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PLANTAS DE LA SERRANIA DE RONDA AZUFAIFO

Andrés Rodríguez González Septiembre 29th, 2019

PLANTAS DE LA SERRANIA DE RONDA

AZUFAIFO. Azofaifo. Jinjonero. Ziziphus jujuba.

En España, además de los árboles frutales por excelencia como el manzano, almendro, nogal, peral y otros no son pocos los otros árboles, menos conocidos o más raros, que se cultivan por sus frutos,  como ejemplo podemos citar el granado, la palmera datilera, el membrillero, la chumbera, la morera, etc  y el jinjolero. Son especies que se cultivan de forma puntual en zonas reducidas o bien se utilizan con fines ornamentales, aunque algunos de ellos sí que se cultivan en otros países de forma más generalizada.

Pertenece al grupo de las Rosáceas. Es un árbol rústico rusticidad y con gran capacidad para rebrotar. Es muy resistente a las bajas temperaturas. Su fruto no madura en veranos cortos o fríos. La maduración de los frutos se produce entre finales de agosto, septiembre y principios de octubre. Esta especie soporta las heladas invernales, desconociéndose daños por frío en nuestro país, soportando temperaturas alrededor de -15 ºC. También es resistente a las heladas primaverales, ya que tiene una floración tardía. Presenta resistencia elevada a la sequía, debido a que su sistema radicular le permite aprovechar los suelos profundos, y una gran tolerancia a la salinidad, prosperando mejor en las tierras arenosas, no siendo adecuados los suelos pesados y mal drenados para su crecimiento.

El azufaifo es un árbol pequeño, aunque pueden encontrarse algunos cultivares que alcancen los 9 m de altura, de hoja caduca, muy ramificado con ramas colgantes que crecen con un patrón de zig-zag. La madera es muy dura y fuerte. Dependiendo del cultivar, el tamaño y el porte varían, presentando unos un hábito de crecimiento alargado y estrecho, mientras que otros son extensos y cortos. Este frutal se multiplica fácilmente por semillas y sierpes, aunque las variedades de interés se reproducen vegetativamente a través de injertos. La tolerancia del jinjolero a la sequía es similar a la del granado y la resistencia a la salinidad es similar a la de la chumbera y superior a la que presenta el granado e inferior a la de la palmera datilera. Todo ello hace que sea una especie frutal de gran interés como alternativa a otras especies en el Sur y Sureste español.

Las hojas son alternas, coriáceas, con una forma oblonga a oval lanceolada. Los bordes son sutilmente dentados. Haz de color verde intenso brillante. En otoño las hojas adquieren un color amarillo brillante antes de caer; tienen dos estípulas espinosas en la base de cada hoja. Algunas espinas tienen forma de gancho mientras que otras son rectas y largas. Las flores son axilares, pequeñas, de color amarillo verdoso de 3 a 5 mm de diámetro, poco llamativas, dispuestas en grupos de 2-6 a lo largo de las ramas. Su fruto es una drupa tamaño de la aceituna, textura y sabor peculiar parecido a una manzana, la piel es de color rojo oscuro y se come también, tienen un hueso duro, alargado y a veces apuntado. Poco después de madurar completamente el fruto comienza a ablandarse y se arruga. Aunque puede ser comido después de este momento, la mayoría de los consumidores prefiere consumirlos durante el intervalo que va entre la etapa de color verde-amarillento y la etapa roja al completo. La maduración de los frutos se produce entre finales de agosto, septiembre y principios de octubre.

El jinjolero se ha usado desde la antigüedad en la medicina tradicional de diferentes países como en China por su gran valor farmacéutico y medicinal. En el sur de España y concretamente en la Serranía de Ronda, esta especie se podría aprovechar más, ya que, por una parte es una buena alternativa para los consumidores que buscan una dieta más natural y variada, también por ofrecer a los productores nuevas posibilidades de otrosa productos y las oportunidades para introducirse en nuevos mercados.

Hay numerosas especies del género  azufaifo o jinjolero. Es originario de Oriente, donde se cultiva a gran escala, mientras que en la Península Ibérica se encuentra asilvestrado casi siempre en los márgenes de antiguas huertas y acequías.

El azufaifo común, según de De Candolle, parece ser originario de China del Norte. Otros autores lo hacen originario de la China centro-occidental, el Asia Central o Asia Menor. Se puede encontrar de manera espontánea en el Punjab, Pakistán, Mongolia y Armenia.

El jinjolero es un cultivo tradicionalmente utilizado en China desde hace 4.000 años, que además de representar una fuente alimentaria muy importante, ha sido utilizado comúnmente en la medicina tradicional china. Otros países asiáticos donde el cultivo del jinjolero tiene una cierta importancia, aunque no tanta, son India, Corea del Sur, Japón y Pakistán. Este cultivo se encuentra moderadamente difundido por África del Norte pero, por el contrario, es escasamente cultivado en el Sur de Europa. En los Estados Unidos, las zonas interesadas por el cultivo del azufaifo son California, Florida, Georgia y Alabama.

El único país que se conoce hasta la fecha como exportador de jínjoles es China. Su área de cultivo ha alcanzado 1,5 millones de hectáreas y su producción es de 400.000 toneladas al año, de las cuales exporta alrededor de 4.700 toneladas.

Tiene propiedades antioxidantes, es decir, contiene sustancias que, a bajas concentraciones, actúan previniendo o retardando grandemente la oxidación de sustancias fácilmente oxidables, tales como las grasas, así como también proteínas, carbohidratos y ADN. La oxidación es una reacción química de transferencia de electrones de una sustancia a un agente oxidante. Las reacciones de oxidación pueden producir radicales libres que inician reacciones en cadena que dañan las células. Los antioxidantes paran estas reacciones eliminando intermedios del radical libre e inhibiendo otras reacciones de oxidación al oxidarse ellos mismos.

El jínjol es un fruto que tiene gran capacidad antioxidante debido a su alto contenido de vitamina C, fenoles y polifenoles totales. Ha sido utilizado en la medicina tradicional china, un alto consumo de azufaifos, y de sus productos industriales, se relaciona con una reducción del riesgo de padecer algunos tipos de cánceres. También se recomienda el consumo de jínjoles para el tratamiento de algunas enfermedades tales como trastornos digestivos, problemas del hígado, obesidad, diabetes, infecciones de la piel, pérdida de apetito, fiebre, faringitis, anemia, diarrea y se ha comprobado que presentan una actividad hipnótico-sedante con efecto ansiolítico, actividad antioxidante, anticancerígena, efecto inmunoestimulantes, antiinflamatoria y antiobesidad (Tripathi, 2014).

Bibliografia

https://www.interempresas.net