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NATURALISTAS en la Serranía de Ronda José Mac-Pherson y Hemas

Andrés Rodríguez González Junio 12th, 2017

NATURALISTAS en la Serranía de Ronda
José Mac-Pherson y Hemas

Observador tenaz y paciente por su estirpe escocesa, con la imaginación y originalidad que le proporcionaba su ascendencia gaditana, este genial geólogo fue el primero que formuló una hipótesis sostenible científicamente para explicar la formación del Tajo de Ronda y, como siempre ocurre, no fue por casualidad, lo hizo después de conocer intensamente la geología de la Serranía a través de múltiples salidas de campo con su amigo Domingo de Orueta y Aguirre.  Sin duda su interés por la Serranía procedía de ser amigo y colaborador de Giner de los Ríos en la Institución Libre de Enseñanza.


Mac Pherson en su casa de Madrid

Nacido en Cádiz, el 15 de Junio de 1839, fue bautizado en la Parroquia de San Antonio de Padua y completó su formación con estudios de mineralogía y geología en Paris y Londres.
Fruto de sus relaciones científicas con Antonio Machado y Núñez fue su primera publicación titulada “Método para determinar minerales” publicado en Sevilla en 1870. Gaditano de nacimiento como Mac-Pherson, Machado había fundado en la Universidad Hispalense, de la que era catedrático, un conocido Museo de Historia Natural en cuya parte geológica José Mac-Pherson colaboraba.
Tres años después publica en su ciudad natal el estudio “Bosquejo Geológico de la provincia de Cádiz” con un resumen en ingles que le permite una amplia difusión entre los especialistas extranjeros. Su proyección internacional y el reconocimiento de la comunidad científica eran ya un hecho indudable. Realizo otras interesantes publicaciones de carácter científico sobre petrográfica, geotécnica y paleogeografía en regiones alejadas de la Serranía y, por lo tanto, menos interesantes para nosotros pero que permitieron tener las primeras ideas sintéticas sobre la formación y constitución de la Península Ibérica.

El 1 de Abril de 1875 en traído deportado a Cádiz Francisco Giner de Los Ríos. En esta ciudad comienza a gestar el proyecto de lo que sería años después su gran obra, la Institución Libre de Enseñanza. Las dotes personales de Giner y su prestigio fueron, sin duda, un tremendo acicate en aquellos momentos críticos de la vida cultural andaluza. Machado, Macpherson y muchos científicos andaluces son seducidos por la metodología de Giner y pasan a ser sus colaboradores cuando Don Francisco funda la Institución Libre de Enseñanza en Madrid un año después de su destierro gaditano.

Cuando Macpherson se establece en Madrid dispuesto a colaborar con Giner y la Institución arrastra discípulos de Andalucía como el hijo de su buen amigo Domingo de Orueta y Aguille, el joven Domingo de Orueta y Duarte. Pero era un profesor especial, formaba en el conocimiento geológico a ciertos alumnos con especial interés en el tema como a Francisco Quiroga y Rodríguez que llego a ser catedrático de Cristalografía de la Facultad de Ciencias de la Universidad Central de Madrid, la primera cátedra de esa materia que se creó en Europa; otra de las tareas encomendadas a nuestro personaje era acompañar a la excursiones que se organizaban en la Institución para alumnos y profesores en el Guadarrama. Era considerado como “profesor de campo” en la ILE, no precisamente porque no tuviera un título universitario, cosa que todos sabemos que a Giner no le importaba lo más mínimo ya que buscaba la calidad humana y profesional en sus profesores y no la titulación académica, sino porque en público tartamudeaba. Hizo donaciones para los laboratorios de Química y Física de la Institución. Su ejemplo como profesor, como colaborador y su generosidad incluso económica hizo que se le dedicara, en el edificio de la Institución el pabellón “Macpherson”.

Sus inquietudes científicas no se limitan al campo de la Geología. Junto a su hermano Guillermo y a Machado fue un activo defensor de las ideas de Darwin y Haeckel, un personaje, este último, mas darwinista que el mismo Darwin y creador del termino “ecología” tan de moda actualmente.
Con Orueta y Aguirre (padre de Domingo de Orueta y Duarte) había recorrido la Serranía de la que poseía grandes conocimientos geológicos y geográficos y todo ello a pesar de la complejidad estructural y la casi ausencia de estudios previos sobre la geología de la zona, sus estudios desde la costa gaditana hasta la Serranía le permitieron tener una visión global y desarrollar una metodología investigativa que consistía en realizar grandes síntesis de conjunto para después encajar en ellas la región que estaba estudiando. Abarca el conjunto y los pormenores al mismo tiempo.


