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Fauna de la Serranía: El alicante

Andrés Rodríguez González Septiembre 24th, 2014

El Alicante.

El Diccionario de la RAE lo define como una especie de víbora, de siete a ocho decímetros de largo y de hocico bien marcado. Es muy venenosa y se cría en todo el mediodía de Europa.

En Mexico se da este nombre a una serpiente de color amarillo con manchas oscuras y como otras víboras se alimenta casi exclusivamente de roedores. Además de en el sureste de Europa, es una serpiente muy común en Jalisco. Allí es también llamada cincuate. Su nombre científico es: Pituophis deppei deppei.

A partir de aquí, tanto en la America Latina, España y en concreto en la Serranía de Ronda, las leyendas se disparán, una de las más llamativas es que esta especie de Víbora se alimenta de leche de mujer. También se dice que maman de las vacas. El procedimiento es siempre el mismo. Introducen su cola en la boca del niño o el ternero para que no llore mientras el “alicante” se acopla al pezón. No negaré que la leyenda tiene su atractivo pero es completamente falsa, para poder mamar los mamíferos tenemos lengua y labios musculosos que se adaptan al pezón o ubre, la lengua de las serpientes es delgada y bífida, sus labios rígidos, por lo que no la pueden usar para mamar. Además tienen pequeños dientes agudos y fijos, los cuales lastimarían la ubre o pezón de la madre. Por otro lado, únicamente los mamíferos tenemos una enzima que se llama lactasa para digerir la leche, los reptiles no la producen y por lo tanto no pueden digerir ningún producto lácteo. Desde siempre a la Humanidad le ha gustado crear animales mitológicos como centauros, quimeras, arpías, esfinges y unicornios. En la Península Ibérica también tenemos nuestros animales mitológicos, como el basilisco, el gambusino o gamusino, el murgaño o musgaño, la tarasca, el culebré, la alicántara, el eslabón, el ardacho, la bicha, el saetón o el liso, presente en la Sierra de Grazalema. Todos ellos pican, muerden, adormecen o envenenan a sus víctimas.


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En Extremadura se dice que “si te pica un murgaño no vives un año”. En mi pueblo, Garbayuela, recuerdo las noches en que, la chavalería, agotada de jugar a correr unos tras otros, nos sentábamos en el suelo apilándonos, para escuchar las historias que contaban los mayores, de cacerías (donde siempre había un jabalí que había matado no sé cuantos perros y que tenía el pellejo tan duro que hasta las balas rebotaban en él), historias de aparecidos, de pamparamantas (fantasmas locales), de robos de ganado; recuerdo que siempre se terminaba con alguien que contaba la visualización, (siempre por otro que no estaba presente) de algún Alicante,  animal que era descrito como de de gran tamaño, que silbaba adormeciendo al ganado, al que mirar fijamente equivalía a caer bajo su influjo y, característica común de todos ellos, poseía largas cerdas negras en el cuello; siempre presente la frase “si el alicante viera y la víbora oyera, no había hombre que al campos saliera”,  acabamos con un miedo en el cuerpo del que teníamos que liberarnos, ya descansados físicamente, con nuevas carreras por aquellas calles muchas de las cuales estaban desempedradas.


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En la Serranía de Ronda, en su sentido más amplio, superando los términos municipales, se extiende por toda ella la leyenda del Alicante. Pastores viejos, cazadores y ancianos de los que toman el fresco en las plazas de los pueblos pueden darnos pistas de este animal. La mayoría nos dirán que es un reptil tipo culebra, con unas características un tanto extrañas pero culebra ya que carece de patas. Y mejor que sea así ya que existe un refrán en la Serranía que dice  “si la víbora corriera y el alicante viera, nadie a la sierra fuera”. Todas las descripciones tienen en común un cuerpo alargado, sin patas o muy cortas, movimientos de serpiente, con dientes y ciego. Siempre venenosos, su picadura puede llegar a ser mortal, según quien lo cuente “si te pica un alicante, busca un cura que te cante”, o el que se conoce en otras provincias: “a quien le pica el alicante muere al instante”. En la zona del Peñón de Zaframagón también existe la leyenda, que en este caso, el autor  de la magnífica web www.almabiologica.com juega con las palabras situandonos entre la fantasía del animal mitológico y la realidad de encuentros de pastores con este animal que, según el autor puede haberse extinguido.

