Archive for the tag 'Monticola saxatilis'

FAUNA DE LA SERRANIA DE RONDA Roquero Rojo

Andrés Rodríguez González Abril 5th, 2016

FAUNA DE LA SERRANIA DE RONDA
ROQUERO ROJO Monticola saxatilis
A veces la suerte hace que estés en el lugar adecuado con la persona perfecta. Esto es lo que ocurrió recién llegada la primavera de 2016; sin buscarlo, apareció un pájaro muy difícil de ver pero inconfundible, además, yo estaba acompañado de un experto, José María Canca, que me  hizo ver el interés de la citada ave. Un privilegio ver esta rarísima ave en la Serranía de Ronda.

En efecto el macho de Roquero Rojo en primavera es un pájaro inconfundible no sólo por el colorido de su plumaje, sino también por sus actitudes y conducta, la mayoría de las veces es muy esquiva pero atrás, se muestra excesivamente confiado.
Tiene la cabeza, cuello garganta y parte superior de la espalda de color gris azulado pizarroso, contrastando mucho con una mancha blanca situada más arriba del obispillo que es gris negruzco. La cola es de color castaño anaranjado con las dos rectrices centrales de color pardo oscuro, pero la base de ellas también es castaño anaranjada. Las alas son negruzcas, más bien marrón oscuro casi negro con puntas de muchas de las plumas de color beige pálido, a menudo blanquecino. También hay tonos gris pizarra en las escapulares. Las partes inferiores son naranja vivo. El pico es de color pardo oscuro, más pálido en la base de la mandíbula inferior. Las patas y pies son parduzcos y el iris pardo brillante. En el invierno el color azulado o gris pizarra queda oscurecido por puntas de las plumas de color pardo y lo mismo sucede con el anaranjado de las partes inferiores donde destacan entonces mucho unas motas blancas en los extremos de las plumas.
La hembra en primavera tiene las partes superiores muy moteadas y marcadas de pardo, casi como el macho en invierno y las partes inferiores formando como escamas pardo anaranjadas. En invierno es parecida a los machos adultos aunque tiene más pálido el color del dorso.
Los jóvenes se parecen a las hembras, pero su plumaje es en general, más pálido, sobre todo en la espalda y muy marcado con rayas onduladas en las partes inferiores, siendo prácticamente indistinguible de las hembras cuando se ven en pleno campo. Hasta el mes de febrero no se diferencian bien los sexos en los jóvenes del año anterior.
El Roquero Rojo es un pájaro espectacular que vive en zonas altas de las sierras y que, por lo menos en la Serranía de Ronda, es muy poco abundante.  Normalmente se le puede ver en el suelo, caminando a saltos, pero también se posa erguido sobre el extremo de una roca o un poste e incluso más raramente en la rama de un árbol.
Aunque es un pájaro de costumbres retraídas y que suele volar en cuanto se intenta aproximarse a él, a veces se posa muy cerca de los observadores que se ven sorprendidos con su presencia por inesperada. Después de mirarnos fijamente, vuela no muy lejos intercalándose entre las rocas y desapareciendo de la vista. Pero su ausencia dura poco y como si el pájaro no quedara satisfecho de la inspección realizada, vuelve una y otra vez al mismo lugar.
Casi siempre se le ve solitario y mucho más a los machos que a las hembras que son muy tímidas. El canto es agradable y consiste en un conjunto de gorjeos, algunos muy similares a los del Acentor alpino, pero no es sostenido, sino emitido en cortos intervalos desde un posadero que normalmente suele ser una roca que emerge de un campo o también  desde el borde de una pared de rocas. Los machos comienzan a cantar nada más llegar a su territorio en los meses de abril y mayo cuando todavía las hembras tardarán en llegar por lo menos dos o tres semanas. Cuando las hembras llegan, los machos emiten su melodioso gorjeo volando con alas muy desplegadas y la cola en abanico
Captura sus presas en el suelo que controla desde un posadero estratégico y lanzándose sobre cualquier insecto. También captura al vuelo escarabajos voladores. Come muchos coleópteros, lepidópteros, dípteros, etc. innumerables gusanos, orugas de mariposas nocturnas, pequeños caracoles y también  materia vegetal, frutos de arbustos silvestres y semillas.
El nido es construido en un hueco de una pared rocosa, no necesariamente vertical, entre piedras de muros derruidos, bajo la roca de una pradera de montaña con mucha pendiente y raramente en el agujero de un árbol. La mayor parte del material es aportado por la hembra y consiste en hierba seca, raicillas y musgo, forrándolo interiormente con hierba más fina. La puesta comienza en la segunda semana de mayo en lugares orientados al Sur, pero es algo más tardía en roquedos y laderas mirando al Norte, aunque el pájaro suele rehuir éstas y buscar los lugares soleados para anidar. La incubación corre a cargo de la hembra, aunque el macho es visto en ocasiones dentro del nido, pero parece que no incuba y únicamente vigila los huevos en ausencia de aquélla. A los 14 días nacen los pollos que están parcialmente cubiertos de plumón gris azulado. Los huevos casi siempre 4 ó 5 y ocasionalmente 6, son de color azul pálido sin marcas o con algunas muy tenues rojizas. Los pollos son muy voraces y continuamente llegan los adultos al nido para cebarlos. Tanta es su frecuencia que es habitual que ambos padres coincidan juntos allí y aguarden turno. A los 16-17 días ya salen colicortos los jóvenes, pero no vuelan hasta los 21 días, permaneciendo ocultos en los matojos que crecen entre las peñas y siendo fáciles de descubrir. El nido queda muy limpio, porque los adultos retiran todos los excrementos inmediatamente que los pollos los expulsan.
El Roquero Rojo es especie netamente mediterránea que no falta en lugares áridos y rocosos por encima de los 400 metros en el sudeste de Francia, Suiza, Italia, Hungría, Sur de Polonia, Eslovaquia, los Balcanes, Grecia, sur de Rusia, Asia Menor y llegando por el sur de Asia hasta Mongolia. En la Península Ibérica anida muy diseminado por zonas áridas y de nivel medio en las provincias mediterráneas y a mayor altura en las cordilleras. Falta en grandes extensiones de las montañas centrales y parece alcanzar mayor densidad en niveles superiores a los 1.500 metros de la Cordillera Cantábrica. También es numeroso en los Pirineos. En el Sur, Sierra Nevada tiene una buena densidad de parejas y su observación allí es fácil. Al parecer emigra  en agosto.
Bibliografía
Pajaricos.es