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Aluas

Andrés Rodríguez González Octubre 27th, 2017

Las Aluas


Aluas y aluillos en hormiguero de Messor barbarus

Según el entomólogo británico C.B. Williams, el número de insectos vivos en la tierra en un determinado momento es de un millón de billones. Y una buena parte de ellos son hormigas.
Estos insectos forman sociedades con castas perfectamente diferenciadas en formas y funciones. Las obreras son de género femenino pero estériles, se encargan de recoger comida, defensa del hormiguero y cuidado de larvas y reina. Los sexuados son la reina que pone exclusivamente huevos de los que saldrán las futuras obreras y los machos que su función es puramente reproductora y vivien durante muy poco tiempo.
Las “Aluas” son los machos y hembras de las hormigas, los individuos con sexo. Concretamente las hembras son denominadas con ese popular nombre. Los machos son de menor tamaño, se les suele denominar “Aluillos”. Se suele dar esos nombres a los sexuados de las hormigas granívoras mediterráneas, del Género Messor.


Alua fecundada que ya se ha desprendido de sus alas.


Macho (aluillos) después del vuelo nupcial

Pero hormigas hay muchas, unas 13.000 especies en todo el mundo, la diferencia de tamaño va de las que miden un milímetro a las de 30. En realidad nadie sabe bien cuántas hormigas hay.
También el tamaño y el peso de las hormigas es muy diverso, Edward O. Wilson, de la Universidad de Harvard (Estados Unidos), y el biólogo alemán Bert Hoelldobler en su libro de 1994 “Viaje a las hormigas” dan la cifra de todas las hormigas del mundo pesarían tanto como todos los seres humanos. Hay hormigas de hasta 60 mg, pero la media es mucho menor.  “Si, para tomar una cifra conservadora, el uno por ciento de eso son hormigas, la población total sería de 10.000 billones”, escribieron Wilson y Hoelldobler. Todas las hormigas juntas pesan juntas tanto como todos los seres humanos”. Es muy fácil pesar una hormiga, se hacen un pequeño peso electrónico, se pone una hormiga, pero lo mejor es refrigerar el peso antes para evitar que la hormiga salga corriendo. También se puede refrigerar ligeramente la hormiga que queremos pesar para limitarle el movimiento. Una hormiga trabajadora puede pesar una media de entre uno y cinco miligramos, dependiendo de la especie.
En otoño, con las primera lluvias, los hormigueros entran en una actividad frenética, los machos y hembras (sexuados y con alas) salen masivamente y vuelan, algunos machos, en vuelo, se acoplan a las hembras y las fertilizan. Solo algún os machos tienen suerte de poder dejar descendencia, pero tanto esos como los que no han fertilizado mueren inevitablemente a las pocas horas de salir del hormiguero. Tanto en el aire como en tierra son devorados por pájaros, arañas y otros insectos como hormigas.  Las hembras fertilizadas en el “vuelo nupcial” caen al suelo, se desprenden de sus alas y buscan un lugar para esconderse, un lugar que puede ser bajo una piedra o en un pequeño agujero. En el suelo también son atacadas por infinidad de enemigos. En el hueco elegido, pasan el invierno en inactividad, en primavera ponen los primeros huevos de los que saldrán las primera hormigas obreras que serán las encargadas de trabajar y garantizar la seguridad de la reina y del nuevo hormiguero. La reina vivirá varios años y ya siempre permanecerá en el hormiguero si salir, haciendo su función, poner nuevos huevos para que la colonia aumente y progrese.

Bibliografía
“Viaje a las hormigas”. Edward O. Wilson y Bert Hoelldobler. Publica Universidad de Harvard. 1994.

Palabras en el homenaje a Paco Marín en Ronda

Andrés Rodríguez González Octubre 27th, 2013

En el acto de petición Hijo Adoptivo de Ronda para Paco Marin  el día 25 de octubre 2013

Nada más enterarme del fallecimiento de Paco, elaboré un escrito de carácter intimista, lo que uno dice al amigo a quien se ha perdido para siempre. Ese escrito fue leído en el homenaje que le tributaron en su pueblo, Arriate. Fue un escrito para mi amigo Paco.

Unos días después de que Paco se fuera, a petición del periódico donde escribo, La Voz de Ronda, elaboré un material que pretendía fuera de carácter más  informativo. Era un escrito para que los demás conocieran un poco más a Paco.

Hoy quiero escribir al Paco Biólogo y compañero en las tareas educativas.

