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PLANTAS DE LA SERRANIA DE RONDA MASTUERZO BARBARO

Andrés Rodríguez González Abril 26th, 2021

PLANTAS DE LA SERRANIA DE RONDA

MASTUERZO BARBARO Cardaria draba

También conocido por los agricultores como Capellanes, Drava y Lobón de la huerta. Su clasificación taxonómica ha sido complicada, ha cambiado hasta en trece ocasiones de denominación científica y se ha incluido en nueve géneros distintos todos dentro de la familia de las Crucíferas, que también incluye a berzas y coles. El nombre actual del género, Cardaria, proviene de la palabra griega kardia, que significa “corazón”, en referencia a la forma de su fruto. En cuanto a la denominación específica, draba, coincide con su antiguo nombre vulgar.

Es una especie abundante en toda Europa. Ocupa casi siembre grandes extensiones llenas de miles de florecillas blancas. Originario de Europa y el suroeste de Asia, se ha introducido involuntariamente en la mayor parte de las regiones de clima templado, aunque también es capaz de colonizar zonas áridas y semiáridas. En la actualidad se encuentra ampliamente distribuido por América, Asia oriental y Australia.

Desplaza o mejor impide a otras plantas que se establezcan en el espacio que ocupa gracias a que emite abundantes estolones invasores, además tiene la capacidad de inhibir el crecimiento de otras hierbas y posee defensas químicas tóxicas que hacen que sea prácticamente inmune a los depredadores. Todos estos peculiares sistemas defensivos del mastuerzo bárbaro le permiten protegerse tanto de los animales herbívoros como de las plantas competidoras.

Se cree que los humanos hemos tenido mucho que ver en la distribución de esta especie por suelos agrícolas, fue a través de carreteras, vías férreas y puertos marítimos durante la Segunda Guerra Mundial, las semillas del mastuerzo bárbaro viajaron miles de kilómetros mezcladas con los cereales que circulaban para abastecer a las tropas.

Aparece en hábitats degradados por el hombre, como bordes de caminos y alrededor de núcleos urbanos. Prefiere los suelos profundos y bien nitrogenados, aunque su alta capacidad de resistencia le permite vivir incluso en suelos salinos. Nunca llega a establecerse a partir de los 1.500 metros de altitud.

El mastuerzo bárbaro es planta perenne y herbácea que emite gran cantidad de rizomas. Los tallos son de porte erecto, pueden alcanzar de 10 a 55 centímetros y las hojas son alternas, de color verde grisáceo, de tamaño muy variable entre 1’5 a 10 cm. Las inferiores son pecioladas y están más o menos divididas, mientras que las medias y las superiores se abrazan al tallo y tienen el margen más o menos dentado. A principios o mediados de verano, surgen abundantes flores de pequeño tamaño en el extremo de los tallos, aunque la planta puede florecer mucho antes en regiones de clima cálido. Las pequeñas flores blancas del mastuerzo bárbaro tienen solo cuatro pétalos (como el resto de las crucíferas de ahí les viene el nombre) y se agrupan en densas inflorescencias. Dichas flores atraen a innumerables insectos gracias a que emiten un suave aroma a miel. El fruto es pequeño y tiene forma acorazonada. La planta se reproduce tanto a partir de semillas como de las yemas de raíz, lo que le otorga una doble ventaja.

El mastuerzo bravo se protege eficazmente contra los herbívoros a través de un ingenioso proceso conocido como “cianogénesis”. Tiene un compuesto químico que no es tóxico, y una enzima hidrolítica, es decir, capaz de producir sustancias más simples mediante la intervención de moléculas de agua. Curiosamente, ambos componentes se encuentran alojados en lugares distintos. Sin embargo, cuando la planta sufre cualquier daño, dichos compartimentos se rompen y permiten la interacción del glucósido con la enzima, lo que da lugar a la aparición de ácido cianhídrico, es decir, cianuro, un potentísimo veneno. De esta manera, si un herbívoro decide depredar las hojas del mastuerzo, romperá los compartimentos y liberará el cianuro, un poderoso que actúa tanto en animales como en plantas cusando la muerte por paralización de la respiración celular.

Otras agresiones, como un exceso de pisoteo e incluso una helada, una sequía severa o una fuerte granizada, pueden producir el mismo efecto y generar síntomas de autotoxicidad. Allí donde se encuentra el mastuerzo bárbaro suele ser la especie dominante, lo que sugiere capacidad para producir sustancias tóxicas también para otras plantas, fenómeno que se conoce como “alelopatía”.

Estas mismas propiedades tóxicas hacen que las semillas del mastuerzo tengan un sabor picante, por lo que fueron empleadas antaño como sustitutas de la pimienta negra. Uso ya recogido por Dioscórides en el siglo I, quien incluye en sus escritos varias recetas para preparar tisanas con estas semillas. Es curioso cómo, a pesar de su toxicidad, el mastuerzo dicen que puede consumirse en ensalada o cocido al vapor. Pero yo no lo comería nunca y no os aconsejo que lo hagáis.

Bibliografía

https://herbanova.es/