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PLANTAS DE LA SERRANIA DE RONDA: Ajo de Cigüeña

Andrés Rodríguez González Julio 10th, 2020

PLANTAS DE LA SERRANIA DE RONDA

Ajo de Cigüeña. Ajestrino. Allium sphaerocephaton

Es una planta herbácea perenne originaria de Europa, aparece sobre todo en la región mediterránea, Europa Central y zonas de Asia Menor, crece de forma natural en muchas zonas de la Península Ibérica y las islas Baleares. Es característico que sus hojas y bulbos desprenden olor a ajo.

Se desarrolla desde el nivel del mar hasta los dos mil metros de altura, crece en zonas secas, en terrenos áridos, en praderas, caminos, entre piedras y rocas.

Es una planta bulbosa con hojas semicilíndricas o tubulares, de color verde, erectas o ligeramente inclinadas, son finas y huecas de veinte a cuarenta centímetros de altura. La planta desarrolla pequeños bulbos que van engordando en su base. Las plantas pueden medir de veinte a setenta o ochenta centímetros de altura cuando están en floración. Las hojas son caducas desaparecen durante en invierno. Los bulbos son pequeños y ovales.

Florece en primavera verano, las inflorescencias son muy bonitas y decorativas, crecen en el extremo de largos tallos cilíndricos que sobresalen por encima de las hojas, tienen forma redondeada ligeramente ovalada y están compuestas de multitud de flores muy pequeñas de color purpura. Las flores tienen pétalos ovales y estrechos, están casi cerradas y de la pequeña apertura surgen sus largos estambres, atraen a las abejas, mariposas y demás insectos polinizadores. El fruto es pequeño en forma de capsula y contiene una o dos semillas en cada cavidad.

Necesita una situación totalmente soleada para crecer, desarrollarse y florecer adecuadamente. Se adapta a distintos tipos de suelo siempre que estén bien drenados, es una planta adecuada para rocallas y para zonas del jardín poco profundas y pedregosas. Queda perfecta combinada con otras plantas y arbustos mediterráneos.

Es aconsejable regar de vez en cuando en primavera y verano, especialmente cuando la planta está en floración, en invierno la parte aérea desaparece por lo que no necesita apenas riegos. No necesitan demasiada humedad ya que están acostumbradas a climas secos y calurosos. Resisten periodos de sequía, especialmente los ejemplares bien enraizados sobre el terreno. Es pues, una planta de poco mantenimiento, es aconsejable ir cortando las flores secas a medida que se estropeen para mantener la planta saludable. Es recomendable retirar las hojas secas cuando la vegetación decae. Debemos tener cuidado con la posición de los bulbos subterráneos para que vuelvan a flores el año próximo, lo mejor es señalizarlos o sacarlos y conservarlos para próximas plantaciones.

Resiste temperaturas bajas y altas, incluso puede resistir algunas heladas esporádicas ya que su parte aérea muere durante el invierno, las hojas brotan de nuevo en primavera con la subida de las temperaturas. Es muy resistente al calor.

Se reproduce fácilmente por semillas y por separación de bulbos. La planta es hermafrodita, no son necesarias dos plantas para que las semillas se formen, los insectos polinizadores contribuyen a la polinizacion trasportando el polen de unas flores a otras, las flores de esta planta atraen a estos insectos polinizadores, abejas, abejorros y mariposas.

Es una planta perfecta para jardines de nuestra zona por su bajo mantenimiento y facilidad de cultivo, además es muy resistente a enfermedades. Su principal enemigo es el exceso de agua y un drenaje insuficiente o inadecuado que ocasiona la pudrición de los bulbos.

Bibliografía

https://paramijardin.com/

PLANTAS DE LA SERRANIA DE RONDA Petunias

Andrés Rodríguez González Abril 4th, 2020

PLANTAS DE LA SERRANIA DE RONDA

Petunias Petunia hybrida

 

 

En el lenguaje de las flores, las petunias significan picardía.

Las petunias son plantas herbáceas perennes de la familia de las Solanáceas que tienen su origen en Brasil y Argentina.

Esta planta de jardín posee unas flores que pueden presentarse de forma individual o doble en número indeterminado por cada mata, pueden poseer bordes ondulados o lisos. Estas flores se dan en una gran variedad de colores, desde el blanco pasando por las flores azules, las violetas, las rosas y las rojas. Así mismo se pueden presentar en diferentes combinaciones de colores. La floración ocurre en época de primavera, pero también se puede dar en verano.

En el caso de cultivarlas hay varios cuidados a tener en cuenta. Esta planta necesita buena cantidad de luz que debe obtenerse con exposición directa al sol. Así mismo requiere un buen clima templado, aunque es muy resistente al frío. El suelo en el que se siembre esta planta debe contar con buenos nutrientes, también debe tener buen drenaje y siempre contar con buena humedad. Por eso requiere un riego abundante, sobre todo en época de floración. Debemos evitar mojar las flores y también regar a la hora del mediodía. Algunas de las enfermedades de la planta son la podredumbre de los tallos y las raíces, y en las plagas se pueden presentar pulgones, arañas rojas y nematodos.