Alumnos de la ILE en Cercedilla

Un ejemplo claro de ello es un estudio ya clásico en la historia del conocimiento geológico de la Serranía titulado: “Memoria sobre la Estructura de la Serranía de Ronda” publicado en la Imprenta de la Revista Médica, Cádiz 1874; con la metodología descrita, explica la formación del Tajo de Ronda. Sus palabras son un modelo de que el rigor científico puede ser compatible con la fácil comprensión de la lectura por parte de neófitos en las ciencias geológicas; la belleza de la descripción y la comparación que podemos hacer con la realidad actual del Tajo y sus márgenes, me hacen que trascriba textualmente esta parte del estudio:
“…Cuando por primera vez lo observé, creí contemplar restos de algún antiguo glaciar; pero lo gastado de los cantos en general, su evidente estratificación y los restos marinos que con frecuencia se encuentran, me hicieron cambiar de parecer y me inclino a creer sea más bien un deposito litoral en el fondo de aquella bahía en donde se acumulaban los detritus que de esa parte de la Serranía acarreaban los antiguos torrentes.  Este depósito, gracias a los permeables elementos de que está compuesto y a la gran cantidad de carbonato de cal que las aguas que descienden de esa sucesión de montañas calizas traen en disolución, se halla tan fuertemente cementado pos esa sustancia, que constituye en general una roca en extremo coherente, y a esta particularidad se debe, en mi juicio la esencial estructura del Tajo de Ronda.
Al salir el río Guadiaro del estrecho y salvaje desfiladero en que lo aprisionan las sierras de Parauta y de la Gialda (en la actualidad Hidalga), entra en los poco resistentes depósitos Numulíticos y Terciarios, por donde se abre un ancho y apacible lecho.
De esta manera corre el río unos cuantos kilómetros, hasta que encontrando esa tenaz y resistente formación que recubre los depósitos terciarios, la socava quedando otra vez aprisionado entre las paredes verticales como al cortar la serie de calizas secundarias en la Sierra de la Gialda.
Así atraviesa la ciudad de Ronda, hasta que cortada toda esa formación, vuelve a penetrar en los deleznables depósitos Terciarios.
Al llegar por segunda vez a estos depósitos, de nuevo los desgasta con facilidad suma, destruyendo al mismo tiempo la parte que constituye la base del conglomerado superior. Socavados gradualmente sus cimientos, se desploma por falta de suspensión la coherente roca en espantosa ruina, dando al Tajo ese sorprendente aspecto que presenta cuando se le ve desde el valle.
Por un medio kilómetro viene el río encallejonado entre las verticales paredes de la angosta brecha que divide a la ciudad de Ronda en dos porciones. Esta brecha que tiene cerca de ochenta metros de profundidad termina de una forma un tanto brusca.
De repente se encuentra el conglomerado cortado a pico y en lo más profundo del valle aparece la formación Terciaria. El río salva esta colosal ruina de más de cien metros de elevación en una serie de bellísimas cascadas, hasta que penetrando otra vez en los blandos depósitos Terciarios corre apacible por el ameno valle cubierto de árboles frutales que es el principal adorno de la ciudad de Ronda…”

Como vemos, la formación del Tajo de Ronda explicada por José Macpherson es mucho más simple que lo que nos han contado tantas veces con terremotos y otras fantasías, se trata de erosión pura y dura del río Guadalevín o Guadiaro, como le llama Macpherson, sobre materiales geológicos de diferente dureza.
José Mac-Pherson, como a él le gustaba que se escribiese su apellido, murió en 1902. En 1927 tuvo lugar en Cádiz el XI Congreso Hispano-Luso de la Asociación para el Progreso de Las Ciencias. Durante el mismo se rindió un homenaje a Mac-Pherson con colocación de una lapida en la casa donde había nacido, en la Plaza de la Mina, 12, edificio actualmente desaparecido y frente al cual, en los jardines existentes en la plaza se encuentra un busto de este ilustre geólogo.

Bibliografía

- GUTIERREZ, J.M.; MARTÍN, A.; DOMINGUEZ, S. Y J.P.  MORAL: Introducción a la Geología de la Provincía de Cádiz. Servicio de Publicaciones de la Universidad de Cádiz. 1.991.
- MAC-PHERSON, José: Memoria sobre le estructura de la Serranía de Ronda. Imprenta de la Revista Médica, Cádiz, 1.874.
-    ORUETA Y DUARTE, Domingo de : Estudio Geológico y Petrográfico de la Serranía de Ronda. Imprenta de Julian Palacios, Madrid, 1.917.

