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Siguen muriendo linces en Doñana por atropellos.

Andrés Rodríguez González Julio 29th, 2014

Siguen muriendo linces en Doñana por atropellos.

Según noticias recogidas por el diario El País

El último atropello fue la madrugada del domingo, en concreto un cachorro hembra de lince ibérico, de aproximadamente cuatro meses. Con éste atropello se eleva a 14 los ejemplares muertos en lo que va a de 2014 en España, todos ellos registrados en Andalucía. Otra cría murió en las mismas circunstancias el pasado 25 de Julio cerca de Córdoba. En lo que va de 2014 se ha alcanzado ya la cifra de 14 atropellos, los mismos que en todo el año pasado

Según Ecologistas en Acción este atropello ha tenido lugar este domingo en la carretera A 481 entre Hinojos y Chucena (ambas de Huelva), concretamente en el punto kilométrico 12,800. Según el portavoz de la asociación, Juan Romero, ese lugar es uno de los cinco o seis puntos negros en los que se han encontrado más linces muertos.  Según Romero “Las soluciones son poner pasos subterráneos y mallas metálicas que impidan el acceso a las carreteras, además de una campaña de sensibilización”, una campaña necesaria ya que no se respetan los controles de velocidad en los puntos señalizados como peligrosos.

Ecologistas en Acción ha reclamado una convocatoria “urgente” de todos los responsables del Programa Life  Más, en el que deben participar Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, Ministerio de Medio Ambiente y Portugal, con todos los interesados en materia de conservación.

La ONG WWF, por su parte, ha señalado como responsable a la Consejería de Fomento de la Junta de Andalucía y tacha de “inadmisible la desidia” que ha tenido con este asunto y exige una solución urgente. La organización asegura que se está desaprovechando la posibilidad de invertir el presupuesto europeo de un millón de euros para mejorar la situación de las carreteras andaluzas y además se está incumpliendo sus obligaciones de mantener en buen estado los vallados existentes.

La razón por la cual los linces cruzan las carreteras es la necesidad de buscar conejos ya que esta especie ha desaparecido por completo del Parque de Doñana debido a un virus mutado que estuvo a punto de acabar con esta población hace unos años. “Debemos trabajar por recuperar los conejos en el parque ya que sin ellos los linces se pueden morir de hambre”, ha afirmado Romero. Hasta que se rehabite el Parque Nacional se está llevado un plan de “alimentación suplementaria”, en la que se les alimenta con conejos de granja.

Pero además de las carreteras debe seguir vigilándose la caza ilegal. “En la mayoría de los linces atropellados se han encontrado restos de perdigones”. Otras pruebas de la importancia de los cazadores furtivos en el descenso del número de linces (Las crías de lince bajan un 30%) son los 17 cazadores ilegales detenidos en zonas de cría de lince.

BIBLIOGRAFIA

- El País 29 julio 2014

Fogtografías

- http://stopalmaltratoanimal.blogspot.com.es/

- https://www.blogs.20minutos.es

Carta en El Mundo recordando a Alastair Boyd

Andrés Rodríguez González Diciembre 6th, 2012

Recuerdo  a Mr. Boyd

Un recuerdo muy entrañable a nuestro queridísimo Alastair Boyd, que luchó por defender nuestra Serranía hasta el fin de sus días plantando cara a poderosos enemigos que le acecharon sin escrúpulos. Siempre estaremos en deuda con él. José Manuel Dorado de la Editorial La Serranía

AQUEL VALIENTE ESCOCES

Por Berta González de Vega

Diario El Mundo, viernes 23/11/2012

Ahora que el ladrillo languidece, no parece amenazante, más allá de esos esqueletos tétricos que acabarán vendidos a precio de saldo o, como pasó en Irlanda, sucumban a las excavadoras. Es difícil pensar que hubo unos años en los que nos iban alicatando el monte, plantando bloques entre la jara, adosando caminos perfumados de tomillo. Lejos de todo, cerca de nada, destrozando un paisaje. Un lustro o más en el que supuestos planes de negocio sustentaban los cimientos por hacer de urbanizaciones de superlujo que tuvieron nombres de señoríos, de marquesados, de árboles o de fincas de toda la vida. Una de ellas iba a ser Los Merinos, destinada no se sabía muy bien a quién, a unos muy ricos con niños para los colegios de élite que se iban a construir ahí arriba, cerca de Ronda, entre encinas y alcornoques, con caballos y campo de golf. Pero entonces, cuando se apostaba en la ruleta rusa de todo al ladrillo, hubo quien no lo vio claro, mentes que se fueron al principio de las cosas, al agua, y no veían allí un caldo de cultivo suficiente para cambiar dehesa por urbanización.

Entre los que cogieron la bandera de la sensatez del suelo y la levantaron estuvo el Ayuntamiento de Cuevas del Becerro, que pudo prometer riqueza de temporada, sueldos de infarto por peonadas de cemento, acabar con el paro desde un andamio que acabaría quitado, pero, no, no lo hizo. Se fue a los tribunales, lentos e incoherentes. Y ha sido allí, en el TSJA, donde finalmente se ha anulado un plan que pudo dibujarse porque hay urbanistas que van de buen rollo sostenible dependiendo del postor que mejor les pague. Fueron vecinos de Cuevas del Becerro los que marcharon hacia la finca a decir que ellos no se quedaban sin agua para abastecer los caprichos de millonarios que llegarían con el mayordomo puesto.

En aquella marcha estaba sir Alistair Boyd, lord escocés de mofletes encendidos, que vivió los últimos años de su vida atemorizado ante la posibilidad de tener que pagar lo que le pedían los promotores de Los Merinos por haber invadido la finca en aquella ocasión, mayor, con espíritu de guerrero escocés. Hasta la casa del padrastro de Martin Amis me llevó un día Juan Terroba, uno de los tres juanes del ecologismo andaluz, junto a Juan Romero y Juan Clavero, dedicados a Ronda, Cádiz y Huelva. Terroba nunca se rindió y se negaba a tragarse los tejemanejes que tan bien describió Alejandra Gómez Céspedes en el libro que publicó con sus investigaciones sobre el proyecto en el Instituto de Criminología de la Universidad de Málaga. Tampoco tragó Ignacio Trillo, entonces delegado de Medio Ambiente de la Junta.

Es de justicia honrar a los valientes y, en el caso de Alistair Boyd, a los muertos que ya no están íntegros pero que lo fueron y así permanecen en el recuerdo de los lectores de sus libros sobre recorridos a caballo por la sierra de Ronda. Pero no ha sido la Justicia la que ha parado a Los Merinos. Tampoco la labor de estos rebeldes con causa. Ha sido la crisis. Así de claro. Esa crisis que nos debería hacer reflexionar sobre esa burbuja que explotó pero dejó de recuerdo paisajes destrozados. Pero no, no está sirviendo. Ahí acecha Tarifa. Más allá Barbate. Y todavía hay muchos soñadores que se ven subidos en un andamio. Nunca vivieron tan bien. Nunca la caída fue tan dura. O sí. Esas encinas y alcornoques han visto a este país caerse más veces. Allí estarán cuando se levante. Esperemos.

Para acompañar esta carta se incluye la portada del libro que la Editorial La Serranía publicó sobre los viajes del valiente escoces.