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Un árbol singular de la Serranía de Ronda: El torvisco Macho del Mures.

Andrés Rodríguez González Junio 21st, 2016

Situado en el Cerro Mures, una montaña caliza situada cerca de Ronda que posee excelentes vistas sobre la ciudad, Acinipo, las montañas de Grazalema y de Montejaque, Sierra Hidalga. Existen en las cercanías algunos hermosos ejemplares de Cornicabra de porte arbóreo, pero este árbol en concreto es un híbrido de Torvisco y Cornicabra, que, además presenta un tamaño descomunal para tratarse de estos matorrales.

Ruta por la Vía Verde

Andrés Rodríguez González Abril 26th, 2009

La Vía Verde de la Sierra
Por Andrés Rodríguez González. www.laserranianatural.com

La Asociación Rondeña de Amigos de los Caminos Andaluces (ARACA) y el Patronato Deportivo Municipal de Ronda (PDMR),  hemos organizado esta esplendida ruta que realizamos en el mes de Abril un nutrido y diverso grupo de senderistas.


La Vía Verde de la Sierra es un antiguo trazado de ferrocarril convertido en pista para uso senderista, cicloturista y paseo a caballo. Recorre 36 Kms entre las localidades de Puerto Serrano y Olvera, pasa por las provincias de  Sevilla y Cádiz. Forma parte de las Vías Verdes de España, una magnífica idea coordinada por la Fundación de los Ferrocarriles Españoles.
La creación de esta línea férrea se comenzó a estudiar a principios del siglo XIX. La idea original era hacer un trazado atravesando la Sierra de Cádiz para comunicar por ferrocarril Jerez de la Frontera con Almargen, se conseguiría, así, comunicar con los ferrocarriles de Málaga y Granada. Bajo los auspicios de la Diputación Gaditana se dieron los primeros pasos para desarrollar un ferrocarril que dinamizara la comarca de la Sierra. En 1.887 se presentó un anteproyecto que contemplaba una línea desde Jerez a Setenil, hasta se pensó en un ramal que finalizaba en Grazalema.  A principios del siglo XX, se crea en Jerez la Sociedad para los Estudios del Ferrocarril Jerez-Villamartín-Setenil, que desarrolla un elaborado proyecto. Pero es en 1.926, durante la dictadura de Primo de Rivera, cuando se aprueba la construcción del llamado Ferrocarril de la Sierra. En total se preveía un trazado de 120 Kms. Entre los años 1.920 y 1930 se realizó gran parte de la construcción que quedó abandonada cuando cayó la dictadura de Primo de Rivera sin haberse llegado a terminar. Las infraestructuras de la plataforma de vía, los túneles, los viaductos y las estaciones , estaban prácticamente terminadas entre los pueblos de Puerto Serrano y Olvera, siendo precisamente ese tramo el que fue rehabilitado y acondicionado en la década de 1.990, no sin pocas dificultades por que parte de las infraestructuras estaban ocupadas o casi destruidas.

La ruta comienza en la antigua Estación de Puerto Serrano, un bonito pueblo blanco situado en la vega del río Guadalete. No hace mucho tiempo, en el edificio de la vieja estación se ha habilitado un pequeño hotel, un restaurante, un aparcamiento y un punto de información de la Vía Verde. El camino se encuentra perfectamente marcado y no ofrece la más mínima duda. Muy pronto iniciamos un desvío del camino original, la razón no es otra que el largo túnel del Indiano no fue posible recuperarlo por presentar multitud de derrumbes en su interior. A partir del cercano Cortijo del Indiano el trazado ya si corresponde con el diseño original y pronto encontramos el primero de los treinta túneles que presenta el recorrido. Continuamos por el paraje de Los Llanos de la Reyerta, que tiene su túnel con el mismo nombre. En las cercanías se localiza un molino hidráulico que aprovecha la fuerza del río Guadalete. El terreno pasa de llanos con campos de cultivo y olivares a rocoso con matorrales y grandes algarrobos que se agarran a las rocas con poderosas raíces. En primavera los bordes del camino son un espectáculo de color con las orquídeas, las jaras, margaritas, retamas y otra multitud de flores.
El río se encajona excavando un escarpado cañón por el que desliza su rápida corriente. El paso sobre el Arroyo de los Azares, situado en el Km., seis de la ruta, nos permite descubrir el primero de los cuatro grandes viaductos de la Vía Verde.

A la salida del túnel de los Azares, la Vía se asoma sobre el Guadalete con una enorme balconada a la que sigue un largo túnel de casi 500 m. de longitud en curva. Es la primera galería iluminada que encontramos.
Estamos cerca del Km 9 cuando salimos del túnel y el encajonado valle se abre para recibir las aguas del Guadalporcún. Estamos en la Junta de los Ríos. También se puede iniciar la ruta en este punto donde se ha construido un pequeño aparcamiento. Muy cerca, la Finca de la Toleta ha sido transformada en Área Recreativa y de acampada donde se puede pernoctar.

