta plantaque podemos verla por la misma zona en forma de bulbo incrustado en el suelo (que es como corresponde a esta época del año), brotando con unos enormes tallos y con tallos florecidos. Ascendemos con ciertas dificultades siempre por la zona menos alta entre los farallones rocosos.

Ya en lo alto de la loma encontramos un paisaje con multitud de afloramientos rocosos y muy pastoreado, prácticamente lo único que hay en flor en verano es una gran variedad de cardos (Onopordum, Eryngium, Scolymus, Cirsium, Centaurea… identificados gracias a los buenos conocimientos del amigo Juan Ríos Pimentel), entre las piedras encontramos Sedum, jazmines silvestres creciendo entre las defensas de los Espinos Majoletos evitando así los dientes de las cabras y ovejas.  Ahora marchamos en dirección norte con cuidado de no torcernos un tobillo entre el laberinto de calizas erosionadas en cuyas grietas, inaccesibles a los herviboros crecen Daphne gnidium, Crambe filiformis con sus delicados tallos, Rumex crispus, Malva hispanica y hasta alguna Linaria, (esas plantas tan bellas como difíciles de identificar). En un estrecho y profundo agujero vemos una Clematis vitalba, que en zonas húmedas como curso de ríos es una enredadera de varios metros de altura.  Unas hormigas granívoras (Messor capitatus) luchan contra la maraña de pelos que envuelve las semillas del cardo Cirsium echinatum.

Al acercarnos al precipicio que marca el límite del Cerro Mures en el paisaje, ya de por si sublime por las extraordinarias vistas, llaman la atención dos cosas especialmente, la belleza de la ciudad de Ronda, encaramada en su precipicio y un árbol con dos pies de tamaño muy grande. Nos acercamos a él y comprobamos que es un Lentisco muy especial, no solo por su tamaño gigantesco sino por sus hojas que no son ni típicas de Lentisco, ni de su pariente cercano, la Cornicabra.

El libro Árboles y Arbustos Singulares de Andalucía, editado por la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía dice de él “…formado por dos pies, uno de ellos de 2 metros de perímetro, el otro de 1,70 m., la copa común para ambos, se eleva  8 m., proyecta una superficie de 150 metros cuadrados en el suelo”.

Nos encaminamos hacia el regreso, pero ahora marchamos en dirección a las Sierras de Grazalema, al fondo, a la derecha quedan Acinipo y el cerro Lagarin. Encontramos escasas pero enormes Cornicabras y buscamos un hueco en una pared de piedra sin mortero de unión, que en brusco descenso nos muestra el Cerro Tavizna, el Hacho de Montejaque y el embalse seco, ya abajo, buscamos la angarilla de entrada para regresar.

Si tenemos luz suficiente podemos acercarnos al Boquete del Mures, la luz del atardecer iluminando Ronda será una buena estampa para terminar esta ruta de poco menos de tres kilómetros de recorrido.

Si es necesario llevar agua, no existe ninguna fuente en el Cerro.

 

Ruta de Ronda a Villaluenga

Andrés Rodríguez González Enero 24th, 2013

ARACA presenta

Ruta de Ronda a Villaluenga por Benaojan, los Llanos de Libar y los Llanos del Republicano.

Es una interesante ruta que discurre por algunos de los paisajes más abruptos de la Serranía de Ronda.

El pasado día 20, dieciocho marchadores, justo después de que pasará una potente tormenta, realizamos un espectacular recorrido entre Ronda y Villaluenga a través del camino antiguo que atraviesa los Llanos de Libar y los Llanos del Republicano. Fueron unos 29 Kms de ruta que comenzaron en el barrio de la Dehesa de Ronda, salimos de la ciudad y descendimos hasta la Indiana pasando por los restos del vertedero de residuos en que se convirtió el Arenal de Santander y dejando a la izquierda la depuradora de Ronda. Pasamos por delante de la antigua escuela rural de la Indiana y trá recorrer unos pocos centenares de metros junto a la carretera que va de Ronda a la Estación de Benaojan, abandonamos la carretera por la derecha justo antes del puente sobre el río Guadalevin. Pronto pasamos sobre el puente sobre el río Guadalcobacin que viene de Arriate y se une al Guadalevin para formar el Guadiaro, por la derecha se recibe el arroyo del Cupil, de inmediato llegamos a las vías del tren donde empieza el Parque Natural Sierras de Grazalema. Una vez pasadas las vías tomamos el primer carril a la izquierda, el carril marcha paralelo a las vías del tren teniendo a la derecha los campos de cultivo de Cortijo Grande y la mole caliza del Cerro Mures. Después de dejar atrás un enorme freno que sirvió como punto de referencia para arrojar los fardos de contrabando de las matuteras que años atrás, trapicheaban por el tren de Algeciras, llegamos a la “Pasá de Gibraltar”, donde se cruzaba las vías del tren, la Cañada Real del Campo de Gibraltar y el río Guadiaro,  aún llevamos las vías a nuestra izquierda, pero, poco a poco las abandonamos para ascender por la ladera de la Sierra de Juan Diego a través de una vereda bastante bien conservada, es el Camino Viejo de Benaojan a Ronda, las laderas están cubiertas de esparraguera blanca, zarzaparrilla, palmitos (que son indicadores de clima suave), acebuches y retamas, algunos lirios y jacintos indican que la primavera ya apunta maneras aunque el frío aún la hará esperar. Ascendemos hasta el Puerto de Ronda, son dignos de destacar los cuidados olivares que en la parte alta de la sierra, que se desarollan con los suelos de margocalizas, desde ahí, una brusca bajada por un ancho camino empedrado nos lleva hasta el pueblo de Benaojan.

