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FAUNA DE LA SERRANÍA DE RONDA Lagarto ocelado

Andrés Rodríguez González Mayo 28th, 2019

FAUNA DE LA SERRANÍA DE RONDA

Lagarto ocelado Lacerta lepida

 

El reptil conocido como lagarto ocelado es el más abundante de los lagartos ibéricos. Es también el mayor lagarto europeo; mide normalmente unos 60 cm pero puede alcanzar los 90 cm.

Es un animal de aspecto corpulento, con cabeza ancha y triangular, los machos son más grandes que las hembras. Su coloración es variable en el dorso que puede oscilar del pardo al verde, incluso moteado, aunque generalmente dominan los tonos verdosos claros con abundantes marcas negras. Sus costados están adornados con dos o tres hileras de manchas azules llamadas “ocelos”. Estas manchas redondeadas son también más grandes en los machos que en las hembras. Los jóvenes sin embargo son verdinegros o verde oliva con manchas blancas o amarillo claro bordeadas de negro dispuestas transversalmente; en los flancos pueden tener también ocelos azules. La zona del vientre es amarillenta o amarillo verdoso y la cola a veces es rojiza, lo que puede indicar una regeneración de la misma.

Las parejas de lagartos ocelados permanecen unidas todo el año y son muy territoriales. Para defender sus amplios territorios, los machos pelean con frecuencia durante la primavera, aunque sin mayores consecuencias. Los coitos son también violentos; el macho y la hembra se muerden mutuamente. A partir de abril, pero sobre todo en junio la hembra excava un nido y hace la puesta, que consta de 17 a 20 huevos. Después de tres a cinco meses, entre septiembre y octubre, tiene lugar la eclosión. Las crías tardarán tres o cuatro años en alcanzar la madurez sexual y empezar a su vez a reproducirse.

El lagarto ocelado se distribuye por toda la Península Ibérica salvo la Cornisa Cantábrica. También está presente en el norte de África y la región mediterránea de Francia.  Se observa una notable disminución del número de ejemplares, sin duda la alteración de su hábitat, los insecticidas y herbicidas son los responsables. El lagarto ocelado es una pieza clave del ecosistema.  Vive en lugares secos y muy soleados hasta los 2.000 metros de altura.

El lagarto ocelado es omnívoro, en su alimentación entran los insectos grandes como escarabajos y saltamontes, arañas, gusanos, mamíferos de pequeño tamaño, huevos de pájaros, pollos, otros lagartos y lagartijas También come algunos frutos, sobre todo si son dulces.

Hiberna de noviembre a febrero en madrigueras abiertas en el suelo o bajo la maraña. Cuando despierta de su letargo, se mueve exclusivamente durante el día, buscando el sol. Soporta muy bien los grandes calores; consigue estar más refrigerado desplazándose únicamente sobre las cuatro patas y levantando la cola. De esta forma también es capaz de correr muy rápidamente con gran agilidad, incluso para trepar a los árboles en busca de huevos de pájaros. Esta habilidad lo salva en muchas ocasiones de sus depredadores, de los que huye trepando velozmente por los troncos de los árboles. Además de para huir, también les sirven de refugio, ya que se resguardan en huecos de los troncos. Además los más grandes pueden ocupar antiguas madrigueras de conejos.

Otra estrategia para librarse de convertirse en comida es simplemente soltar la cola en las garras de su cazador gracias a un punto existente entre las vértebras que puede romper rápidamente. Esta automutilación no es peligrosa para el lagarto, que es capaz de hacer crecer otra cola. Para defenderse es capaz de morder con mucha fuerza a sus atacantes a los que no suelta fácilmente.

La foto es de José María Canca Guerra a quien agradezco me permita usarla.

 

Bibliografía

https://www.faunaiberica.org

 

FAUNA DE LA SERRANIA DE RONDA Víbora hocicuda

Andrés Rodríguez González Mayo 16th, 2019

FAUNA DE LA SERRANIA DE RONDA

Víbora hocicuda. Vipera latastei

La víbora hocicuda es la única víbora presente en Andalucía. Vive en casi toda la Península Ibérica y el norte de África.