En la Junta de los Ríos, Vía Verde y Guadalete se separan, ahora la Vía sigue el curso del río Guadalporcún que viene desde Setenil. Las dificultades montañosas de nuevo son importantes, algunas de ellas se salvan con grandes viaductos como el del Arroyo Gillete, en el Km. 12,5 o el extraordinario túnel que atraviesa el Cerro del Castillo, el más largo del recorrido con 990 m. de longitud.
Cuando superamos un corto viaducto a la salida de un nuevo túnel llegamos a la Estación de Coripe, rehabilitada como Hotel-Restaurante, que puede servir también como acceso a la ruta, desde aquí también podemos llegar al Monumento Natural del Chaparro de la Vega. Junto a la estación existe un punto de información de la ruta y agua. Desde aquí hasta Zaframagón atravesaremos otros cinco túneles.
Una vez hemos superado el kilómetro 20 aparece ante nosotros la Estación de Zaframagón. El edificio ha sido rehabilitado y acoge un buen observatorio de aves y punto de información. Muy poco más adelante encontramos el El Peñón de Zaframagón, perforado por su lado oeste por las aguas del río Guadalporcún, que han tajado un angosto tajo: El Estrechón. El río es superado por un nuevo viaducto, que recibe el mismo nombre, de Zaframagón. La base del Peñón es oradada por otro largo túnel de 700 m.
Cuando salimos del túnel encontramos otro paisaje, praderas y antiguos campos de cultivo, recorvertidos algunos en ganaderías de toros bravos. La Vía discurre ganando poco a poco altura en dirección a la Estación de Navalagrulla, situada en el Km. 27. Los taludes se llenan de grandes matas de Torviscos. Superamos otros cuatro túneles nuevos túneles, tras los cuales llegamos a Navalagrulla, una estación en ruinas.

Encaramos los últimos nueve kms de la Vía desde la ladera que separa las cuencas de los ríos Guadalporcún y Guadamanil. El trazado prosigue por un paisaje de pequeños cerros que son superados por otros seis nuevos túneles. En el Km. 29,5 encontraremos un tobogán fastidioso para los ciclistas por el cual la Vía desciende a una vaguada que antes salvaba un desaparecido terraplén, tras él, la Vía se cruza con la Colada de Morón, en el km 32. Las dificultades de los últimos kms son superdas con nuevos túneles y ganando altura en un sinuoso recorrido hasta llegar a los andenes de la Estación de Olvera. Estamos en el punto final de la ruta tras recorrer los 36 kms. Un bello edificio restaurado en los que fueron unas cuadras semiabandonadas nos deja ver el interés medioambiental e incluso económico actual que tiene esta excelente iniciativa de la que otros muchos pueblos y ciudades podrían tomar nota.
La hermosa estampa del Castillo de Olvera nos invita a realizar un último esfuerzo y ascender una dura rampa para llegara a este monumental pueblo blanco.

Torvisco Macho

Andrés Rodríguez González Enero 10th, 2009

Torvisco macho. Nombre científico Daphne laureola

Planta perteneciente a la Familia de las Timelaceas. Una de sus características es que nunca se presentan en forma de árbol, son hierbas o pequeños arbustos. El Torvisco macho es de una especie arbustiva que como máximo puede alcanzar hasta metro y medio de altura.

Sus hojas siempre son verdes, al tacto son coriáceas, no son caducas, es decir son persistentes, están agrupadas en forma de roseta en el extremo de troncos delgados y rectos, poco o nada ramificados.
El tronco presenta por debajo las cicatrices aparentes de las hojas caídas.
Presenta flores de pequeño tamaño, hermafroditas, que se reúnen en inflorescencias al final de las ramas flores verdosas, las flores las produce al comienzo de la primavera e incluso, puede iniciar la floración a final de invierno. El fruto es negro y tóxico, tiene forma de baya, el fruto, que es carnoso, del tipo llamado “Drupa”, lo produce inmediatamente después. La corteza también tiene propiedades venenosas.

Además de encontrarse en los suelos donde crecen los Alcornoques es uno de los escasos arbustos característicos del pinsapar, es decir una de las pocas plantas que se desarrolla a la sombra de los pinsapos. No son muchas las plantas que crecen en los Pinsapares, sin duda la competencia por la luz y un suelo muy acidificados por las hojas de pinsapo en descomposición hacen que los pinsapares tengan un escaso sustrato de arbustos y de hierbas.

Es del mismo género que el Torvisco pero se usa mucho menos que él aunque, según dice Manuel Coca, tiene las mismas propiedades. En su libro  “Árboles, Arbustos y Matas del Parque Natural de los Alcornocales”se ha usado para producir ampollas e inflamaciones en la piel. Para prepararla se introduce un trozo de corteza en agua durante 8 o 10 horas, o en vinagre durante treinta minutos, para aplicarla sobre la piel, a modo de emplasmo. Se renueva pasado unos o dos días.
Esta planta no se cultiva aunque por su bonita imagen bien podría hacerse. Pero forma parte de esa hermosa belleza de  los bosques de pinsapo que para contemplarla debemos verla en su medio natural.