Pero ¿Existe el Alicante?. Ya hemos comentado lo que del Alicante dice el diccionario de la R.A.E. Esta especie se ha identificado con la víbora hocicuda (Vipera latastei). Por su parte, el diccionario Larousse lo define como “víbora de unos 80 cm. de longitud, con un pequeño cuerno blando en el extremo del hocico. Tienen el cuerpo macizo y de color blanquecino, gris azulado o pardo, con manchas de colores vivos. Son muy venenosas y viven en el Sur de Europa. Especie Vipera latastei y V. ammodytes”. Esta última especie es la conocida popularmente como víbora cornuda. Paz Martín Ferrero, en su Diccionario Rural sobre el habla de los pueblos de Cádiz, cita a la Alicanta como “Lución en Arcos, Olvera, Facinas, Castellar y otros lugares”, identificándola así con la especie Anguis fragilis un lagarto sin patas muy común en la provincia. En el diccionario de Autoridades de 1.726 encontramos una detallada descripción.

Es decir, tras el mito del “alicante” parece existir un animal real o tal vez varios, deformados por el miedo, la superstición y la soledad del campo.

A la lista de las víboras con fundidas con “alicantes”, es necesario añadir otras culebras candidatas, como la serpiente de escalera, la culebra bastarda o la culebra de herradura.

Otros han encontrado la explicación en un mamífero, el Meloncillo, de nombre científico Herpestes ichneumon, la única mangosta europea. Un rasgo característico de esta especie es que las crías siguen a la madre en fila india, lo que confundido con la espesura de los matorrales y la velocidad a la que se desplazan puede parecerse a esa “culebra peluda” que se identifica como “alicante”.


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En la Serranía de Ronda,  el profesor Juan Luis Aguayo Marín realizó un extenso trabajo sobre este animal mitológico que se tradujo en la publicación de dos artículos. Como característica común de todos los que conocían la existencia del “alicante” era que tenía forma alargada, como de serpiente, que producen un sonido, parecido a un cacareo de gallina, que da gran pavor oírlo y que son muy venenosos, hasta mortales. Según el profesor Aguayo, muchos naturales de la Serranía de Ronda, creen que el Alicante es el macho de la víbora.

Bibliografia:

- A la búsqueda del “alicante”. www.entornoajerez.com/2014/01

- Alma biológica. Si el alicante viera. www.almabiologica.com

- Aguayo Marín, J.L. El Alicante. Un animal mitológico de nuestra comarca.

Revista Vértice de Educación CeP de Ronda. Nº 5. Mayo 1996.

- Aguayo Marín, J.L. Fauna mitológica malacitana. Revista Variaciones. Nº 21. 1998.

- Bel Ortega, Carlos y García Lázaro, Agustín (1990): La Sierra Norte. Guías naturalistas de la Provincia de Cádiz. Diputación Provincial de Cádiz. Pgs. 73 y 101.

- Diccionario de Autoridades. 1726

- Diccionario de la Lengua Castellana. Tomo I que contiene las letras A y B. Madrid, Imprenta de Francisco del Hierro. Impresor de la Real Academia, 1726. Voz “Alicante”, p. 212.

- Gilabert Carrillo, J.: La alicántara, el alicante y el saetón, 2008. http://www.lacasadelarbol.es/4AAS.pdf

