Árbol del Amor

Andrés Rodríguez González Junio 12th, 2008

Árbol del amor, Cercis, Árbol de Judas, Arbol de Judea, Algarrobo loco.
Nombre científico o latino: Cercis siliquastrum L. Familia Leguminosas.
Es un árbol no muy grande, de hasta 10 metros de altura, las hojas, caducas, son verdes con forma acorazonada; muy característico es que se llena de pequeñas y hermosas flores rosas antes de que le salgan las nuevas hojas en primavera. Son hermafroditas, tienen estambres y pistilos. Las flores tiernas son consumidas en algunos lugares en ensaladas y también los brotes de las flores se comen en escabeche con vinagre. Los frutos son legumbres con largas vainas que permanecen durante el invierno. Se han empleado en medicina popular como astringente.
Su origen es el Sur de Europa y Asia Occidental. El nombre científico de este árbol deriva del griego “Cercis” (navecilla), aludiendo probablemente a la forma del fruto y de la flor; “siliquastrum” está formado por la voz latina “silique” (algarrobo) y el sufijo “astrum” (parecido). El nombre castellano de “árbol del amor” se debe al color rosa de sus flores y a la forma acorazonada de sus hojas. También se le conoce como “árbol de Judas” porque según cuenta la leyenda, Judas Iscariote se suicidó ahorcándose en uno.
Es un árbol muy usado en jardines y paseos por su sombra y floración. Existe una variedad de flores blancas muy interesante, la variedad “Alba”. Donde mejor se desarrolla es en suelos calizos, profundos y muy bien drenados, por ello es perfecto para jardines de la Comarca Serranía de Ronda. Necesita posiciones bien soleadas. Su madera no es de buena calidad, pues se tuerce con facilidad y se descompone pronto a la intemperie. No es conveniente transplantarlo, se puede perder con facilidad. Se debe plantar en su sitio definitivo lo antes posible. Lo ideal es en primavera, antes de que broten las yemas.


Aunque soporta bajas temperaturas, hasta diez grados bajo cero, pero prefiere el clima cálido y mucha luz. Resiste bien la sequía. Al envejecer su tronco se ahueca y es objetivo de muchas enfermedades que pueden matar el árbol. El viento puede partir los tallos, facilitando así la pudrición del árbol. Las ramas en mal estado son propensas a infecciones de hongos. Las ramas y troncos afectados por rotura o enfermedad se eliminan al final del verano. El Cercis tolera bien la poda, con ella se le da una forma armoniosa, se adapta bien a la forma de pequeño arbusto, los ejemplares viejos no necesitan poda, a veces se elimina la madera vieja o enferma y se renueva el árbol con una poda radical, pero esto solo se debe hacer muy de tarde en tarde. Son árboles muy sensibles a las enfermedades y pulgones. Se puede propagar por semillas, pero es difícil ya que necesita un tratamiento. Más fácil es por estacas de madera joven que enraízan fácilmente protegidas si se toman en primavera. También se usa con éxito el acodo.
Existen hermosos ejemplares en la Alameda de Ronda.

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