Atravesamos el pueblo hasta la plaza, seguimos en subida por las calles de su barrio más típico y salimos del pueblo por la calle La Línea, de inmediato encontramos la carretera que va de Benaojan a Cortes de la Frontera, la cruzamos para encontrar en el otro lado un poste indicador del camino que va desde Benaojan a los Llanos de Libar. Continuamos la vereda en ascenso, pasamos dos cancelas de hierro que debemos dejar siempre cerradas para evitar que se salga el ganado. Al pasar la segunda cancela comienza una vereda poco marcada que continúa por una ladera con poco matorral donde va disminuyendo cada vez más según se asciende. A la izquierda queda la carretera de Cortes y la cercana Cueva de la Pileta, a la derecha las grandes alturas del pico Ventana con su característica muesca en el perfil que le da nombre, el ascenso termina en el Llano del Pozuelo donde los espeleólogos investigan grietas y simas que bajan a muchos centenares de metros de profundidad, pasamos por los restos de algunos cortijos, el pozo y abrevadero del Pozuelo con su limpia y fría agua nos proporciona un leve descanso. En los alrededores de los cortijos vemos algunos olivos y almendros, son indicadores del esfuerzo y la dureza de la vida en estos terrenos. Las grandes vacas retintas y algunas ovejas pastando en los alrededores encharcados de lo que fue el cortijo de Gloria nos acompañan hasta que abandonamos el carril para, por la derecha coger una vereda que nos conduce a una empedrada cuesta, es La Escalereta, el camino en el que ahora nos encontramos es el antiguo y ha sido sustituido en uso por el carril que aunque da más vueltas permite un recorrido más cómodo y fácil, de éste camino ya existen referencias en 1.575 (según Manuel Becerra Parra), el camino nos lleva al Puerto de Cufría, con vistas espectaculares sobre las Sierras de Grazalema, una pared de piedra y una angarilla nos permiten pasar a la otra ladera, ya estamos en la provincia de Cádiz, la vegetación vuelve a ser más abundante, quizás a causa de que se pastorearon menos estos terrenos,  o tal vez por ser laderas más umbrías al estar orientadas al norte o quizás sea que los quejigos y encinas fueron respetados y no se convirtieron en carbón.

Llegamos a los llanos de Cufría donde retomamos el ancho carril, pronto llegamos al arroyo que desciende imponente desde el Tunio y al último y más grande de los Llanos, del que todos toman el nombre, el Llano de Libar con el cortijo refugio del  mismo nombre.  Vemos enormes y característicos quejigos de troncos huecos. Una breve parada para comer es interrumpida por un fuerte chubasco de granizo y una brusca bajada de temperaturas, desde el Cortijo de Libar hasta el cortijo del Correo todo el suelo está encharcado y el desplazamiento se ve ralentizado por la lluvia, las bajas temperaturas, los arroyos y el suelo encharcado, abandonamos el llano por la derecha y hasta que no llegamos a la cima del Puerto del Correo no deja de llover, desde allí comienza una peligrosa bajada por la vereda ya que las piedras mojadas resbalan considerablemente, entre aulagas, matorrales de coscoja y encinas de gran porte descendemos hasta los Llanos del Republicano, a la derecha se encuentra la Sima del mismo nombre que ya veremos en otra ocasión. Buscamos afanosamente, ya que empieza a llover de nuevo, el carril que  os conducirá al pueblo de Villaluenga del Rosario. Unas tas de ricos callos, cerveza y café junto a una caliente chimenea nos ayudan a recomponernos de la dura ruta que hemos realizado antes de que el autobús nos traiga de vuelta a Ronda.

 

La ruta en pocas palabras:

Distancia recorrida: 29 kilómetros

Altitud min: 500 metros, max: 1.100 metros

Grado de dificultad:  Alto, incrementado por las inclemencias meteorológicas

Tiempo:   7 horas

Fecha:  20 de enero de 2013

Finaliza en el punto de partida (circular):   No