En comparación con otras serpientes se puede considerar pequeña, con una longitud media de entre 50 y 60 cm, aunque algunos ejemplares pueden llegar a medir hasta 75 cm. Es fácil de distinguir, su cabeza es triangular, de color gris y pardo, con un rayado negro, pequeñas placas o escamas dorsales y un cuerno en el hocico. Otro rasgo distintivo de las víboras es que tienen una pupila elíptica y vertical. También es muy característico y les da el nombre común que reciben, un es un pequeño apéndice o cuernecillo que presenta en la punta del hocico.

El dibujo dorsal de la hocicuda es similar al de otras víboras europeas; se distingue por el característico zig-zag o banda dorsal ondulada más oscura que el color de fondo del resto del cuerpo.

La víbora hocicuda es la única vibora presente en Andalucía. Es muy venenosa, pero los dientes que inoculan el veneno están situados al principio de la boca por lo que su mordedura es peligrosa.

Su lengua, como la mayoría de las serpientes es bífida, continuamente  sacan la lengua al moverse.  Cada vez que lo hacen exploran el terreno que tienen por delante y cuando la meten en la boca un órgano especial analiza las sustancias químicas que la lengua ha encontrado ya que posee dos extraordinarios receptores químicos y están situados uno a cada lado de la boca. Por eso la lengua es bífida. Al contrario de lo que dicen algunas tradiciones  la lengua bífida no se asocia con la mentira sino con la realidad que rodea al animal.

Al igual que el resto de reptiles que habitan regiones de clima templado la víbora hocicuda desarrolla a lo largo del año un periodo prolongado de actividad y otro periodo de hibernación. El periodo de actividad comienza a mediados o finales de marzo, cuando las temperaturas comienzan a suavizarse, y se prolonga hasta finales de octubre cuando el descenso de las temperaturas anuncia la llegada del invierno. Los ejemplares adultos mudan la piel una o dos veces cada temporada (los juveniles mudan con mayor frecuencia) y desarrollan su ciclo reproductor.

Con la llegada del invierno las víboras se ocultan bajo tierra utilizando túneles y madrigueras donde pasan todo el invierno en un estado letárgico.

Durante los 4 o 5 meses que dura la hibernación, las víboras permanecen prácticamente inmóviles y no se alimentan

Los reptiles son grandes y eficaces cazadores de roedores, por lo que resultan muy interesantes contra las plagas de los cultivos. En menor medida también comen lagartos, lagartijas, pequeñas aves y artrópodos (como escolopendras, alacranes y arañas).

Los venenos de víboras son muy importantes en la industria farmacéutica.

Las fotos son de Gonzalo Astete a quien agradecezco que me haya permitido usarlas.

Bibliografía

http://www.malaga.es

http://www.viborasdelapeninsulaiberica.com

FAUNA DE LA SERRANÍA DE RONDA Salamanquesa común

Andrés Rodríguez González Mayo 26th, 2017

FAUNA DE LA SERRANÍA DE RONDA
Salamanquesa común Tarentola mauritanica

Es un animal vertebrado del grupo de los Reptiles. Dentro de ellos es un Saurio de la familia de los Gecónidos.
La familia de los gecónidos (Gekkonidae) está formada por alrededor de 700 especies de lagartos de pequeño tamaño conocidos vulgarmente como “gecos”. La palabra geco deriva del inglés “gecko”, que a su vez proviene de una palabra malaya que imita la voz de una especie de geco del sudeste asiático.

La Salamanquesa es pues un saurio de unos ocho centímetros de largo, con cuerpo ceniciento. Vive en las grietas de los edificios y debajo de las piedras, se alimenta de insectos y se la tiene equivocadamente por venenosa, ya que no posee veneno de ningún tipo. Las salamanquesas tienen unos enormes ojos con pupila vertical y carecen de párpados funcionales, por lo que nunca cierran los ojos.
Son propios de climas más cálidos y solamente 4 especies alcanzan la Europa continental más meridional, concretamente la región mediterránea. De estas 4 especies, solo 2 habitan en la Península Ibérica.

Las cuatro especies europeas son:

Tarentola mauritanica, Hemidactylus turcicus, Phyllodactylus europaeus y Cyrtodactylus kotschyi.

Las dos especies ibéricas son: Tarentola mauritanica y Hemidactylus turcicus

De estas dos especies, T. mauritanicus es la más abundante y extendida en España, y de hecho recibe el nombre de “salamanquesa común”, denominandose “salamanquesa rosada” a Hemidactylus turcicus.

