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PLANTAS DE LA SERRANIA DE RONDA ALCAPARRAS

Andrés Rodríguez González Junio 22nd, 2017

PLANTAS DE LA SERRANIA DE RONDA
ALCAPARRAS
(Capparis spinosa)

El origen del término alcaparra proviene del griego caparis y del árabe alkabara, apareciendo referencias en textos antiguos sobre las propiedades curativas y gastronómicas de la planta.
Las primeras evidencias de existencia del alcaparro se encuentran en Asia, siendo los griegos quienes lo introdujeron entre los pueblos del Mediterráneo, sobre todo España e Italia, multiplicándose rápidamente gracias a la adaptación al clima cálido y soleado.
En la depresión andaluza es frecuente en taludes de carreteras y campos de secano, en la comarca de la Serranía de Ronda no se encontraba hace unos años, el lugar más cercano donde crecía era en la zona del Tajo del Molino, en la Sierra de Teba, pero actualmente se puede ver cómo crece de forma espontánea en varios lugares, concretamente en las cercanías de Ronda en el camino al Pilar de Coca, una prueba evidente del calentamiento climático que ha experimentado la Serranía.
Las alcaparras o tápenas son los botones de la flor del alcaparro Capparis spinosa, un arbusto de hojas de preciosas flores blancas también conocido como ‘tapenera’. Los frutos que nacen a partir de estas flores reciben el nombre de alcaparrones o caparrones, con una textura carnosa y jugosa, con péndulo de 4 cm. y diferente color según su madurez, pasando del verde al rojizo.
Las ramas más tiernas de esta planta, normalmente las que se encuentran en los extremos externos se conocen como tallos rastreros y que se renuevan anualmente, pudiendo llegar a alcanzar los 6 metros de longitud en plantas cultivadas. Se consumen después de haberlos encurtido con agua, vinagre y sal. Tres productos diferentes de una misma planta que se pueden observar y recolectar en épocas diferentes, desde abril hasta septiembre.
El alcaparro crece en diversos climas y suelos, aunque es una planta que prefiere temperaturas cálidas y secas, aumentando así su número y mejorando la calidad de sus flores para la reproducción. La adaptación a estas condiciones ambientales ha hecho que sus semillas presenten dureza e impermeabilización por lo que su germinación es complicada, necesitando un mínimo de 120-200 mm de agua anual.
Fueron mencionadas en la literatura grecorromana, en obras como la ‘Cena de Trimalción’ de Petronio, y en alegorías sobre la vejez en el Antiguo Testamento:
“El almendro comenzará a florecer, la langosta resultará una carga y la alcaparra no servirá para nada. Pues el hombre va a su hogar eterno, y en la calle se escucha ya a los que lloran su muerte”.
Dentro de la literatura humorística y sarcástica también ha tenido aceptación la alcaparra debido a la sonoridad de su nombre. Así se pueden encontrar trabalenguas como:
Los componentes principales de las alcaparras y alcaparrones son el agua y los hidratos de carbono. Apenas contienen grasas por lo que poseen importantes beneficios para el organismo, ya que el aporte calórico es muy bajo (100 gramos de alcaparras contienen 25 calorías aproximadamente). El botón de la flor del alcaparro, la alcaparra o tápena, es valorado por sus aplicaciones en la farmacopea gracias a sus propiedades diuréticas, antirreumáticas, antiartríticas (debido a la caparirutina) y cosmetológicas.
También se ha utilizado para combatir el dolor de muelas mediante enjuagues bucales, como curación en heridas infectadas, mediante infusiones que combaten los padecimientos estomacales y para evitar la caída del cabello.
Existe un escrito del siglo XIV sobre Medicina Sevillana que comenta algunas de sus propiedades: Alcaparras: la rayz y las fojas y el fruto todos son calientes y secos en segundo grado, y son abrideras y desolutiuas…
Bibliografia
http://www.regmurcia.com