Vibora

Andrés Rodríguez González Noviembre 25th, 2010

FAUNA DE LA SERRANIA DE RONDA

VIBORA
El animal más venenoso de Europa.
Los viperinos, víboras o áspides, científicamente Viperinae, son una subfamilia de serpientes, es decir Reptiles, que junto con los Crótalos, forman la familia de los vipéridos. Las víboras viven por todo el mundo, a excepción de Australia y Madagarcar, son muy frecuentes en África. En España viven tres especies, la víbora Áspid, la víbora de Seoane  y la víbora Hocicuda.
Las víboras tienen dos colmillos largos y huecos en la parte anterior de la mandíbula superior, es decir cerca de la zona exterior de la boca, una disposición del aparato venenoso que les proporciona una gran facilidad para la inoculación del veneno. Estos colmillos se retraen hacia el paladar cuando la boca está cerrada, sin embargo cuando ésta se abre se ponen rápidamente en posición para atacar a la presa. Su veneno es el más potente de entre todos los animales de Europa. Se tienen datos históricos que aseguran que durante las Guerras Púnicas se lanzaban a los buques enemigos en el curso de las batallas navales, hasta el siglo XVII, el uso de su veneno para eliminar enemigos fue frecuente.
La cabeza triangular y ancha de las víboras es muy identificativa, está cubierta de escamas y los ojos tienen la pupila vertical. Las víboras se distinguen bien del resto de culebras por ser más pequeñas, no suelen llegar a medir un metro de largo, su cabeza tiene una forma peculiar, amplia y aplanada, en forma de “V”, tienen un dibujo en forma de zig-zag en el dorso,  las pupilas están rasgadas verticalmente, tienen la nariz levantada en forma de cuerno, los colmillos son móviles y están situados delante de la boca y tienen la cola corta y cónica. La mayoría de las víboras alumbran a sus crías en el interior del cuerpo, es decir, son ovovivíparas.
Según algunos autores, en España se producen unas 1.000 mordeduras al año de las que entre 3 a 5 son mortales, los datos parecen ser exagerados, otros autores hablan de tan solo unas cincuenta mordeduras al año. En otros tiempos, cuando había más gente trabajando en el campo quizás las mordeduras fueran más frecuentes. Las señales de la mordedura pueden ser dos pequeños puntos espaciados entre sí de 6 a 10 milímetros. En los minutos que siguen al mordisco se produce una inflamación localizada. El dolor puede ser muy intenso pero también puede pasar desapercibido; aumenta cuando aparece el edema. Los efectos generales pueden aparecer durante las horas posteriores a la mordedura. La persona se suele mostrar angustiada, intranquila y con el pulso acelerado. Otros síntomas además del dolor intenso en la extremidad afectada son náuseas, vómitos, dolores abdominales, diarrea, obnubilación y dolor de cabeza. De forma muy excepcional y en accidentes muy graves se pueden presentar síntomas típicos de un shock anafiláctico. Las mordeduras más graves son, sobre todo, aquellas que afectan a niños menores de 5 años, así como las mordeduras en la cara, cuello y tronco. El grado de envenenamiento y, por consiguiente de gravedad, se evalúa por signos clínicos y datos biológicos.
En caso de mordedura de una víbora: Es necesario mantener la calma. Si en la primera media hora no aparecen síntomas locales inflamatorios, la posibilidad de inoculación de veneno es muy escasa. Hay que mantener el paciente en reposo e impedir cualquier movimiento, ya que la actividad muscular aumenta la difusión del veneno y en consecuencia su acción tóxica. Mantener la extremidad afectada a un nivel más bajo que el resto del cuerpo, para dificultar la difusión sanguínea del veneno. Lavar con agua y jabón y aplicar un antiséptico que no deje pigmentación para poder detectar cambios posteriores en la coloración de la piel. Se debe cubrir la herida con una gasa estéril pero sin aplicar pomadas ni cremas ya que no aportan ningún beneficio. Hay que aplicar bolsas de agua fría en la extremidad afectada, separadas de la piel mediante una toalla. Nunca se ha de poner el hielo directamente en contacto con la piel. Puede ser útil la administración de algún analgésico (paracetamol) para calmar el dolor. Hay que trasladar al paciente inmediatamente al hospital.
Medidas que hay que evitar:  No deben hacerse incisiones alrededor de la herida ya que se podría facilitar la penetración del veneno y provocar un riesgo de infección. No se debe de succionar el veneno con la boca, porque la presencia de pequeñas heridas, caries, etc., puede hacer que el veneno se absorba (se llama envenenamiento del salvador). Nunca se ha de quemar la herida. No se ha de aplicar lejía, ni permanganato potásico, ni barro, ni hierbas en la herida. No se han de aplicar torniquetes ya que comprimen demasiado, empeoran la sintomatología local y pueden llegar a producir isquemia de la extremidad. Además, cuando el torniquete se retira, el veneno pasa directamente a la circulación sanguínea y provoca un shock. No se han de suministrar bebidas alcohólicas. No se ha de aplicar suero antiofídico alrededor de la herida, porque aumenta el edema y la isquemia. No se ha de administrar fibrinógeno, en lugar de suero antiofídico, porque se impide la formación del coágulo.


En la Serranía de Ronda es relativamente frecuente la presencia de la Víbora Hocicuda. La foto que se muestra es de Juan Tebar.