En España, ambas especies de salamanquesas son marcadamente antropófilas, es decir, prefieren vivir en los edificios de ciudades y pueblos antes que en el campo, y se las suele ver por las noches en las paredes iluminadas por las farolas acechando a los insectos atraidos por la luz. También es frecuente que entren en el interior de las viviendas, donde no siempre son bien recibidas ya que muchas personas creen equivocadamente que son venenosas o perjudiciales cuando es todo lo contrario ya que consumen una gran cantidad de mosquitos.

No hay que confundir a las salamanquesas con las lagartijas que son también reptiles, pero tienen los ojos más pequeños y párpados funcionales que les permiten cerrarlos.
Otra notable diferencia es que las dos especies de salamanquesas que podemos encontrar en España poseen en los dedos unas láminas adherentes que les permite trepar por superficies totalmente pulidas como cristales o moverse con soltura por paredes totalmente lisas e incluso por los techos. Las lagartijas son buenas trepadoras, pero necesitan rugosidades a las que agarrarse con sus uñas y desde luego jamás podrían trepar por un cristal. Otra diferencia es que las lagartijas son diurnas, mientras que las salamanquesas, al menos en las zonas urbanas suelen ser crepusculares o nocturnas
Otro animal con el que la gente confunde a las salamanquesas, tal vez por lo similar del nombre, es la salamandra que no es ni siquiera un reptil, sino un anfibio como las ranas, los sapos y los tritones, y nunca la veremos por las paredes, ni en sitios secos, ni tomando el sol, sino por la hojarasca húmeda, bajo troncos podridos o sitios similares. Las salamandras son negras con manchas amarillas y bastante lentas. Las salamanquesas son de colores pardos o grises, aunque pueden ser desde bastante oscuras a bastante claras, pero siempre colores de camuflaje, y son bastante más rápidas.

Bibliografía

https://macroinstantes.blogspot.com.es

Fauna de la Serranía de Ronda: Eslizón tridáctilo ibérico, (Chalcides striatus).

Andrés Rodríguez González Mayo 17th, 2014

Fauna de la Serranía de Ronda

Eslizón tridáctilo ibérico, (Chalcides striatus).

Dentro de los Reptiles la la familia de los Escíncidos son un grupo diverso y relativamente amplio de Lagartos. Existen más de 1.200 de ellos, son el segundo mayor grupo de lagartos en el mundo. Estos lagartos pueden variar en longitud desde sólo un par de centímetros a varios metros. La cola alargada que poseen hace que muchas personas los confundan con serpientes.

Su cola es larga y afilada, pueden deprenderse de ella varias veces a lo largo de su vida, y que luego le volverá a crecer. También puede ser utilizada como arma defensiva, la desprenden y mientras el depredador se entretiene con ella el eslizón huye.

La distribución de este lagarto es por muchos lugares, por las montañas, las sabanas, en el desierto, e incluso en las praderas. Pueden ser difíciles de encontrar, ya que tienden a camuflarse entre la hierba o a quedarse quietos o incluso excavan galería en la tierra que les ayudan a pasar desapercibidos.

Algunas especies de eslizón llevan a sus jóvenes en su cuerpo y “paren” a sus hijos. Desde el  momento que nacen son autónomos, tienen que encontrar alimento y refugio por su cuenta ya que la madre no muestra ningún instinto maternal. Otras especies de eslizones ponen sus huevos. La madre creará un tipo de nido, donde se incuban solos los huevos, este debe ser caliente y estar alejado de los depredadores. Estos nidos pueden ser de sólo unos pocos huevos o hasta 100. El período de incubación puede ser de unas pocas semanas a un par de meses.

El eslizón ibérico tiene, como todos, aspecto de serpiente, una cabeza ancha, de forma triangular, apenas diferenciada del cuello y un hocico redondeado. Los ojos son pequeños tienen párpados móviles y poseen el orificio auditivo grande. El cuerpo es alargado, cilíndrico, presenta extremidades muy pequeñas de 4-7 mm con únicamente tres dedos. Ambos sexos son similares, sin embargo las hembras presentan mayor longitud y grosor que los machos. Las escamas del cuerpo son grandes y  lisas, se hallan dispuestas en 20-26 hileras en el centro del cuerpo. Presenta una coloración dorsal del fondo del cuerpo y de la cola pardusca, olivácea o bronceada, en ocasiones grisácea, el vientre es mucho más claro, con tonalidades uniformes blanquecinas o grisáceas. Tiene nueve, a veces once líneas dorsales longitudinales marrones, a lo largo de todo el cuerpo, borrosas en ocasiones y delimitadas con series de puntos o rayitas negras. Este diseño es mayoritario tanto en la Península Ibérica, como en el sur de Francia y el noroeste de Italia, aunque en el sur de la Península Ibérica hay ejemplares con una coloración homogénea y sin diseño dorsal.

