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GRUPO ATROPA Abubilla

Andrés Rodríguez González Febrero 3rd, 2019

GRUPO ATROPA

Abubilla Upupa epops

La abubilla es el único representante europeo de un orden de aves tropicales, las bucerótidas. Difiere enormemente de las restantes aves de su orden, no sólo por su hábitat, sino también por su comportamiento y muchas otras peculiaridades.

Es un ave que resulta inconfundible por su aspecto. Tiene un moño característico que puede desplegar y colores de plumas a base de canela canela, blanco y negro muy llamativos. Poseé un  pico largo y curvo que utiliza para desenterrar larvas que encuentra mientras camina sobre el suelo y tiene un vuelo ondulante, con frecuentes y bruscos cambios de dirección. En vuelo tiene un aspecto listado de blanco y negro, y lleva el moño desplegado. Puede trepar por los troncos, pero raramente lo hace.

Se encuentra ampliamente distribuido, en estepas, bosque, praderas, grandes áreas de frutales, cultivos de secano.

Se mueve entre las zonas templadas y tropicales de Europa y África, y el sureste asiático, sur y levante de la Península Ibérica, Magreb y África subsahariana, donde pasa los inviernos.

En primavera se oye su reclamo monótono y repetitivo día y noche, “up-up-up”, que ha contribuido a la formación del nombre científico de la abubilla. El sonido es sordo y aflautado pero de gran alcance, y lo emite con la garganta esponjada y el pico ligeramente abierto, inclinándolo sobre el pecho. A finales de junio deja de reclamar. También emite un graznido como llamada.

La abubilla incuba en huecos de árboles podridos, en graneros, tejados, en montones de madera, en franjas de terreno de escaso arbolado, también en las grietas de las rocas, en muros, en pozos, incluso en aquellos en los que diariamente beben los rebaños; también en montones de piedras y paredes arenosas. La cavidad que alberga el nido es diferente cada año, siendo poco acomodada con tallos y hojas mustias.

En el sur la época de cría empieza en marzo; en Europa central a mediados de mayo. En las regiones sureñas puede tener lugar una segunda puesta en julio. Al principio sólo incuba la hembra, siendo alimentada por el macho, de 5 a 10 huevos; hacia finales de la incubación puede colaborar en el trabajo el macho y les ocupa unos 16 a 18 días. En ocasiones hacen dos puestas anuales.

Los polluelos salen del cascarón sin apenas plumón. Los jóvenes, y también la hembra durante la incubación, desprenden una secreción defensiva pestilente de sus glándulas uropigiales; además los jóvenes se defienden con una rociada de heces dirigida contra el agresor. Esto, junto con la nula limpieza del nido, por la acumulación de excrementos, les ha ganado el apodo de “aves apestosas” y su nombre común en algunos idiomas. Los polluelos permanecen entre 22 y 24 días en el nido, siendo alimentados con insectos. Después de aprender a volar, siguen todavía un corto espacio de tiempo con la familia, hasta que ya no necesitan recibir el alimento de los progenitores. Pronto resultan idénticos a los adultos.

Se alimenta de insectos, sobre todo saltamontes y muchos grillos. Es fácil verlas en el suelo buscando larvas bajo las pequeñas piedras. También se alimenta de crisálidas de procesionaria del pino y orugas recién enterradas, larvas de coleópteros, hormigas, dípteros y sus larvas. Se atreve con los grandes miriápodos, como la escolopendra, y come también arañas, caracoles y lombrices. Las presas son descompuestas a picotazos, a menudo lanzadas al aire y luego capturadas con tanta habilidad que resbalan dentro de la boca de la abubilla.

En septiembre, las abubillas, en solitario o en pequeños grupos, emprenden viaje con dirección al este de África, donde se encuentran con las aves de su mismo orden afincadas en aquella zona. En algunos países del centro de Europa está seriamente amenazada ante el incesante avance de la técnica y la polución que lleva consigo. En la Península se ven con menos frecuencia que antes.

Como ave de la estepa, suele bañarse en la arena, pero nunca en el agua. Cuando se alimenta de forma natural no necesita beber agua

Bibliografía

https://www.faunaiberica.org

Cabañuelas para Junio 2014: El agua en S. Juan quita aceite, vino y pan.

Andrés Rodríguez González Mayo 28th, 2014

El agua en S. Juan quita aceite, vino y pan.

Dicen las Cabañuelas de mi pueblo, Garbayuela, aplicadas a la Serranía de Ronda, que la primera quincena del mes será calurosa pero no en exceso, porque los vientos serán frecuentes y contribuirán a dar sensación de cierta frescura, pero la realidad será que el verano se aproxima y nos mostrara sus primeros calores fuertes en la segunda quincena que será típicamente veraniega con altas temperaturas y totalmente seca. Una preparación para el duro verano que nos espera en el que tendremos fuertes olas de calor.

Para acompañar esta “entrada”  en la serranía natural, pongo esta magnifica foto de una abubilla de Juan Luis Muñoz.