El gran Ecólogo Paisajista español, su maestro por encima de los demás, Fernando González Bernáldez, Catedrático de Ecología en la Universidad de Sevilla y en la Autónoma de Madrid, le tenía un especial afecto, ya que, según sus palabras, ambos eran mejores dibujantes que biólogos.

Otro insigne biólogo, su amigo y compañero de estudios Baltasar Cabezudo, Catedrático de Botánica de la UMA, ha escrito “Paco Marín estará siempre vivo en cada uno de los árboles de su Serranía. La mayoría de tus compañeros biólogos nos dedicamos a aprender, tú te dedicaste a enseñar”.

Paco captaba como nadie la Naturaleza en sus múltiples facetas, tenía las mayores dotes de observación que se pueda imaginar, podía capturar con una cámara de fotos o reproducir con sus pinceles los colores de un atardecer de otoño de Ronda, la Sierra de Las Nieves, la Laguna de Alberca, el Arroyo de La Ventilla o cualquiera de los paisajes en los que se extasiaba, que eran todos los de la Serranía. Imitaba el canto de los cárabos, búhos, autillos, mochuelos y resto de fauna nocturna para conseguir que se posaran junto a él para charlar de sus cosas. Como dice Baltasar Cabezudo, tenía una característica única que los demás biólogos no tenemos,  siempre estaba  ENSEÑANDO.

Pero Paco tenía muchos otros valores que le hacían especialmente único como Biólogo de Campo:Era Tolerante con todo (excepto con la mala educación y los maltratadores del Medio Ambiente), Nunca tenía Prisa, Flexible,  Transigente, Comprensivo,  Paciente, Curioso, Observador, Atemporal,  Universal, Con Visión Espacial de las cosas. Y sobre todo, fue siempre inmensamente GENEROSO.

Practicaba un único deporte, Vivir.  Paco era LA VIDA  que tantas veces enseñó a sus alumnos.

Para mí fue un orgullo compartir con él una afición por encima de nuestras coincidencias: a ambos nos encantan las hormigas, poca gente sabe que tuvo un hormiguero natural viviendo varios años en su coche. Hormigas a las que él daba de comer y observaba horas enteras en sus idas y venidas entre periódicos viejos, trozos de rocas y minerales, los inevitables yesos, ramas y cortezas, flores frescas y chuchurías, cardos de todos los tamaños y formas, cereales silvestres, frutos secos y un sinfín de restos biológicos que, homogeneizados por una gruesa capa de polvo, formaban una verdadera selva que debería ser extraordinariamente difícil atravesar a las pobres y minúsculas hormigas. Podemos imaginar la disyuntiva de Paco, si las hormigas habían elegido su coche para vivir, no podía echarlas, pero lo que tampoco estaba dispuesto a hacer era limpiar el coche, eso nunca, tampoco dejarlas morir de hambre en aquel laberinto andante; por lo tanto, lo mejor era darles de comer los restos de su único vicio, los pasteles. Estaba convencido que el hormiguero nació a partir de una reina fecundada que había anidado en una rama de alcornoque que Paco cogió un día en La Nava de S. Luis y como tantas cosas, quedo depositada en aquel almacén-laboratorio-museo-zoco de Medina Marroquí, que era su coche.

Paco, como la VIDA misma, tenía sus contradicciones, era a la vez Creacionista y Evolucionista. Nos gustaba hablar de un investigador que los dos admiramos profundamente,  Edward O. Wilson, considerado como el Evolucionista más importante después de Darwin. Hablábamos de los animales Eusociales, que según Wilson, son aquellos que viven en grupos con muchas generaciones diferentes y realizan trabajos altruistas dentro de la división del trabajo. La especie humana es considerada como la más Eusocial de todas. Paco no solo era altruista, iba más allá, era extraordinariamente Generoso, con todo lo que tenía y con todas las personas que le rodeaban. Como una prueba de ello el regalo que nos ofrecio generosamente siempre: SU SABIDAURIA. Por eso, no exagero al considerar que Paco Marín estaba un peldaño más elevado evolutivamente que el resto de los mortales.

Paco se fue, pero debemos ser positivos y los que tuvimos la suerte de coincidir con él en la inmensidad del Espacio y el Tiempo, debemos sentirnos agradecidos por ello.

Siempre estarás en mi corazón.

Andrés Rodríguez González. Amigo de Paco Marín.

A pesar de su aspecto fragil, Paco era una persona fuerte, como esa encina de la Dehesa de Ronda que tantas veces dibujo y fotografío. Era un Hombre - Encina