-    La Institución Libre de Enseñanza: Su influencia en la cultura española. Diversos autores. Homenaje a Francisco Giner de los Ríos celebrado en Ronda en 1.998.

Domingo de Orueta y Duarte

Andrés Rodríguez González Febrero 12th, 2009

Domingo de Orueta de Duarte
Existen individuos que marcan un hito en el conocimiento de determinadas materias, en el caso de la geología española dos personalidades destacan sobremanera, son Domingo de Orueta y Duarte y José Mac-pherson y Hemas. Desde el conocimiento puramente local, concretamente de la Serranía de Ronda, estos investigadores dieron las pautas necesarias para el desarrollo sistemático de la geología en Andalucía y toda la Península.

La Serranía de Ronda siempre ha atraido a visitantes ilustres, a viajeros románticos, simples turistas, paisajistas o investigadores. En este último caso, las dificultades que la estructura geológica de la comarca tiene, ha sido un atractivo importante para muchos de ellos. En 1.775 el irlandes Bowles viene a España para mejorar las explotaciones de Almadén e inspeccionar la minería del país. Ya retirado, visitó gran parte de la península y en su largo recorrrido llegó a Ronda, donde estudió la geología y las explotaciones mineras de la zona. Sus observaciones fueron publicadas en un libro titulado “Historia Natural de España”. En el siglo XIX el francés De Vernuil recorrió la Serranía y recopiló una excelente colección de fósiles, además publicó varios artículos sobre paleontología y sobre la constitución geológica de España y de la Serranía, en particular sobre la comunicación entre el Atlántico y el Mediterráneo.

Uno de esos personajes que quedó marcado profundamente por la Serranía fue Domingo de Orueta y Duarte. Según un curioso artículo de Pablo de Azcarate, sobre un viaje realizado de Málaga a Ronda junto a Fernando de los Ríos en 1.917; la familia Orueta vivía en el barrio de “El Ingenio” cerca del pequeño núcleo de S. Pedro de Alcántara, en la casa del director de la explotación agrícola que allí existía dedicada a fábrica destiladora de caña en otros tiempos y que, en ese momento, se utilizaba para la fabricación de alcohol.

Cuando les visita Azcárate, Domingo de Orueta estaba acompañado de su esposa y sus hijos Domingo y Manuel. Azcarate quedó impresionado por Orueta, al que describe textualmente como un tipo admirable, dinámico y bondadoso, que pasaba por ser el mejor conocedor de la Serranía y apasionado descubridor del platino en la zona.
Orueta y Duarte era hijo primogénito de Domingo de Orueta y Aguirre, había nacido en Málaga el 24 de Enero de 1.862, su madre se llamaba Francisca Duarte, tuvo cinco hermanos.

Orueta padre había sido educado en Inglaterra, donde le envió su padre en 1.846 junto a sus hermanos según la costumbre de la alta sociedad malagueña de la época, su objetivo era que realizará estudios mercantiles para hacerse cargo de las empresas familiares, pero a partir de un viaje realizado a Suiza en 1.858 se decantó por la geología y paleontología donde destacó especialmente. Fue el gran promotor de la cultura en Málaga, fundó la Sociedad Malagueña de Ciencias, publicó numerosos artículos sobre geología y paleontología de Andalucía, algunos en inglés y también tuvo interés por la entomología donde realizó estudios sobre la plaga de la Phylloxera, que destruyó las vides andaluzas a partir de 1.870 y fue una de las causas de la decadencia de Málaga a finales del siglo XIX.

Orueta y Aguirre era un lector insaciable, poseía una biblioteca de 2.200 volúmenes que a su muerte fueron donados por su hijo Ricardo a la Institución Libre de Enseñanza en recuerdo de la profunda amistad que unía a Domingo de Orueta con Francisco Giner de los Ríos.  En el siglo XIX los geólogos eran casi todos autodidactas, buscadores de rocas y minerales interesantes, como mucho llegaban a plantear hipótesis sobre estructuras y formaciones rocosas. Con los estudios de Orueta y Duarte, se marca un hito fundamental en la geología española y precisamente se hizo con un libro sobre la Serranía de Ronda.