Las petunias son flores exquisitas que pueden engalanar nuestro jardín durante la primavera, son plantas resistentes que pueden adaptarse a todo tipo de superficies, desde macetas y colgantes hasta el propio suelo de nuestro jardín, pero es necesario tener en cuenta algunas cosas para que su cultivo sea óptimo. Cuando cultivamos petunias en macetas, lo más importante en estos casos es el drenaje. Para ello, debemos proveer un recipiente con hoyos que sean lo suficientemente grandes como para facilitar el paso del agua y evitar la humedad excesiva. Se pueden emplear fertilizantes orgánicos como el compost o el estiércol. En algunas ocasiones, puede ser válido también incorporar una porción leve de arena a la tierra de la petunia. En los ambientes secos debemos priorizar un abundante riego, mientras que, si se trata de un clima húmedo y con abundante sol, la frecuencia de riego debe ser menor. En cualquier caso, el exceso de agua es perjudicial para la salud de la petunia. Si al tocar la tierra esta se muestra húmeda, es recomendable esperar un día para repetir el proceso. La poda debe efectuarse para eliminar las ramas deterioradas o cuando la planta adquiere proporciones que exceden los límites de la maceta. Debemos tener en cuenta que las petunias son plantas muy frondosas, por lo que una poda periódica puede aportarle mayor vigorosidad y salud. Preferentemente, las petunias deben colocarse en ambientes bien iluminados, de manera que reciban la luz solar durante ocho horas al día.

En cuanto a plagas y enfermedades, el exceso de humedad es fatal para el desarrollo sano de las petunias. Ante un escenario desfavorable, nuestra planta podrá verse afectada por hongos. Como medida preventiva, se recomienda inspeccionar frecuentemente el estado de sus hojas, raíces y flores.

En invierno y aunque las petunias son bastante resistentes a las bajas temperaturas, es preciso intentar conseguir la máxima exposición al sol. Si se decide plantar a finales del invierno, se deberán cubrir los semilleros bajo un plástico o cristal, y si el clima de la región es templado o frío la mayor parte del año, podemos recurrir al cultivo de petunias colgantes que son mucho más resistentes a las heladas o bien, disponer de nuestras petunias en macetas para poder albergarlas en el interior del hogar. Pasado el invierno, se podrán trasplantar a la tierra.

Actualmente, se reconocen más de 23 especies de petunias, enmarcadas en la familia de las Solanáceas, oriundas de Sudamérica. En jardinería se suelen integrar  en cuatro grandes grupos.

Petunia Multiflora. Se trata de la variedad más abundante, dado que son muy resistentes a las bajas temperaturas y las intensas lluvias. Su desarrollo más óptimo toma lugar en ambientes mediterráneos y tropicales, siendo necesario protegerlas del viento, como sucede con casi todas las especies de petunias. La petunia multiflora tiene una amplia variedad de tonalidades, entre las que destacan el blanco, rojo, violeta, rosa y verde claro. Para que se desarrollen adecuadamente, es necesario proveer una exposición moderada al sol, así como una poda periódica para eliminar las flores y hojas marchitas. La primavera y el verano son las etapas más idóneas para cultivarlas.

Petunia Miniflora. Se trata de un híbrido nacido en las regiones sudamericanas. Sus colores más representativos son el rosa, el blanco, el violeta y el rojo. Destaca además su facilidad para ser cultivada en macetas, así como patios y terrazas de espacio reducido. En cuanto al clima, resisten las heladas con éxito, y necesitan de zonas soleadas o con semisombra. Requieren además de un abonado previo a la plantación, y para la riega, debe evitarse el contacto del agua con las flores.

Petunia Grandiflora. Presentan flores de gran tamaño, aunque no tan abundantes como la variedad multiflora. La tonalidad de las flores varía desde el blanco o el rosa hasta el rojo, dando lugar además a bandas delgadas de color blanco características de esta variedad. Como parte de sus cuidados, se necesitará contar con un suelo relativamente húmedo y drenado, además de una zona mayormente soleada.

Petunia Integrifolia. Su tamaño puede alcanzar fácilmente los 60 cm de altura, con una anchura similar y una coloración para sus flores que oscilan entre el rosa, el violeta y el verde claro.

Petunia Hybrida. Esta variedad es de tipo perenne, con flores sencillas o dobles, de colores varios, y con una altura que oscila entre 30 y 50 centímetros.