Su grado de conservación para España, catalogado como de Preocupación Menor por la IUCN.

La pérdida y alteración de los hábitats favorables por el excesivo desarrollo del matorral y las quemas de rastrojos, lindes y ribazos afectan negativamente a la especie. Debido a su parecido morfológico con los ofidios y a la creencia popular de que son venenosos, en muchos lugares sufren la persecución directa del hombre.

Sería recomendable, como medidas de conservación, el desarrollo de actividades agrícolas y ganaderas extensivas que favorezcan el mantenimiento de un mosaico diverso de hábitats, la reducción del uso de herbicidas y plaguicidas, el mantenimiento y restauración de márgenes y linderos de tierras y caminos y el control de la quema de rastrojos. La vigilancia sobre el establecimiento de especies vegetales invasoras debería ser una prioridad de conservación en determinadas zonas.

El eslizón tridáctilo ibérico se distribuye ampliamente por toda la Península Ibérica, aunque parece estar ausente de gran parte del este de España y en el interior de la Meseta Norte su presencia es puntual. Existen poblaciones insulares en las islas costeras atlánticas de Galicia que son particularmente sensibles a cualquier alteración del medio. Presente desde el nivel del mar, raramente supera los 1.800 m. de altitud.

Especie característica de vegetación herbácea, se encuentra tanto en la región Eurosiberiana como en la Mediterránea, si bien en esta última es más frecuente en zonas de elevada humedad, generalmente áreas de montaña del interior peninsular y comarcas costeras del sudoeste, faltando o siendo muy escaso en territorios con precipitaciones inferiores a los 500 mm.

La dieta está compuesta por diversos grupos de artrópodos, entre los que destacan los arácnidos, coleópteros y hemípteros, siendo similar entre machos y hembras. Los juveniles sustituyen parcialmente los arácnidos y gasterópodos por insectos y crustáceos. La talla de las presas oscila entre 1 y 36 mm, con un tamaño medio variable. Machos y hembras tienen tamaños de presas diferentes, mayores en las hembras. La talla media varia estacionalmente, incrementándose de marzo a junio y disminuyendo de julio a septiembre.

La madurez sexual posiblemente se alcance al tercer o cuarto año de vida. La especie española es vivípara, es decir pare a sus crias, se reproduce anualmente y las hembras tienen un solo parto. Tienen una placenta compleja que permite la alimentación materna de los embriones, pariendo entre 1 y 14 crías por parto. El periodo de celo comienza poco después del reposo invernal, el periodo de gestación es largo, dura entre 58 y 86 días y el parto se produce a los 29-63 días después de la última cópula. Los partos tienen lugar entre junio y agosto, dependiendo de las diferentes áreas geográficas. El número de crías por parto varía, existiendo correlación entre el tamaño de las hembras y el número de crías alumbradas.

Entre los depredadores, destacan varias especies de culebras, las víboras y varias especies de aves lo incluyen en su dieta. Entre los mamíferos se citan zorros, meloncillos, ginetas y erizos.

El eslizón tridáctilo ibérico es una especie que se desplaza con gran rapidez y agilidad entre la vegetación cuando alcanza la temperatura óptima de actividad, refugiándose a la menor señal de alarma en las zonas más frondosas, debajo de grandes piedras o en galerías u oquedades del terreno. Especie diurna, la actividad de esta especie puede extenderse de febrero a noviembre, con un máximo entre abril y junio, sin embargo, en la mitad norte peninsular la actividad se acorta temporalmente entre marzo y septiembre. En cuanto a la actividad horaria, el mayor número de individuos suele observarse en las horas centrales del día, si bien en los meses más calurosos su número aumenta a primeras y últimas horas.

El ejemplar fotografiado se localizo en una ladera tapizada de hierba en Benaocaz.