Abubilla

Andrés Rodríguez González Marzo 16th, 2010

Fauna de la Serranía de Ronda
El o La Abubilla (Upupa epops) es natural de Europa, África (excepto Madagascar) y Asia. Ocasionalmente llega hasta las islas de Borneo y Sumatra, al sur de Indo China y se ha visto en Alaska. Es un ave de la familia Upupidae, la misma de los abajarucos, los martines pescadores y las carracas. Durante el invierno, aquellas aves que habitan al norte del área de distribución migrán hacia la parte sur pero las que habitan al sur no migran.

Es fácil de identificar gracias a su plumaje de color rosado en la cabeza, cuello, pecho y medio dorso. Las alas y la otra mitad de la espalda hasta la cola presentan bandas transversales blancas y negras. Tiene una cresta llamativa que puede levantar o bajar voluntariamente, y un pico largo y curvado. Con este pico captura insectos que encuentra en las oquedades de los árboles donde habita. No existe distinción morfológica entre los sexos. Tiene plumaje pardo rosado, con las alas y la cola listadas de blanco y negro. Miden de 25 a 29 cm de largo, con 44 a 48 cm de envergadura de alas. Son inconfundibles, especialmente por el vuelo errático.
Su canto es un trisilábico “up-up-up”, el cual le da origen a su nombre científico. Su hábitat es el campo abierto, cultivado, con pastos bajos o con parches desnudos. Pasan mucho tiempo en el suelo cazando insectos y larvas, también suele escarbar en el estiercol en su búsqueda. Es un depredador natural de la procesionaria del pino. Se alimenta de animalitos e insectos que obtiene en la tierra con su largo pico.
Estas aves anidan en los huecos de los árboles y en los hoyos entre las rocas. La nidada consiste de cinco a ocho huevos. Como en el de su pariente el Martín Pescador, tiende a acumular copiosas cantidades de heces que le dan un pestilente olor, tanto al animal como al nido, lo que sirve de protección contra depredadores. Las abubillas hembras que anidan, cuando son asustadas por un intruso son capaces de dispararle a chorros un líquido aceitoso pestilente que produce en una glándula situada en la base de la cola. Tanto el ave como su nido suelen estar tan sucios que pueden ser localizados por el fétido olor que despiden.
Habita en zonas semidesérticas, estepas, estepas de bosque, praderas, grandes áreas de frutales. En Asia Menor es común. Al norte de los Alpes la abubilla había enraizado en la Edad Media, junto con los rebaños de ovejas, pero las explotaciones madereras, la ausencia de árboles viejos en las plantaciones de frutales y los abonos sintéticos han expulsado a la abubilla otra vez hacia el sur en lo que llevamos de siglo. En la cuenca del Mediterráneo, donde se siguen cometiendo los errores de explotaciones ganaderas abusivas ya experimentadas en otros países europeos, la abubilla es, por el contrario, frecuente.
En primavera se oye, día y noche, el reclamo monótono y repetitivo, pero de gran alcance, “pu-pu-put”, Lo emite con la garganta esponjada y el pico ligeramente abierto, inclinándolo sobre el pecho. A finales de junio deja de reclamar.
La abubilla incuba en huecos de árboles podridos, en graneros, tejados, en montones de madera, en franjas de terreno de escaso arbolado, también en las grietas de las rocas, en muros, en pozos, incluso en aquellos en los que diariamente beben los rebaños; también en montones de piedras y paredes arenosas. La cavidad que debe albergar el nido es diferente cada año, siendo acomodada míseramente con tallos y hojas mustias.
La hembra pone entre seis y diez huevos de color pardo rosado. En el sur la época de cría empieza en marzo; en Europa central a mediados de mayo. En las regiones sureñas puede tener lugar una segunda apuesta en julio.
Al principio sólo incuba la hembra, siendo alimentada por el macho; hacia finales de la incubación puede colaborar en el trabajo el macho y les ocupa unos 16 a 18 días.

Los polluelos salen del cascarón sin apenas plumón. Para recibir el alimento presentan su pico muy abierto, como hacen las aves cantoras. Su boca es coloreada, pero palidece cuando los pollos se autoabastecen de comida. Los jóvenes, y también la hembra durante la incubación, desprenden una secreción defensiva pestilente de sus glándulas uropigiales; además los jóvenes se defienden con una rociada de heces dirigida contra el agresor. Los polluelos permanecen entre 22 y 24 días en el nido, siendo alimentados con insectos. Después de aprender a volar, siguen todavía un corto espacio de tiempo con la familia, hasta que ya no necesitan recibir el alimento de los progenitores. Pronto resultan idénticos a los adultos.
En septiembre, las abubillas, en solitario o en pequeños grupos, emprenden viaje con dirección al este de África. En algunos países del centro de Europa la abubilla es una de las aves cuya especie está seriamente amenazada ante el incesante avance de la técnica y la polución que lleva consigo.

Las fotos son del magnífico ornitólogo Juan Luis Muñoz.