Domingo de Orueta y Duarte (1.862-1.926), conocido familiarmente como “Chomin”, realizó estudios perito químico en Málaga ampliados con una sólida formación en Inglaterra. En 1.880 inicia estudios de ingeniería de minas en Madrid que finaliza con el número uno de su promoción en 1.885. Sus primeros estudios los realiza sobre el terremoto de Málaga de diciembre y enero de 1.884 y 1.885, junto a uno de los que él consideraba sus maestros José MacPherson pronuncia una conferencia en la Sociedad Española de Historia Natural donde proponen la teoría de que los daños causados por los sismos están relacionados con las fallas tectónicas, se adelantaron así 20 años a las teorías del geólogo norteamericano Williams H. Hodss.

Inicia su actividad profesional en la Ferrería Heredia de Málaga al año siguiente de terminar sus estudios de Ingeniería, la decadencia de la siderurgia malagueña le obliga a buscar trabajo en las minas de León, en 1.887 ingresa en el cuerpo de Ingenieros de Minas donde obtiene un destino como profesor en la escuela de capataces de Mieres que ejerce hasta que se traslada a Madrid en 1.913. Funda una fabrica de forja en El Llano de Gijón que proporciona a Domingo de Orueta la independencia económica suficiente para poderse dedicar a la investigación y al desarrollo de las técnicas microscópicas para la identificación de minerales; con sus estudios, los geólogos pasan a ser científicos que trabajan con una metodología que no es ya la busqueda al azar, sino que planifican un trabajo, manejan bibliografía adecuada, muestrean en el campo, llevan el material a analizar en el laboratorio y sacan conclusiones. En definitiva, utilizan el método científico. Orueta y Duarte fué pionero también en el uso de la fotografía a color para ilustrar las publicaciones.

Portada libro “Estudio geológico y petrográfico Serranía de Ronda”. Madrid 1.917

El 1.913 inicia una investigación geológica sobre la Serranía de Ronda, para ello tuvo que solicitar el correspondiente permiso en la escuela de capataces y pagar a un profesor sustituto de su bolsillo. Sus estudios le permiten identificar que la gran masa magmática presente en la Serranía es de rocas peridotitas y ya que en los Montes Urales existía platino asociados a ese tipo de rocas, “Chomin” esta casi convencido que en la Serranía también debe haber platino. Nuevas campañas en 1.914 y 1.915 con elaboración de mas de 500 preparaciones microscópicas, sondeos de aluviones y recolección de arenas, junto a un intenso y meticuloso trabajo de laboratorio dieron el libro “Estudio geológico y petrográfico de la Serranía de Ronda” en el que entre otras muchas cosas detalla el descubrimiento de platino en la sierra. Libro de 567 páginas, 4 mapas, 16 láminas a color y 51 microfotografías cuya publicación en 1.917 le aporta el reconocimiento nacional e internacional de su categoría científica con distinciones como doctorados honoris causa, académico de varias academias españolas, director del Instituto Geológico de España y muchas otras. De su categoría humana y generosidad da prueba la cesión que hizo al Estado de la posible explotación del platino en la Serranía de Ronda. Como reconocimiento a su investigación, el geólogo Santiago Piña de Rubíes dio el nombre de “Oruetita” a un mineral descubierto por nuestro personaje en su investigación sobre la Serranía.

Además de su capacidad de trabajo y sus dotes de observación, cosas absolutamente fundamentales para un científico, a Orueta le favorecían algunas circunstancias especiales como el ambiente relacionado con la Geología que se respiraba en su casa y el hecho de haber acompañado en multitud de ocasiones a su padre, Domingo de Orueta y Aguirre y a su amigo MacPherson, en sus excursiones científicas por la Serranía; tenía pues a favor, el ambiente familiar, los conocimientos geológicos, paleontológicos y de microscopía paternos y un magnífico dominio de los caminos y escasas comunicaciones de la Serranía de Ronda.

Domingo de Orueta y Duarte fue profesor de la Institución Libre de Enseñanza; publicó gran cantidad de trabajos, sólo sobre microscopía escribio 26 trabajos científicos siendo su obra cumbre en este tema el libro “Microscopía. La teoría y manejo del microscopio” que fue prologado por Santiago Ramón y Cajal, amigo personal de Orueta.

Además de sus conocimientos científicos poseía una enorme cultura humanista y artística, hablaba inglés, alemán, francés e italiano. Una de sus especialidades era el mundo egipcio, fruto de esa afición, en verano de 1.924, viajo a Egipto donde conoció a Howard Carter, el descubridor junto a Lord Carnavon de la tumba de Tutankamen. Domingo invitó a Carter a dar unas conferencias en España a lo cual accedio, la primera de las cuales fue en la Residencia de Estudiantes, a ella asistieron los reyes de España.

Murió en Madrid el 15 de Enero de 1. 926