 

Bibliografía

https://www.florespedia.com/

Acebo

Andrés Rodríguez González Abril 13th, 2010

Árboles, arbustos y matas de la Serranía.
Acebo. De nombre científico Ilex aquifolium y perteneciente a la familia de las Aquifoliaceae, es una especie de crecimiento muy lento.
Matorral o arbusto que difícilmente llega a formar un pequeño árbol de unos 6 ó 7 metros de altura. Tiene un tronco recto, porte piramidal, que se ramifica desde la base y que puede llegar a vivir 500 años, aunque normalmente no llega a los 100. Se la puede llamar agrifolio, cardón, cardonera, aquifolio, cebro.
Tiene una corteza que mantiene lisa durante toda su vida. Al principio es de un color verdoso y a partir del segundo o tercer año va tomando un tono gris oscuro intenso definitivo. Sus hojas son persistentes, simples, alternas, con forma ovalada y, como cualidad más característica, con un borde fuertemente espinoso en los ejemplares jóvenes y en las ramas más bajas en los adultos, careciendo de espinas las hojas de las ramas superiores. Duran unos cinco años y son de color verde muy brillante por el haz y verde amarillento mate por el envés, totalmente lampiñas y muy rígidas y coriáceas.
Unas plantas son masculinas y otras femeninas, en las plantas masculinas, las flores aparecen en grupos axilares de color amarillento. En las femeninas, aisladas o en grupos de tres y son pequeñas y de color blanco o levemente rosado, y se componen de cuatro pétalos y cuatro sépalos parcialmente fusionados en la base. Para conseguir reproducir esta planta debemos tener ejemplares de los dos sexos para que exista fecundación.
Los ejemplares femeninos producen frutos carnosos de color rojo brillante o amarillo vivo, que madura muy tarde, hacia octubre o noviembre, y que permanece mucho tiempo en el árbol, a menudo durante todo el invierno. Contiene en su interior 4 ó 5 “huesecillos” o semillas, que no germinan hasta el segundo año, en caso de ser ingerida por algún ave como los mirlos. Brota bien de cepa y escasamente de raíz.
Se encuentran Acebos en el oeste de Asia y Europa formando parte, con ejemplares sueltos, del sotobosque de robledales y hayedos especialmente. Es decir en zona norte de España. En los Montes de Cortes y La Sauceda es posible encontrarlo. Como requiere siempre de ambientes húmedos y umbríos, se cría en el interior de los bosques o en las laderas de umbría, tajos y hoces de montaña. Asciende hasta más allá de los 2000 metros y siempre en suelos frescos y sueltos, preferentemente silíceos.
Tiene el acebo una madera muy dura y compacta muy estimada en ebanistería, marquetería y tornería. Toma muy bien los tintes, por lo que se hacen perfectas imitaciones del Ébano. De la corteza cocida y fermentada, se obtiene la “liga” que se usa para cazar pájaros, y también contiene un alcaloide, la “ilicina”, de propiedades similares a la quinina.
El acebo tiene desde antiguo un gran uso en jardinería por su especial belleza en las hojas y frutos, además de ser un excelente seto ya que tolera bien la poda, por lo que existen gran cantidad de variedades. Se usa tradicionalmente, en origen en el centro de Europa, como adorno navideño, ya que suele tener frutos en esa época, lo que le ha acarreado no pocos daños a la especie, hasta el punto de estar en peligro de extinción en algunas zonas. Hoy es especie protegida en amplias zonas de varios países europeos.

El hecho de fructificar en invierno le da a esta planta un valor ecológico muy importante, al ser una buena fuente de alimento para muchas especies, especialmente de pájaros, en la estación más dura por la escasez de recursos. Estos mismos frutos se consideran purgantes y vomitivos para los humanos, por lo que se ha usado en medicina tradicional. Así mismo, las hojas son diuréticas y, meceradas en vino se emplean como tonificantes.
Existen muchas variedades en jardinería con hojas de diversos colores. Como el que presentamos en la foto obtenido en jardines de Ronda. Requiere cuidados muy simples y se trata generalmente de una planta bastante agradecida, necesita un lugar que no tenga una exposición excesiva al sol, ya que el acebo prefiere la semisombra. El suelo ha de tener un buen drenaje y es preferible que sea ácido. A pesar de que necesita un buen riego, esta especie vegeta bien en terrenos secos. Lo más adecuado es elevar la cantidad de agua en verano y moderarla durante el resto del año. Necesita un abono rico en nitrógeno para fortalecer su crecimiento. No admite bien los trasplantes, pero sí la poda.
Aunque su valor más conocido está relacionado con la decoración de jardines y con los adornos navideños, el acebo también es conocido por sus aplicaciones medicinales: su corteza y sus hojas se utilizaban antaño como un remedio para calmar la fiebre y también como purgante y tranquilizante, pero el veneno de sus frutos obliga a que tengamos especial cuidado con él. Los niños, por ejemplo, se pueden sentir atraídos por el rojo intenso de sus bayas e intoxicarse. Por otra parte, en algunos países se le atribuyen propiedades mágicas, de ahí su tradición y simbolismo. De hecho, para los celtas, el acebo era un arbusto sagrado que utilizaban en el solsticio de invierno (Navidad actual) para atraer suerte y prosperidad.