Bibligrafia

www.lagartopedia.com

www.vertebradosibericos.org

Vibora

Andrés Rodríguez González Noviembre 25th, 2010

FAUNA DE LA SERRANIA DE RONDA

VIBORA
El animal más venenoso de Europa.
Los viperinos, víboras o áspides, científicamente Viperinae, son una subfamilia de serpientes, es decir Reptiles, que junto con los Crótalos, forman la familia de los vipéridos. Las víboras viven por todo el mundo, a excepción de Australia y Madagarcar, son muy frecuentes en África. En España viven tres especies, la víbora Áspid, la víbora de Seoane  y la víbora Hocicuda.
Las víboras tienen dos colmillos largos y huecos en la parte anterior de la mandíbula superior, es decir cerca de la zona exterior de la boca, una disposición del aparato venenoso que les proporciona una gran facilidad para la inoculación del veneno. Estos colmillos se retraen hacia el paladar cuando la boca está cerrada, sin embargo cuando ésta se abre se ponen rápidamente en posición para atacar a la presa. Su veneno es el más potente de entre todos los animales de Europa. Se tienen datos históricos que aseguran que durante las Guerras Púnicas se lanzaban a los buques enemigos en el curso de las batallas navales, hasta el siglo XVII, el uso de su veneno para eliminar enemigos fue frecuente.
La cabeza triangular y ancha de las víboras es muy identificativa, está cubierta de escamas y los ojos tienen la pupila vertical. Las víboras se distinguen bien del resto de culebras por ser más pequeñas, no suelen llegar a medir un metro de largo, su cabeza tiene una forma peculiar, amplia y aplanada, en forma de “V”, tienen un dibujo en forma de zig-zag en el dorso,  las pupilas están rasgadas verticalmente, tienen la nariz levantada en forma de cuerno, los colmillos son móviles y están situados delante de la boca y tienen la cola corta y cónica. La mayoría de las víboras alumbran a sus crías en el interior del cuerpo, es decir, son ovovivíparas.
Según algunos autores, en España se producen unas 1.000 mordeduras al año de las que entre 3 a 5 son mortales, los datos parecen ser exagerados, otros autores hablan de tan solo unas cincuenta mordeduras al año. En otros tiempos, cuando había más gente trabajando en el campo quizás las mordeduras fueran más frecuentes. Las señales de la mordedura pueden ser dos pequeños puntos espaciados entre sí de 6 a 10 milímetros. En los minutos que siguen al mordisco se produce una inflamación localizada. El dolor puede ser muy intenso pero también puede pasar desapercibido; aumenta cuando aparece el edema. Los efectos generales pueden aparecer durante las horas posteriores a la mordedura. La persona se suele mostrar angustiada, intranquila y con el pulso acelerado. Otros síntomas además del dolor intenso en la extremidad afectada son náuseas, vómitos, dolores abdominales, diarrea, obnubilación y dolor de cabeza. De forma muy excepcional y en accidentes muy graves se pueden presentar síntomas típicos de un shock anafiláctico. Las mordeduras más graves son, sobre todo, aquellas que afectan a niños menores de 5 años, así como las mordeduras en la cara, cuello y tronco. El grado de envenenamiento y, por consiguiente de gravedad, se evalúa por signos clínicos y datos biológicos.
En caso de mordedura de una víbora: Es necesario mantener la calma. Si en la primera media hora no aparecen síntomas locales inflamatorios, la posibilidad de inoculación de veneno es muy escasa. Hay que mantener el paciente en reposo e impedir cualquier movimiento, ya que la actividad muscular aumenta la difusión del veneno y en consecuencia su acción tóxica. Mantener la extremidad afectada a un nivel más bajo que el resto del cuerpo, para dificultar la difusión sanguínea del veneno. Lavar con agua y jabón y aplicar un antiséptico que no deje pigmentación para poder detectar cambios posteriores en la coloración de la piel. Se debe cubrir la herida con una gasa estéril pero sin aplicar pomadas ni cremas ya que no aportan ningún beneficio. Hay que aplicar bolsas de agua fría en la extremidad afectada, separadas de la piel mediante una toalla. Nunca se ha de poner el hielo directamente en contacto con la piel. Puede ser útil la administración de algún analgésico (paracetamol) para calmar el dolor. Hay que trasladar al paciente inmediatamente al hospital.
Medidas que hay que evitar:  No deben hacerse incisiones alrededor de la herida ya que se podría facilitar la penetración del veneno y provocar un riesgo de infección. No se debe de succionar el veneno con la boca, porque la presencia de pequeñas heridas, caries, etc., puede hacer que el veneno se absorba (se llama envenenamiento del salvador). Nunca se ha de quemar la herida. No se ha de aplicar lejía, ni permanganato potásico, ni barro, ni hierbas en la herida. No se han de aplicar torniquetes ya que comprimen demasiado, empeoran la sintomatología local y pueden llegar a producir isquemia de la extremidad. Además, cuando el torniquete se retira, el veneno pasa directamente a la circulación sanguínea y provoca un shock. No se han de suministrar bebidas alcohólicas. No se ha de aplicar suero antiofídico alrededor de la herida, porque aumenta el edema y la isquemia. No se ha de administrar fibrinógeno, en lugar de suero antiofídico, porque se impide la formación del coágulo.


En la Serranía de Ronda es relativamente frecuente la presencia de la Víbora Hocicuda. La foto que se muestra es de Juan Tebar.

Fauna de la Serranía: Lagartija

Andrés Rodríguez González Mayo 18th, 2010

Fauna de la Serranía
Lagartija Ibérica  Podarcis hispanicus

Es una lagartija pequeña y de aspecto ligero, con la cabeza y el cuerpo aplastados  y los ojos saltones. Los machos miden entre 4 y 6 cm. Pesan entre 1,5 y 4 gramos. Las hembras miden entre 4 y 5,7 cm. Y pesan de 1 a 3 gramos. Los machos son más grandes y robustos, con la cabeza más voluminosa y las extremidades más largas. Sus escamas presentan muchos colores mientras que las hembras son más simples predominando los diseños rayados o colores claros y negros, aunque también pueden ser discontinuas e irregulares. Tienen una cola larga midiendo la de los machos entre 1,7 y 2,2 cm. y la de las hembras entre 1,6 y 1,9 cm., entendiéndose que estas dimensiones son referentes a la cola original, sin regenerar.
Puede presentar unas coloraciones muy variadas, el fondo puede ir de pardo a grisáceo, o incluso verdoso. El vientre de las hembras y la mayoría de los machos es ocre o color cuero. El diseño de la espalda de los machos es reticulado de manchas negras y puntos claros, pardos o verdosos, pudiendo ser también rayado con líneas irregulares e interrumpidas. El vientre está punteado de negro al igual que la garganta, y durante la época de celo, se vuelve blanco con tintes rosáceos o anaranjados en la hembra y los machos pueden presentar manchitas azules, blancas y negras muy vistosas en las escamas de los extremos.
Prefiere para vivir las zonas rocosas y pedregales, muros viejos, tapias de viviendas y troncos de árboles. Para estar en actividad necesita calor, por lo que se localiza en laderas muy soleadas y en zonas erosionadas.
Puede adaptarse a vivir desde el nivel del mar hasta por lo menos los 1.650 metros de altitud. En la Península Ibérica se encuentra presente en todo el territorio con excepción de una estrecha franja del norte que va desde Asturias hasta Lérida.
El celo puede comenzar a partir de finales de febrero y se prolonga hasta el mes de junio. Durante este periodo, los machos protagonizan carreras, persecuciones y pequeñas peleas, tras las cuales el macho vencedor copula con la hembra moviendo las patas traseras y durando un periodo que varía entre 5 y 60 minutos.  La hembra, a partir del mes de abril, deposita la primera puesta que normalmente consta de 2 ó 3 huevos, pudiendo variar entre 1 y 5, realizando otras puestas sucesivas hasta junio o julio. Estos huevos son depositados en una pequeña excavación, entre raíces o bajo piedras, son blancos, elípticos y miden entre 1 y 1,4 cm. de ancho por entre 6 y 7,5 mm de largo. El periodo de incubación varía entre los 40 y 80 días dependiendo de la temperatura ambiental. Las crías al nacer presentan un color dorsal pardo con la cola verdosa. En este momento son muy parecidos a los de la lagartija gallega (Podarcis bocagei, con la espalda de color pardo y la cola verdosa). Su tamaño es también semejante, midiendo entre 2,8 y 5 cm. de longitud total.
Normalmente alcanzan la madurez sexual en el segundo año de vida, cuando las hembras miden de 4,1 a 4,3 cm. y los machos de 4,4 a 4,7 cm.

Los ejemplares de las fotografías fueron localizados en el camino a la Virgen de la Cabeza hace muy pocos días ya cuando el calor se deja notar.